Sexualidad
Cuatro clases sobre la conducta sexual: qué la motiva, cómo se estudia y qué sostiene cada eslabón. La causa distal es dejar copias de genes; la próxima, que resulta altísimamente reforzante. Lo básico está conservadísimo en los mamíferos y cada especie lleva su firma propia, y casi todo lo que se sabe sale de sujetos WEIRD. El bloque va desmontando certezas: el ciclo apenas manda en la conducta humana, la testosterona es imprescindible pero el sistema no distingue entre el 20 % y el 200 %, ningún cerebro es binario y la orientación sexual no tiene un gen. Termina en la elección de pareja: salud, fertilidad, hándicap, arrastre y homogamia.
19 · Sexualidad (1)
Conducta sexual: motivación, método y lo que se conserva
Los mismos cubos de siempre, aplicados al sexo: etología, cerebro, hormonas y sentidos.
Lectura de 1 minuto
- Transmitir genes es la causa distal; que sienta bien es la próxima, y sin ella la especie no se reproduciría.
- El sexo de los mamíferos está muy conservado (erección, lordosis, empuje, orgasmo) y a la vez lleva marca de especie para no confundirse de pareja.
- Casi todo lo que sabemos viene de sujetos WEIRD: occidentales, educados, industrializados, ricos y democráticos.
- Somos la especie del sexo no reproductivo y de la ovulación oculta, y nunca ha existido un monopolio reproductivo.
- El beso romántico solo aparece en el 45 % de las culturas y sube con la estratificación social.
- El hipotálamo ventromedial manda en la hembra y el área preóptica medial, solo en el rendimiento, en el macho; la amígdala lleva la motivación sexual masculina.
- Erección es parasimpático, orgasmo es simpático: misma circuitería en los dos sexos, con recuperación mucho más rápida en el varón.
- Las diferencias individuales del orgasmo femenino parecen intrínsecas y algo heredables; el espolón es la explicación más sobria.
- Las feromonas derivan de los propios esteroides sexuales; la percepción depende del ciclo, y en humanos los efectos son débiles.
- El efecto Coolidge cierra la clase: la variedad excita, y con pareja nueva se recupera la respuesta.
Cómo se estudia
La causa distal es dejar copias de genes; la próxima, que resulta altísimamente reforzante. En la pareja, cada patrón de acción fija desencadena el siguiente. Y la paradoja: lo básico está conservadísimo en los mamíferos —erección, lordosis, empuje, orgasmo— y a la vez cada especie necesita su firma propia.
Se averigua con cuestionarios anónimos y aleatorizados, herencia de cuando Kinsey arrancó la investigación sobre el sexo; con la atención y los test implícitos; y con pletismografía, que mide la tumescencia. El sesgo es enorme: casi todo sale de sujetos WEIRD. Y el vocabulario va de la libido freudiana a atractividad, proceptividad y receptividad,
Los rasgos del sexo humano
Tenemos sexo fuera de la ventana fértil, y no somos únicos: bonobos, delfines, ballenas, serpientes. La ovulación está oculta sobre todo de forma consciente, nunca ha habido monopolio reproductivo, y el sexo es privado: eso sí es exclusivo. El romance sostenido durante décadas de matrimonio es invención cultural reciente.
El beso romántico solo aparece en el 45 % de las culturas, más cuanto más estratificada es la sociedad, y tiene al menos 5.000 años; ellas están mucho más orientadas al beso (mapeo nuestro). La homosexualidad es universal y castigada: en Uganda, cadena perpetua. El binarismo se rompe con la fluidez, y la fisiología respalda a quien se declara bisexual.
de las culturas documentadas del planeta tienen beso sexual romántico, y la cifra sube cuanto más estratificada es la sociedad.
Antigüedad del beso entre humanos, según esculturas y obras de arte.
Cerebro, orgasmo y hormonas
El sistema límbico entró con el síndrome de Klüver-Bucy. En la hembra, el hipotálamo ventromedial lleva la excitación, la motivación y el rendimiento; en el macho, el área preóptica medial es rendimiento puro. La amígdala, que va de la agresión, lleva también la motivación sexual masculina.
La erección pide parasimpático y el orgasmo, descarga simpática: mismo circuito en los dos sexos. Al varón le falla lo rápido —y las erecciones del sueño REM, o el truco de los sellos, separan lo orgánico de lo psicógeno—; a la mujer, lo lento. Tras el orgasmo, él vuelve antes a la línea base.
¿Por qué tienen orgasmos las hembras? Hay algo de heredabilidad y la diferencia individual parece intrínseca. Transporte de esperma (candidato), ovulación refleja poco probable, o un simple espolón. Dos correcciones: el mejor dato cuantitativo es de macacos japoneses y el rango del macho sí predice, frente a «solo algunas hembras de babuino, por ejemplo, tienen orgasmos»; y «hay una mutación en el gen del receptor de la vasopresina» describe, en realidad (Kim y colegas, 2002), una asociación en tríos sin replicación.
Tras el sexo sube la progesterona; la oxitocina sostiene el apego y la saciedad; la testosterona también sube, pero es el sexo quien la sube. Dopamina es anticipación, la cingulada anterior marca el paso al apego y la corteza frontal frena y empuja.
Los sentidos y el ambiente
Somos visuales: los macacos machos trabajaban por ver tumefacciones femeninas, y ellas pasaban del tema. Las zonas erógenas tienen más receptores y dependen de las hormonas: sin gónadas, el placer táctil cae.
Las feromonas se fabrican desde los propios esteroides sexuales, en glándulas de genitalia, ano y axilas, y su percepción sube con el estrógeno: de ahí la paradoja del almizcle. Corrección: «los estudios clásicos siempre acababan con el mismo golpe», cuando el «menos repulsivo» es con secreciones vaginales (Doty y colegas), no con torundas de axila. En el efecto Wellesley, la sincronía salió de la tesis de Martha McClintock y hoy es floja o inexistente (las replicaciones). El gusto trae el flehmen, el oído prefiere voces agudas cerca de la ovulación, el hambre cambia lo que nos atrae y el estrés crónico apaga mientras el agudo excita. Y la variedad es el estímulo más cruel: el efecto Coolidge.
Quiénes salen en este tema
Los primeros pasos de la investigación sexual
- Alfred C. Kinsey — Zoólogo y sexólogo estadounidense (1894-1956), de la Universidad de Indiana. Sus informes de 1948 y 1953 fueron la primera gran encuesta por entrevistas sobre la conducta sexual de los estadounidenses, y de ahí viene el problema metodológico de cómo se averigua eso. Wikipedia
- Joseph Henrich — Antropólogo, catedrático del Departamento de Human Evolutionary Biology de Harvard (la clase no recuerda su nombre: solo dice «el catedrático de antropología en Harvard»). Acuñó el acrónimo WEIRD en el trabajo de 2010 The weirdest people in the world?, que mostró que los sujetos occidentales, educados, industrializados, ricos y democráticos son atípicos, no representativos. Harvard
El cerebro y la emoción
- Heinrich Klüver — Neuropsicólogo alemán nacionalizado estadounidense, la mitad «Klüver» del síndrome. Revisión del síndrome
- Paul Clancy Bucy — Neurocirujano estadounidense, la mitad «Bucy». En 1939 publicaron juntos que la lobectomía temporal bilateral en macacos producía un cuadro con hipersexualidad indiscriminada, entre otros síntomas. La clase dice que fue «la primera evidencia» del papel de las estructuras del sistema límbico; ya en 1888 se había descrito algo parecido sin saber qué se había cortado. Revisión del síndrome
La etología y el vocabulario
- Sigmund Freud — Neurólogo austríaco (1856-1939), fundador del psicoanálisis. La palabra «libido» viene de su vocabulario psicodinámico, y por eso la clase la da por obsoleta en la investigación científica del sexo. Britannica
- Nikolaas Tinbergen, Konrad Lorenz y Karl von Frisch — Los tres etólogos, premio Nobel de Medicina en 1973 por sus descubrimientos sobre la organización y la elicitación de pautas de conducta individual y social. La clase los convoca para objetar que un tarro de cristal con sudor de axila no es un estímulo etológicamente significativo. Nobel Prize
El efecto Wellesley y el efecto Coolidge
- Martha K. McClintock — Psicóloga, promoción de 1969 del Wellesley College; el estudio de la sincronía menstrual fue su tesis de fin de carrera y se publicó en Nature en 1971, no en 1970 como dice la clase. Después fue profesora de Psicología y Desarrollo Humano Comparado en la Universidad de Chicago y directora fundadora de su Institute for Mind and Biology; está jubilada desde 2017. Universidad de Chicago
- Hillary Rodham Clinton — También promoción de 1969 de Wellesley, la primera estudiante que pronunció el discurso de graduación allí (31 de mayo de 1969). «El efecto Wellesley» se llama así por el college donde se hizo el estudio. Wellesley College
- Calvin Coolidge — Presidente de Estados Unidos entre 1923 y 1929, padrino del efecto que lleva su nombre. La anécdota de la granja de aves con su mujer, Grace, aparece por escrito en 1972 y no está documentada; el término lo introdujo el psicobiólogo Frank A. Beach a finales de los años cincuenta para describir que un macho saciado vuelve a responder ante una pareja nueva. Wikipedia
Leer la clase entera, palabra por palabra
Transcripción automática del vídeo, sin corregir: solo la hemos limpiado de ruido del subtítulo, maquetado en párrafos y puesto los títulos que él mismo va anunciando. Los estudios y las citas se dejan en su inglés original y se pueden pulsar.
Traducción al castellano automática: si un matiz importa, comprueba el original inglés.
Los cubos, aplicados a la conducta sexual
So off we go for part two. What is our strategy going to be? Now, this is the pot of gold at the end of the rainbow. You have weathered, survived all these different buckets. And with the theme being that each bucket has a completely different explanatory model, and when it thinks it has answered a question, there's another discipline that feels like that's the starting point.
All of that. What we will do now is combine all of these approaches in looking at specific behaviors. And in each case, we're going to follow roughly the same strategy. First off, what does the behavior look like?
And there will be surprises with it. And then, what was going on in the brain a second ago? Neural activity. What environmental stimuli in the previous minutes were relevant? How about this morning's hormone levels?
How about your brain structure, which was influenced over the previous decades of experience? And then back to adolescence, childhood, fetal life, genes, culture and the role of ecology and the sorts of cultures that get invented, and of course, evolution at the bottom of the pile. And what we will see continuously as we apply each of these buckets to these domains, the artificial, arbitrary boundaries between the buckets will disappear.
Okay. So, starting off this first lecture, the second half, is on sexual behavior, and it's probably going to last this entire week. First off, a mention, and this is in the notes as well: probably not today, but over the course of this week, we will be discussing coercive sex, sex intermixed with violence, the neurobiology of it, the unique aspects of humans with it.
El cuento de los marcianos
Okay, so sexual behavior and its biological bases. So, it's basically required by law that I start off with a stupid joke. So here it is. So, it turns out there actually is life on Mars. There's Martians up there, and the Martians come to Earth to visit, and they turn out to be great guys.
We hang out with them, and we trade recipes, and we talk about the weather and sports and gossip, and each of those. And they're great, great folks, and we're having a great time with them as we all hang out. And of course, at some point, we're all getting familiar enough that both the humans and the Martians can ask the question they've been sort of filing away all along.
"So, how do you people make a new human? How do you make a new Martian?" And it's decided we're going to have a demonstration. So, the Martians go first, and first, sort of, they show the humans a whole bunch of diagrams and flowcharts and things like that that they can't understand because they're five-dimensional.
But then it's time for the actual display, and like four Martians come into this arena, and they stand on top of each other, and beeping lights go on and buzzing sounds. And after about five minutes, suddenly out pops a brand new baby Martian. And the humans say, "Oh, that was fabulous!
That was fantastic! I can't believe how great that was!" And the Martians say, "Thank you, thank you." And now it's the humans' turn. So, the humans start off trying to tell the Martians a little bit about the process and saying, "You see, you see this couple over there?
They're very, very happy about something that happened to them. So, tonight, the man is going to put his penis inside the body of the woman." And the Martian says, "Okay, does it matter where in the body?" You say, "Well, yeah, yeah, we'll get to that." And then the Martian says, "Okay, well, after the new human comes, does the man get his penis back?" And the humans say, "Okay, this isn't working.
Let's have a demonstration." So, this willing couple comes in and this arena, and the Martians are all around with their iPhones and taking pictures. And the couple goes at it. And eventually, they end in this sweaty heap there. And the Martians say, "Oh my god, that's fabulous!
Love the concept! Love the concept! Terrific! We have one question though." And they say, "Uh, what is it?" And they say, "Where's the new human?" And the humans say, "Oh, that takes nine months." To which the Martians say, "So why were they in such a rush at the end?" And our first question is, "So why do we get into such a rush at the end?
Causas distales y causas próximas
What is it that is motivating about sexual behavior?" It is. We're going to see all sorts of beasties, including us, risk life and limb, and health, and disease, and disaster, all in order to pass on copies of genes. Our version now, in order to have reproductive sex. Why is it that organisms want to do this?
"It's obvious. For the good of the species." Okay, so we got rid of that. It's obvious because over the course of generations, those individuals who had sex left more copies of their genes, and thus the behavior became more prevalent because of the genetic component. No, nobody is thinking that in terms of why were they in such a rush at the end.
What we're seeing is this contrast between distal, distant causes—passing on copies of your genes in subsequent generations—and proximal causes: it feels good. And we are facing the first challenge of reproduction, which is, given how expensive it is, risky it is, and all sorts of costly, metabolically, all of that, you had to have evolved a way in which it is highly, highly reinforcing so that everybody isn't in such a rush at the end.
Patrones de acción fija y estímulos desencadenantes
So, starting off at the beginning, what we see here is this pattern that each individual in a sexual pair, the first one, will produce some sort of fixed action pattern. Ooh, ethology bucket. A fixed action pattern. That fixed action pattern will serve as a releasing stimulus to trigger a fixed action pattern in the other individual, which will serve as a releasing stimulus, and going on back and forth, sort of yolked in that way.
And what all the fixed action patterns are about, and why they were releasing, is sensation is the primacy. We will see just how little your cortex is doing during sex. It's all about the primacy of sensation, and what you get are these chains of fixed action patterns triggering, triggering, triggering, and on you go.
Now there's a paradox about sexual behavior when you look across different species in that it is incredibly conserved. You look at mammals, and all the mammals, it evolves like erections and lordosis reflexes and pelvic thrusting and orgasms—everybody does that in the mammalian animal kingdom. But at the same time, you all have the same basic building blocks.
You do not want your building blocks to be so similar to some other species that you can't tell the difference. So, amid the conservation of basic aspects of sexual behavior in mammals, there's got to be species specificity to make sure you don't mess up, since that is bad for leaving copies of genes.
And in a number of bird species, briefly stepping away from mammals, we will see that species differ solely on the basis of what some of their courtship behaviors are. You want to have one that nobody is going to mistake you for a warthog when you're actually like a beluga whale or something. So, you've got to get specificity.
And it could be unique fixed action patterns, or it could be unique chains, these intercalated chains of this triggers this, triggers this, triggers this. But you've got to get specificity coming in there. And of course, you know, above all else, if we're talking about fixed action patterns, releasing stimuli, it is very, very unhelpful to study sexual behavior in non-naturalistic settings.
So, hooray for the ethologists looking at all sorts of mammals having sex. Okay. So, as we begin to talk about sexual behavior, and it's going to be a heavy emphasis on humans, we've got to get down some jargon here so you can toss around sex terms like the professionals do. First one is a mostly obsolete term by now, out of date: libido.
Libido, a general term sort of related to sexual arousal. And this one is rooted in Freud and psychodynamic stuff. And people really don't talk about libido much anymore if they are scientists studying this. You get to these scientists, and they have three different terms denoting three very different domains of sexual behavior. First, attractivity.
Attractivity. I don't know where the emphasis is. How attractive this individual is to a potential mate? Proceptivity: how much is this individual making gestures, behaviors that hopefully elicit mating behavior from them? And receptivity: how receptive this organism is to the proceptive behaviors that that other one is doing, presumably because that one is feeling attractivity towards this one.
So, attractivity, proceptivity, and receptivity. So that's mostly in the animal realm, and people, and like the rat sex business, will talk about, ooh, this part of the brain is central to receptivity, but this part is about proceptivity. By the time you get to humans, what is often the case in the sexual dysfunction medical realm is the dichotomy between motivation and performance: the interest in sex, the ability to do so, to be responsive in males, to have an erection.
We will see female equivalence in a bit. And what that generally is now broken down into, in everyday parlance, is like the difference between desire, and once things get going, arousal and climax, orgasm. So, that's great. So what we're going to start off with is looking at some aspects of human sexual behavior, and throughout, the question is, is it a universal among us?
Cómo se averigua la conducta sexual humana
Really key question, and just as key of a question is, is it unique to humans? So, first, how do you find out about human sexual behavior? And this seems like, oh, I don't know, kind of an obscure topic or something. This was very important back in the 1940s, when Alfred Kinsey started basically sex research.
It was very important how you went about getting information because in large parts of the United States, his research was illegal. This, how you find out about sexual behavior on the part of people, was lifesaving by the 1980s and 1990s with the HIV crisis, of people trying to find out what people's sexual behaviors were like: actually how often, how many partners, with what care, with what recklessness, all that.
So there emerged a whole science of questionnaires that were randomized to subjects with anonymous responses, and sort of the HIV era. This was pre-online stuff. So, there was all sorts of randomization tricks with questionnaires so that you could honestly answer a question, which at that time was highly stigmatized in parts of society, all of that.
So, you ask people. Another version is, you see how long they pay attention to something. Oh, if they're looking this way a whole lot longer than that way, their behaviors just told you something. Implicit behaviors, implicit association tests, which we've heard a bit about already, and we will get back to just unconsciously on a fraction of a second level: Where do the eyes go?
What is your discordance that you have between who you find attractive and what sort of positive or negative terms are associated with it, getting that? Then physiology comes in with a machine which I'm going to mispronounce—I never—plethysmography, where what you do is you measure tumescence: how erect is a man's penis?
How erect is a woman's clitoris? And there's a whole science to doing that. And you can do brain imaging. And then there's a bunch of techniques where you could look at blood flow rate—of blood flow increasing or decreasing to the vagina, things like that. So, we've got some of the tools in hand now.
Los sujetos WEIRD
And as we approach this, it has to be mentioned that we are overwhelmingly seeing findings that have come out of studying "weird" humans. "Weird" is an acronym: W-E-I-R-D. By, oh god, what is his name?
And he's the chair of anthropology at Harvard, who noted that a huge amount of what we know about human behavior comes from studying "WEIRD" subjects: Westernized, Educated, Industrialized, Rich, Democratic—and how distortive that is. And that has triggered sort of a whole emphasis that all you're understanding is whichever freshman in your Psych 101 class has come in and answered a personal questionnaire.
You are not finding out about human universals or human behaviors that vary cross-culturally. So, this literature has a way bad skew towards "weird" subjects. So, what are some of the characteristic features of human sexual behavior?
Sexo no reproductivo y ovulación oculta
The question becomes whether they are unique or not. First off, one of the defining things about humans is we have non-reproductive sex. You look at most species out there, and sex is either most frequent by a wide margin or only occurs around the time of female ovulation. And you will have like wildebeest ovulating once a year that afternoon, and they just go crazy at that point, and they don't have sex at any other time.
It used to be thought that humans were unique in this regard, of having non-reproductive sex throughout the ovulatory cycle, whether there is or is not a high chance of fertilization coming out of this. And what has been learned since then is we are not the only species, and bonobos, which we'll hear lots about, do that, various citations; dolphins and whales have non-reproductive sex, if I remember; snakes do also, but I don't want to go anywhere near that.
So, we have that as a universal of human sexual behavior, but not a unique one. Next, one of the characteristics of human sexual behavior is concealed ovulation. You're a primate. You know who's ovulating. Everybody can tell by some sort of conspicuous sign. Humans are relatively unique in not having overt external signs of ovulation.
And you better bet, number one, that's got something to do with sexual behavior throughout the entire ovulatory cycle, and number two, that's got something to do with deception and parental investment and things of that sort. So, humans' concealed ovulation, what we will get to in a while, is it's not so concealed after all.
Reproducción igualitaria, romance y apego
What it is typically is consciously concealed. But humans have all sorts of implicit cues that they can recognize about somebody's ovulatory state. What else about human sexual behavior? Foreplay. What's called egalitarian reproduction? There has never been a society on Earth in which only the ruler or the ruling class were allowed to reproduce.
There were huge skews. There were all sorts of like princely options on anybody's wedding night, sort of thing. But compared to some other species, marmoset monkeys for example, in a group of 8-10 animals, it's only the alpha male and female who were reproducing. Humans, instead, they have never been shown an example of non-egalitarian sex and reproduction.
What else? Obviously, we're getting into this whole thing about sexual behavior built around romance and emotions and attachment, and all of that. And lots of people have emphasized that romantic love intertwined with sexual love is, I don't know, sort of an invention of the Enlightenment, and it did not play a big role before that, and that gave rise to all sorts of these knights back then who had this totally platonic, desperate romantic love for this lady in her estate or whatever, which had nothing to do with sex and had sex with somebody or other.
The notion that sexual behavior and romantic feelings go hand in hand is, at least in the West, only a few centuries old, not that much more than that, until it has become an expectation for at least some types of sex. Now, related to that, far, far more recent, and very much a Western invention in recent century, whatever, is the expectation that the passion of romantic sex and romantic love should be sustained throughout decades of marriage, and that is a very, very new cultural invention in humans, the expectation of that.
Coerción, masturbación, privacidad y fantasía
Okay. What else is unique about human sexual behavior? Maybe, maybe not. The intermixing of sex and aggression, coercive sex, the pathological intermixing in some people between aggression and sexual arousal. And we will see at least one example in another primate where something looking a whole lot like coercive sex occurs to the male's reproductive advantage.
Masturbation: universal in humans, no matter how much they tell you you're going to go blind. And among like a zillion other species, and among baboons, for example, it's much easier to spot males rather than females masturbating. But in terms of frequency, it's exactly who you would expect, which is like adolescent males who are not getting any action.
But nonetheless, this is their solitary resource. So, that is most definitely not a human unique thing. What does seem to be unique about human sex is privacy. Humans, with very few exceptions, have sex in private, and that is unheard of in any other species. Hidden sex, private sex, no doubt having some connection with concealed ovulation.
Fantasy, obviously, humans have sexual fantasy lives, and you know, best estimates are that your average person is spending about 98% of their time sexually fantasizing. Is any other species doing this? How are you?
They don't fill out questionnaires. How are you going to find out? Nonetheless, I think you can see a little bit of evidence for at least one time I saw this, and this is open to some differing interpretations. But there was this adolescent male baboon guy who was sitting there minding his own business.
And along comes, if I may use the jargon, the hottest female in the troop. Hottest. She was at her peak of estrus, her largest estrous swelling on her rear end there, pumping out pheromones like there's no tomorrow, whatever. And she comes walking past, followed by the alpha male who is squiring her around.
And as they pass, our guy, looking at them closely, gets an erection and then turns around and masturbates. I don't know, maybe he wasn't fantasizing. Maybe it was the pheromones wafting over that was doing this. But, you know, that might be a most parsimonious explanation in our primate continuum. What else about human sexual behavior?
Besar: no es un universal humano
Intersexual affiliative bonding stuff? All that kissing. Kissing. The best evidence is kissing is at least 5,000 years old among humans, and that is based on sculptures, artwork from back when, showing evidence of it. And we are not the only species. Other apes, particularly chimps, particularly bonobos, kiss all the time. Chimps, same-sex chimps, kiss a whole lot as a means of reconciling after tensions.
Bonobos, everybody kisses everybody, and we will see how that goes hand in hand with like every conceivable type of sex that's occurring and the bonobos that kissing. So, is kissing a human universal—kissing in the context of romance and sex as opposed to mother-child or father-child?
And it is not a universal; only about 45% of human cultures on Earth have romantic sexual kissing. There's a correlation with that, and I have no idea what to make of it, but as you have more complex societies, more stratified, you've gone from simple hunter-gatherers to city-states with role specialization, all of that—the more stratified the society, the higher the likelihood that there is romantic kissing.
Make of that what you will; I have no idea at all. Now, in terms of surveys about kissing and how important it is to you and how important it is in mate choice and maintaining a bond and all of that, I don't know if this is surprising or not, but what study after study shows is females are way more oriented than males towards kissing—desire for that as a hallmark of forming a close relationship, that kind of thing.
So, what is kissing about anyway? How did it evolve? And it seems like there's two explanations that float around out there. One is like breath. Breath. Are you smelling someone whose breath indicates that they are diseased?
You are smelling, you are getting gustatory cues. All of that. Finding out about the individual's health and finding out about the individual's state of fertility. Okay. What else about human sexual behavior is interesting?
Homosexualidad y fluidez sexual
Homosexuality. It is universal in every human society out there. It is punished beyond belief, and some of them—do not go to Uganda these days, which makes gay sex punishable by life in prison. I think the parliament there just passed under the wonderfully democratic orders of their glorious leader there. Uganda, East Africa, highly stigmatized.
It's very hard to find out the incidence because it is so punished in so many societies. Nonetheless, it is clear that that is a human universal and has been for a long, long time. So, where do we fit in same-sex attraction into the realm of human sexual behavior?
And in the first pass, it's a new, novel flavor for reinforcing the status quo. The binary nature of sex, the binary nature of sexual orientation. Whether you're attracted to your own kind or the other kind of way, you're only attracted to one. It is a strict dichotomy, a binary feature to human sexual behavior and sexual attraction.
We will see how much that is not the case. And that is our new emerging world, which obviously was always there, but is only now recognized and documented in the vague sense of numbers of sexual fluidity, bisexuality, pansexuality, omnisexuality. I put a list there of terms. I've never even heard of half of those words before, and I'm not sure if I want to know.
But tremendous fluidity there. Tremendous fluidity implicit in that is breaking down the strict dichotomized: "You're only attracted to one sex." In some humans, it's the same sex as the person. In most humans, 80%, 90%—the numbers are very squishy—it's the opposite. But you are only attracted to one sex. And sex is highly dichotomized.
It is binary. And then this whole world of recognizing fluidity in that, and people's sexual behavior and people's sexual attraction on a continuum between the two extremes. Now, there's been an interesting sort of political, sociopolitical controversy with bisexual behavior in recent years. My very indirect assessment of that literature suggests it's calming down a little bit.
But when bisexuality suddenly became much more openly discussed, claimed, all of that, I don't know, 10 years ago, 15 years ago, unexpectedly there was a strong backlash from the gay community. The gay community, still working with a dichotomized model there, gay community working with these people are not really bi—they're just faking it when they're saying a woman who's saying, "I'm attracted to both women and men." She's actually gay.
She's a lesbian, but she's dragging her feet about declaring it or uncomfortable with it. So, she's covering it up with, "Oh, and I'm attracted to men as well." And that as a people who are dragging their feet as opposed to people with the confidence, the freedom, the privilege, whatever, to declare where they are on this bin—everything.
What is clear from science? Looking at what sort of sexual stimuli increases blood flow or the clitoris or the penis, which, all of that, what is clear is, as a general rule, people who say they are bisexual show the physiology of being aroused by both sexes. There are skews; there are some people who are skewed in one direction versus the other versus right in the middle.
Nonetheless, it is a real category from the standpoint of physiology. Interesting, just sort of sociopolitical thing, that there was push back from the gay community about this. "Don't say you're bi. Stop being chicken and sort of being wishy-washy about it. Come out and admit who you actually are." All of these intermediate versions appear to be for real.
When you look at somebody's sexual history over their lifetime, what you see is, on the average, women are far more likely to have experimented in the sexual continuum than males are. That is quite reliable. Okay, so that gives us a first pass of what the behavior looks like. And what we're starting with now is what's going on in the brain.
El sistema límbico y el síndrome de Klüver-Bucy
Not when you were a fetus, not when you were hitting puberty. What's going on in the brain in the time right before and right after sex. So, we start off with the most obvious thing on Earth, which wasn't all that obvious back when, which is the limbic system is involved. Whoa, revolutionary. Back in the '30s, Klüver and Bucy combined to discover the Klüver-Bucy syndrome, which was the first evidence that when you did damage to what we now call structures in the limbic system, you got all sorts of sexually inappropriate behaviors on the part of rats or monkeys or whatever.
And this was right around the time that it was first occurring to people that, hmm, this part of the brain, maybe it's not just interpreting olfactory information. That was a key observation in the rhinencephalon emotional limbic brain wars going on. Klüver-Bucy syndrome, obviously in the century since then, far more insight into particular areas of the brain focusing first on hot spots for sexual behavior that are pretty much unique in one sex versus the other.
Los dos núcleos del hipotálamo
Females, overwhelmingly, it is focused on a part of the hypothalamus called the ventromedial—ventral, bottom, in the middle. The VMH, the ventromedial hypothalamus, is central to female sexual behavior, both arousal, both motivation, and performance. How is this shown?
Stimulation techniques, lesioning techniques, all the stuff we know about by now. Huge, whopping amounts of receptors for estrogen and progesterone and all the usual suspects there. So, that part is absolutely critical. And in contrast, the male VMH is this like ignored little outpost that doesn't seem to have anything to do with anything.
I'm sure that's not actually the case, but nonetheless, this is the center of brain regions that are specifically central to activation in females during sex. A whole bunch of midbrain structures having to do with regulation of breathing rate and heart rate. And okay, there seem to be some sex differences in that, which we will hear about: differences in the time course of changes in heart rate, breathing rate, autonomic nervous system.
And in females, not just in ovulating rats, but you have the involvement of the spine, the spinal reflex, the lordosis reflex, which is very dramatically the case in some mammalian species. In humans, it is there. It is less pronounced. And unlike somebody bopping you on the knee in a doctor's office and your leg kicks out, the lordosis reflex is estrogen dependent.
It is working in the spine to cause this reflex. When there's pressure on the flanks, you trigger the lordosis reflex in pretty much every mammal out there. So, those are the female hotspots inside the brain. And the male hotspots: another part of the hypothalamus, and this is called the medial preoptic area of the hypothalamus.
We will only call it medial POA for the rest of time because all of that. And we're going to eventually see there's some very interesting sex differences and differences by sexual orientation about aspects of the medial POA. So, that is there very much for performance. How do you tell performance versus motivation?
Say, in a lab rat, you've got a male, and there's a female in the next room, and he knows it. How much is he willing to press a lever to get the door to open and go into?
How motivated is he? How proceptive are his sexual behaviors? And once the door opens, what's his actual sexual behavior at that point? What is his performance? Medial preoptic area is all about performance. So, you damage it, and you still get the male rat is just as interested in getting in there and gets in there with a female and wants to think about stamp collecting or something.
La amígdala entre la agresión y el deseo
All the usual evidence as with the VMH—lesion studies, recording studies, stimulation studies, huge, whopping amounts of receptors for testosterone and related hormones. So, that's involved. Okay. So, each sex gets one hypothalamic nucleus that they specialize in. Then we get into some very interesting terrain. What do we know about the amygdala so far?
Fear, anxiety, aggression, and along with that, in males, the amygdala is central to sexual motivation. Huh? Motivation. Back to our lab rat. You put the guy in the same cage with the female, and they'll mate, he'll perform. This is doing its thing. But he could not care less if it's going to cost him like one lever press, any sort of work to get in there.
Amygdala is about sexual motivation in males. And at this point, one can either have a field day talking about what this is teaching us, that the part of the brain that is most central to aggression in males is most intermixed with sexual motivation. Or you could decide, oh, this is just another behavior in the amygdala's portfolio.
We will see there are many reasons to believe that in a very pathological subset of humans, the amygdala being about aggression, the amygdala being about male sexual motivation get very, very intermixed and, like, tragically confused. Okay, so we've got these areas that are much more female specialization and much more male specialization. Now we get to the parts of the brain and the autonomic nervous system where both sexes are equally centered around functioning there.
Erección y orgasmo: un mismo circuito
First off, erections. Male erections in the penis, female erections in the clitoris. There's all sorts of species differences as to whether it's done by increasing blood flow to the penis or whether there is a penile bone that has some muscle extend, contract, and pulls the thing up. We are blood flow-erective humans and other primates.
Rats have a penile bone, whatever. Okay. So, you have engorgement in humans, engorgement with sexual arousal of the clitoris in women and the penis in men, and essentially the same underlying physiology having to do with the autonomic nervous system. And in both sexes, the sort of similarities between arousal, engorgement, all of that, and eventually leading to orgasm, it's the same circuitry.
In order to be sexually aroused, in order, best studied in males, to have an erection, you've got to turn on the parasympathetic nervous system: parasympathetic, calm, vegetative, unstressed, unanxious, all of that. So, hooray for you. You've established your parasympathetic tone. And what happens now over the course of sex is like your heart's starting to beat a little faster, and your breathing rate and your muscles are working, and all of that.
Then more time goes by and you eventually get to this point where your sympathetic nervous system is turned on in every outpost in your body except while you desperately try to hold on to parasympathetic tone in the penis. Finally, you can't take it anymore. The parasympathetic shuts off. The sympathetic boosts into action, and you have an orgasm.
So, that's how orgasms work in males. That's how orgasms work in females. And it's the exact same physiology of the autonomic nervous system with a few interesting differences. First difference, the realm of sexual dysfunction. When you look at male sexual dysfunction, the most common issue in terms of arousal, erection, orgasms, is this whole process occurring too quickly.
And you might consider in that context what happens during stress. You have trouble getting an erection in the first place because parasympathetic—you've got to be calm and vegetative, and if you're stressed, that doesn't happen very readily. And the other is either have problems getting the erection, or you have accelerated turn switching to sympathetic tone, premature ejaculation.
Those are the most common problems in males, particularly accelerated premature ejaculation. About 60% of the doctor's visits in this country from men complaining about erectile dysfunction. Premature ejaculation is the one that is most often relevant there. About 60% of the cases are related to stress. Stress making it difficult to establish parasympathetic tone or stress accelerating the transition to sympathetic.
Disfunción sexual: la velocidad a la que se apaga
In the majority of men, the best studies indicate it is mostly psychogenic as opposed to organic. Okay, something useful here. How do you tell the difference between a case of organic erectile dysfunction in a guy and psychogenic?
A guy comes in, says he hasn't been able to have an erection during sex for the last eight months or whatever, and you're thinking, hm, maybe it's stress related, or maybe he's got a pituitary tumor, maybe there's something wrong with his hypothalamus, maybe there's a spinal lesion, whatever. How do you distinguish between the two?
You take advantage of a very weird thing that male primates do, which is when they go into REM sleep, rapid eye movement sleep, they get erections. Primates get REM sleep erections. I have no idea why. I've talked to Earth's penis experts. Nobody has a good evolutionary explanation. Male primates get erections during REM sleep, and it's this automatic reflex thing.
So, you've got this guy sitting there who's saying he hasn't had an erection for months. Is it psychogenic? Is it a tumor? That sort of thing. And what you do, or what they used to do in the past, is they'd give you this handy-dandy little penile pressure cuff transducer thingy that the guy takes home and before he goes to sleep, he puts it on the base of his penis and wires it up and plugs it in and gets the right, you know, website to send it by satellite to 24-hour operators or whatever.
And what you see is, did the guy have an erection when he went into REM sleep? There's a slight complication there, which is you've got this device and it's beeping, and the little lights going on and off, and you're so sure it's going to electrocute you with the wiring there—that stressor in and of itself.
This is what is done in the majority of sexual dysfunction clinics in the country. You take a string of postage stamps and you lick them at one end, and you wrap it around the guy's penis. And then the next morning, if the stamps have been torn loose, the guy had an erection during the night.
Can you believe how elegant that is? Engorgement, and it busts the stamps loose. And this is like four bucks and you can get a lab result, sort of thing. Even though insurance never reimburses you for the stamps. That sort of thing, showing that the realm of male difficulties is most commonly accelerated orgasm, premature ejaculation.
In the female end, the much more frequent problem is delayed orgasm. Delayed turning on of the sympathetic nervous system, delayed, as in resulting in a low frequency of orgasms, never experiencing orgasms, all of that. So, the exact same circuitry with very different sorts of vulnerabilities. Next interesting sex difference in terms of this autonomic profile, which is, hooray, you've had your orgasm, and the question is, how long does it take for your sympathetic nervous system to go back to normal?
And there's a sex difference with this. One of the sexes, it goes back down like this. And in the other sex, it takes much longer. And if we were live in the classroom right now, I'd ask for a show of hands as to which sex you think is which. Who has the much slower recovery time?
Who has the recovery time that's like two seconds later, it's all over with, completely forgotten? Males have a much faster recovery time than females. And like all those clichés that afterward she wants to talk about love and romance and he wants to go out and get, you know, pad thai or something—very different speeds of turning off.
We will see when it comes to aggression after an aggressive act, men turn off far more quickly than women do. So, a sex difference there. How well that is understood is not clear at all. So, now we come to the incredibly important question, which is, why do females have orgasms?
Por qué tienen orgasmos las hembras
Why do females have orgasms? Because men need to have an orgasm 90% of the time or more than that for ejaculation. It is not an absolute requirement, but it is close to absolute. And females do not need to have orgasms in order to be fertilized, in order to get an egg fertilized. Why do females have orgasms?
So, we first look cross-culturally. We put on our ethology, and yes, all sorts of other species, primates, females have orgasms. And you now ask an interesting question, looking at the fact that only some female baboons, for example, have orgasms, and only some women have them readily, easily, where the individual difference is coming from.
And you look at the baboons and it's got nothing to do with the female social rank. Orgasm is not a perk of being a high-ranking female baboon. It's got nothing to do with where you are in your cycle. Are you ovulating, or is it a day before or a day after?
It's got nothing to do with which guy you're with, whether you're hanging out with the alpha male or the new squirrely kid who just showed up. It is seemingly an intrinsic trait. Some female baboons are more prone towards orgasm than other female baboons. And the best guess is, in primates, there's something anatomical that begins to explain the differences we will see.
There's some heritability to it: identical twins, all of that. And you look at humans and it's the exact same thing. Despite what males may self-satisfyingly think, it's got very little to do with who the person is that you're with. Orgasm becomes much more likely in women when it is non-casual sex. It becomes much more likely during the follicular stage when you are heading towards ovulation.
But most of all, individual differences seem to be intrinsic. Women simply differ as to how prone they are towards orgasm, and it is not fully understood. No doubt it's got something to do with this, but it's got something to do with anatomy as well, as the best guess. But that doesn't solve our problem of why do females have orgasms?
And all along there's been all sorts of theories and a little bit of evidence. There's been theories where, in fact, it's adaptive. Females do not need to have orgasms in order to be impregnated, to reproduce. However, some evidence that it makes it more likely. First concept, the notion that orgasm, it is known, increases the flow of all sorts of vaginal fluids.
And there's some evidence that such fluids cause sperm facilitation, make sperm swim faster and longer. So, hooray for the sperm. There's good evidence that the pelvic paroxysms during orgasm goes directionally in a way that will push along the sperm a little bit faster. There's this postcoital exhaustion notion, which is, you know, an orgasm leaves you in such an exhausted state that you just got to lie down there, and you're horizontal instead of vertical, and that sure helps the sperm get along there instead of having to go up, and all of these notions where it is in fact adaptive.
Then there's a notion that orgasm in females is just a holdover, a mammalian holdover, in that you see in a lot of mammals you get reflex ovulation. You ovulate in response to sex, and that seems to have something to do with this. All sorts of ungulates have reflex ovulation. Rabbits have that, that sort of thing.
So maybe it's just a leftover with humans. That seems very implausible. Reflex ovulation is not a primate sort of specialty. But then, there is the possibility that female orgasm is just a spandrel. It's not there for any purpose whatsoever. Males have to have an orgasm. And we've got evolution tends to tinker, all of that.
Okay. So, we could take apart the whole orgasm physiology in these females who don't need it, or what the heck, the males have it. It's carried along as a spandrel in females. And that's just what it's about. It's got nothing to do with anything. It's just a spandrel. And it's around this point, if we were in a classroom, that I would ask for a show of hands by sex as to how plausible people think that female orgasm is just a spandrel kind of thing.
And after we get through the vote for that, we could then have an equally interesting conversation as to why do males have nipples, and is that just a spandrel? And, you know, so that's a persistent question. Why do females have orgasms?
And there's pretty good evidence suggesting that it increases reproductive success. It facilitates sperm moving and not fighting against gravity, all of that. So, maybe that's telling us something. What it is not telling us anything about is why clitoral orgasms. And that gets into a whole world its own. And it is clear bonobo females will have orgasms from clitoral stimuli.
What's that about? If like vaginal orgasm is somewhat mysterious as to why it's there, that much more so. Okay. So, we've got the physiology of the autonomic nervous system. It's exactly the same in males and females. It's really different in males and females. What else?
Dopamina: la anticipación manda
What else is shared in terms of the neurobiology of sexual behavior? Yes, you guessed it. The reward, the pleasure, the anticipation. And thus, we have just parachuted into dopamine world. Yep, you should be able to recite that by now. Yes, in part, as we're involved in reward and pleasure, but anticipation and motivated behavior and uncertainty boosts up dopamine like crazy.
Maybe, maybe, maybe, and this is a realm where that sure happens in terms of sexual behavior. All right. So, when you are having that burst of dopamine related to sexual behavior, whether in anticipation or in response to anticipation dominating all of it—its ventral tegmentum, that site in the limbic system, its nucleus accumbens—and it is going all over the place.
And there are lots of reasons to think that the ventral tegmental dopamine projection is where sexual motivation is coming from, telling you again it's mostly about anticipation and not reward. So, in that context, what does dopamine do in terms of sexual behavior and lots of monogamous, pair-bonding species?
It strengthens the pair bond. And in so far as we're confused, a mixture of tournament and pair bonding. It enhances pair bonding, romantic sense, closeness to your partner, all of that. And we will be getting to the role of dopamine in species that are clearly pair-bonding, monogamous, and species that are clearly tournament.
La cingulada anterior y el paso al apego
The different roles of dopamine in there in an evolutionary context. So, we've got the ventral tegmentum, nucleus—the whole world of dopamine in there. Next brain region: anterior cingulate. Anterior cingulate, up in the cortex. Anterior cingulate. We heard something about that in the limbic-cortical interaction lecture. Anterior cingulate: psychic pain, empathy, feeling someone else's pain, all sorts of things.
And you see a transition. Get a bunch of subjects, stick them in a brain scanner, and you show them their beloved, the person in whose arms they want to die, who they just met two weeks ago. And you show a picture of them, and dopamine lights up and opioid pathways and the limbic system, all of that.
And then you get somebody where you show them the picture of the person they've been waking up next to for half a century. And there's activation of the anterior cingulate. There's a transition from evoking the sense of arousal, anticipation, and all of this stuff, to over time it evoking comfort—on and off, on the level of a nice cushy old familiar couch, but something along those lines: attachment, all of that.
La corteza frontal: frenar y empujar
Now, we get to the frontal cortex. And it's obvious there what the frontal cortex is about. It makes you do the harder thing when it's the right thing to do. And we already have a model for this, which is, frontal cortex is sending a projection down to the limbic system to all of these structures, and especially the amygdala and male motivation, and doing its usual thing of saying, "I wouldn't do that if I were you.
You're going to regret it. Don't do it. I know it's tempting. Hold off. Hold off. Go study some obscure subject instead. Stop thinking about it." What the frontal cortex is about is constraining sexual behavior. That's the easy interpretation. But some of the time it's about exactly the opposite. It's about motivating you to do the harder thing when it is the evolutionarily right thing to do, even though you're scared out of your wits.
For example, you are a male baboon. You are seeing some female who is ovulating. She is in estrus. She is in a consortship with another male who's a little bit higher ranking than you. And what is often sort of your challenge to work up the nerve to go and challenge the guy, to take him on, to try to drive him off and take over the consort?
We will eventually get to what the female thinks about this, but just for the moment, frontal cortex is telling you, like, "You really need to do that!"—frontal cortex fueled by anticipatory dopamine. That dopamine mesolimbic cortical projection that's giving the frontal cortex sort of the anticipatory oomph and backbone to say, "This guy is scary as hell, but I am going to go threaten him," or "I'm a salmon, and I'm going to leap over dams," and all.
It would be so much easier to just stay here. And very often frontal cortex is not about constraining sexual impulses; it's about overriding stress, fear, and pain in facilitating sexual behavior. What's happening in the frontal cortex, especially the prefrontal cortex, during orgasm?
You guessed it, it turns off completely. It goes totally silent. No surprise. The only time where it's as silent is when people are dreaming and REM sleep. So, all of that makes a great deal of sense. But now what we get to, intertwined with the brain regions, is hormones. What's happening to hormone levels right afterward?
Las hormonas de después
This is not what your hormone levels this morning had to do with it. This is not what your hormone levels when you were a fetus. This is overwhelmingly about hormone secretion and the aftermath. This is not about what hormones have to do with increasing or decreasing the likelihood of sexual behavior, the motivation, performance aspects, any of this.
What's happening in response to having sex? And what you see in females is there's a rise in estrogen immediately after. More importantly, there's a rise in progesterone. And we're going to see why that makes a whole lot of sense when you're looking at hormone levels over the course of an entire cycle. But sex tends to cause a rise in progesterone levels.
Oxytocin in females, very obviously, related to things like pair bonding and closeness and satiation. Sexual satiation. Raising a female rat's oxytocin levels makes her less likely to try to elicit, to act proceptively towards another male in the aftermath of having sex. More satiation. Meanwhile, at the male end, testosterone goes up, of course, and this was a major dead end in the field; a major dead end along the lines of, "Well, we just saw this guy have sex, and let's take his testosterone levels, and let's, you know, get him to pee right now or saliva or blood sample, whatever." And, "Whoa, I bet you we're going to see a correlation.
High testosterone levels in guys? They're having a lot of sex." And this gave rise to the completely erroneous direction of causality. The notion that high testosterone males have sex more often. What you see in every species out there is it's the other way around. Sex increases testosterone secretion in males. So, you're seeing the correlation because the behavior is driving the hormonal secretion, not the other way around.
Vasopresina, oxitocina y su ancestro común
And we will see a realm where that is becoming so important when we get to the aggression lectures. Vasopressin. Vasopressin in both sexes is secreted in response to having sex. And in both sexes, it increases facilitating pair bonding and closeness and emotional connectedness and that sort of thing. And if it sounds like vasopressin and oxytocin are having some very similar roles, that's because 100 million years ago, they were the same hormone, something called vasotocin, the ancestral form.
And out of our molecular biology lectures, somewhere along the way in mammalian development, there was a gene duplication of the vasotocin gene, and one of them drifted into being vasopressin and the other drifted into being oxytocin, with somewhat overlapping but not entirely overlapping effects on behavior. Now we're getting to issues of do you see differences in vasopressin and oxytocin responses to sexual behavior in people in stable relationships versus casual sex?
Autismo y el receptor de la vasopresina
All of that, the literature is very muddy on that right off the bat. Individuals being on the autism spectrum, there is a high degree of heritability, but be suspicious because the genes involved are probably less than people would first say, but there's a high degree of that. And there's been identified a few families that have a very, very high rate of autism spectrum disorder among their generation, sort of things, where it turns out there's a mutation in the gene for the receptor for vasopressin.
Something about sociality, ease of it, need for it, maybe telling us something about why males are more analytical with little islands of cognition rather than holistic, integrated in females. Maybe the subset of families that have been identified with vasopressin receptor gene mutations, maybe it is tapping more into the affective, the socialization aspects of autism spectrum.
Okay, so we have just gotten through all of this, and let's celebrate. And what we shift to now is what's going on in the environment in the seconds, minutes before this activates or this doesn't, or this gets delayed or this gets sped up, or hormones get secreted. What are the environmental cues, stimuli that are pertinent in the minutes, seconds to minutes or hours before sexual behavior?
Los sentidos: la vista
And of course, what this is all about is different sensory systems: visual stimuli. Humans are overwhelmingly a visual species in terms of sexual arousal, but there's interesting sex differences with that. Males are more responsive to visual stimuli than females are, on the average. Is this human-specific?
No. An amazing study published in Science some decades ago. Absolutely amazing. Some male macaque monkeys, and they had to work. They had to press a lever for access to a treat or access to orange juice or something that macaques like. And what they showed was that male macaques would be willing to work, would put in an effort, were motivated to see photographs of female macaque monkey crotches during estrus, with estrous swellings.
Can you believe this? Pay-per-view male monkeys motivated to do work to get visual sexual stimuli of female macaque sexual organs during ovulation. And this is pretty remarkable and a striking similarity to the human male orientation towards visual stimuli for sexual arousal. So, immediately you're obviously asking, what about the female monkeys?
Are they going to pay to get to see this guy, how well hung he is, or something? The females were totally disinterested. They were just interested in getting the orange juice or the grapes or raisins or something. A male-specific phenomenon in humans, a skew in the direction of males. So, visual information, what do visually sexually arousing stimuli do?
El tacto y las zonas erógenas
Exactly what you would expect. Activate here, here, and here. And females activate here and especially here. And in males, it makes perfect sense there. Next sensory realm: tactile stimulation. This one is a bit of a duh: that's stimulation. And some parts of the body are very predisposing to all this brain stuff happening.
And what you see is big differences in different parts of the body in terms of sensitivity to stimulation, sexual stimulation, erogenous zones, and that old term. And you could find this on an actual level of density of sensory receptors in different parts of the body, but most importantly, sensitivity of those tactile receptors to hormone levels.
And what you see is, in both females and males, you have increased sensitivity in the genitals and secondary sexual areas, increased sensitivity when estrogen levels are elevated in women, and when testosterone levels are elevated in men. And there's all sorts of stuff having to do with receptors for the hormones in that tissue there, and making the neurons more responsive to stimuli, all of that.
So, that is fairly well understood in terms of a hormonal element. One other realm where tactile is obviously very important is females with the lordosis reflex. It is in response to tactile stimulation on the rump there. So, that's a more specialized one. Okay. So, some parts of your body are more sensitive to arousing stimuli than other parts.
Those parts that are more sensitive are especially more sensitive when sex hormone levels are elevated. And when, for reasons of some medical complication, it is necessary to remove somebody's gonads, and sex steroid levels drop down. Both sexes report far less pleasure from tactile stimulation, far less responsiveness. And people look electrophysiologically, and less responsiveness in terms of blood flow changes, things of that sort.
Las feromonas: origen y percepción
So, that plays a role. Next sensory system, the greatest one of all, maybe if you're human, but it sure is irritating. know about pheromones already. They carry information about whether these are two brothers or eight cousins, and olfactory molecules which carry huge amounts of information about sex and sexual status and things of that sort.
And note right here that olfaction, smelling, we are getting an element of that; and kissing, odors, breath odors, that whole sort of thing. So, pheromones, odorants having something to do with it. So, we ask a number of questions. First off, what goes into generating sex pheromones, the construction of these molecules?
And you see something that's not at all surprising, which is sex steroids—estrogen, progesterone in females, testosterone in males—promote the production of sexual pheromones. And basically every mammal looked at out there, and where there are characteristic glands in the body, where sex pheromones are released from, around the genitals, around the anus, around the armpits, all sorts of secondary sexual sites, things of that sort.
And predominantly, their generation is driven by sex steroid levels in the bloodstream. What is interesting is when you go do the chemistry and isolate the actual odorant, for example, a sexually arousing pheromone in rodents for either sex, and look at the structure of the molecule. And what it very often is, is it's derived from estrogen or testosterone.
You just did a couple of biosynthetic changes there, and now it's an estrogenic pheromone or an androgenic one. This is not, oh, estrogens and androgens promote the biochemistry that makes whatever that pheromone thing. This is glands, secretory glands, odor glands for releasing pheromones, making minor modifications of sex steroids to produce the pheromone itself.
And this winds up explaining all sorts of interesting things as follows. Initially paradoxical, but years ago there was this sudden controversy that burst out in terms of animal protection and industrial testing of animals where it turned out one of the great secrets of the perfume industry is that a lot of perfumes contain sex pheromones for male cats, musk-like odorants.
And the biggest surprise was Chanel No. 5. I have no idea if that still exists, but that was very classy back then. And not just from any cats, but from Abyssinian cats, that they would get sweat and glandular secretions from the male Abyssinian cats and put it into their Chanel No. 5 vat there at the factory, and that was part of the attractiveness.
Okay, so this is puzzling. This is puzzling because we are going to in a while see that pheromones derived from males can decrease testosterone levels in males. Smell aversive. Wait a second. So, perfumes that women put on contain musk, androgenic type scents. Male pheromone sort of smells, but males are not going to be attracted to that.
That seems totally paradoxical until you look at the literature, the market, all of that. And pheromones, perfumes are overwhelmingly bought by women for themselves, responding to the odors of that. And males generally find musk-based perfumes to be certainly not pleasant and often highly aversive. Okay. So, sex hormones going into generating pheromones. Does the amount of, say, sex hormone that you're releasing if you're a female rat, is that a function of just how high your estrogen levels are?
Nah, pretty much. If you have no estrogen and no testosterone at all, less sex pheromone release, dramatic decrease. But after that, individual differences in levels don't tell you a whole lot about how many pheromone molecules are being released per unit time. So that's the generation of pheromones. Next, we move to the perception of sex pheromones.
And what you see is pheromones in general, and all sorts of other species including primates, carry information about the age of the individual whose pheromones you're smelling, their health, that kind of thing. Then you see the ones that are telling you reproductive information. Most obviously what the sex is of this rodent that you are encountering, or this other chimp you are encountering.
What pheromones also carry is a whole lot of information about the fertility state of the individual where you have a different perception of pheromones coming from females and rodents when the females are ovulating than when they are not, telling you information there. Women can detect differences in male sweat which map on to how high of testosterone levels the guys have.
So, perception with that, interestingly, perception is also hormone driven as follows. You take women and you ask them, "Are these the same smells? Are these different ones? And which do you prefer?" And that sort of thing. And you see that consistently there's a preference for pheromones from high testosterone males rather than zero testosterone males, all of that.
But the preference for it and the detection threshold, the ability to pick it up, peaks around the time of ovulation. Women when they are ovulating, not only are better at detecting testosterone-related pheromones, but they have a stronger preference for them. How does that work?
Cyclic stuff, estrogen, changing things about the engorgement of tissues in your nasal cavity and thus how many pheromones are getting in and processing in the olfactory system, all of that. So, perception of sex pheromones is hormone dependent. And males, classic studies were always the same punchline where they could armpit swabs from women volunteers in different points in their cycles and put the little cotton ball into a mason jar and had all these male test subjects, and they would sniff them and got to rate how pleasant the smell was.
And what you saw was, number one, yes, males were rating armpit swabs from women when they were ovulating as more appealing than from other points in women's cycles. But here's the one which was the big shock: They weren't being rated as more appealing. They were being rated as less unappealing. On the average, men reported themselves the smells as being aversive in this study.
What I think that suggests is this is a very different context than some other aspects of the world. Presumably Tinbergen and Lorenz and von Frisch at that point would note that a little mason jar containing a cotton ball with armpit sweat on it is not all that ethologically meaningful. Females prefer the smells from men who are high testosterone.
Men prefer the smells of women who are ovulating. What about sexual orientation? And this used to be a non-existent literature, and it is much more fleshed out now. And what it shows is in gay people, on the average, they find high steroid hormone-laden pheromones from their own sex to be more appealing than from the opposite sex.
It maps out, making perfect sense there. So, what are some of the effects of these sex hormones on physiology? And in a very, very broad way, we've got this matrix here. When female mammals are smelling female pheromones, it tends to suppress reproductive physiology, drives down estrogen levels in species that reflex-ovulate. It makes ovulation less likely.
El efecto Wellesley
It extends the follicular stage of cycles if you were smelling that. So, female on female. How about humans? And this gave rise to, for my money, this tragic disappointment: The Wellesley effect, first reported in 1970. The finding that when you put female roommates together over the course of freshman year, they synchronize their cycles.
It's pheromone-based. The more socially extroverted individual tends to synchronize the other one. It was the best. It was totally cool. Not least of all because Hillary Clinton was in the graduating class at Wellesley that year. Research done by Martha McClintock, her senior thesis while there, now head of behavioral sciences, University of Chicago.
The Wellesley effect, totally cool. And I would babble on about it at great length right around here in these lectures. And what's become clear in the last 20 years or so is if there is a Wellesley effect of cycling synchronization between two women living in close proximity to each other—if it's there, it's a pretty weak effect.
There's been a ton of trouble replicating this. There was one interesting sort of wrinkle in it that it is not so much physical proximity as much as emotional and social proximity with synchronization. Nonetheless, nonetheless, it has turned out to be a pretty wimpy sort of effect. And lots of people don't think it's there at all, but it sure was irresistible at the time.
And I remember when I was in college, like people would be sitting around the dinner table saying things like, "Whoa, when we room together this weekend, I had her synchronized by the beginning of August." Social extraversion, social dominance. That was part of this is what happens when you hang out with biologists at dinner.
But in general, the mammalian pattern is female pheromones are anti-reproductive on females. It delays the onset of puberty in addition to some of these, and to the extent that that's the case in humans, synchronization counts as an arrow going downward, and how reliable is the synchronization effect?
Feromonas de macho y de hembra
Very little evidence in this room. How about when the male is the source of pheromones, female recipient? And what you have is increased estrogen levels and rodents, accelerated onset of puberty, increased likelihood of fertilization, ovulates. So, this makes sense. In humans, the effects are there. They're very, very slight. What you see is an interesting sociobiological thing playing out.
They're straight out of our evolution lectures. So, you are a female rat, and you smell a male, and that makes you more likely to ovulate, unless this is the pheromone of a close male relative. Ooh. Inbreeding avoidance. You see female rodents smelling female sex pheromones, and it suppresses the reproductive system and less.
Ooh, it's a close relative, it's kin selection out the wazoo, all of that. So, pheromones, they are the coolest. They are the best. Whether they actually exist in humans is highly controversial. The olfactory cabal, and the people who even say it does exist, have been very, very sort of pressed to show any strong effects there.
Now, switching over to female pheromone sources, male recipients, and what is fairly solid in humans and other primates and rodents and such is it increases testosterone secretion in males. Now we have the effects of male pheromones on male recipients of it. And back to the Chanel No. 5 complication in terms of they are generally viewed as smelling aversive.
What do you see in some species? A first exposure to male pheromones boosts testosterone levels. Territorial challenge. Getting all worked up there. You're about to have a big fight. You and the next tardy beast over there who's like dripping his pheromones all over the place. Chronic exposure to male pheromones generally seen as decreasing testosterone levels in rodent species, not so much in primates, delaying puberty onset, that sort of thing.
Humans, very, very weak evidence for it if any at all. The key thing is that this is not a universal chart in terms of preferences or responses to humans. It is what you see in heterosexuals and in people who are gay. You see a very different profile. Basically things flipped around, amid these being very, very weak trends.
I know zero literature at this point about sex pheromone effects, perception, preference, all of that, in sexually fluid individuals, bi, etc. I have no idea if anything has been done on that. So, what is clear is sexual secretions—vaginal secretions, genital secretions around males, all of that—from human males, primates, nonhuman primates sure as hell like those smells.
And the chemical makeup of them is basically the same mixture of steroid-derived odorants there. And there are endless stories in terms of captive primates, when the male rhesus monkeys, when the person who is feeding the monkeys each day comes in and is female, in responsiveness, when she's ovulating versus not. It is clearly read in other primate species.
In us, the evidence is very, very sketchy. Okay. Next sensory system: gustation, taste. What is that about? We already know by way of kissing. That's one way of getting, you know, saliva as being a sort of reservoir of pheromonal type stuff. So, that's a source. Where you see some striking things is a lot of other species, a lot of ungulates where you see this bizarre behavior—which one is it?
Making perfect sense, called flehmening, F-L-E-H-M-E-N-I-N-G, some German zoological term—where you see like you encounter an individual of the opposite sex or the same sex, and you've never seen them before. And what do you do?
You go up to their like private parts and you sniff there and you lick there and all, and it's gaining information and dogs are doing it. Flehmening is in a subset of ungulates where the process of males licking at female vaginal areas and secretions. Their licking there are fixed action patterns for eliciting sexual receptivity in the female.
Oído, señales internas, estrés y variedad
Auditory cues. We already know some examples of this. We've got stag moose things—moose, I don't know if they're elk or whatever—where males give calls miles away that will cause reflex ovulation. And females, you've got the whole world of mating calls in lots of different species. And all you need to have is like a cat in the neighborhood who is in heat, and you know all about auditory cues of sexual attractivity and receptivity around the time of ovulation.
Female pitch and voice tends to rise, and males in general, whether we are talking about rhesus monkeys or panda bears or humans, have a preference for higher-pitched voices around the time of ovulation. There's interoceptive information coming from in your body. And one of the striking findings there, which is cool as hell, is when people are hungry, they become more responsive to figures of individuals who have higher BMIs than they would be at other times.
You are more responsive to heavier figures there, and signals coming in there makes perfect sense. Of course, all of this is in the context that by the time you get to us, our most erogenous organ is our brain, thought, all of that sort of thing. What does thought, cognition have to do with it?
Every time you can read a novel and be aroused or something, you are showing how much that is a cognitive phenomenon in humans. Environmental stimuli: chronic stress suppresses sexual behavior in both sexes, very dramatically in humans. In males, in the form of erectile dysfunction; in females, in the form of loss of motivation, arousal, decreased likelihood of ovulation when the stress is physical, like starvation.
Nonetheless, concentration camp studies, which carry their own very heavy ethical baggage, showed that, nonetheless, it takes a remarkable amount of starvation for women to stop ovulating. So, chronic stress, dietary stress, caloric stress. What you see is acute stress can be a stimulant for sexual behavior. And this is intertwined with one of the most like reliably awful things that human males do, which is in moments of rage, in moments of battle, sexual arousal and coercive sex and rape and things of that sort.
And that as central to like military strategy, mass rapes throughout history, kind of thing. But stress is sort of suppressive of reproduction. Raping someone in the middle of battle has nothing to do with reproduction. It is all about power asymmetry. Final thing. Final thing. The cruelest environmental stimulus out there is variety. Variety in species after species, including us.
When you see sexual satiation, where there's so much postcoital whatever, that arousal is blunted, having a different partner is arousing. And this is the source, obviously, of more misery in relationships out there, that variety, whether a male rat who has just mated to exhaustion with this female, when a new female is put in—variety in that form—or variety in a form of extra-partner sexual behavior in humans.
El efecto Coolidge
It is very reliable as an arousing thing, and obviously a cause of massive amounts of human troubles over time. Final deal with that. This effect, the stimulatory effect of variety on sexual arousal, is called the Coolidge effect. Coolidge effect, named for Calvin Coolidge, who is the most obscure, uninteresting person who has ever been president.
There is nothing interesting he ever said, no anecdotes about him, except as follows: The basis of the Coolidge effect. So, it seems as if President and Mrs. Coolidge were visiting a chicken farm, and they were taken around for a tour of the place separately. And Mrs. Coolidge came up to the area where they put in breeding males with the female chickens and, looking at the male mating there, and she said, "Oh my god, he does this all day!" And they said, "Yeah, it's easy for the male chickens.
They can have sex 50 times a day." And she said, "Do me a favor. When Mr. Coolidge gets here, tell him about that." So, she goes off, and along comes Mr. Coolidge. And they show him that this male who could mate over and over and over. And he says, "Um, is that with the same female?" And they say, "Oh no, they switch females after each mating." And he says, "Do me a favor.
Tell Mrs. Coolidge about that when you see her." That's it. That's Calvin Coolidge anecdotia. And we will thus pick up tomorrow on what's going on with hormone levels over the course of hours to days, on sensitivity, and the brain.
Los cubos, aplicados a la conducta sexual
Así que allá vamos con la segunda parte. ¿Cuál va a ser nuestra estrategia? Pues esto es el tarro de oro al final del arco iris. Habéis aguantado, habéis sobrevivido a todos estos cubos distintos. Y la idea de fondo es que cada cubo tiene un modelo explicativo completamente distinto y que, cuando uno cree que ha respondido a una pregunta, aparece otra disciplina que siente que ahí es donde empieza todo.
Todo eso. Lo que vamos a hacer ahora es combinar todos estos enfoques para mirar conductas concretas. Y en cada caso vamos a seguir más o menos la misma estrategia. Primero, ¿cómo es la conducta?
Y habrá sorpresas con ella. Y luego, ¿qué estaba pasando en el cerebro un segundo antes? Actividad neuronal. ¿Qué estímulos ambientales de los minutos previos eran relevantes? ¿Y los niveles hormonales de esta mañana?
¿Y tu estructura cerebral, moldeada a lo largo de las décadas previas de experiencia? Y luego hacia atrás, a la adolescencia, la infancia, la vida fetal, los genes, la cultura y el papel de la ecología y del tipo de culturas que se inventan, y por supuesto la evolución en la base de todo. Y lo que veremos continuamente, al aplicar cada uno de estos cubos a estos dominios, es que las fronteras artificiales y arbitrarias entre los cubos desaparecen.
Bien. Empezamos esta primera clase de la segunda mitad con la conducta sexual, y probablemente nos dure toda la semana. Primero, un aviso, que también está en los apuntes: probablemente no hoy, pero a lo largo de esta semana vamos a hablar de sexo coercitivo, de sexo mezclado con violencia, de su neurobiología y de lo que tiene de particular en los humanos.
El cuento de los marcianos
Bien, la conducta sexual y sus bases biológicas. La ley me obliga, básicamente, a empezar con un chiste tonto. Así que aquí va. Resulta que sí hay vida en Marte. Hay marcianos ahí arriba, y los marcianos vienen a la Tierra de visita, y resulta que son gente estupenda.
Pasamos el rato con ellos, intercambiamos recetas, hablamos del tiempo, de deportes y de cotilleos, de todo eso. Y son gente buenísima, y lo pasamos fenomenal con ellos mientras convivimos. Y por supuesto, llega un momento en que hay bastante confianza y tanto los humanos como los marcianos pueden hacer por fin la pregunta que llevaban archivando desde el principio.
«Bueno, ¿y cómo hacéis vosotros un humano nuevo? ¿Cómo se hace un marciano nuevo?» Y se decide que va a haber una demostración. Así que empiezan los marcianos y, para empezar, les enseñan a los humanos un montón de diagramas, organigramas y cosas así que no pueden entender porque son pentadimensionales.
Pero luego llega el momento de la exhibición de verdad, y entran unos cuatro marcianos en la arena, y se ponen unos encima de otros, y se encienden luces que pitan y suenan zumbidos. Y al cabo de unos cinco minutos, de pronto sale un marciano bebé recién hecho. Y los humanos dicen: «¡Oh, ha sido fabuloso!
¡Ha sido fantástico! ¡No me puedo creer lo bueno que ha sido!» Y los marcianos dicen: «Gracias, gracias». Y ahora les toca a los humanos. Así que los humanos empiezan a intentar explicarles un poco el proceso a los marcianos y dicen: «¿Ves?, ¿ves a esa pareja de ahí?
Están muy, muy contentos por algo que les ha pasado. Así que esta noche el hombre va a meterle el pene dentro del cuerpo de la mujer». Y el marciano dice: «Vale, ¿importa en qué parte del cuerpo?» Y dices: «Pues sí, sí, ya llegaremos a eso». Y entonces el marciano dice: «Vale, y cuando llegue el humano nuevo, ¿el hombre recupera el pene?» Y los humanos dicen: «Vale, así no funciona.
Hagamos una demostración». Así que llega esta pareja voluntariosa a la arena, y los marcianos andan alrededor con sus iPhone grabando. Y la pareja se pone a ello. Y al final acaban en un montón sudoroso ahí. Y los marcianos dicen: «¡Ay, Dios mío, qué fabuloso!
¡Me encanta el concepto! ¡Me encanta el concepto! ¡Estupendo! Pero tenemos una pregunta». Y dicen: «Eh, ¿cuál?» Y dicen: «¿Dónde está el humano nuevo?» Y los humanos dicen: «Ah, eso tarda nueve meses». A lo que los marcianos responden: «Y entonces, ¿por qué tenían tanta prisa al final?» Y nuestra primera pregunta es: «¿Por qué tenemos tanta prisa al final?
Causas distales y causas próximas
¿Qué tiene la conducta sexual que motiva así?» Lo tiene. Vamos a ver a toda clase de bichos, nosotros incluidos, arriesgar la vida y el pellejo, la salud, enfermedades y desastres, y todo para transmitir copias de genes. Nuestra versión ahora, para tener sexo reproductivo. ¿Por qué quieren hacer esto los organismos?
«Es obvio. Por el bien de la especie». Vale, de eso ya nos deshicimos. Es obvio porque, a lo largo de las generaciones, esos individuos que tenían sexo dejaban más copias de sus genes, y así esa conducta se volvió más frecuente por el componente genético. No, nadie piensa en eso cuando pregunta por qué tenían tanta prisa al final.
Lo que vemos es ese contraste entre causas distales, lejanas —transmitir copias de tus genes a las generaciones siguientes— y causas próximas: sienta bien. Y aquí nos topamos con el primer reto de la reproducción, que es que, dado lo caro que es, lo arriesgado que es y todo lo que cuesta metabólicamente, etcétera, hay que haber evolucionado una forma de que resulte altísimamente reforzante, para que no todo el mundo llegue con tanta prisa al final.
Patrones de acción fija y estímulos desencadenantes
Así que, empezando por el principio, lo que vemos es este patrón: cada individuo de una pareja sexual, el primero, producirá alguna clase de patrón de acción fija. Ay, el cubo de la etología. Un patrón de acción fija. Ese patrón de acción fija servirá de estímulo desencadenante para disparar un patrón de acción fija en el otro individuo, que a su vez servirá de estímulo desencadenante, y así van y vienen, uncidos de esa manera.
Y de lo que van todos los patrones de acción fija, y por qué eran desencadenantes, es de la primacía de la sensación. Veremos qué poco está haciendo tu corteza durante el sexo. Todo va de la primacía de la sensación, y lo que tienes son estas cadenas de patrones de acción fija disparando, disparando, disparando, y vas tirando.
Ahora bien, hay una paradoja en la conducta sexual cuando miras entre especies: está increíblemente conservada. Miras a los mamíferos y, en todos los mamíferos, han evolucionado cosas como las erecciones, los reflejos de lordosis, el empuje pélvico y los orgasmos: todo el mundo hace eso en el reino animal mamífero. Pero, al mismo tiempo, todos tenéis los mismos ladrillos básicos.
Y no quieres que tus ladrillos sean tan parecidos a los de otra especie que no se pueda notar la diferencia. Así que, en medio de la conservación de los aspectos básicos de la conducta sexual en los mamíferos, tiene que haber especificidad de especie para asegurarte de no equivocarte, porque eso es malo para dejar copias de genes.
Y en varias especies de aves, saliendo un momento de los mamíferos, veremos que las especies difieren solo por algunos de sus comportamientos de cortejo. Quieres tener uno que no te confunda con nadie: que no te tomen por un jabalí verrugoso cuando en realidad eres más bien una ballena beluga o algo así. O sea, que necesitas especificidad.
Y puede ser por patrones de acción fija únicos, o por cadenas únicas, esas cadenas intercaladas de esto dispara esto, que dispara esto, que dispara esto. Pero tiene que entrar ahí especificidad. Y, por supuesto, sobre todo, si hablamos de patrones de acción fija y de estímulos desencadenantes, es muy, muy poco útil estudiar la conducta sexual en entornos no naturalistas.
Así que un hurra por los etólogos, que miran a toda clase de mamíferos teniendo sexo. Bien. Al empezar a hablar de conducta sexual, con mucho peso en los humanos, tenemos que fijar algo de jerga, para que podáis soltar términos sexuales como los profesionales. El primero es un término ya más bien obsoleto, pasado de moda: la libido.
La libido, un término general que tiene que ver más o menos con la excitación sexual. Y este está enraizado en Freud y en lo psicodinámico. Y la verdad es que hoy ya casi nadie habla de la libido si es un científico que estudia esto. Llegas a estos científicos y tienen tres términos distintos para tres dominios muy distintos de la conducta sexual. Primero, la atractividad.
La atractividad. No sé dónde cae el acento. ¿Cuán atractivo es este individuo para una pareja potencial? La proceptividad: ¿cuánto hace este individuo gestos y conductas que, con suerte, elicitan conducta de apareamiento en el otro? Y la receptividad: ¿cuán receptivo es este organismo a las conductas proceptivas que hace el otro, presumiblemente porque el otro siente atractividad hacia este?
O sea: la atractividad, la proceptividad y la receptividad. Eso es sobre todo en el terreno animal, y la gente, y el negocio del sexo en ratas, hablará de que esta parte del cerebro es central para la receptividad y esta otra va de la proceptividad. Cuando llegas a los humanos, lo que suele ocurrir en el terreno médico de la disfunción sexual es la dicotomía entre motivación y rendimiento: el interés por el sexo, la capacidad de responder, en los machos, de tener una erección.
Ya veremos el equivalente femenino dentro de un rato. Y eso ahora se desglosa, en el habla corriente, en la diferencia entre el deseo y, una vez que las cosas arrancan, la excitación y el clímax, el orgasmo. Bien, estupendo. Así que vamos a empezar mirando algunos aspectos de la conducta sexual humana y, a lo largo de todo, la pregunta es: ¿es un universal entre nosotros?
Cómo se averigua la conducta sexual humana
Pregunta clave, y tan clave como esa otra: ¿es exclusivo de los humanos? Así que, primero: ¿cómo te enteras de la conducta sexual humana? Y esto parece, no sé, un tema oscuro o algo así. Fue muy importante en los años cuarenta, cuando Alfred Kinsey puso en marcha, básicamente, la investigación sobre el sexo.
Fue muy importante cómo te las arreglabas para conseguir información, porque en amplias zonas de Estados Unidos su investigación era ilegal. Esto, cómo te enteras de la conducta sexual de la gente, salvó vidas en los años ochenta y noventa con la crisis del VIH, con gente intentando averiguar cómo eran las conductas sexuales de la población: con qué frecuencia de verdad, con cuántas parejas, con qué cuidado, con qué temeridad, todo eso.
Así que surgió toda una ciencia de cuestionarios aleatorizados a los sujetos, con respuestas anónimas, en la era del VIH, más o menos. Eso era antes de lo de internet. Así que había toda clase de trucos de aleatorización con los cuestionarios para que pudieras responder con sinceridad a una pregunta que en aquella época estaba muy estigmatizada en partes de la sociedad, y todo eso.
Así que preguntas a la gente. Otra versión es ver cuánto tiempo le prestan atención a algo. Ah, si mira hacia este lado mucho más tiempo que hacia aquel, su conducta acaba de decirte algo. Conductas implícitas, test de asociación implícita, de los que ya hemos oído algo, y volveremos a ellos, inconscientes, a escala de una fracción de segundo: ¿hacia dónde van los ojos?
¿Cuál es la discordancia que tienes entre quién te parece atractivo y qué términos positivos o negativos se le asocian, pillando eso? Luego entra la fisiología con una máquina cuyo nombre voy a pronunciar mal —nunca me sale—: la pletismografía, donde lo que haces es medir la tumescencia: ¿cuán erecto está el pene de un hombre?
¿Cuán erecto está el clítoris de una mujer? Y hay toda una ciencia para hacer eso. Y puedes hacer imagen cerebral. Y luego hay un montón de técnicas para mirar el flujo sanguíneo: el aumento o la disminución del flujo hacia la vagina, cosas así. Así que ya tenemos algunas de las herramientas en la mano.
Los sujetos WEIRD
Y al acercarnos a esto hay que mencionar que estamos viendo, abrumadoramente, hallazgos que salen de estudiar humanos «weird». «Weird» es un acrónimo: W-E-I-R-D. Por, ay, Dios, ¿cómo se llama?
Y es el catedrático de antropología de Harvard, que señaló que una cantidad enorme de lo que sabemos sobre la conducta humana viene de estudiar sujetos «WEIRD»: occidentales (Westernized), educados (Educated), industrializados (Industrialized), ricos (Rich), democráticos (Democratic), y lo distorsionante que eso es. Y eso ha desencadenado toda una insistencia en que lo único que estás entendiendo es al fulano de primero de Psicología 101 que ha venido a rellenar un cuestionario personal.
No estás averiguando universales humanos ni conductas humanas que varían entre culturas. Así que esta literatura tiene un sesgo malísimo hacia los sujetos «weird». Entonces, ¿cuáles son algunos de los rasgos característicos de la conducta sexual humana?
Sexo no reproductivo y ovulación oculta
La pregunta es si son exclusivos o no. Primero, una de las cosas que definen a los humanos es que tenemos sexo no reproductivo. Miras a la mayoría de las especies y el sexo o es mucho más frecuente, con diferencia, o solo ocurre alrededor del momento de la ovulación de la hembra. Y tienes ñus que ovulan una vez al año, esa tarde, y en ese momento se vuelven locos, y no tienen sexo en ningún otro momento.
Antes se pensaba que los humanos eran únicos en esto de tener sexo no reproductivo a lo largo de todo el ciclo ovulatorio, hubiera o no una probabilidad alta de fecundación. Y lo que se ha aprendido después es que no somos la única especie: los bonobos, de los que oiremos mucho, hacen eso, y hay varias citas; los delfines y las ballenas tienen sexo no reproductivo, si mal no recuerdo; las serpientes también, pero no quiero acercarme ni de lejos a eso.
Así que eso lo tenemos como un universal de la conducta sexual humana, pero no como algo exclusivo. Siguiente: uno de los rasgos de la conducta sexual humana es la ovulación oculta. Eres un primate. Sabes quién está ovulando. Todo el mundo puede saberlo por alguna señal llamativa. Los humanos somos relativamente únicos en no tener signos externos evidentes de ovulación.
Y puedes apostar, uno, que eso tiene que ver con la conducta sexual a lo largo de todo el ciclo ovulatorio y, dos, que tiene que ver con el engaño y con la inversión parental y cosas de ese tipo. Así que la ovulación oculta de los humanos, a la que llegaremos dentro de un rato, no está tan oculta después de todo.
Reproducción igualitaria, romance y apego
Lo que es, típicamente, es oculta de forma consciente. Pero los humanos tienen toda clase de señales implícitas que pueden reconocer sobre el estado ovulatorio de alguien. ¿Qué más hay en la conducta sexual humana? Los preliminares. ¿Y lo que se llama reproducción igualitaria? Nunca ha existido una sociedad en la Tierra en la que solo el gobernante o la clase gobernante pudieran reproducirse.
Ha habido sesgos enormes. Ha habido toda clase de prerrogativas principescas en la noche de bodas de cualquiera, ese tipo de cosas. Pero comparado con otras especies, los titíes, por ejemplo, en un grupo de 8 a 10 animales solo se reproducen el macho y la hembra alfa. En los humanos, en cambio, nunca se ha mostrado un ejemplo de sexo y reproducción no igualitarios.
¿Qué más? Obviamente, entramos en todo esto de la conducta sexual construida alrededor del romance, las emociones y el apego, y todo eso. Y mucha gente ha subrayado que el amor romántico entrelazado con el amor sexual es, no sé, una especie de invención de la Ilustración, y que antes de eso no jugaba un papel importante, y que eso dio lugar a toda esa clase de caballeros de la época que sentían un amor romántico totalmente platónico y desesperado por una dama en su finca o lo que fuera, que no tenía nada que ver con el sexo, y que tenían sexo con quien fuera.
La idea de que la conducta sexual y los sentimientos románticos van de la mano tiene, al menos en Occidente, solo unos pocos siglos, ni mucho más, hasta que se ha convertido en una expectativa para al menos algunos tipos de sexo. Ahora bien, relacionado con eso, y mucho más reciente, y muy invento occidental del último siglo, es la expectativa de que la pasión del sexo romántico y del amor romántico deben mantenerse a lo largo de décadas de matrimonio, y esa expectativa es una invención cultural muy, muy nueva en los humanos.
Coerción, masturbación, privacidad y fantasía
Bien. ¿Qué más es exclusivo de la conducta sexual humana? Puede que sí, puede que no. La mezcla de sexo y agresión, el sexo coercitivo, la mezcla patológica en algunas personas entre agresión y excitación sexual. Y veremos al menos un ejemplo en otro primate en el que algo que se parece muchísimo al sexo coercitivo ocurre con ventaja reproductiva para el macho.
La masturbación: universal en los humanos, por mucho que te digan que te vas a quedar ciego. Y entre un trillón de otras especies y, por ejemplo, entre los babuinos, es mucho más fácil sorprender a machos que a hembras masturbándose. Pero en cuanto a frecuencia, es exactamente quien te imaginas: machos adolescentes que no están ligando nada.
Pero, aun así, ese es su recurso en solitario. Así que eso, desde luego, no es algo exclusivo de los humanos. Lo que sí parece exclusivo del sexo humano es la intimidad. Los humanos, con muy pocas excepciones, tienen sexo en privado, y eso es inaudito en cualquier otra especie. Sexo escondido, sexo privado, sin duda con alguna conexión con la ovulación oculta.
La fantasía: obviamente, los humanos tenemos vidas de fantasía sexual y, ya sabéis, las mejores estimaciones son que una persona media pasa alrededor del 98 % de su tiempo fantaseando sexualmente. ¿Alguna otra especie hace esto? ¿Y tú cómo lo sabes?
Ellos no rellenan cuestionarios. ¿Cómo lo vas a averiguar? Aun así, creo que se puede ver algo de evidencia, al menos una vez que yo lo vi, y esto admite varias interpretaciones. Pero había este babuino macho adolescente que estaba ahí sentado, a lo suyo.
Y pasa por allí, si me permitís la jerga, la hembra más buena de la tropa. La más buena. Estaba en el pico de su estro, con su mayor tumefacción estral en el trasero, soltando feromonas como si no hubiera un mañana, lo que fuera. Y pasa caminando, seguida del macho alfa, que la escolta por ahí.
Y al pasar, nuestro chico, mirándolos con atención, se pone erecto y luego se da la vuelta y se masturba. No sé, quizá no estaba fantaseando. Quizá eran las feromonas flotando por allí las que hacían el trabajo. Pero, ya sabéis, esa podría ser la explicación más parsimoniosa dentro de nuestro continuo primate. ¿Qué más hay sobre la conducta sexual humana?
Besar: no es un universal humano
¿Cosas de vínculo afiliativo entre sexos? Todo eso de besarse. Besarse. La mejor evidencia es que besarse tiene al menos 5.000 años entre los humanos, y eso se basa en esculturas, obras de arte de entonces, que lo muestran. Y no somos la única especie. Otros simios, sobre todo los chimpancés, sobre todo los bonobos, se besan todo el tiempo. Los chimpancés, los chimpancés del mismo sexo, se besan mucho como forma de reconciliarse después de tensiones.
Los bonobos: todo el mundo besa a todo el mundo, y veremos cómo eso va de la mano de prácticamente todo tipo de sexo imaginable que ocurre entre los bonobos, y de los besos. Entonces, ¿es un universal humano besarse, besarse en el contexto del romance y del sexo, en vez de madre-hijo o padre-hijo?
Y no es un universal; solo alrededor del 45 % de las culturas humanas de la Tierra tienen beso romántico-sexual. Hay una correlación con eso, y no tengo ni idea de qué hacer con ella, pero cuanto más complejas son las sociedades, más estratificadas, cuando pasas de cazadores-recolectores simples a ciudades-estado con especialización de roles, todo eso, más estratificada la sociedad, mayor la probabilidad de que haya beso romántico.
Sacad de eso lo que queráis; yo no tengo ni idea. Ahora, en cuanto a las encuestas sobre besarse y cuán importante es para ti, y cuán importante es en la elección de pareja y en mantener un vínculo y todo eso: no sé si es sorprendente o no, pero lo que muestra estudio tras estudio es que las hembras están muchísimo más orientadas al beso que los machos —el deseo de eso como sello de formar una relación estrecha, ese tipo de cosa.
Entonces, ¿de qué va besarse? ¿Cómo evolucionó? Y parece que hay dos explicaciones dando vueltas por ahí. Una es el aliento. El aliento. ¿Estás oliendo a alguien cuyo aliento indica que está enfermo?
Estás oliendo, estás captando señales gustativas. Todo eso. Averiguar cosas sobre la salud del individuo y sobre su estado de fertilidad. Bien. ¿Qué más de la conducta sexual humana es interesante?
Homosexualidad y fluidez sexual
La homosexualidad. Es universal en todas las sociedades humanas. Se castiga hasta límites increíbles y, en algunas partes: no vayáis a Uganda estos días, que allí el sexo gay se castiga con cadena perpetua. Creo que el parlamento de allí acaba de aprobarlo bajo las maravillosamente democráticas órdenes de su glorioso líder. Uganda, África oriental, muy estigmatizado.
Es muy difícil averiguar su incidencia porque se castiga tanto en tantas sociedades. Aun así, está claro que es un universal humano y que lo ha sido durante mucho, mucho tiempo. Entonces, ¿dónde encajamos la atracción por el mismo sexo en el terreno de la conducta sexual humana?
Y, en una primera pasada, es un sabor nuevo, novedoso, para reforzar el statu quo. La naturaleza binaria del sexo, la naturaleza binaria de la orientación sexual. Que te atraiga tu mismo tipo o el otro tipo: solo te atrae uno. Es una dicotomía estricta, un rasgo binario de la conducta y la atracción sexual humana.
Ya veremos cuánto de eso no es cierto. Y ese es nuestro nuevo mundo emergente, que obviamente siempre estuvo ahí, pero que solo ahora se reconoce y se documenta, en el sentido vago de las cifras: la fluidez sexual, la bisexualidad, la pansexualidad, la omnisexualidad. Ahí he puesto una lista de términos. Nunca había oído ni la mitad de esas palabras, y no estoy seguro de querer saberlo.
Pero hay una fluidez tremenda. Una fluidez tremenda que implica romper con el estricto dicotómico: «solo te atrae un sexo». En algunos humanos, el mismo sexo que la persona. En la mayoría, un 80 %, un 90 % —las cifras son blandonas—, el contrario. Pero solo te atrae un sexo. Y el sexo está muy dicotomizado.
Es binario. Y luego todo este mundo de reconocer la fluidez en eso, y la conducta y la atracción sexuales de la gente en un continuo entre los dos extremos. Ahora bien, ha habido una polémica interesante, política, sociopolítica, con la conducta bisexual en los últimos años. Mi valoración muy indirecta de esa literatura sugiere que se está calmando un poco.
Pero cuando la bisexualidad de pronto se empezó a discutir y a reivindicar mucho más abiertamente, no sé, hace 10 años, hace 15, inesperadamente hubo una reacción fuerte desde la comunidad gay. La comunidad gay, todavía trabajando con un modelo dicotómico, sostenía que esta gente no es realmente bi, que solo lo finge cuando dicen —una mujer que dice «me atraen las mujeres y los hombres»— que en realidad es gay.
Que es lesbiana, pero que va arrastrando los pies a la hora de declararlo o que está incómoda con ello. Así que lo tapa con «ah, y también me atraen los hombres». Y que son gente que arrastra los pies, en vez de gente con la confianza, la libertad, el privilegio o lo que sea para declarar dónde está en este binario, en todo esto.
¿Qué está claro desde la ciencia? Mirando qué clase de estímulos sexuales aumentan el flujo del clítoris o del pene, todo eso, lo que está claro es que, como regla general, las personas que dicen ser bisexuales muestran la fisiología de excitarse con los dos sexos. Hay sesgos; hay gente sesgada hacia una dirección o hacia la otra o justo en medio.
Aun así, es una categoría real desde el punto de vista de la fisiología. Curioso, como cosa sociopolítica, que hubiera un rechazo desde la comunidad gay a esto: «no digas que eres bi, deja de ser cobarde y de andarte con titubeos, sal del armario y admite lo que eres de verdad». Todas esas versiones intermedias parecen ser reales.
Cuando miras la historia sexual de alguien a lo largo de su vida, lo que ves es que, de media, las mujeres son mucho más propensas a haber experimentado en el continuo sexual que los varones. Eso es bastante fiable. Bien, pues eso nos da una primera pasada de cómo es la conducta. Y con lo que empezamos ahora es con qué pasa en el cerebro.
El sistema límbico y el síndrome de Klüver-Bucy
No cuando eras un feto, no cuando te llegó la pubertad. Qué pasa en el cerebro en el tiempo justo antes y justo después del sexo. Así que empezamos por lo más obvio del mundo, que no era tan obvio en su momento, y es que el sistema límbico está implicado. Vaya, revolucionario. Allá por los años treinta, Klüver y Bucy se juntaron para descubrir el síndrome de Klüver-Bucy, que fue la primera evidencia de que, cuando dañabas lo que ahora llamamos estructuras del sistema límbico, aparecían toda clase de conductas sexualmente inapropiadas en ratas, monos o lo que fuera.
Y esto fue justo en la época en que a la gente empezó a ocurrírsele que, mmm, quizá esta parte del cerebro no solo interpreta información olfativa. Fue una observación clave en las guerras del rinencéfalo, el cerebro emocional límbico, que se libraban entonces. El síndrome de Klüver-Bucy y, obviamente, en el siglo transcurrido desde entonces, muchísima más información sobre áreas concretas del cerebro, centrándose primero en los puntos calientes de la conducta sexual, que son más o menos exclusivos de un sexo frente al otro.
Los dos núcleos del hipotálamo
En las hembras, abrumadoramente, se centra en una parte del hipotálamo llamada ventromedial: ventral, abajo, en el medio. El VMH, el hipotálamo ventromedial, es central para la conducta sexual femenina: tanto la excitación, como la motivación, como el rendimiento. ¿Cómo se demuestra esto?
Técnicas de estimulación, técnicas de lesión, todo eso que ya conocemos. Cantidades ingentes y descomunales de receptores de estrógeno y progesterona y los sospechosos habituales de ahí. Así que esa parte es absolutamente crítica. Y, en contraste, el VMH del macho es como un puestecito ignorado que parece no tener que ver con nada.
Estoy seguro de que en realidad no es así, pero, aun así, este es el centro de las regiones cerebrales específicamente centrales para la activación de las hembras durante el sexo. Un montón de estructuras del mesencéfalo relacionadas con la regulación de la frecuencia respiratoria y cardiaca. Y bien, parece que hay algunas diferencias de sexo en eso, de las que oiremos: diferencias en el curso temporal de los cambios de frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, sistema nervioso autónomo.
Y en las hembras, no solo en ratas ovulando, tienes la implicación de la médula espinal, el reflejo espinal, el reflejo de lordosis, que es dramáticamente evidente en algunas especies de mamíferos. En los humanos está ahí. Es menos pronunciado. Y, a diferencia de que alguien te dé un golpecito en la rodilla en la consulta del médico y la pierna salte, el reflejo de lordosis depende del estrógeno.
Trabaja en la médula espinal para causar ese reflejo. Cuando hay presión en los flancos, disparas el reflejo de lordosis en prácticamente todos los mamíferos. Así que esos son los puntos calientes femeninos dentro del cerebro. Y los puntos calientes masculinos: otra parte del hipotálamo, y se llama área preóptica medial del hipotálamo.
En adelante solo la llamaremos POA medial, por todo eso. Y ya veremos que hay diferencias de sexo muy interesantes, y diferencias según la orientación sexual, en aspectos del POA medial. Así que eso está ahí sobre todo para el rendimiento. ¿Cómo distingues rendimiento de motivación?
Digamos que en una rata de laboratorio tienes un macho, y hay una hembra en la habitación de al lado, y él lo sabe. ¿Cuánto está dispuesto a apretar una palanca para que se abra la puerta y entrar?
¿Cuán motivado está? ¿Cuán proceptivas son sus conductas sexuales? Y una vez que se abre la puerta, ¿cuál es su conducta sexual real en ese momento? ¿Cuál es su rendimiento? El área preóptica medial va toda de rendimiento. Así que la dañas y sigues teniendo a la rata macho igual de interesada en entrar ahí, entra con una hembra y lo que le apetece es pensar en coleccionar sellos o algo así.
La amígdala entre la agresión y el deseo
Toda la evidencia habitual, como con el VMH: estudios de lesión, estudios de registro, estudios de estimulación, cantidades ingentes y descomunales de receptores de testosterona y hormonas relacionadas. Así que eso está implicado. Bien. Entonces, cada sexo tiene un núcleo hipotalámico en el que se especializa. Luego entramos en un terreno muy interesante. ¿Qué sabemos hasta ahora de la amígdala?
Miedo, ansiedad, agresión y, junto con eso, en los machos la amígdala es central para la motivación sexual. ¿Eh? Motivación. Volvamos a nuestra rata de laboratorio. Pones al tío en la misma jaula con la hembra, y se aparean, rendirá. Esto hace lo suyo. Pero le da exactamente igual que le cueste una sola presión de palanca, cualquier trabajo, entrar ahí.
La amígdala va de la motivación sexual en los machos. Y en este punto uno puede o bien darse un festín hablando de qué nos enseña esto, que la parte del cerebro más central para la agresión en los machos está muy mezclada con la motivación sexual. O puede decidir que, ah, esto es solo otra conducta en la cartera de la amígdala.
Veremos que hay muchas razones para creer que, en un subconjunto muy patológico de humanos, que la amígdala vaya de la agresión y que la amígdala vaya de la motivación sexual masculina se mezclan muchísimo y, de forma trágica, se confunden. Bien, así que tenemos estas áreas que son mucho más de especialización femenina y mucho más de especialización masculina. Ahora llegamos a las partes del cerebro y del sistema nervioso autónomo donde los dos sexos están igualmente centrados en su funcionamiento.
Erección y orgasmo: un mismo circuito
Primero, las erecciones. Erecciones masculinas en el pene, erecciones femeninas en el clítoris. Hay toda clase de diferencias entre especies en si se hacen aumentando el flujo sanguíneo al pene o si hay un hueso peneano al que un músculo se extiende, se contrae y tira de la cosa hacia arriba. Nosotros somos humanos eréctiles por flujo sanguíneo, y otros primates también.
Las ratas tienen un hueso peneano, lo que sea. Bien. Así que en los humanos hay ingurgitación, ingurgitación con la excitación sexual del clítoris en las mujeres y del pene en los hombres, y esencialmente la misma fisiología subyacente, que tiene que ver con el sistema nervioso autónomo. Y en los dos sexos, las similitudes entre la excitación, la ingurgitación, todo eso y, al final, el orgasmo: es el mismo circuito.
Para excitarse sexualmente, para tener una erección —que es donde mejor se estudia, en los machos—, tienes que encender el sistema nervioso parasimpático: parasimpático, calmado, vegetativo, sin estrés, sin ansiedad, todo eso. Así que enhorabuena. Has establecido tu tono parasimpático. Y lo que pasa ahora a lo largo del sexo es que tu corazón empieza a latir un poco más rápido, y tu frecuencia respiratoria y tus músculos trabajan, y todo eso.
Luego pasa más tiempo y finalmente llegas a un punto en que tu sistema nervioso simpático está encendido en todos los puestos de tu cuerpo, excepto mientras intentas desesperadamente aferrarte al tono parasimpático en el pene. Al final ya no puedes más. El parasimpático se apaga. El simpático se dispara, y tienes un orgasmo.
Así funcionan los orgasmos en los machos. Así funcionan los orgasmos en las hembras. Y es exactamente la misma fisiología del sistema nervioso autónomo, con unas cuantas diferencias interesantes. Primera diferencia, el terreno de la disfunción sexual. Cuando miras la disfunción sexual masculina, el problema más común en cuanto a excitación, erección, orgasmos, es que todo este proceso ocurra demasiado rápido.
Y quizá consideres en ese contexto qué pasa durante el estrés. Te cuesta conseguir la erección en primer lugar porque el parasimpático: tienes que estar calmado y vegetativo, y si estás estresado eso no ocurre con facilidad. Y lo otro es que o bien tienes problemas para conseguir la erección, o bien tienes un cambio acelerado al tono simpático, eyaculación precoz.
Esos son los problemas más comunes en los machos, sobre todo la eyaculación precoz acelerada. Alrededor del 60 % de las visitas al médico en este país de hombres que se quejan de disfunción eréctil. La eyaculación precoz es la que suele ser más pertinente ahí. Alrededor del 60 % de los casos están relacionados con el estrés. El estrés que dificulta establecer el tono parasimpático, o el estrés que acelera la transición al simpático.
Disfunción sexual: la velocidad a la que se apaga
En la mayoría de los hombres, los mejores estudios indican que es sobre todo psicógena, y no orgánica. Bien, algo útil aquí. ¿Cómo distingues entre un caso de disfunción eréctil orgánica en un tío y uno psicógeno?
Llega un tío y dice que no ha podido tener una erección durante el sexo en los últimos ocho meses o lo que sea, y tú piensas: mmm, quizá sea por estrés, o quizá tenga un tumor hipofisario, quizá haya algo mal en su hipotálamo, quizá una lesión medular, lo que sea. ¿Cómo distingues entre las dos cosas?
Aprovechas algo muy raro que hacen los primates machos, que es que cuando entran en sueño REM, sueño de movimientos oculares rápidos, tienen erecciones. Los primates tienen erecciones en sueño REM. No tengo ni idea de por qué. He hablado con los expertos en penes de la Tierra. Nadie tiene una buena explicación evolutiva. Los primates machos tienen erecciones durante el sueño REM, y es algo automático, reflejo.
Así que tienes a este tío ahí sentado que dice que no ha tenido una erección en meses. ¿Es psicógeno? ¿Es un tumor? Ese tipo de cosas. Y lo que haces, o lo que hacían antes, es darle ese aparatito tan práctico, un transductor de manguito de presión peneano, que el tío se lleva a casa y, antes de dormirse, se lo pone en la base del pene y lo cablea, lo enchufa y busca la página web adecuada para mandarlo por satélite a operadores 24 horas o lo que sea.
Y lo que ves es si el tío tuvo una erección cuando entró en sueño REM. Ahí hay una pequeña complicación, y es que tienes el aparato ese pitando, con las lucecitas encendiéndose y apagándose, y estás tan seguro de que te va a electrocutar el cableado, que el estresor en sí mismo.
Esto es lo que se hace en la mayoría de las clínicas de disfunción sexual del país. Coges una tira de sellos de correos, le lames un extremo y se la enrollas al pene del tío. Y a la mañana siguiente, si los sellos están rotos, el tío tuvo una erección durante la noche.
¿Podéis creer lo elegante que es? Se ingurgita y revienta los sellos. Y esto cuesta unos cuatro dólares y tienes un resultado de laboratorio, ese tipo de cosa. Aunque el seguro nunca te reembolsa los sellos. Ese tipo de cosas, que muestran que el terreno de las dificultades masculinas es más comúnmente el orgasmo acelerado, la eyaculación precoz.
En el lado femenino, el problema mucho más frecuente es el orgasmo tardío. El encendido tardío del sistema nervioso simpático, tardío, en el sentido de que resulta en una frecuencia baja de orgasmos, en no experimentar nunca orgasmos, todo eso. Así que exactamente el mismo circuito, con vulnerabilidades muy distintas. Siguiente diferencia de sexo interesante en cuanto a este perfil autónomo, que es: enhorabuena, has tenido tu orgasmo, y la pregunta es cuánto tarda tu sistema nervioso simpático en volver a la normalidad.
Y hay una diferencia de sexo en esto. En uno de los sexos, vuelve a bajar así. Y en el otro sexo tarda mucho más. Y si estuviéramos en directo en el aula ahora mismo, pediría una votación a mano alzada sobre qué sexo creéis que es cuál. ¿Quién tiene el tiempo de recuperación mucho más lento?
¿Quién tiene el tiempo de recuperación tal que dos segundos después ya se acabó, completamente olvidado? Los machos tienen un tiempo de recuperación mucho más rápido que las hembras. Y como todos esos clichés de que después ella quiere hablar de amor y romance y él quiere salir a por un pad thai o algo así: velocidades de apagado muy distintas.
Veremos que, en el terreno de la agresión, tras un acto agresivo los hombres se apagan mucho más rápido que las mujeres. Así que ahí hay una diferencia de sexo. Hasta qué punto está bien entendida no está nada claro. Y ahora llegamos a la pregunta increíblemente importante: ¿por qué tienen orgasmos las hembras?
Por qué tienen orgasmos las hembras
¿Por qué tienen orgasmos las hembras? Porque los hombres necesitan tener un orgasmo el 90 % de las veces o más para eyacular. No es un requisito absoluto, pero casi. Y las hembras no necesitan tener orgasmos para ser fecundadas, para que se fecunde un óvulo. ¿Por qué tienen orgasmos las hembras?
Así que primero miramos el plano transcultural. Nos ponemos la etología, y sí: en toda clase de otras especies, primates, las hembras tienen orgasmos. Y ahora te haces una pregunta interesante, mirando el hecho de que solo algunas hembras de babuino, por ejemplo, tienen orgasmos, y solo algunas mujeres los tienen fácilmente, con facilidad, de dónde viene la diferencia individual.
Y miras a los babuinos y no tiene nada que ver con el rango social de la hembra. El orgasmo no es un privilegio de ser una hembra de babuino de alto rango. No tiene nada que ver con en qué punto de tu ciclo estás. ¿Estás ovulando, o es un día antes o un día después?
No tiene nada que ver con con qué tío estás, si andas con el macho alfa o con el chaval nuevo y nervioso que acaba de llegar. Parece ser un rasgo intrínseco. Algunas hembras de babuino son más propensas al orgasmo que otras. Y la mejor conjetura es que, en los primates, hay algo anatómico que empieza a explicar las diferencias que veremos.
Hay algo de heredabilidad en eso: gemelos idénticos, todo eso. Y miras a los humanos y es exactamente lo mismo. A pesar de lo que los machos puedan pensar con autosatisfacción, tiene muy poco que ver con quién es la persona con la que estás. El orgasmo se vuelve mucho más probable en las mujeres cuando es sexo no casual. Se vuelve mucho más probable durante la fase folicular, cuando te diriges hacia la ovulación.
Pero, sobre todo, las diferencias individuales parecen ser intrínsecas. Las mujeres simplemente difieren en cuán propensas son al orgasmo, y no se entiende del todo. Sin duda tiene algo que ver con esto, pero también tiene que ver con la anatomía, esa es la mejor conjetura. Pero eso no resuelve nuestro problema: ¿por qué tienen orgasmos las hembras?
Y a lo largo del tiempo ha habido toda clase de teorías y un poquito de evidencia. Ha habido teorías según las cuales, de hecho, es adaptativo. Las hembras no necesitan tener orgasmos para quedarse embarazadas, para reproducirse. Sin embargo, hay algo de evidencia de que hace que sea más probable. Primer concepto, la idea de que el orgasmo, se sabe, aumenta el flujo de toda clase de fluidos vaginales.
Y hay algo de evidencia de que esos fluidos facilitan el esperma, hacen que los espermatozoides naden más rápido y más tiempo. Así que un hurra por el esperma. Hay buena evidencia de que los paroxismos pélvicos durante el orgasmo van direccionalmente de una manera que empuja un poco más rápido a los espermatozoides. Está la idea del agotamiento postcoital, que es que el orgasmo te deja en un estado tal de agotamiento que tienes que quedarte tumbada ahí, y estás horizontal en vez de vertical, y eso ayuda mucho a que el esperma avance en vez de tener que subir, y todas estas ideas según las cuales es, de hecho, adaptativo.
Luego está la idea de que el orgasmo femenino es solo un vestigio, un vestigio mamífero, porque en muchos mamíferos tienes ovulación refleja. Ovulas en respuesta al sexo, y eso parece tener algo que ver con esto. Toda clase de ungulados tienen ovulación refleja. Los conejos la tienen, ese tipo de cosa.
Así que quizá en los humanos sea solo un residuo. Eso parece muy poco plausible. La ovulación refleja no es una especialidad de primates. Pero luego está la posibilidad de que el orgasmo femenino sea solo un espolón. Que no esté ahí para ningún propósito. Los machos tienen que tener un orgasmo. Y la evolución tiende a cacharrear, todo eso.
Bien. Así que podríamos desmontar toda la fisiología del orgasmo en estas hembras que no lo necesitan, o, qué demonios, los machos lo tienen. Se arrastra como un espolón en las hembras. Y de eso va, sin más. No tiene nada que ver con nada. Es solo un espolón. Y es alrededor de este punto, si estuviéramos en un aula, cuando pediría una votación por sexo sobre cuán plausible les parece que el orgasmo femenino sea solo una cosa de espolón.
Y después de la votación, podríamos tener una conversación igual de interesante sobre por qué los machos tienen pezones, y si eso es solo un espolón. Y así, esa es una pregunta persistente. ¿Por qué tienen orgasmos las hembras?
Y hay evidencia bastante buena que sugiere que aumenta el éxito reproductivo. Facilita el movimiento del esperma y que no luche contra la gravedad, todo eso. Así que quizá eso nos esté diciendo algo. De lo que no nos dice nada es de por qué el orgasmo clitoridiano. Y eso entra en todo un mundo propio. Y está claro que las hembras bonobo tienen orgasmos con estímulos clitoridianos.
¿De qué va eso? Si el orgasmo vaginal ya es bastante misterioso en cuanto a por qué está ahí, eso mucho más. Bien. Así que tenemos la fisiología del sistema nervioso autónomo. Es exactamente igual en machos y hembras. Es muy distinta en machos y hembras. ¿Qué más?
Dopamina: la anticipación manda
¿Qué más se comparte en cuanto a la neurobiología de la conducta sexual? Sí, lo has adivinado. La recompensa, el placer, la anticipación. Y así acabamos de saltar en paracaídas al mundo de la dopamina. Sí, ya deberíais poder recitarlo. Sí, en parte, porque estamos metidos en la recompensa y el placer, pero la anticipación, la conducta motivada y la incertidumbre disparan la dopamina como locas.
Quizá, quizá, quizá, y este es un terreno donde eso pasa seguro en cuanto a la conducta sexual. Muy bien. Así que, cuando tienes ese estallido de dopamina relacionado con la conducta sexual, ya sea en la anticipación o en respuesta a la anticipación que domina todo: el tegmento ventral, ese sitio del sistema límbico, el núcleo accumbens, y va por todas partes.
Y hay muchas razones para pensar que la proyección dopaminérgica del tegmento ventral es de donde viene la motivación sexual, lo que te dice otra vez que va sobre todo de anticipación y no de recompensa. Entonces, en ese contexto, ¿qué hace la dopamina en la conducta sexual y en muchas especies monógamas, de emparejamiento?
Fortalece el vínculo de pareja. Y en la medida en que estamos confundidos, mezcla de torneo y de emparejamiento. Potencia el vínculo de pareja, el sentido romántico, la cercanía con tu pareja, todo eso. Y llegaremos al papel de la dopamina en las especies claramente de emparejamiento, monógamas, y en las claramente de torneo.
La cingulada anterior y el paso al apego
Los distintos papeles de la dopamina ahí, en un contexto evolutivo. Así que tenemos el tegmento ventral, el núcleo, todo el mundo de la dopamina ahí. Siguiente región cerebral: la cingulada anterior. La cingulada anterior, arriba, en la corteza. La cingulada anterior. Ya oímos algo de eso en la clase sobre la interacción límbico-cortical. La cingulada anterior: el dolor psíquico, la empatía, sentir el dolor de otro, toda clase de cosas.
Y ves una transición. Coges un montón de sujetos, los metes en un escáner cerebral y les muestras a su amado, la persona en cuyos brazos quieren morir, a quien conocieron hace dos semanas. Y les muestras una foto de esa persona, y se iluminan la dopamina y las vías opioides y el sistema límbico, todo eso.
Y luego coges a alguien a quien le muestras la foto de la persona con la que lleva medio siglo despertándose. Y hay activación de la cingulada anterior. Hay una transición desde evocar la sensación de excitación, la anticipación y todo eso, a evocar, con el tiempo, comodidad: encendido y apagado, al nivel de un sofá viejo, familiar y cómodo, pero algo por ese estilo: apego, todo eso.
La corteza frontal: frenar y empujar
Ahora llegamos a la corteza frontal. Y ahí está claro de qué va la corteza frontal. Te hace hacer lo más difícil cuando lo difícil es lo correcto. Y ya tenemos un modelo para esto, que es: la corteza frontal manda una proyección hacia abajo, al sistema límbico, a todas estas estructuras, y sobre todo a la amígdala y a la motivación masculina, y hace lo de siempre: decir «yo que tú no haría eso».
«Te vas a arrepentir. No lo hagas. Sé que es tentador. Espera. Espera. Vete a estudiar algún tema oscuro. Deja de pensar en eso». De lo que va la corteza frontal es de constreñir la conducta sexual. Esa es la interpretación fácil. Pero a veces va justo de lo contrario. Va de motivarte a hacer lo más difícil cuando es lo evolutivamente correcto, aunque estés muerto de miedo.
Por ejemplo, eres un babuino macho. Estás viendo a una hembra que está ovulando. Está en estro. Está en consorcio con otro macho que es un poco de rango más alto que tú. Y a menudo el desafío es armarte de valor para ir a retar al tío, enfrentarte a él, intentar ahuyentarlo y hacerte con el consorcio.
Ya llegaremos a lo que opina la hembra de esto, pero por el momento la corteza frontal te está diciendo: «¡de verdad tienes que hacerlo!», la corteza frontal alimentada por la dopamina anticipatoria. Esa proyección dopaminérgica mesolímbico-cortical que le da a la corteza frontal el empujón anticipatorio y la columna vertebral para decir: «este tío da un miedo espantoso, pero voy a ir a amenazarlo», o «soy un salmón, y voy a saltar por encima de las presas», y todo eso.
Sería mucho más fácil quedarse aquí. Y muy a menudo la corteza frontal no va de constreñir los impulsos sexuales; va de anular el estrés, el miedo y el dolor para facilitar la conducta sexual. ¿Qué pasa en la corteza frontal, sobre todo en la corteza prefrontal, durante el orgasmo?
Lo has adivinado: se apaga por completo. Se queda totalmente en silencio. No es sorpresa. La única vez en que está igual de silenciosa es cuando la gente sueña, en sueño REM. Así que todo eso tiene mucho sentido. Pero ahora llegamos, entrelazado con las regiones cerebrales, a las hormonas. ¿Qué pasa con los niveles hormonales justo después?
Las hormonas de después
Esto no es qué tenían que ver tus niveles hormonales de esta mañana. No es qué tenían que ver tus niveles hormonales cuando eras un feto. Esto va abrumadoramente de la secreción hormonal y de lo que viene después. No va de qué tienen que ver las hormonas con aumentar o disminuir la probabilidad de la conducta sexual, la motivación, el rendimiento, nada de eso.
¿Qué pasa en respuesta a haber tenido sexo? Y lo que ves en las hembras es que hay una subida del estrógeno inmediatamente después. Más importante: hay una subida de la progesterona. Y veremos por qué eso tiene mucho sentido cuando mires los niveles hormonales a lo largo de todo un ciclo. Pero el sexo tiende a provocar una subida de los niveles de progesterona.
La oxitocina en las hembras está, muy obviamente, relacionada con cosas como el vínculo de pareja, la cercanía y la saciedad. La saciedad sexual. Subir los niveles de oxitocina de una rata hembra hace que sea menos probable que intente elicitar, que actúe proceptivamente hacia otro macho después de haber tenido sexo. Más saciedad. Mientras tanto, en el lado masculino, la testosterona sube, por supuesto, y esto fue un callejón sin salida importante en el campo; un callejón sin salida del tipo: «bueno, acabamos de ver a este tío tener sexo, vamos a medirle la testosterona, y a ver, hazle orinar ahora mismo o una muestra de saliva o de sangre, lo que sea». Y: «vaya, seguro que vemos una correlación».
«¿Niveles altos de testosterona en los tíos? Tienen mucho sexo». Y eso dio lugar a una dirección de causalidad completamente errónea. La idea de que los machos con testosterona alta tienen sexo más a menudo. Lo que ves en todas las especies que hay por ahí es que es al revés. El sexo aumenta la secreción de testosterona en los machos. Así que ves la correlación porque es la conducta la que impulsa la secreción hormonal, y no al contrario.
Vasopresina, oxitocina y su ancestro común
Y veremos un terreno donde eso se vuelve importantísimo cuando lleguemos a las clases sobre agresividad. La vasopresina. La vasopresina, en los dos sexos, se secreta en respuesta a haber tenido sexo. Y en los dos sexos facilita el vínculo de pareja, la cercanía, la conexión emocional y ese tipo de cosas. Y si parece que la vasopresina y la oxitocina tienen papeles muy parecidos, es porque hace 100 millones de años eran la misma hormona, algo llamado vasotocina, la forma ancestral.
Y, de nuestras clases de biología molecular, en algún punto del desarrollo de los mamíferos hubo una duplicación génica del gen de la vasotocina, y uno de ellos derivó hacia ser vasopresina y el otro derivó hacia ser oxitocina, con efectos en parte solapados, pero no del todo, sobre la conducta. Y ahora llegamos a la cuestión de si ves diferencias en las respuestas de vasopresina y oxitocina a la conducta sexual en personas en relaciones estables frente al sexo casual.
Autismo y el receptor de la vasopresina
Todo eso: la literatura está muy turbia en eso, de entrada. Las personas en el espectro autista: hay un alto grado de heredabilidad, pero sé desconfiado, porque los genes implicados probablemente son menos de lo que la gente diría de entrada, pero hay un grado alto de eso. Y se han identificado unas pocas familias que tienen una tasa muy, muy alta de trastorno del espectro autista entre sus generaciones, cosas así, donde resulta que hay una mutación en el gen del receptor de la vasopresina.
Algo relacionado con la sociabilidad, la facilidad de esta, la necesidad de ella, que quizá nos diga algo sobre por qué los varones son más analíticos, con islotes de cognición, en lugar de holísticos e integrados como las mujeres. Quizá el subconjunto de familias que se han identificado con mutaciones en el gen del receptor de la vasopresina esté tocando más los aspectos afectivos, de socialización, del espectro autista.
Bien, acabamos de pasar por todo esto, y vamos a celebrarlo. Y a lo que pasamos ahora es a qué está pasando en el ambiente en los segundos y minutos antes de que esto se active o no, o de que se retrase o se acelere, o de que se secreten hormonas. ¿Cuáles son las señales ambientales, los estímulos pertinentes, en los minutos, de segundos a minutos u horas antes de la conducta sexual?
Los sentidos: la vista
Y, por supuesto, todo esto va de distintos sistemas sensoriales: los estímulos visuales. Los humanos somos abrumadoramente una especie visual en cuanto a la excitación sexual, pero hay diferencias de sexo interesantes en eso. Los machos son más sensibles a los estímulos visuales que las hembras, de media. ¿Es algo específico de los humanos?
No. Es el caso de un estudio asombroso publicado en Science hace unas décadas. Absolutamente asombroso. Unos monos macacos machos, y tenían que trabajar. Tenían que apretar una palanca para acceder a un premio o a zumo de naranja o algo que les gusta a los macacos. Y lo que mostraron fue que los macacos machos estaban dispuestos a trabajar, a esforzarse, estaban motivados para ver fotografías de entrepiernas de monas macaco durante el estro, con tumefacciones estrales.
¿Podéis creerlo? Monos machos de pago por visión, motivados para hacer trabajo a cambio de estímulos sexuales visuales de órganos sexuales femeninos de macaco durante la ovulación. Y esto es bastante notable, y una similitud llamativa con la orientación del varón humano hacia los estímulos visuales para la excitación sexual. Así que, inmediatamente, obviamente te preguntas: ¿y las monas?
¿Van a pagar por ver a este tío, por lo bien dotado que está o algo así? Las hembras estaban totalmente desinteresadas. Solo les interesaba conseguir el zumo de naranja o las uvas o las pasas o lo que fuera. Un fenómeno específico de los machos en los humanos, un sesgo en la dirección de los machos. Así que la información visual: ¿qué hacen los estímulos visualmente excitantes sexualmente?
El tacto y las zonas erógenas
Exactamente lo que esperarías. Activar aquí, aquí y aquí. Y en las hembras activan aquí y, sobre todo, aquí. Y en los machos tiene perfecto sentido ahí. Siguiente terreno sensorial: la estimulación táctil. Este es un poco obvio: eso es estimulación. Y algunas partes del cuerpo están muy predispuestas a que pase todo esto del cerebro.
Y lo que ves son grandes diferencias entre distintas partes del cuerpo en cuanto a la sensibilidad a la estimulación, a la estimulación sexual, las zonas erógenas, y ese viejo término. Y esto lo puedes encontrar a nivel real de densidad de receptores sensoriales en distintas partes del cuerpo, pero lo más importante es la sensibilidad de esos receptores táctiles a los niveles hormonales.
Y lo que ves es que, tanto en hembras como en machos, hay una mayor sensibilidad en los genitales y en las zonas sexuales secundarias, mayor sensibilidad cuando los niveles de estrógeno están elevados en las mujeres y cuando los niveles de testosterona están elevados en los hombres. Y hay toda clase de cosas relacionadas con los receptores de esas hormonas en ese tejido, y con hacer que las neuronas respondan más a los estímulos, todo eso.
Así que eso está bastante bien entendido en cuanto al elemento hormonal. Otro terreno donde lo táctil es obviamente muy importante es el de las hembras con el reflejo de lordosis. Es en respuesta a la estimulación táctil en la grupa. Así que ese es más especializado. Bien. Así que algunas partes del cuerpo son más sensibles a los estímulos excitantes que otras.
Esas partes más sensibles son especialmente más sensibles cuando los niveles de hormonas sexuales están elevados. Y cuando, por alguna complicación médica, hay que extirparle a alguien las gónadas, y los niveles de esteroides sexuales caen. Los dos sexos refieren mucho menos placer con la estimulación táctil, mucha menos capacidad de respuesta. Y si miras electrofisiológicamente, menos capacidad de respuesta en cuanto a cambios de flujo sanguíneo, cosas de ese tipo.
Las feromonas: origen y percepción
Así que eso juega un papel. Siguiente sistema sensorial, el más grande de todos, quizá si eres humano, pero desde luego es irritante. Ya sabemos de las feromonas. Llevan información sobre si estos son dos hermanos u ocho primos, y son moléculas olfativas que llevan cantidades enormes de información sobre el sexo y el estatus sexual y cosas de ese tipo.
Y fíjate aquí que el olfato, oler, de eso estamos captando un elemento; y besar, los olores, el olor del aliento, todo ese tipo de cosas. Así que las feromonas, los odorantes tienen algo que ver. Entonces, nos hacemos varias preguntas. Primero, ¿qué interviene en la generación de feromonas sexuales, en la construcción de esas moléculas?
Y ves algo que no sorprende nada, que es que los esteroides sexuales —estrógeno, progesterona en las hembras, testosterona en los machos— promueven la producción de feromonas sexuales. Y básicamente en todos los mamíferos estudiados, y donde hay glándulas características en el cuerpo, desde donde se liberan las feromonas sexuales: alrededor de los genitales, alrededor del ano, alrededor de las axilas, toda clase de sitios sexuales secundarios, cosas de ese tipo.
Y, de forma predominante, su generación está impulsada por los niveles de esteroides sexuales en el torrente sanguíneo. Lo interesante es cuando haces la química y aíslas el odorante real, por ejemplo una feromona sexualmente excitante en roedores para cualquiera de los dos sexos, y miras la estructura de la molécula. Y lo que suele ser es que deriva del estrógeno o de la testosterona.
Le haces un par de cambios biosintéticos y ya tienes una feromona estrogénica o una androgénica. Esto no es que los estrógenos y los andrógenos promuevan la bioquímica que fabrica lo que sea esa feromona. Esto es que las glándulas, glándulas secretoras, glándulas odoríferas para liberar feromonas, hacen modificaciones menores de los esteroides sexuales para producir la feromona en sí.
Y esto acaba explicando toda clase de cosas interesantes, como sigue. Al principio paradójico, pero hace años estalló de pronto una polémica en el terreno de la protección animal y los test industriales con animales cuando resultó que uno de los grandes secretos de la industria del perfume es que muchos perfumes contienen feromonas sexuales de gato macho, odorantes tipo almizcle.
Y la mayor sorpresa fue Chanel nº 5. No tengo ni idea de si eso sigue existiendo, pero en aquella época era muy elegante. Y no de cualquier gato, sino de gatos abisinios: que cogían sudor y secreciones glandulares de los gatos abisinios machos y lo echaban a su tanque de Chanel nº 5 en la fábrica, y eso era parte del atractivo.
Bien, esto es desconcertante. Es desconcertante porque dentro de un rato veremos que las feromonas derivadas de machos pueden bajar los niveles de testosterona en los machos. Olor aversivo. Espera un momento. Así que los perfumes que se ponen las mujeres contienen almizcle, olores de tipo androgénico. Olores tipo feromona masculina, pero los machos no van a sentirse atraídos por eso.
Eso parece totalmente paradójico hasta que miras la literatura, el mercado, todo eso. Y las feromonas, los perfumes, los compran abrumadoramente las mujeres para ellas mismas, respondiendo a esos olores. Y los machos, en general, encuentran los perfumes de base de almizcle ciertamente nada agradables y a menudo muy aversivos. Bien. Así que las hormonas sexuales intervienen en generar feromonas. ¿La cantidad de, digamos, hormona sexual que liberas si eres una rata hembra es función de cuán altos son tus niveles de estrógeno?
Qué va, más o menos. Si no tienes nada de estrógeno ni de testosterona, menos liberación de feromonas sexuales, una disminución drástica. Pero a partir de ahí, las diferencias individuales en los niveles no te dicen gran cosa sobre cuántas moléculas de feromona se liberan por unidad de tiempo. Así que eso es la generación de feromonas. Siguiente: pasamos a la percepción de las feromonas sexuales.
Y lo que ves es que las feromonas en general, también en toda clase de otras especies, primates incluidos, llevan información sobre la edad del individuo cuyas feromonas estás oliendo, su salud, ese tipo de cosas. Luego ves las que te dan información reproductiva. Lo más obvio: cuál es el sexo de este roedor con el que te encuentras, o de este otro chimpancé con el que te encuentras.
Lo que también llevan las feromonas es un montón de información sobre el estado de fertilidad del individuo, donde tienes una percepción distinta de las feromonas que vienen de hembras de roedores cuando están ovulando y cuando no, lo que te da información ahí. Las mujeres pueden detectar diferencias en el sudor masculino que se corresponden con cuán altos son los niveles de testosterona de los tíos.
Así que la percepción, con eso, curiosamente, la percepción también está impulsada por hormonas, como sigue. Coges a mujeres y les preguntas: «¿son estos los mismos olores? ¿Son distintos? ¿Y cuál prefieres?» y ese tipo de cosas. Y ves que, de forma consistente, hay una preferencia por feromonas de machos con testosterona alta en vez de machos con cero testosterona, todo eso.
Pero la preferencia por ello y el umbral de detección, la capacidad de captarlo, alcanzan su máximo alrededor del momento de la ovulación. Las mujeres, cuando están ovulando, no solo son mejores detectando feromonas relacionadas con la testosterona, sino que además tienen una preferencia más fuerte por ellas. ¿Cómo funciona eso?
Cosas del ciclo, el estrógeno, que cambia la ingurgitación de los tejidos de tu cavidad nasal y, por tanto, cuántas feromonas entran y se procesan en el sistema olfativo, todo eso. Así que la percepción de las feromonas sexuales depende de las hormonas. Y los machos: los estudios clásicos siempre acababan con el mismo golpe, donde cogían torundas de axila de mujeres voluntarias en distintos puntos de su ciclo y metían el algodoncito en un tarro de cristal, y tenían a todos estos sujetos masculinos de prueba, y ellos los olisqueaban y los puntuaban según lo agradable que era el olor.
Y lo que viste fue, uno, que sí, los machos puntuaban las torundas de axila de las mujeres cuando estaban ovulando como más atractivas que las de otros puntos del ciclo. Pero aquí viene lo que fue el gran shock: no estaban siendo puntuadas como más atractivas. Estaban siendo puntuadas como menos repulsivas. De media, los hombres describieron esos olores como aversivos en este estudio.
Lo que creo que eso sugiere es que este es un contexto muy distinto al de otros aspectos del mundo. Presumiblemente, Tinbergen y Lorenz y von Frisch señalarían en ese punto que un tarrito de cristal con un algodón con sudor de axila no es precisamente muy significativo desde el punto de vista etológico. Las hembras prefieren los olores de hombres que tienen testosterona alta.
Los hombres prefieren los olores de mujeres que están ovulando. ¿Y la orientación sexual? Esto solía ser una literatura inexistente, y ahora está mucho más desarrollada. Y lo que muestra es que en las personas gais, de media, encuentran más atractivas las feromonas cargadas de hormonas esteroideas de su propio sexo que las del sexo opuesto.
Encaja, tiene todo el sentido. Entonces, ¿cuáles son algunos de los efectos de estas hormonas sexuales sobre la fisiología? Y, de una forma muy, muy general, tenemos esta matriz. Cuando los mamíferos hembra huelen feromonas femeninas, tiende a suprimir la fisiología reproductiva, baja los niveles de estrógeno en especies que ovulan por reflejo. Hace la ovulación menos probable.
El efecto Wellesley
Alarga la fase folicular de los ciclos si lo estabas oliendo. Así que hembra sobre hembra. ¿Y en los humanos? Y esto dio lugar, en mi opinión, a esta decepción trágica: el efecto Wellesley, descrito por primera vez en 1970. El hallazgo de que, cuando pones a compañeras de habitación juntas a lo largo del primer curso universitario, sincronizan sus ciclos.
Está basado en feromonas. La persona más extrovertida socialmente tiende a sincronizar a la otra. Era lo mejor. Era totalmente alucinante. No en último lugar porque Hillary Clinton estaba en la promoción que se graduaba ese año en Wellesley. La investigación la hizo Martha McClintock, su tesis de fin de carrera mientras estaba allí, ahora catedrática de ciencias de la conducta, Universidad de Chicago.
El efecto Wellesley, alucinante del todo. Y yo me enrollaría con esto largo y tendido justo por aquí en estas clases. Y lo que ha quedado claro en los últimos 20 años o así es que, si existe un efecto Wellesley de sincronización de ciclos entre dos mujeres que viven muy cerca la una de la otra, si está ahí, es un efecto bastante flojo.
Ha habido muchísimos problemas para replicarlo. Había una arruga interesante en eso: que no es tanto la proximidad física como la proximidad emocional y social lo que se relaciona con la sincronización. Aun así, aun así, ha resultado ser un efecto bastante flojucho. Y mucha gente no cree que esté ahí en absoluto, pero desde luego era irresistible en su momento.
Y recuerdo que cuando yo estaba en la universidad, la gente sentada a la mesa cenando decía cosas como: «vaya, cuando compartimos habitación este fin de semana, la tenía sincronizada para principios de agosto». Extraversión social, dominancia social. Eso era parte de esto, esto es lo que pasa cuando cenas con biólogos.
Pero, en general, el patrón mamífero es que las feromonas femeninas son antirreproductivas sobre las hembras. Retrasa el inicio de la pubertad, además de algunas de estas cosas y, en la medida en que eso sea así en los humanos, la sincronización cuenta como una flecha que va hacia abajo, y ¿cuán fiable es el efecto de sincronización?
Feromonas de macho y de hembra
Muy poca evidencia en esta sala. ¿Y cuando el macho es la fuente de feromonas y la hembra la receptora? Lo que tienes son niveles de estrógeno aumentados en roedores, inicio más temprano de la pubertad, mayor probabilidad de fecundación, ovula. Así que esto tiene sentido. En los humanos los efectos están ahí. Son muy, muy ligeros. Lo que ves es una cosa sociobiológica interesante desplegándose.
Salen directamente de nuestras clases sobre evolución. Así que eres una rata hembra, y hueles a un macho, y eso te hace más propensa a ovular, salvo si es la feromona de un pariente macho cercano. Uy. Evitar la endogamia. Ves a roedores hembra oliendo feromonas sexuales femeninas, y suprime el sistema reproductivo y menos.
Uy, es un pariente cercano, es selección de parentesco a tutiplén, todo eso. Así que las feromonas son lo más. Son lo mejor. Que existan de verdad en los humanos es muy controvertido. La cofradía olfativa, y la gente que incluso dice que sí existen, han estado muy, muy presionados para mostrar algún efecto fuerte ahí.
Ahora, cambiando a fuentes de feromonas femeninas con receptores masculinos, y lo que es bastante sólido en humanos y otros primates y roedores y tal es que aumenta la secreción de testosterona en los machos. Ahora tenemos los efectos de las feromonas masculinas sobre receptores masculinos. Y volvemos a la complicación del Chanel nº 5 en el sentido de que generalmente se perciben como de olor aversivo.
¿Qué ves en algunas especies? Una primera exposición a feromonas masculinas sube los niveles de testosterona. Reto territorial. Se ponen todos alterados. Estás a punto de tener una pelea grande. Tú y la siguiente bestia tardona de ahí al lado, que va soltando feromonas por todas partes. La exposición crónica a feromonas masculinas se ve generalmente como algo que baja los niveles de testosterona en especies de roedores, no tanto en primates, retrasa el inicio de la pubertad, ese tipo de cosas.
En humanos, evidencia muy, muy débil, si hay alguna. Lo clave es que esto no es un cuadro universal en cuanto a preferencias o respuestas en humanos. Es lo que ves en heterosexuales y en personas gais. Ahí ves un perfil muy distinto. Básicamente las cosas se dan la vuelta, en medio de que estas son tendencias muy, muy débiles.
A estas alturas no conozco ninguna literatura sobre los efectos de las feromonas sexuales, la percepción, la preferencia, todo eso, en personas de sexualidad fluida, bi, etc. No tengo ni idea de si se ha hecho algo sobre eso. Así que lo que está claro es que las secreciones sexuales —secreciones vaginales, secreciones genitales alrededor de los machos, todo eso— de machos humanos, primates, primates no humanos: esos olores les encantan, vaya si les gustan.
Y su composición química es básicamente la misma mezcla de odorantes derivados de esteroides. Y hay historias sin fin en cuanto a primates en cautividad, cuando los macacos rhesus machos, cuando la persona que alimenta a los monos cada día entra y es una mujer, en su capacidad de respuesta, cuando está ovulando y cuando no. Claramente se lee en otras especies de primates.
En nosotros, la evidencia es muy, muy esquiva. Bien. Siguiente sistema sensorial: la gustación, el gusto. ¿De qué va eso? Ya lo sabemos por el beso. Esa es una forma de conseguir, ya sabes, la saliva como una especie de reservorio de cosas de tipo feromonal. Así que esa es una fuente. Donde ves cosas llamativas es en muchas otras especies, muchos ungulados, donde ves esta conducta rarísima, ¿cuál era?
Con todo el sentido, se llama flehmen, F-L-E-H-M-E-N-I-N-G, algún término zoológico alemán, en el que te encuentras con un individuo del sexo opuesto o del mismo sexo, y nunca lo habías visto antes. ¿Y qué haces?
Te vas a sus partes íntimas, y allí olfateas y allí lames y todo eso, y estás obteniendo información, y los perros lo hacen. El flehmen está en un subconjunto de ungulados, donde el proceso de los machos lamiendo las zonas vaginales de las hembras y sus secreciones. Su lamer allí son patrones de acción fija para elicitar la receptividad sexual en la hembra.
Oído, señales internas, estrés y variedad
Señales auditivas. Ya conocemos algunos ejemplos de esto. Tenemos a los alces —alces, no sé si son uapitíes o qué—, donde los machos emiten llamadas a kilómetros de distancia que provocan ovulación refleja. Y en las hembras: todo el mundo de las llamadas de apareamiento en muchas especies distintas. Y lo único que necesitas es un gato en el vecindario en celo, y ya sabes todo sobre las señales auditivas de atractividad y receptividad sexual alrededor del momento de la ovulación.
El tono y la voz de las mujeres tienden a subir, y los machos en general, ya hablemos de macacos rhesus, de osos panda o de humanos, prefieren voces más agudas alrededor del momento de la ovulación. Hay información interoceptiva que viene de dentro de tu cuerpo. Y uno de los hallazgos llamativos ahí, que es la leche de genial, es que, cuando la gente tiene hambre, se vuelve más sensible a figuras de individuos con un IMC más alto de lo que lo estaría en otros momentos.
Eres más sensible a figuras más pesadas, y las señales que llegan de ahí tienen todo el sentido. Por supuesto, todo esto en el contexto de que, cuando llegas a nosotros, nuestro órgano más erógeno es el cerebro, el pensamiento, todo ese tipo de cosas. ¿Qué tienen que ver el pensamiento, la cognición, con esto?
Cada vez que puedes leer una novela y excitarte o algo así, estás mostrando cuánto de esto es un fenómeno cognitivo en los humanos. Estímulos ambientales: el estrés crónico suprime la conducta sexual en los dos sexos, de forma muy dramática en los humanos. En los hombres, en forma de disfunción eréctil; en las mujeres, en forma de pérdida de motivación, de excitación, menor probabilidad de ovulación cuando el estrés es físico, como la inanición.
Aun así, los estudios de campos de concentración, que llevan su propia carga ética muy pesada, mostraron que, aun así, hace falta una cantidad notable de inanición para que una mujer deje de ovular. Así que el estrés crónico, el estrés dietético, el estrés calórico. Lo que ves es que el estrés agudo puede ser un estimulante de la conducta sexual. Y eso está entrelazado con una de las cosas más fiablemente horribles que hacen los varones humanos, que es que en momentos de rabia, en momentos de batalla aparecen la excitación sexual y el sexo coercitivo y la violación y cosas de ese tipo.
Y que eso es central para cosas como la estrategia militar, las violaciones masivas a lo largo de la historia, ese tipo de cosas. Pero el estrés es más bien supresor de la reproducción. Violar a alguien en medio de una batalla no tiene nada que ver con la reproducción. Va todo de la asimetría de poder. Última cosa. Última cosa. El estímulo ambiental más cruel que hay es la variedad. La variedad, en especie tras especie, nosotros incluidos.
Cuando ves saciedad sexual, donde hay tanto no sé qué postcoital que la excitación se embota, tener una pareja distinta excita. Y esta es la fuente, obviamente, de más miseria en las relaciones, esa variedad, ya sea una rata macho que acaba de aparearse hasta el agotamiento con esta hembra y a la que metes una hembra nueva —variedad en esa forma—, o la variedad en forma de conducta sexual fuera de la pareja en humanos.
El efecto Coolidge
Es algo muy fiable como excitante y, obviamente, una causa de cantidades masivas de problemas humanos a lo largo del tiempo. Última cosa sobre esto. Este efecto, el efecto estimulante de la variedad sobre la excitación sexual, se llama efecto Coolidge. El efecto Coolidge, llamado así por Calvin Coolidge, que es la persona más oscura y aburrida que ha sido presidente.
Nunca dijo nada interesante, no hay anécdotas sobre él, excepto la siguiente: la base del efecto Coolidge. Parece ser que el presidente y la señora Coolidge visitaban una granja de gallinas, y les llevaron de visita por el sitio, por separado. Y la señora Coolidge llegó a la zona donde meten a los machos reproductores con las gallinas, y mirando al macho apareándose allí, dijo: «¡Dios mío, hace esto todo el día!» Y le dijeron: «Sí, a las gallinas macho les es fácil.
Pueden tener sexo 50 veces al día». Y ella dijo: «Hazme un favor. Cuando llegue el señor Coolidge, cuéntaselo». Así que se marcha, y llega el señor Coolidge. Y le muestran que este macho podía aparearse una y otra vez y otra. Y él dice: «Mmm, ¿eso es con la misma hembra?» Y dicen: «Ah, no, cambian de hembra tras cada apareamiento». Y él dice: «Hazme un favor.
Cuéntaselo a la señora Coolidge cuando la veas». Eso es todo. Esa es la anécdota de Calvin Coolidge. Y así retomaremos mañana con qué pasa con los niveles hormonales a lo largo de horas y días, con la sensibilidad y con el cerebro.
20 · Sexualidad (2)
Hormonas, cerebros dimórficos y el punto medio
Qué mueve el ciclo, qué no hace la testosterona y por qué ningún cerebro es de manual.
Lectura de 1 minuto
- En casi todos los primates la conducta sexual femenina se concentra en la ovulación; en humanos el efecto existe, pero es leve.
- Un estudio local midió el sexo por días de la semana: tasas constantes en solteras y un pico de fin de semana en emparejadas.
- En la fase que lleva a la ovulación suben los celos y la vigilancia, y lo documentado es más atracción por otros hombres, no más sexo con ellos.
- El deseo sube mucho alrededor de la ovulación aunque la conducta apenas se mueva: la disociación entre lo que se hace y lo que se siente.
- Sin estrus ni tumefacciones, un macho no sabe en qué punto está la hembra y la paternidad queda en el aire.
- La testosterona es imprescindible para la conducta sexual masculina, pero el sistema no distingue entre el 20 % y el 200 % del nivel medio.
- Castrar y reponer deja siempre conducta residual: cuanto más sexo había antes, más queda después, y eso es aprendizaje social.
- Los topillos monógamos y los polígamos segregan lo mismo tras el sexo; lo que cambia es dónde están los receptores y el promotor del gen.
- El núcleo sexualmente dimórfico duplica su tamaño medio en hombres, pero la mayoría de los cerebros son mosaicos, no dos clases.
- La menarquia ha bajado de unos 15 años en la época isabelina a unos 11,8, y en hogares inestables las chicas maduran antes.
El ciclo, con lupa
En casi todos los primates la conducta sexual femenina se concentra en la ovulación; en humanos el efecto es leve y el día de la semana pesa más que la hormona. Un estudio local lo midió así: tasas constantes toda la semana en solteras y un pico de fin de semana en las emparejadas. Con pareja, en la fase folicular suben los celos y la vigilancia, y «es en esa fase cuando las mujeres tienen más probabilidades de tener sexo con alguien que no es su pareja»: eso convierte en conducta lo que el estudio mide como atracción.
Lo que más cambia no se mide con tasas: el deseo sube mucho alrededor de la ovulación mientras la frecuencia apenas se mueve. Las pistas que se filtran son discretas, del olor a la voz, la forma de la cara o la ropa.
La testosterona y sus límites
Sin testosterona no hay conducta sexual masculina, pero el sistema es insensible a las diferencias pequeñas: entre el 20 % y el 200 % del nivel medio el efecto es el mismo, y por eso el nivel de un hombre no predice su conducta. La causalidad va muchas veces al revés, y solo el abuso de esteroides, mil veces por encima, dispara libido y agresividad. Castrar y reponer deja siempre conducta residual: cuanto más sexo había antes, más queda después. Eso ya no es hormona, es aprendizaje social.
Oxitocina, topillos y monogamias
La oxitocina empuja hacia la fidelidad en el varón emparejado, pero el trabajo de referencia es un experimento de dosis única y mide otra distancia: «los hombres en pareja tienen menos probabilidad de engañar cuando tienen niveles bajos de oxitocina» lo cuenta al revés. Los topillos monógamos y los polígamos segregan lo mismo tras el sexo; cambia dónde están los receptores, y una diferencia en el promotor del gen basta para producir dos sistemas de apareamiento. La monogamia social, además, no es la sexual: los topillos se escapan.
Un cerebro dimórfico, no binario
El núcleo sexualmente dimórfico del hipotálamo es la diferencia estructural más fiable y, de media, duplica su tamaño en hombres. Con 100.000 cerebros se acierta el sexo por la media; con uno solo, no: la mayoría de los cerebros son mosaicos, y no existe el cerebro de manual.
Hasta 1990 el campo buscaba qué iba mal: Swaab publicó un núcleo supraquiasmático mayor en gais y recibió amenazas de muerte. LeVay publicó el hallazgo que lo abrió —en los gais el núcleo medía lo que en las mujeres— con muestra pequeña y cerebros de hombres muertos de sida. Con las mujeres se ha trabajado la décima parte.
Fuera del cerebro quedan el ratio entre índice y anular, las emisiones del oído interno y los remolinos del pelo: medias minúsculas, y una afirmación sobre los hombres gais que la fuente no sostiene, «el rango de emisión de los gais se parece más al de las mujeres que al de los heteros». En personas trans sin tratamiento hormonal, el núcleo del lecho de la estría terminal medía lo que se ve en el sexo del que siempre dijeron sentirse.
Pubertad, adolescencia e infancia
Los cerebros femeninos maduran antes, con muestras abrumadoramente WEIRD, y la menarquia ha bajado: primero por nutrición, después por la luz interior y hoy por obesidad infantil y disruptores endocrinos. En hogares inestables las chicas maduran antes, unos cinco meses de media: estrategia de historia de vida. En la infancia el aprendizaje no enseña a aparearse —la lordosis y el empuje pélvico son patrones fijos—, sino con quién; y ninguna ciencia apoya que el ambiente infantil cambie la orientación sexual, sí cuánto se vive abiertamente.
Edad media de la menarquia, de la época isabelina a hoy, según la tendencia secular que describe la clase.
Edad de la menarquia en chicas criadas en hogares inestables, frente a los hogares estables.
Quiénes salen en este tema
De Swaab a LeVay: la vuelta de tuerca
- Dick Frans Swaab — Neurobiólogo neerlandés (n. 1944), catedrático de neurobiología en la Universidad de Ámsterdam y director del Instituto Neerlandés de Investigación del Cerebro entre 1978 y 2005. En 1990 publicó que el núcleo supraquiasmático era mayor en hombres homosexuales; la clase lo llama «uno de los mejores neuroanatomistas del planeta» y recuerda que recibió amenazas de muerte. De su laboratorio salió después el primer estudio cerebral sobre transexualidad. Wikipedia
- Simon LeVay — Neurocientífico británico-estadounidense (n. 1943), formado en Harvard y en el Instituto Salk, después profesor de Estudios de Sexualidad Humana en Stanford. En 1991 publicó en Science el trabajo sobre el INAH 3 en hombres gais y heterosexuales, el hallazgo que, según la clase, «abrió el campo»: era entonces un hombre gay abierto que acababa de perder a su pareja por el sida. Wikipedia
- David H. Hubel y Torsten Wiesel — Neurofisiólogos de la corteza visual en la Facultad de Medicina de Harvard; compartieron con Roger Sperry el Nobel de Fisiología o Medicina de 1981. Fueron los mentores de LeVay, dato que la clase usa para decir que su prestigio no explicaba la acogida de su artículo. Wikipedia
El contexto político de 1991
- Bill Clinton — Presidente de Estados Unidos entre 1993 y 2001. Introdujo la política de «no preguntes, no lo digas» para el personal militar gay (directiva del Departamento de Defensa de diciembre de 1993). La clase lo menciona para fechar la publicación de LeVay: apareció justo cuando Clinton llegaba a la Casa Blanca y desmontaba la expulsión directa del ejército. Wikipedia
Nombres que la clase usa como vara de medir
- James Watson y Francis Crick — La pareja que publicó en Nature en 1953 el modelo de la doble hélice del ADN (Nobel en 1962). La clase los usa como escala: el estudio de las propinas de las bailarinas de barra, dice, rivalizaba con la doble hélice. Wikipedia
- Julieta, la de Shakespeare — El personaje de Romeo y Julieta. Su edad sirve en la clase como referencia popular de a qué edad menstruaban las chicas en la época isabelina, cuando la menarquia llegaba en torno a los 15 años. Wikipedia
- Oscar Wilde y Gertrude Stein — El escritor irlandés (1854-1900) y la escritora y coleccionista estadounidense instalada en París (1874-1946). La clase los pone como ejemplo de que ser un hombre gay y ser una lesbiana no son la misma cosa. Wikipedia
La pubertad adelantada
- Jay Belsky — Psicólogo del desarrollo estadounidense (n. 1952), en la Universidad Estatal de Pensilvania hasta 1999, después en Birkbeck (Londres) y en la Universidad de California, Davis. Pionero del hallazgo de que las chicas de familias inestables o abusivas alcanzan antes la pubertad; la clase lo presenta como «un trabajo pionero de un tipo llamado Jay Belsky, que entonces estaba en Penn State». Wikipedia
Leer la clase entera, palabra por palabra
Transcripción automática del vídeo, sin corregir: solo la hemos limpiado de ruido del subtítulo, maquetado en párrafos y puesto los títulos que él mismo va anunciando. Los estudios y las citas se dejan en su inglés original y se pueden pulsar.
Traducción al castellano automática: si un matiz importa, comprueba el original inglés.
Hormonas de esta mañana, no las del feto
Now, thanks to Monday, we know everything there is to know about sex and sexual behavior as long as you're restricted to the behavior itself. What's going on in the brain a second before? What environmental stimuli are triggering it?
So, today we push on and see what are the effects of hormones, not when you were a fetus, but hormones back like this morning, hormones the last few days, hormones this season. What are the effects of hormones on the brain, on sensitivity to environmental stimuli, on sexual behavior?
¿Depende la conducta sexual femenina de las hormonas?
So starting off with females. Females, the sort of thing that makes for a hypothalamus in a female far more complexly wired up than in a male. What you see is having to produce large amounts of cyclicity. And from day one, the question has first been a simple one, which is whether female sexual behavior is dependent on the presence of these hormones.
And that is indeed the case in other species. It's completely dependent on the presence of gonadal steroid hormones. In humans, women who for medical reasons have the ovaries taken out and are not having hormone replacement, sexual desire goes way down. But the question that the field has really wanted to know about is whether sexual behavior in women fluctuates as a function of where they are in their cycle: Day 0 to 14, the follicular stage; 14 to 28, the luteal stage; 28, no sex.
And the rationale for this is that, like a gazillion species out there, female sexual behavior is exclusive to around the time of ovulation, including primates. It's a little bit of a wider curve, that sort of thing. So what about humans?
And what is clear is, uh, it's complicated. What you see is, overall, the studies have shown a mild trend towards an increase in likelihood of women having sex around the time that they're ovulating. Okay. So, a mild trend, not that strong of an effect. Uh, you see some very interesting stuff though when you begin to dissect that.
You begin to dissect that and you see that little blip disappears for women on contraceptives where the surge has been blocked. So, this mild increase in sexual behavior in women around the time of ovulating. Go and look more closely, and what we get is the usual sort of deal there, that it is very dependent on all sorts of social factors.
For example, a recent study here looking at, uh, women who were single, women who had a stable partner, and the frequency with which they had sex as a function of day of the week. And what you see is single women had basically constant rates throughout the week. People in partnerships suddenly have this big peak on the weekend, as big of an effect as any of the cyclicity stuff.
In contrast, frequency of sex: single women showing this increase around ovulation. Partnered women showing this more even rate. Partnered weekdays versus weekends is a hell of a lot more important than some like stupid hormonal fluctuations. So you see, as per usual, we see biology interacting with cultural factors. There is no baboon out there who has ever changed her sexual behavior as a function of day of the week.
Lo sutil del ciclo: deseo, preferencias y vigilancia
So culture swoops in here. So, overall, an effect but not a massive one. Nowhere remotely resembling what you see in other primates, other species. So that seems to answer the whole thing. But what you wind up seeing is there is much more subtle stuff going on. What you see is with women with a partner, during the follicular stage heading up to ovulation, it is at that stage that women are most likely to have sex with someone who is not their partner—extra-partner.
During the luteal phase, it switches to women being their most likely to have their sex within a partnership. So, you got a shift with that. During this stage, as one gets closer and closer to ovulation, women have more of a preference for penetrative sex; around here, more of a preference for oral sex.
Another shift: a shift in facial preferences. As women get closer to ovulation, they have a stronger preference for faces of males with stereotypically masculine features: jutting jaw, high forehead, body muscle, all of that. And in the luteal phase, there's more of a shift towards round-faced nice guys. What else shifts?
What shifts most importantly is the thing that none of these studies measure because they're measuring the frequency of sex. How about you ask people by their level of arousal, by their level of libido, by their sex drive, by things like how responsive the clitoris is to enlargement with various erotic stimuli and all of that?
And when you get past sheer rates of sexual behavior—a mild rise here—and instead look at what goes on in people's heads, there is a very big increase in that around ovulation. So a dissociation between what you're doing and what you're thinking about and what you're feeling about. But in terms of sexual motivation, there's a big increase around here that is buffered to some extent when looking at actual sexual behavior.
Women around the time that they are ovulating, on self-reported questionnaires, feel more jealous of other women around their partner. On the average, when in a group, they decrease the average distance between them and their partner. If these were baboons, the term in primatology is they are mate-guarding. There's more of a shift with that.
Women describe themselves as more sexually competitive around the time of ovulation. What about all of this with lesbians, women who are gay? And what you see is basically the exact same shifts around there. Second issue: how big are these effects?
They're really mild. Do not believe this is going to explain a huge amount of when people are having sex and with whom and with what sort of shaped-face individual and all of that. These are very mild effects, lots of variability. You cannot predict a whole lot by knowing what day somebody is in her cycle.
These are totally interesting. But what is probably most interesting about it is these are all mild effects compared to what are huge, whopping great effects in other primates. Just a propensity in us. Just a hinting at that. Okay. Not only the dramatic changes in estrogen and progesterone levels: an increase in estrogen receptors in the brain around this period, a decrease afterward, an increase in oxytocin receptor number in the brain around this period.
So, sort of the underlying mechanics of what's going on is making sense. One additional hormone that's relevant in here with women's sexual behavior is testosterone. Wait a second, that's not what we learned back when. Testosterone goes with the guys with the Y chromosomes and all of that. Women secrete testosterone or a close relative, androstenedione—an androgen, an androgenic hormone—not from the ovaries but from the adrenal glands.
Andrógenos suprarrenales y proceptividad
And not a ton of it. Maybe 10% the levels you see in a male. But nonetheless, what you see is, what are adrenal androgens about? They do not have cyclic release, but what they have as a general effect is sort of an increase in female proceptivity, an increase in female horniness, libido, desire, sex drive, all of that.
Androgens seem to play a role in that. And when women have to have, say, their adrenals removed for some medical situation, you see sexual motivation, sex drive tends to go down at that point. Okay. So, shifting over now to this whole unique thing about females. When we look at our species, not only is this like unrecognizable to any other primate in terms of mating—which is exclusively the day before or after ovulation.
And instead, we've got sex throughout the entire cycle. And people used to think only humans, but it's now clear bonobos do also. Cetaceans, like dolphins, do that also. We are not the only species that has non-reproductive sex. Nonetheless, within this backdrop, more importantly, in lots of ways, when making sense of the evolution of human social behavior, we are quite unique among primates in that we have concealed ovulation.
Ovulación oculta
It's not possible to know if a woman is at this point or that, because unlike other primates, where you get estrus—estrus, the jargony term for primates being in heat—when you have estrus, you get estrus swellings: this big, dramatic, conspicuous sort of expansion of the tissues around the vagina and stuff, and there is no missing it.
It is absolutely obvious, and sort of the size of the estrus swelling in a female baboon, for example, will increase, reach its maximum, and then deflate. There's no missing it. So humans instead have concealed ovulation. There is no way that sort of males know where somebody is in her cycle once we get to humans.
And we can see all sorts of obvious evolutionary arguments for why you would want a man that you were mating with, a man that you are having sex with, to be uncertain whether or not any resultant child is his own, because he is not sure where the woman is in her cycle, all of that.
Pistas implícitas: feromonas, voz, cara y ropa
So, we're the species, we're the primate, we're the ape with concealed ovulation. Males haven't a clue where females are in their cycles, except it's not so concealed in that all sorts of subtle stuff is going on. Pheromones—sex pheromones—from women are rated as their most appealing around this point when you're taking a little armpit swab there with a cotton ball and put it in a jar.
And as we saw before, men smelling them and rating sort of attractiveness, there is an increase in the attractiveness of female pheromones when you're taking sweat from women around this part as opposed to that. So unconsciously, to the extent that we're a pheromonally communicating primate at all, which remains controversial as to how much, to the extent that that is relevant, there's an implicit cue that men can detect.
Moreover, you've already heard that bizarre fact about panda bears. When pandas are ovulating, their voices get a little bit higher. When humans are ovulating, the exact same thing. Estrogen does something or other to fluid retention in the larynx, or I have no idea. But women's voices get a little bit higher on the average.
On the average, everything here is on the average around the time of ovulation. And men are shown to prefer women's voices when they are higher pitched. Moreover, around the time of ovulation, women's faces become rounder. There's more sort of estrogenic effects on like water retention. Women's faces become rounder around the time they're ovulating, and men prefer it on questionnaires, with small, mild effects on all of these.
What I think is most interesting is a literature suggesting that women also implicitly advertise their ovulatory status. Studies showing proceptive behavior on the part of women seeking out, studies showing, for example, the average amount of skin showing on a woman, the clothing she chooses. Skin maximizes around here. The average, I kid you not, the average tightness of the clothing worn gets tighter around here.
El estudio de las bailarinas de barra
And you know, men kind of have some vague capacity to note that. This also gave rise to one of the strangest studies I have ever seen. This was a group out of New Mexico looking as follows: looking at, okay, subject, clear, and who did this, all of that, but looking at lap dancers—lap dancers and where they were in their cycle.
And what they showed in this earthshatteringly important study that rivaled Watson and Crick's double helix is the average tips that women got as lap dancers increased around the time of their ovulation, suggesting something was different at that time, but certainly fitting with this picture of proceptivity increasing around that point. So, concealed ovulation, except for all sorts of implicit cues that male humans pick up on.
Cambio de tercio: la testosterona
Nonetheless, this is still dramatically different from every other primate out there. Males, switching over to males. And obviously what we're talking about immediately is testosterone. Testosterone describing everything in males. And like, if you don't have testosterone levels, male sexual behavior goes out the tubes. And it's here that we have to note that this is very different from what we were looking at.
We were looking at that there's a rise in testosterone around the time males are having sex. What do your testosterone levels this morning or last night have to do with your having sex the next day?
Is that predictive? Is it causal? And the best evidence is not really. It's just a correlation, as follows. Here's a diagram. You can commit this to memory, have it tattooed in, because we're going to have the exact same diagram in about a week and a half and just get rid of the word 'sex' and put in the word 'aggression'—the same punchline.
Castrar y reponer: el experimento más viejo de la endocrinología
Okay, so how much sex? And this is looking at whatever species you're looking at. And here is the normal frequency of sex in this individual: average frequency set to be 100% with the average level of testosterone in the bloodstream 100% of the average. So you then go in and do one of the oldest experiments in all of endocrinology, which is to castrate somebody or some farm animal or something, going back probably 10,000 years.
You castrate the individual, and a dramatic drop in sexual behavior, whether it's a monkey or a rat or a human. You've done your subtraction experiment. Take away your testosterone and sex disappears. And then you do your replacement strategy. Give the individual, the castrated individual, exogenous testosterone, administer testosterone so as to establish the average levels again, and you reinstate levels of sexual behavior.
So it is dependent upon it; it is completely eliminated by subtraction and completely normalized by replacement, except if you were hopefully looking closely here, it's not completely eliminated. And every single study of any species out there will show that after castration, surgical, chemical, whatever, when testosterone levels basically go down to zero, there's still residual sexual behavior and sexual motivation.
What is that about? We get a very interesting clue with this, which is the more sex a male has had prior to being castrated, the more residual sex there's going to be after castration. What's that telling us?
That's telling us something about roughly this amount of sexual behavior is testosterone-dependent. And this is about social learning and context and social conditioning and all of that. And the more experience a male has had in that realm, the more of this stuff is still going to be there, the more residual. When you castrate male horses, you have to be very, very on top of it and do it at young enough of an age so that they don't have a huge amount of residual social experience with aggression.
And same thing with sexual behavior with dogs. You neuter your dog, and at what age? At what age? How much cumulative experience is it there? So, we first see our first punchline, which is, yeah, you know, it's testosterone-dependent. And when you take it away, there's a big change. There's a big change that nonetheless is still reflective of a social learning component, social conditioning, all of that.
El sistema no distingue entre el 20 % y el 200 %
So, we've learned that now. Now we learn our next subtlety about the effects of testosterone on sexual behavior, which is: you castrate the individual, and instead of giving them back enough testosterone to get stuff back to the average level pre-castration—100%—you give them much less, so you only get to about 20%. Or you give them a ton, so you boost up to about 200%.
And what we see here is the same levels of sexual behavior. Rats, monkeys, humans. What are we learning here? This is basically the normal range of testosterone levels in males, from about 20% of the average to 200%. Ninety-five percent of men fall within this range or so. And we see a critical thing here, which is the system is not sensitive to differences in testosterone levels within this range.
This, this, or this has the exact same effect. And this flew in every bit of chest-thumping, studly endocrine behavioral research back when, on the assumption that if this guy had these testosterone levels and this guy had a little bit less, this guy is likely to be having more sex. A whole literature on that, showing that what it was about was the individual who had more sex then secreted more testosterone.
It was reversing the direction of causality. So, individual differences between one person and another are meaningless—individual differences as in, "today these are my levels and tomorrow these are going to be my levels and whoa, what a difference that's going to make in terms of behavior!" The system is sensitive to testosterone, but it is not sensitive to small differences.
But you get into the anabolic steroid weightlifter abusing range of like a thousandfold, then aggression goes through the roof as does sexual libido. A very dangerous combination there when it is supraphysiologic, when it is above the normal range. Then comes the question of so, how is testosterone doing this to the brain?
Qué hace la testosterona en el cerebro
How is testosterone having its effects regardless of how insensitive to small differences? What's testosterone doing in the brain? And here I am going to skip this subject entirely because it is the most damn confusing thing on earth. The only thing more confusing is when we get to masculinization of the fetal brain, because testosterone has some of its effects in the brain as testosterone.
Testosterone has some of its effects after conversion to a related androgen, dihydrotestosterone—totally bizarrely, which is a whole lecture on its own. And do not even listen to my next sentence. It is so confusing. Part of testosterone's effects in the brain only occur once testosterone is converted to estrogen. What is with that?
Ignore all of this that I just said. It's a complicated picture of what testosterone is doing in the brain. But as a first pass, where are the testosterone receptors? Exactly where you expect them: highest levels in the medial preoptic area of the hypothalamus, in the amygdala. But testosterone receptors are all over the rest of the brain and very pertinent to things like cortical function and empathy and sensitivity to social disgust, and, you know, they're all over the place.
How testosterone is doing this, I don't want to go near because it is an incredibly messy subject. Then, an interesting finding when you track men's testosterone levels—or male monkeys, or all the usual suspects—when you track their testosterone levels, not looking at the average level, but the fluctuation day to day, hour to hour.
And it turns out testosterone levels fluctuate basically within the same order of magnitude that women's estrogen and progesterone levels fluctuate. What's the difference? The sole difference is this: female hormones follow a predictable pattern, whereas the male pattern seems to be just bouncing all over the place depending on like how much red meat you had this morning or if somebody smiled at you in the elevator.
Who knows? What the variability is, is just as much, which was a shock to the field because what female steroid hormones are about is massive, massive changes in levels. So is testosterone, as it turns out. The sole difference is this follows a predictable pattern, whereas the male pattern seems to be just bouncing all over the place.
Oxitocina y topillos: fidelidad y refuerzo
So that is interesting. What other hormones come into play in terms of male sexual behavior? Your hormone levels an hour ago this morning? That's oxytocin. Oxytocin. And you see interesting things like men in relationships, they have a lower likelihood of cheating on their partner when they have low oxytocin levels. High oxytocin enhances fidelity.
And we're going to see some of the genetics of that in a while. High oxytocin levels in men decrease their average distance from their partner. So, it's working on that level coming through. And what we're in the world of is like the difference between voles, who are prairie voles and mountain voles. We've already heard about them.
Prairie voles: pair bonding. Mountain voles: polygamous. What's it got to do? Prairie voles, monogamous, have much to do with vasopressin, closely related to oxytocin, having basically some of the same effects. And you see that after sex, a male mountain vole and prairie vole secrete the same amount of vasopressin and oxytocin. And we've seen this already, where the critical difference is in the prairie, monogamous version, you've got tons of vasopressin/oxytocin receptors in the dopamine system.
In the polygamous mountain vole, you don't see it. So, secreting the same amount after sex in both cases. And what you see is, in the monogamous prairie voles, it stimulates the dopamine system and it doesn't in the mountain voles. And what's that about?
That's about reinforcement. Because if you're a prairie vole male, sex feels so much greater than if you're a mountain vole male. It feels so much greater that it immediately strikes you that maybe it's a good idea to stay around here and stay around longer and stay around longer and die someday in her arms and pay for tuition and kick out the door, and all that.
Yeah, it's reinforcing, and they stick around. And our key point, going back to the difference in the genetics of the vasopressin receptor gene in the mountain voles and the prairie voles, is not in the gene itself. It's the exact same DNA sequence back two or three weeks. It's a difference in the sequence of the promoter.
That being a great exact futz around with a single point change in the promoter, and you've produced two totally different mating systems in these two closely related species. That is being a critical punchline from our molecular stuff back when. So we've got that playing a role. Vasopressin, oxytocin. And we love those prairie voles and they're so devoted, and we love those swans with their pair bonding.
Monogamia social no es monogamia sexual
It's always the picture of them forming a heart so you can buy that card for your anniversary. All of that, and people more recently have been learning there's two different types of pair bonding—two different types. One would be social pair bonding. The other is sexual pair bonding. And what you see with the voles and all sorts of other monogamous pair bonding species, what that translates into is you're sticking around the same partner your entire life.
But sexual pair bonding doesn't work quite the same way. Those admirable male prairie voles will with some frequency sneak off and mate with somebody else. So, a very big contrast between social monogamy and sexual monogamy, which we are going to get to big time when we are looking at human sexual behavior in a while.
What else? What other hormone? One last hormone that basically bores me completely but people got excited about for a while. So boring. I don't think it's even been mentioned. Melatonin. It's a hormone that comes out of the back of your brain. You got a gland there. Melatonin has something to do with seasonality, seasonal mating species that will mate only in this one week each year, that sort of thing.
It's a circadian, circannual telling your brain what time of year it is. And a little bit of evidence that elevating melatonin levels increase sexual drive in some males, for the most part. Minor, minor effect at best. Okay, so we now transition dramatically, crossing this out, to differences in brain structure relevant to sexual behavior: differences in brain structure as a function of what your sex is, what your sexual orientation is, what your sexual identity is.
El cerebro, un órgano sexualmente dimórfico
So brain structure stuff, not what went on in your brain five seconds ago, but what sort of brain was constructed from the time you were a fetus to recent months—neuroplasticity, big structural changes. And what people were blown away by in the '70s when it first became apparent is a male brain and a female brain are not the same thing.
Duh. But structurally not the same. And bringing back a term from our pair bonding versus tournament species stuff, the brain is a sexually dimorphic organ. There are parts of the brain that are on the average bigger in one sex than the other. And this is totally amazing. And this has been a very trendy, sexy field ever since, with huge amounts of variability, population differences.
So that there is no way you could look at any given one brain of a human and be able to tell what sex the person is. Take 100,000 brains, and this 100,000 average out to here, and this other 100,000 average out to here. You got a pretty good basis for which sex is which in that case, but zero predictability on the individual level.
El hipotálamo y el núcleo sexualmente dimórfico
And the very first area that popped up was in the hypothalamus. Different subparts of the hypothalamus, the preoptic area of the hypothalamus, different subparts to the preoptic area. We've already heard about one of them, the medial preoptic area, another subpart of the preoptic area, which has a god-awful long interstitial nucleus of the hypothalamus, numbers one through who knows what.
It has come to be known in the literature far and wide as the sexually dimorphic nucleus. This is the most reliable structural sex difference in the brain. It was the first one that was found, and this was earthshaking. People were blown away by this. On the average, on the average, the sexually dimorphic nucleus of males, of men, is about twice the size as females.
Huge variability. You can't sex them that way. By the time you get to rodents, though, the difference is so reliable that you can measure how big this part of the brain is and pretty reliably sex the individual. With humans though, massive variability, but on the average, on the average, males twice the volume as females.
So that was incredibly interesting, and people went wild over that, and everyone devoting their careers to studying this tiny little part of the brain. And what's become apparent since then, that everywhere you look in the brain, there are sexually dimorphic structures. On the average, the size of this brain region. On the average, the number of neurons, the number of synapses, the number of receptors for this neurotransmitter.
El cuerpo calloso
The entire brain is sexually dimorphic on the average. Where you see one of the most reliable sexual dimorphisms is with the corpus callosum. And this is going to make perfect sense. The corpus callosum. Here you got two hemispheres—a rat brain rather than a human—but all sorts of cortical projections that funnel across this bridge, the corpus callosum, and go to the other hemisphere.
These are our power-law, long-distance projections, the longest ones. And we already know from last week that, on the average, the power-law distribution is wider at the 80% end in males and wider at the 20% end in females, and males have more isolated pockets of cognitive function, analytical stuff. Females have more integrative, females with more projections across the corpus callosum.
And thus you find a pretty reliable sex difference in either the size of the corpus callosum, the density of axons, and they're larger in females than in males. Larger in males than with females. Intrinsic in all that, once again, is you can't tell individuals by it. In other words, there is no standard profile of the female brain or the male brain, and enormous variability in between.
El cerebro no es binario: el mosaico
And what that continuum means is neuroanatomically, the brain sure as hell isn't binary. It sure as hell has lots of overlap when you see the distributions of the population. As the literature got more mature and you could start putting together all of these differences, the field had a major shock, which is: in your average female woman, not all of your sexually dimorphic brain regions show the female typical pattern.
In most men across the brain, only a majority, but not all, of the sexually dimorphic regions show the male typical pattern. And this gave rise to what is called the mosaic brain hypothesis, which is the notion, "this is the female brain" and "this is the male brain," is nonsense. It is not a unitary thing.
And again, in the majority of people, their sexually dimorphic brain structures are mostly but not entirely consistent with their sex. And instead, you get a mosaic. And this was astounding to people. This was incredible. We've already heard something kind of like this. Remember back with mom and her male fetus exchanging stem cells so that any woman who has given birth to a son will have some XY neurons in there.
All males have some of Mom's XXs in there. It's not even on this scale. This is a much bigger scale. The neuroendocrine effects are different in this part of the brain versus that part, as something you could only appreciate after like three decades of work. You can get a whole library of the sexually dimorphic areas and put all the pieces together.
And the notion of a neuroanatomically textbook female brain or textbook male brain is a very rare thing indeed. So now, superimposed on that, structural differences in the brain as a function of sexual orientation. And this one has to be viewed in a bit of a historical context, which is like, forever, scientists—and much of this research started in the '50s—but forever, up until like 1990 or so, the driving force on people studying the neuroanatomy of sexual orientation, the endocrinology, all of that.
«Qué hay de malo en el cerebro de los gais»
The underlying theme, the implicit theme, or the explicitly stated theme, is, "I'm doing research to find out what's wrong with the brains of gay men," where something went wrong, where there's a structural abnormality, where there's a mutation, where there's a radically abnormal level of testosterone in the bloodstream. And people went and looked and looked and looked, and they found no differences whatsoever.
And this was interesting historically simply for the pattern. Suppose you get it in your head that you think that gay men are going to have lower testosterone than straight men, and this explains the difference, all of that. So you write up a proposal, and you get a grant, and you get 400 zillion study subjects, and you report there's no difference in the average levels.
Okay? So you go away, and Monday morning you come back and you say, "Aha, here's my theory! You know, it's not differences, it's average levels of fluctuation." So, they give you a gigantic grant to go spend the next three years studying that and a hundred thousand, and you come back, and actually there's no difference there.
No science would have that long of a string of negative findings and everybody coming back and saying, "Aha, here's what's really going on." The original generation of endocrinologists in the 1950s looking for what's wrong with testosterone levels, it happened that they were mostly German endocrinologists. And, you know, in retrospect, it wasn't that much earlier that people in Germany were being sent off to be gassed as a function of their sexual orientation.
Dick Swaab y el núcleo supraquiasmático
Ooh, this is really like suspicious, problematic research. And it exactly was because the underlying drive was, what's wrong? What's wrong? Let's find an abnormality. And this changed around 1990. And one study just before that showed the last gasps of the previous view of what research like this is about. A neuroanatomist named Dick Swaab, who's in the Netherlands, who's an amazing scientist, had a finding looking at the brains of gay men and straight men.
And he said, "It's weird. I see something strange. There's this little sub area of the hypothalamus called the suprachiasmatic nucleus. And weirdly, I see that it's bigger on the average in gay men than straight men. I have no idea what this means. This part of the brain has something to do with circadian rhythms.
There's no literature suggesting any different, but this is what we found," and put it out there. And 90% of the neuroscientists said, "Whatever." And all sorts of gay rights activists—this being the waning days of scientists wanting to find out what's wrong with the brain—deciding that this was another version of that. And Dick Swaab, who's a very gentle, nice guy, was getting death threats and all of that.
This was basically the last chapter of looking at people looking at sexual orientation differences in the brain as a "it's them," "it's those post-Nazis still trying to figure out what's wrong." And the fact that Swaab has a heavy Dutch accent, which sounds vaguely German, if you know, could not have helped either. So that's where the field was until it was blown open around 1990 by a neuroanatomist named Simon LeVay.
Simon LeVay y el hallazgo que abrió el campo
Simon LeVay. He had trained under Hubel and Wiesel at Harvard, two Nobel laureates. Was faculty there for a while. Then moved to the Salk Institute in San Diego. Incredibly accomplished neuroanatomist. And he published this bombshell of a finding around 1990 or so, which was looking at the brains post-mortem of gay men and straight men.
And he focused in on the sexually dimorphic nucleus. And remember what we already saw. Straight men, on the average, it was this big. Women, on the average, it was this big. Notice that there's not a differentiation as to whether someone is straight or not. We're going to get to why there's so little research on that.
But what LeVay reported was, in gay men, the average size of the sexually dimorphic nucleus was the same size as in women, and half the size as in straight men. Oh my god, this blew the world apart. Why?
It wasn't because LeVay was one of the best neuroanatomists on Earth. Because Dick Swaab is one of the greatest neuroanatomists on Earth. It wasn't because of that. And it was for a very simple reason: that Simon LeVay was a very open, proud gay man around that time. He had just lost the love of his life to AIDS.
He was very strongly an advocate, activist in that realm. And this was a gay man reporting a structural difference in the brain depending on your sexual orientation. And the response to this was totally different. This was front-page news. Time magazine. Simon LeVay became incredibly well known for this, and in fact, he decided he couldn't top that in science and mostly stopped his neuroscience research at that point and just got involved in gay rights activism, advocacy, and writing books on the history of gay science and all.
And people, this was totally amazing. People! Why did this have the different reaction? Simon LeVay being gay, and this was embraced by the community, the gay community. "Don't give us any of that crap anymore. That is a choice. It is a neurobiological fact. It is for real. Don't go," you know, "Oh my god, if you have some middle school teacher who's gay, he's going to shrink your son's sexually dimorphic nucleus!" All of that.
It is a neurobiological trait. Whether or not the men studied by LeVay acted upon their sexual desires or were closeted throughout, is having a brain that wants to be having same-sex sex, where on the average this area was about half the size. During that time, I was living near the Castro in San Francisco, a very gay neighborhood, and more than once, I saw some guy walking around with a T-shirt saying, "The only small thing about me is my sexually dimorphic nucleus," which I thought was wonderful, seeing neuroanatomy sort of working its way into the popular culture.
El contexto político y los problemas del estudio
Landmark. Landmark. Also, in terms of the timing, and this is one of the few times that Science magazine admitted to having some sort of time-course agenda there, having to do with this, and that they published it right around the time that Bill Clinton had come in office and was doing something revolutionary that had him being threatened with death and hell by all of the right there.
He was phasing out the military rule of like, "you're tossed out of the military if you're gay." Ushering in instead this "Don't Ask, Don't Tell," which was completely repressive in its own way. But this was a hot topic, and along comes this cover story—every magazine, every newspaper—saying, "Yes, there is a brain basis of sexual orientation.
Enough with this choice crap. Enough with this conversion therapy nonsense. Enough with parents trying to talk their gay child out of it or whatever." This was a massive finding. In that regard, though, it was a study that came with a lot of confounds that were completely unavoidable just given how tough, how tough of a research project this was.
There wasn't a whole large sample size. I think LeVay's first population was, I don't know, 20 brains in each category or whatever. It was not a huge sample size. A big additional confound was this: during the early 1990s, late '80s, where was LeVay getting his brains from of the gay men?
Predominantly men who had died of AIDS. And one of the most reliable and most disastrous and crushing symptoms of AIDS is what is called neuro-AIDS, where the virus and one of its co-factors runs amok in the brain and causes a lot [of damage]. So this was not a perfectly healthy gay man's brain compared with a perfectly healthy straight man's brain.
So that was a complication also. And most of all, these were highly variable. You couldn't look at the size of somebody's sexually dimorphic nucleus and throw your kid into a brain scanner and find out his future anything. Lots of overlap, as one would expect. Nonetheless, a landmark finding. Since then, there's more differences that have popped up.
Carneros: el 8 % que prefiere machos
They're less reliable and they're less dramatic. And this is pretty—a two-fold difference is pretty dramatic, for reasons I don't really understand historically. There's a whole literature on rams. About 8% of them prefer to mate with other males than with females. This is a consistent number in ram populations all over the place. And what studies have shown is, in that 8%, their sexually dimorphic nucleus is about half the size, equal here to that of other males.
So that's really interesting. Out of that came, in the aftermath, an explanation, which is going back to that study by Dick Swaab: The fact that gay men had, on the average, an enlarged suprachiasmatic nucleus. Who knows what that meant?
It turns out, the explanation was the SCN is right next to the POA. And if the POA was smaller on average—I say once again, once again, smaller in gay men—the suprachiasmatic nucleus just kind of expanded to fill the space. It was a secondary effect. And if Swaab had published that like two years after LeVay, people would have said this is like incredibly interesting and confirmatory of the finding because you would expect if this is smaller, the neighboring nuclei are going to enlarge to fill up the space, and it makes perfect sense.
And instead, when he published it two years earlier, the response ranged from "you homophobic German" to, he's a good neuroanatomist but "what the hell does this mean? Let's basically ignore more differences." Corpus callosum: of the other areas with a fairly well-replicated difference as a function of sexual orientation, on the average, gay men have a thicker corpus callosum than do straight men, i.e., going in the direction of the dimorphism seen with sort of people in general by sex.
La mano, el oído y el pelo: marcadores corporales
Okay. Now we go outside the brain, and here we enter some totally bizarre domain which makes no sense whatsoever, but nonetheless has fueled lots and lots of research in the field, as follows: your hand. Your hand. Somebody at some point—and remarkably, this was in the 19th century—figured out that on the average, there's a sex difference in the ratio of the length of your second finger, your index finger, to your ring finger.
On the average, females have a higher ratio or a lower ratio. I've never known which or remembered or cared or what. But this is this totally bizarre thing that somebody picked up. And in a first trimester fetus, there's already a sex difference when you look at imaging in the ratio there. You look at lab rats.
Lab rats have fingers, which is wild in and of itself, but a sex difference in the ratio of second to fourth digit. And as we'll get to, for some bizarre reason, this is an assay of how much testosterone you were exposed to as a fetus. And the male typical ratio is generated during prenatal life.
So people have gone and looked at that. And what you see there is, on the average, the finger length ratio of gay men is more similar to what you see in women than in straight men. Okay, so that's out there as a finding. Then even weirder, sit in the world's most quiet room, and you will hear your inner ear makes a certain amount of like background noise, which you would never notice until you're sitting there in the pure silence, at which point it just unnerves the hell out of you because you suddenly realize you're made of like cells and stuff.
But something that is called otoacoustic emissions. I don't know what it's about, what it's caused by, if it means anything whatsoever, and what was going on in the head of the person who said, "Hmm, why don't we go see if there's a sex difference in the otoacoustic emission?" Whoa, there is. In any case, there's a sex difference in that in the hertz range of it, whatever.
And on the average, the emission range in gay men is more similar to in women than it is in straight men. Okay, so that's out there as a finding. Even weirder terrain, you look at the top of somebody's head, and there's whorls to their hair. And again, who the hell studies this?
But somebody noticed that in straight men, about 95% of men have clockwise hair whorls. And I don't even actually know what that means, like which, something with your hair pattern. And instead, only about 70% of gay men have clockwise whorls, and instead they have counter-clockwise. And you see that sex difference?
They've got the counter-clockwise at the level seen in women. And whoa, go figure out what that's about. Then, sort of the most extreme one, and who funded this, who chose to devote their life to this?
The density of fingerprint ridges show a sex difference. I don't know in what direction. I don't even know what the density of ridges mean. But gay men have a ridge density that is more similar to the female average than the straight male average. Okay, so you got all of this. So clearly something's up, but something's up with a ton of variability and very subtle differences.
And for my money, sort of the socio-political consequences of this literature is far more important than the neurobiological. This was the one that made any sensible person in America sit up and say, "choice?" This is a brain structure. This is different. You don't like have an influential teacher, and the next day the size of this changes dramatically in your 11-year-old son.
Lesbianas: mucho menos estudiado
What enormous impacts socio-politically! So now we switch to sexual orientation stuff with women, and do you see dimorphism of the same type comparing lesbians and straight women compared to average male, all of that?
And the first thing to emphasize is remarkably little research has been done on that, and this has persisted for years and years. There was not the crappy 1950s endocrinology world of "what's wrong with lesbians and let's find the hormonal abnormality." There's like for every 10 studies with males, there was like one study with females; way understudied.
The neurobiology has been way, way understudied. Nonetheless, there's a few hints of something. The most reliable finding concerns the corpus callosum and the number of fibers in there and the size of it. And you see something interesting in terms of the size of the corpus callosum. On the average, the size in lesbians is closer to what is seen in straight males than in straight females.
So another version of the same sort of finding: a brain that looks more like the sexual orientation that you feel than the sex you were assigned, your chromosomal sex, etc. All of that. Then you look at the amount of myelin, and something even stranger goes on in that with a lot of these other measures: rather than the male typical or the female typical—and you're a gay man and you have the female typical, or you're a lesbian and you have the male typical—it's somewhere in between, both for lesbians and gay men.
The main thing showing there is decreased sexual dimorphism, and more importantly, not the textbook thing that should be expected. So there is evidence for that. What a lot of the literature said is, "Well, this is interesting. Look at a finding like that, like the amount of myelin, and lesbians and gay men is about in the middle.
You know, they're like, they're not heterosexual. You see, they're exactly the same." And then there was this major discovery in the field that being a lesbian and being a gay man is not the same thing. And I include literally a quote from one of those papers saying, "Whoa, in recent years, evidence is suggesting there's important differences with being a non-heterosexual male and being a non-heterosexual female.
Duh." You think, just look at like Oscar Wilde and Gertrude Stein or something, and that does that one. And the field is finally waking up to the fact that they're not the same, and thus you can't conveniently say, "I'm only going to study gay men and not lesbians." Whoa. The same sex bias in studies as to who your study subjects are, as in every rat study, every monkey study out there, that sort of thing.
So people then figured out that lesbians and gay men are kind of not the same biological organisms. And in the time since then, what people have found is in lesbians, the finger ratio is more similar to the typical male than in straight women. Then of course the otoacoustic emissions people jumped in there, and they got to do their studies, and the same exact sort of finding, which is, on the average, the emission range in lesbians is closer to the male typical range than the straight female typical range.
So, bits and pieces of that, far less studied than in gay men. And that's like a fascinating, like, socially regressive domain in which socially progressive research is being carried out. Some such thing as we will see when we get to the prenatal environment. The sexual orientation with women is very, very heavily a function of the amount of androgen testosterone exposure during fetal life.
Identidad sexual y estructura del cerebro
Okay. So, we now have gotten through sexual orientation and now getting to sexual identity and brain structure. And here are all the things that I am not going to say a damn thing about, which is whether there are subtypes of being trans in terms of at what age you first realize it, whether it makes any sense, whatever age you begin a transition with hormone therapy.
I'm not going near any of that. All I'm talking here is about some of the structural biological stuff. That literature immediately has a confound, since part of transitioning is hormone treatment, and that's a big challenge there. The literature has slowly emerged because what you have to find is trans individuals who have not started transitioning yet.
They haven't taken hormone secretions, hormone treatments. And in the original study showing that, it included elderly people saying, you know, "I never did anything about it, but I've always felt myself to be." So, getting untreated, unhormonally manipulated people who say, "my sexual identity is different from the sex I was assigned." So what does that literature show?
The very first study had an incredibly dramatic finding which came from Dick Swaab's lab in the Netherlands. And this one was when you looked at one of the sexually dimorphic parts of the brain. In this case, okay, these are people who have actually been memorizing the limbic system, the BNST, the bed nucleus of the stria terminalis.
So that's what they were studying and came with this whopper of a finding, which was: on the average, there's like a two-fold difference in the size of the BNST between men and women. I believe in males it's bigger than in women, or whatever. And what he reported was a pretty clear finding that when you look at trans individuals who haven't necessarily transitioned yet, no hormones involved, but they have been saying in my head, "This is not who I am." On the average, the size of the bed nucleus in trans individuals was the size that you would see in the sex they said, "I have always felt like I am," rather than the one that was assigned to me.
And this is an amazing finding because what is it saying? What's the general view of the field at the time in terms of trans individuals? "This is someone who for some reason thinks they're a different sex than what they actually are." What does this finding show?
That's not the case! This is someone whose brain is a particular sex, and they had the incredibly crappy luck of being handed a body of the opposite sex, because if you've got a choice between like looking at glands and stuff like that, or looking at what your brain says, for my money, believe the brain every time.
So that was a phenomenal study suggesting that in trans individuals, their brains are much more similar, and by this measure, statistically identical, to what you see in the sex they say they have always felt themselves to be than the one they were assigned. A larger literature has emerged since then in the last 20 years, and it shows a milder version of the same punchline, which is most of the brain structural differences are about halfway between cis individuals and trans individuals.
So, we've now gone from "you've got the brain of the sex you've always felt you were" to, at the very least, saying "you don't have the brain of the sex that you were assigned." So, that literature has now been emerging. Okay. Amid all of this and looking at structural aspects of the brain and endocrine aspects earlier on, all of that—one very understudied population, if there have been far fewer studies of lesbians than gay men, the most unstudied population with respect to all of this, is like, what's the neurobiological basis of homophobia?
Adolescencia: quién madura antes
But that needs some more scientific research done. Okay, so now we barrel into adolescence, boys or girls, whose brains mature faster? Yes, female brains in every species out there. And in terms of that real landmark, important business about your frontal cortex, on the average, not fully maturing till around age 25 or so.
For males, the average is like 27. For females, it's like 23. Whoa. Does that explain all sorts of interesting things about the world, with once again, enormous interindividual variability? But rates of maturation of the brain, on the average, are faster in female adolescence than male adolescence. One thing that has to be emphasized in this, which runs through every single one of these studies, once again, is this is a literature—every single one of these literatures—are overwhelmingly with "WEIRD" subjects: Westernized, Educated, Industrialized, Rich, from a Democratic country, all of that.
So there's that massive skew in that. So what's some of the interesting things about adolescence? Two things that stick out. One is what is called the secular trend, which is over the last 500 years—of course, studied in WEIRD populations—the average age at which girls start menstruating has been decreasing, has been getting earlier and earlier.
La tendencia secular de la menarquia
In like Elizabethan times or something, average age of menarche onset was around age 15 or so. And people looking at records, and how old Juliet was in Romeo and Juliet, and all of that. And of course, the Scandinavians have fabulous data on that that you could go back centuries, and there has been a very sharp decrease in the age of onset of puberty in girls over the last 500 years, such that the average now is, I don't know, 12 years, 11.8 or whatever.
So the first few centuries of the secular trend, it was the steepest decrease. And what was that about? Two obvious explanations that dominate. One is better nutrition, so earlier onset of puberty, and better health in general. In the 19th century, the secular trend was still plenty there, but not quite as steep. What was that thought to still be driven by?
One additional interesting thing to the equation, which is like indoor lighting. Whoa. Where does that come in? Lighting stimulates melatonin levels. Melatonin in humans is pro-sexual maturation. So like the 19th century is when people were like no longer, on the average, sitting in the dark 12 hours a day—indoor lighting. So that's another one of the theories.
So a remaining controversy though, is how much of a secular trend has there been in the last century or so? And what is clear is it's still there, but it's a lot shallower. And these days, what is it thought to be about, given, you know, that this is a WEIRD population?
We're not looking at malnutrition anymore. And we're not looking at who has indoor lighting and who doesn't. What are the leading notions for what is causing the remains of the secular trend these days?
Childhood obesity. Higher BMI accelerates puberty onset. Endocrine disruptors, which are industrial-made chemicals that wind up in the water in the environment, where a whole class of them are pro-estrogenic and appear to play a role in accelerating puberty onset. Okay. So we've got adolescence, the massive secular trend back when, and it's still there, and it is now mostly about incidences of obesity and some of the neurotoxins we dump into the environment.
Belsky: hogares inestables y pubertad temprana
Okay, what's the other interesting thing about adolescence? And this was work pioneered by a guy named Jay Belsky, who was at Penn State at the time, who noticed something really interesting. Once again, what makes somebody devote their life to something this obscure?
Something obscure that turned out to be very interesting. And what he saw was that, on the average, girls growing up in unstable, abusive homes—either a great deal of strife with the parents or abuse of them, especially sexual abuse. But girls growing up in adverse family dynamics environments, on the average, were showing accelerated puberty onset.
Not a big effect, but like still it was there, like, on an average five months earlier, something like that. This is really interesting. It has since been replicated. It's been replicated in non-Western populations. A lot of family social stress around the time of puberty accelerates puberty onset in girls. And what that also predicts then, is insofar as you're hitting puberty earlier, on the average, you are now more likely to have unsafe sex because you're like 14 instead of 15, more likely to have teen pregnancies, a whole bunch of social problems sort of downstream of that.
Especies r y K: una metáfora
But what's this effect about? And this turns out to be metaphorically a whole lot like this old notion in population biology, and that it's mostly been replaced by far more subtle thinking. But in terms of populations, there's a big old dichotomy made between what were called r-selected species and K-selected species. These are both constants from the equations that are relevant.
R-selected versus K-selected. Two very different life histories in these two different types of species, as follows: in r-selected species, they are short-lived versus these guys; they give birth to a lot of kids, big litters, they lay a million eggs, all of that. Versus K-selected, just a few. R-selected species, with all those kids/litters, show zero maternal behavior—salmon pop out there and mom is long dead.
And all those other r-selected species show very little maternal/parental investment. K-selected species show lots of investment. Maturation is fast: hitting puberty very early, fast general behavioral maturation, but most relevant here, earlier onset of puberty in these species. Habitat: This is really interesting in that you see r-selected species suddenly popping up and reproducing rapidly in unstable habitats, opportunistic environments.
And the classic example of that is they're like making a road and they're digging up soil out there and all of that. And what's the first thing within like a week that's growing up out of the disturbed soil on the side?
Crabgrass. Classic opportunistic, r-selected species. And what you see is like, it's salmon, it's bugs, it's crabgrass. Who are these guys? Us, and cetaceans, and elephants, and redwood trees, and things of that sort. So, at least in the original ecology literature, a sharp dichotomy there. And what Belsky has argued is, this is a metaphorical equivalent: what being in an unstable, abusive home is telling is that you were being raised in some version of the instability of a classic r-selected species, and it is an adaptive thing then to switch to a mature fast, die young maturational profile there that is reflective of, if you've got an unstable world as a kid, that might be a pretty good predictor it's going to be like that in adulthood: shorter lifespan, faster maturation, instability, all of that.
And behaviorally, what this is, is the women and the girls in Belsky's study show up, grow up to be as adults, shorter lifespan, more average number of kids, you know, that sort of thing. This is not literal, ecological, evolutionary. This is just metaphor, but showing growing up in an unstable environment makes girls more r-selectish in their life history strategies, most dramatically as first noted, earlier puberty onset.
Infancia: qué se aprende y qué no
Okay. Now, quick tour of adolescence, we get to childhood. And what's the very first thing to emphasize there? In terms of the childhood, I mean sexual behavior, learning plays an enormous role in some domains but not others, and this takes us straight back to ethology. You raise a monkey in total social isolation, and the first time it's exposed to another monkey, and you pump up this isolated monkey's gonadal hormone levels, and it knows how to mate.
It knows if it's female, it does a lordosis reflex. If it's male, it's got pelvic thrusting completely down, all fixed action patterns. So where does the learning come in exactly with fixed action patterns?
Who is an appropriate individual to be mating with. That's where the learning comes in. That's what's going on in childhood. But the fixed action patterns are there from the start. In terms of childhood effects on adult sexual behavior, what that is most dominantly about is upbringing, parenting style. And between the lines there, what that is most about is cultural differences in parenting styles.
And that's hugely important because you are learning your family's and your culture's values. Is the body a sinful thing or is it a beautiful thing? Is polygamy your goal? Is monogamy your goal? All of that—enormous cultural inculcation in childhood by way of mothering style, but also by way of your peer group, all of that.
There is zero science for "it's a choice." There's zero science suggesting anything about childhood environment has any effect on somebody's sexual orientation. It sure as hell has a huge effect on whether this person is going to grow up to be closeted enough because they happen to be living in Uganda instead of San Francisco, where Uganda, they're trying to pass a death sentence for gay men right now.
It's going to have a ton to do with how much you act upon it. But yeah, it has no effect. Another stupid myth that you can make a child gay. All of that. Nonetheless, what is seen very early on is, you go back retrospectively, you look at family videos, you ask relatives to recount.
But family videos are far more objective, and there's a literature on that. You go back, and you see that individuals who are destined to identify as gay or lesbian once they hit puberty and all of that. What you see is the first evidence of gender non-conformity is being violated remarkably earlier in life.
Which makes a ton of sense if, once again, we're going with this is biology there. It's apparent very early in life, and trying to understand that is like, obviously, tremendously difficult in a world where still a huge percentage of Earth's populations, the most logical, safe thing to do is to closet yourself. So it is very hard to study that.
Okay, that gets us through childhood, and what we're now about to transition to on Friday is the really complicated world of what fetal environment has to do with adult sexual behavior, adult sexual orientation, and sexual identity.
Hormonas de esta mañana, no las del feto
Ahora, gracias al lunes, ya sabemos todo lo que hay que saber sobre el sexo y la conducta sexual, siempre que te limites a la conducta en sí. ¿Qué pasa en el cerebro un segundo antes? ¿Qué estímulos ambientales la desencadenan?
Así que hoy seguimos y vemos cuáles son los efectos de las hormonas, no cuando eras un feto, sino las hormonas de esta misma mañana, las de los últimos días, las de esta estación. ¿Qué efectos tienen las hormonas sobre el cerebro, sobre la sensibilidad a los estímulos ambientales, sobre la conducta sexual?
¿Depende la conducta sexual femenina de las hormonas?
Empecemos por las hembras. Las hembras: eso que hace que el hipotálamo de una hembra esté cableado de una forma mucho más compleja que el de un macho. Lo que ves es que tiene que producir grandes cantidades de ciclicidad. Y desde el primer día la pregunta ha sido, para empezar, una pregunta sencilla: si la conducta sexual femenina depende de la presencia de estas hormonas.
Y en otras especies resulta que sí: depende por completo de la presencia de hormonas esteroideas gonadales. En humanos, a las mujeres a las que por razones médicas les extirpan los ovarios y no reciben terapia hormonal sustitutiva les baja muchísimo el deseo sexual. Pero la pregunta que el campo ha querido responder de verdad es si la conducta sexual de las mujeres fluctúa en función del punto del ciclo en que están: del día 0 al 14, la fase folicular; del 14 al 28, la fase lútea; el 28, nada de sexo.
Y la razón de fondo es que, como en un montón de especies, la conducta sexual femenina se limita a los alrededores de la ovulación, primates incluidos. Es una curva un poco más ancha, ese tipo de cosas. ¿Y qué pasa en los humanos?
Y lo que está claro es que, ejem, es complicado. Lo que ves es que, en conjunto, los estudios muestran una tendencia leve a un aumento de la probabilidad de que las mujeres tengan sexo en los días alrededor de la ovulación. Vale. Una tendencia leve, un efecto no muy fuerte. Pero ves cosas muy interesantes en cuanto empiezas a desmenuzarlo.
Empiezas a desmenuzarlo y ves que ese pequeño pico desaparece en las mujeres que toman anticonceptivos, donde el pico hormonal está bloqueado. Ese leve aumento de la conducta sexual femenina alrededor de la ovulación. Si miras más de cerca, lo que hay es lo de siempre: depende muchísimo de todo tipo de factores sociales.
Por ejemplo, un estudio reciente de por aquí que miraba a mujeres solteras y a mujeres con pareja estable, y la frecuencia con la que tenían sexo en función del día de la semana. Y lo que ves es que las mujeres solteras tenían tasas básicamente constantes toda la semana. Las que están en pareja, de repente, tienen un pico grande el fin de semana, un efecto tan grande como cualquiera de las cosas del ciclo.
En cambio, la frecuencia de sexo: las solteras sí muestran este aumento alrededor de la ovulación; las que tienen pareja muestran esta tasa más uniforme. Para una mujer con pareja, entre semana contra fin de semana importa muchísimo más que unas estúpidas fluctuaciones hormonales. Así que ya ves: como siempre, vemos la biología interactuando con factores culturales. No hay ningún babuino por ahí que haya cambiado nunca su conducta sexual en función del día de la semana.
Lo sutil del ciclo: deseo, preferencias y vigilancia
Así que la cultura entra en escena. En conjunto: hay un efecto, pero no es enorme. Ni de lejos se parece a lo que ves en otros primates y en otras especies. Eso parece zanjar todo el asunto. Pero lo que acabas viendo es que hay cosas mucho más sutiles en juego. Lo que ves es que en las mujeres con pareja, durante la fase folicular que lleva a la ovulación, es en esa fase cuando «las mujeres tienen más probabilidades de tener sexo con alguien que no es su pareja, fuera de la pareja».
Durante la fase lútea, el patrón cambia y lo más probable es que el sexo de las mujeres ocurra dentro de la pareja. Así que hay un cambio. Durante esta fase, según se acerca la ovulación, las mujeres tienen más preferencia por el sexo con penetración; por aquí, más preferencia por el sexo oral.
Otro cambio: un cambio en las preferencias faciales. Según las mujeres se acercan a la ovulación, tienen una preferencia más fuerte por caras de hombres con rasgos estereotípicamente masculinos: mandíbula prominente, frente alta, musculatura, todo eso. Y en la fase lútea hay más bien un giro hacia los chicos buenos de cara redonda. ¿Qué más cambia?
Lo que cambia más importante es justo lo que no mide ninguno de estos estudios, porque miden la frecuencia de sexo. ¿Y si preguntas por el nivel de excitación, por el nivel de libido, por el deseo sexual, por cosas como cuánto responde el clítoris a agrandarse ante distintos estímulos eróticos y todo eso?
Y cuando dejas atrás las tasas puras de conducta sexual —un aumento leve por aquí— y miras en cambio lo que pasa por la cabeza de la gente, lo que hay es un aumento muy grande de eso alrededor de la ovulación. O sea, una disociación entre lo que haces y lo que piensas y lo que sientes. Pero en términos de motivación sexual hay un aumento grande por aquí que queda amortiguado en cierta medida cuando miras la conducta sexual real.
Las mujeres, en los días alrededor de la ovulación, dicen en cuestionarios autoinformados que sienten más celos de otras mujeres alrededor de su pareja. De media, cuando están en grupo, reducen la distancia media entre ellas y su pareja. Si fueran babuinos, el término en primatología es que están vigilando a la pareja. Con eso el cambio es mayor.
Las mujeres se describen como más competitivas sexualmente en los días alrededor de la ovulación. ¿Y todo esto qué tal con las lesbianas, con las mujeres homosexuales? Lo que ves es básicamente exactamente los mismos cambios. Y una segunda cuestión: ¿de qué tamaño son estos efectos?
Son realmente leves. No os creáis que esto va a explicar una parte enorme de cuándo tiene sexo la gente, con quién y con qué tipo de cara, y todo eso. Son efectos muy leves, con muchísima variabilidad. No se puede predecir gran cosa sabiendo en qué día del ciclo está alguien.
Todo esto es la mar de interesante. Pero lo probablemente más interesante es que son efectos leves comparados con los efectos enormes, descomunales, que hay en otros primates. En nosotros es solo una propensión, solo un asomo. Vale. Y no solo hay cambios dramáticos en los niveles de estrógeno y progesterona: hay un aumento de los receptores de estrógeno en el cerebro en torno a este periodo y una bajada después, y un aumento del número de receptores de oxitocina en el cerebro en torno a este periodo.
Así que la mecánica de fondo de lo que está pasando empieza a tener sentido. Una hormona adicional relevante aquí para la conducta sexual de las mujeres es la testosterona. Un momento, eso no es lo que aprendimos entonces: la testosterona va con los chicos del cromosoma Y y todo eso. Pues las mujeres segregan testosterona, o una pariente cercana, la androstenediona —un andrógeno, una hormona androgénica—, y no desde los ovarios, sino desde las glándulas suprarrenales.
Andrógenos suprarrenales y proceptividad
Y no una tonelada: quizá un 10 % de los niveles que ves en un macho. Pero aun así, lo que ves es: ¿para qué sirven los andrógenos suprarrenales? No se liberan de forma cíclica, pero su efecto general es una especie de aumento de la proceptividad femenina, un aumento del deseo de las hembras, la libido, las ganas, el impulso sexual, todo eso.
Y los andrógenos parecen jugar un papel en eso. Y cuando a una mujer hay que extirparle, digamos, las suprarrenales por alguna situación médica, ves que la motivación sexual, el impulso sexual, tienden a bajar en ese momento. Vale. Pasemos ahora a esto tan peculiar de las hembras. Cuando miramos nuestra especie, no solo es irreconocible para cualquier otro primate en cuanto al apareamiento —que es exclusivamente el día antes o después de la ovulación—.
Sino que, en cambio, tenemos sexo a lo largo de todo el ciclo. La gente creía que solo los humanos, pero ahora está claro que los bonobos también. Los cetáceos, como los delfines, también. No somos la única especie que tiene sexo no reproductivo. Aun así, sobre ese telón de fondo, y más importante en muchos sentidos a la hora de entender la evolución de la conducta social humana, somos bastante únicos entre los primates en que tenemos ovulación oculta.
Ovulación oculta
No es posible saber si una mujer está en este punto o en aquel, porque, a diferencia de otros primates, donde hay estrus —estrus, el término jergal para decir que los primates están en celo—, cuando hay estrus hay tumefacciones de estrus: esta expansión grande, dramática, llamativa, de los tejidos alrededor de la vagina y esas cosas, y no hay quien no lo vea.
Es absolutamente obvio, y el tamaño de la tumefacción de estrus de una hembra de babuino, por ejemplo, crece, llega al máximo y luego se deshincha. No hay quien no lo vea. Los humanos, en cambio, tenemos ovulación oculta. No hay manera de que los machos sepan en qué punto del ciclo está alguien, una vez llegamos a los humanos.
Y se nos ocurren toda clase de argumentos evolutivos evidentes sobre por qué querrías que un hombre con el que te apareas, un hombre con el que tienes sexo, no tenga la certeza de si un hijo resultante es suyo, porque no sabe en qué punto del ciclo está la mujer, y todo eso.
Pistas implícitas: feromonas, voz, cara y ropa
Así que somos la especie, el primate, el simio con ovulación oculta. Los machos no tienen ni idea de en qué punto del ciclo están las hembras, salvo que no está tan oculta, porque pasan muchísimas cosas sutiles. Las feromonas —feromonas sexuales— de las mujeres se valoran como más atractivas alrededor de este punto, cuando tomas un bastoncillo de algodón de la axila y lo metes en un frasco.
Y, como vimos antes, con hombres que las huelen y valoran su atractivo: hay un aumento del atractivo de las feromonas femeninas cuando tomas sudor de mujeres de esta parte en vez de aquella. Así que, inconscientemente, en la medida en que somos un primate que se comunica por feromonas —lo cual sigue siendo controvertido en cuanto a cuánto—, en la medida en que eso sea relevante, hay una pista implícita que los hombres pueden detectar.
Es más, ya habéis oído ese dato raro de los osos panda. Cuando las pandas ovulan, les sube un poco la voz. Cuando los humanos ovulan, exactamente lo mismo. El estrógeno hace no sé qué con la retención de líquidos en la laringe, o yo qué sé. Pero a las mujeres les sube un poco la voz, de media.
De media —aquí todo es de media— alrededor de la ovulación. Y se ha mostrado que los hombres prefieren las voces de mujer cuando son más agudas. Es más, alrededor de la ovulación las caras de las mujeres se vuelven más redondas. Hay más efectos estrogénicos, de retención de líquidos. Las mujeres tienen la cara más redonda en los días alrededor de la ovulación, y en los cuestionarios los hombres lo prefieren, con efectos pequeños y leves en todo esto.
Lo que a mí me parece más interesante es una literatura que sugiere que las mujeres también anuncian implícitamente su estado ovulatorio. Estudios que muestran conducta proceptiva por parte de las mujeres, que buscan; estudios que muestran, por ejemplo, la cantidad media de piel que enseña una mujer, la ropa que elige. La piel se maximiza por aquí. Y la media, no os miento, la tirantez media de la ropa que se pone se aprieta por aquí.
El estudio de las bailarinas de barra
Y ya sabéis, los hombres algo de eso captan, de manera vaga. Esto también dio lugar a uno de los estudios más raros que he visto nunca. Era un grupo de Nuevo México que se puso a mirar lo siguiente: mirando, vale, sujeto, claro, y quién hizo esto, todo eso, pero mirando a bailarinas de barra —bailarinas de barra y el punto del ciclo en el que estaban.
Y lo que mostraron en este estudio de una importancia que hace temblar la tierra, que rivalizaba con la doble hélice de Watson y Crick, es que las propinas medias que recibían las mujeres como bailarinas de barra aumentaban alrededor del momento de su ovulación, lo que sugiere que algo era distinto en ese momento, y encaja sin duda con este cuadro de proceptividad que aumenta por ahí. Así que: ovulación oculta, salvo por toda clase de pistas implícitas que los hombres humanos captan.
Cambio de tercio: la testosterona
Aun así, esto sigue siendo dramáticamente distinto de cualquier otro primate. Machos: pasemos a los machos. Y obviamente de lo que hablamos de inmediato es de la testosterona. La testosterona lo describe todo en los machos. Y, vamos, si no tienes niveles de testosterona, la conducta sexual masculina se va por el desagüe. Y es aquí donde hay que señalar que esto es muy distinto de lo que estábamos viendo.
Estábamos viendo que hay una subida de testosterona alrededor del momento en que los machos tienen sexo. Y ¿qué tienen que ver tus niveles de testosterona de esta mañana o de anoche con que tengas sexo al día siguiente?
¿Es eso predictivo? ¿Es causal? Y la mejor evidencia dice que no realmente. Es solo una correlación, como sigue. Aquí hay un diagrama. Podéis memorizarlo, tatuároslo, porque vamos a tener exactamente el mismo diagrama dentro de una semana y media y solo vamos a quitar la palabra «sexo» y poner la palabra «agresión»: el mismo remate.
Castrar y reponer: el experimento más viejo de la endocrinología
Vale, ¿cuánto sexo? Y esto vale para la especie que sea. Aquí está la frecuencia normal de sexo en este individuo: la frecuencia media puesta al 100 %, con el nivel medio de testosterona en sangre al 100 % de la media. Y entonces entras y haces uno de los experimentos más antiguos de toda la endocrinología, que es castrar a alguien, o a algún animal de granja o algo, y que se remonta probablemente a 10.000 años atrás.
Castras al individuo y hay una caída dramática de la conducta sexual, ya sea un mono, una rata o un humano. Has hecho tu experimento de sustracción: quitas la testosterona y el sexo desaparece. Y luego haces tu estrategia de reposición. Le das al individuo, al individuo castrado, testosterona exógena, le administras testosterona para restablecer los niveles medios, y reinstauras los niveles de conducta sexual.
Así que depende de ella; queda completamente eliminada por la sustracción y completamente normalizada por la reposición, salvo que, si habéis mirado con atención, no queda completamente eliminada. Y todos y cada uno de los estudios de cualquier especie mostrarán que después de la castración —quirúrgica, química, lo que sea—, cuando los niveles de testosterona bajan prácticamente a cero, sigue habiendo conducta y motivación sexual residuales.
¿Y eso qué es? Aquí tenemos una pista muy interesante: cuanto más sexo ha tenido un macho antes de ser castrado, más sexo residual habrá después de la castración. ¿Qué nos está diciendo eso?
Nos está diciendo algo así como que esta cantidad de conducta sexual depende de la testosterona. Y esto tiene que ver con el aprendizaje social, el contexto, el condicionamiento social y todo eso. Y cuanta más experiencia ha tenido un macho en ese terreno, más de esto seguirá ahí, más residual. Cuando castras a caballos machos tienes que estar muy, muy encima y hacerlo a una edad lo bastante temprana para que no tengan una cantidad enorme de experiencia social residual con la agresión.
Y lo mismo con la conducta sexual en los perros. Castras a tu perro, ¿y a qué edad? ¿A qué edad? ¿Cuánta experiencia acumulada hay ahí? Así que aquí vemos nuestro primer remate: sí, ya sabéis, depende de la testosterona. Y cuando se la quitas hay un cambio grande. Un cambio grande que, aun así, sigue reflejando un componente de aprendizaje social, de condicionamiento social, todo eso.
El sistema no distingue entre el 20 % y el 200 %
Eso ya lo hemos aprendido. Ahora aprendemos la siguiente sutileza sobre los efectos de la testosterona en la conducta sexual, que es: castras al individuo y, en vez de devolverle testosterona suficiente para volver al nivel medio previo a la castración —el 100 %—, le das mucho menos, de modo que solo llegas a un 20 % aproximadamente. O le das un montón, de modo que lo subes hasta un 200 % aproximadamente.
Y lo que vemos aquí son los mismos niveles de conducta sexual. Ratas, monos, humanos. ¿Qué aprendemos aquí? Este es básicamente el rango normal de niveles de testosterona en los machos, de un 20 % de la media a un 200 %. El 95 % de los hombres cae dentro de este rango, más o menos. Y vemos algo crítico: el sistema no es sensible a las diferencias de testosterona dentro de este rango.
Este, este o este tienen exactamente el mismo efecto. Y esto echó por tierra toda la investigación endocrinológica conductual de machotes dando golpes de pecho de entonces, que partía del supuesto de que si este tío tenía estos niveles de testosterona y este otro un poco menos, este otro tendría más sexo. Toda una literatura sobre eso, que mostraba que lo que pasaba era que el individuo que tenía más sexo segregaba después más testosterona.
Es decir, invertía la dirección de la causalidad. Así que las diferencias individuales entre una persona y otra no significan nada —diferencias individuales del tipo: «hoy estos son mis niveles y mañana estos van a ser mis niveles, ¡y vaya diferencia va a marcar eso en la conducta!»—. El sistema es sensible a la testosterona, pero no es sensible a diferencias pequeñas.
Pero si te metes en el rango de abuso de esteroides anabólicos de los culturistas, del orden de mil veces, entonces la agresividad se va por las nubes y la libido sexual también. Una combinación muy peligrosa cuando es suprafisiológico, cuando está por encima del rango normal. Y entonces surge la pregunta de cómo le hace esto la testosterona al cerebro.
Qué hace la testosterona en el cerebro
¿Cómo tiene sus efectos la testosterona, al margen de lo insensible que sea a las diferencias pequeñas? ¿Qué hace la testosterona en el cerebro? Y aquí voy a saltarme el tema por completo, porque es la cosa más confusa del mundo. Lo único más confuso es cuando lleguemos a la masculinización del cerebro fetal, porque la testosterona tiene algunos de sus efectos en el cerebro como testosterona.
La testosterona tiene algunos de sus efectos después de convertirse en un andrógeno emparentado, la dihidrotestosterona —cosa totalmente rara, que da para una clase entera—. Y no escuchéis siquiera mi frase siguiente, es demasiado confusa. Parte de los efectos de la testosterona en el cerebro solo ocurren una vez que la testosterona se convierte en estrógeno. ¿Y eso qué es?
Ignorad todo lo que acabo de decir. Es un cuadro complicado de lo que hace la testosterona en el cerebro. Pero como primera aproximación: ¿dónde están los receptores de testosterona? Exactamente donde esperas: los niveles más altos, en el área preóptica medial del hipotálamo y en la amígdala. Pero los receptores de testosterona están por todo el resto del cerebro y son muy pertinentes para cosas como la función cortical, la empatía y la sensibilidad al asco social y, ya sabéis, están por todas partes.
Cómo lo hace la testosterona no quiero ni tocarlo, porque es un asunto increíblemente enrevesado. Y luego, un hallazgo interesante cuando sigues los niveles de testosterona de los hombres —o de monos machos, o de los sospechosos habituales—: cuando sigues sus niveles de testosterona, no mirando el nivel medio, sino la fluctuación día a día, hora a hora.
Y resulta que los niveles de testosterona fluctúan básicamente dentro del mismo orden de magnitud en que fluctúan los niveles de estrógeno y progesterona de las mujeres. ¿Cuál es la diferencia? La única diferencia es esta: las hormonas femeninas siguen un patrón predecible, mientras que el patrón masculino parece ir dando botes por todas partes, según cuánta carne roja hayas comido esta mañana o si alguien te ha sonreído en el ascensor.
Quién sabe. La variabilidad es igual de grande, lo cual fue un shock para el campo, porque de lo que van las hormonas esteroideas femeninas es de cambios enormes, enormes, en los niveles. Y de la testosterona, resulta, también. La única diferencia es que esta sigue un patrón predecible, mientras que el patrón masculino parece ir dando botes por todas partes.
Oxitocina y topillos: fidelidad y refuerzo
Así que eso es interesante. ¿Qué otras hormonas entran en juego en la conducta sexual masculina? ¿Tus niveles hormonales de hace una hora, esta mañana? Esa es la oxitocina. La oxitocina. Y ves cosas interesantes, como que «los hombres en pareja tienen menos probabilidad de engañar a su pareja cuando tienen niveles bajos de oxitocina. La oxitocina alta aumenta la fidelidad».
Y vamos a ver algo de la genética de eso dentro de un rato. Los niveles altos de oxitocina en los hombres les reducen la distancia media a su pareja. Así que está actuando a ese nivel. Y el mundo en el que nos movemos es como la diferencia entre los topillos, que son los topillos de la pradera y los topillos de montaña. Ya hemos oído hablar de ellos.
Topillos de la pradera: vínculo de pareja. Topillos de montaña: polígamos. ¿Qué tiene que ver? Los topillos de la pradera, monógamos, tienen mucho que ver con la vasopresina, muy emparentada con la oxitocina y con básicamente algunos de los mismos efectos. Y ves que después del sexo, un topillo de montaña macho y uno de pradera segregan la misma cantidad de vasopresina y oxitocina. Y ya hemos visto esto: la diferencia crítica es que en la versión monógama, la de la pradera, tienes un montón de receptores de vasopresina y oxitocina en el sistema de dopamina.
En el topillo polígamo de montaña no lo ves. Así que segregan la misma cantidad tras el sexo en los dos casos. Y lo que ves es que en los topillos monógamos de la pradera eso estimula el sistema de dopamina, y en los de montaña no. ¿Y eso de qué va?
Va de refuerzo. Porque si eres un topillo de la pradera macho, el sexo se siente muchísimo mejor que si eres un topillo de montaña macho. Se siente tan sumamente mejor que de inmediato se te ocurre que a lo mejor es buena idea quedarte por aquí, y quedarte más tiempo, y quedarte más tiempo, y morir algún día en sus brazos y pagar la matrícula y echarlos de casa, y todo eso.
Sí, es reforzante, y se quedan. Y nuestro punto clave, volviendo a la diferencia en la genética del gen del receptor de vasopresina en los topillos de montaña y los de la pradera, no está en el gen mismo. Es exactamente la misma secuencia de ADN, como vimos hace dos o tres semanas. Es una diferencia en la secuencia del promotor.
Lo cual viene a ser: toquetea un solo cambio puntual en el promotor y has producido dos sistemas de apareamiento totalmente distintos en estas dos especies tan emparentadas. Ese es un remate crítico de nuestra parte molecular de antes. Así que eso juega un papel. Vasopresina, oxitocina. Y nos encantan esos topillos de la pradera, tan entregados, y nos encantan esos cisnes con su vínculo de pareja.
Monogamia social no es monogamia sexual
Siempre es la imagen de ellos formando un corazón, para que puedas comprar esa tarjeta de aniversario. Todo eso. Y más recientemente la gente ha ido aprendiendo que hay dos tipos distintos de vínculo de pareja —dos tipos distintos—. Uno sería el vínculo de pareja social. El otro es el vínculo de pareja sexual. Y lo que ves con los topillos y con toda clase de otras especies monógamas de vínculo de pareja es que eso se traduce en que te quedas con la misma pareja toda la vida.
Pero el vínculo de pareja sexual no funciona igual. Esos admirables topillos de la pradera machos, con cierta frecuencia, se escapan y se aparean con otra. Así que hay un contraste muy grande entre la monogamia social y la monogamia sexual, algo a lo que llegaremos a lo grande cuando miremos la conducta sexual humana dentro de un rato.
¿Qué más? ¿Qué otra hormona? Una última hormona que a mí básicamente me aburre por completo, pero que a la gente le emocionó durante un tiempo. Qué aburrida. Creo que ni se ha mencionado. La melatonina. Es una hormona que sale de la parte de atrás del cerebro. Tienes ahí una glándula. La melatonina tiene que ver con la estacionalidad, con las especies que se aparean solo una semana al año, ese tipo de cosas.
Es una señal circadiana, circanual, que le dice a tu cerebro en qué época del año está. Y hay un poquito de evidencia de que elevar los niveles de melatonina aumenta el impulso sexual en algunos machos, en general. Un efecto menor, menor, como mucho. Vale, así que ahora pasamos, con un cambio drástico, tachando esto, a las diferencias de estructura cerebral relevantes para la conducta sexual: diferencias de estructura cerebral en función de cuál es tu sexo, cuál es tu orientación sexual, cuál es tu identidad sexual.
El cerebro, un órgano sexualmente dimórfico
O sea, cosas de estructura cerebral: no lo que pasó en tu cerebro hace cinco segundos, sino qué tipo de cerebro se construyó desde que eras un feto hasta hace unos meses —neuroplasticidad, grandes cambios estructurales—. Y lo que dejó a la gente alucinada en los años setenta, cuando empezó a quedar claro, es que un cerebro de macho y un cerebro de hembra no son lo mismo.
Pues claro. Pero estructuralmente no son lo mismo. Y recuperando un término de nuestra parte de especies de vínculo de pareja contra especies de torneo: el cerebro es un órgano sexualmente dimórfico. Hay partes del cerebro que, de media, son más grandes en uno de los sexos que en el otro. Y esto es alucinante. Y ha sido un campo muy de moda y muy sexy desde entonces, con cantidades enormes de variabilidad y diferencias entre poblaciones.
Hasta el punto de que no hay manera de mirar el cerebro de un humano concreto y saber de qué sexo es la persona. Coge 100.000 cerebros y estos 100.000 dan una media por aquí, y estos otros 100.000 dan una media por aquí: ahí tienes una base bastante buena para saber qué sexo es cuál, pero cero capacidad de predicción a nivel individual.
El hipotálamo y el núcleo sexualmente dimórfico
Y la primera zona que apareció fue en el hipotálamo. Distintas subpartes del hipotálamo, el área preóptica del hipotálamo, distintas subpartes del área preóptica. Ya hemos oído hablar de una de ellas, el área preóptica medial, otra subparte del área preóptica, que tiene un nombre larguísimo: núcleo intersticial del hipotálamo, números uno hasta quién sabe cuál.
Ha acabado conociéndose en la literatura, por todas partes, como el núcleo sexualmente dimórfico. Esta es la diferencia estructural entre sexos más fiable del cerebro. Fue la primera que se encontró, y fue sísmica. La gente quedó alucinada. De media, de media, el núcleo sexualmente dimórfico de los machos, de los hombres, es aproximadamente el doble de grande que el de las hembras.
Variabilidad enorme. No puedes asignar el sexo por eso. Sin embargo, cuando llegas a los roedores, la diferencia es tan fiable que puedes medir cuánto mide esta parte del cerebro y asignarle el sexo al individuo con bastante seguridad. En humanos, en cambio, hay una variabilidad enorme, pero de media, de media, los machos tienen el doble de volumen que las hembras.
Eso fue increíblemente interesante, y la gente se volvió loca con ello, y todo el mundo dedicó su carrera a estudiar esta parte diminuta del cerebro. Y lo que ha quedado claro desde entonces es que mires donde mires en el cerebro hay estructuras sexualmente dimórficas. De media, el tamaño de esta región cerebral. De media, el número de neuronas, el número de sinapsis, el número de receptores de tal neurotransmisor.
El cuerpo calloso
El cerebro entero es sexualmente dimórfico de media. Donde ves uno de los dimorfismos sexuales más fiables es en el cuerpo calloso. Y esto va a tener todo el sentido. El cuerpo calloso. Aquí tienes dos hemisferios —un cerebro de rata, no humano—, pero toda clase de proyecciones corticales hacen embudo a través de este puente, el cuerpo calloso, y van al otro hemisferio.
Son nuestras proyecciones de ley de potencias, las de largo alcance, las más largas. Y ya sabemos de la semana pasada que, de media, la distribución de ley de potencias es más ancha por el extremo del 80 % en los machos y más ancha por el extremo del 20 % en las hembras, y que los machos tienen más bolsas aisladas de función cognitiva, cosas analíticas. Las hembras más integradoras, con más proyecciones a través del cuerpo calloso.
Y por eso encuentras una diferencia sexual bastante fiable en el tamaño del cuerpo calloso o en la densidad de axones, y son mayores en las hembras que en los machos. Mayores en los machos que en las hembras. Intrínseco a todo esto, una vez más, es que no puedes distinguir individuos por ello. Es decir, no hay un perfil estándar del cerebro femenino ni del cerebro masculino, y hay una variabilidad enorme en medio.
El cerebro no es binario: el mosaico
Y lo que ese continuo significa es que, neuroanatómicamente, el cerebro desde luego no es binario. Desde luego hay muchísimo solapamiento cuando ves las distribuciones de la población. Según la literatura fue madurando y se pudieron empezar a juntar todas estas diferencias, el campo se llevó un shock mayúsculo: en una mujer media, no todas tus regiones cerebrales sexualmente dimórficas muestran el patrón típico femenino.
En la mayoría de los hombres, en todo el cerebro, solo una mayoría —pero no todas— de las regiones sexualmente dimórficas muestran el patrón típico masculino. Y esto dio lugar a lo que se llama la hipótesis del cerebro mosaico, que es la idea de que «este es el cerebro femenino» y «este es el cerebro masculino» son tonterías. No es una cosa unitaria.
Y otra vez: en la mayoría de las personas, sus estructuras cerebrales sexualmente dimórficas son en su mayor parte, pero no del todo, coherentes con su sexo. Y en vez de eso, tienes un mosaico. Y esto dejó a la gente estupefacta. Era increíble. Ya hemos oído algo parecido. Recordad aquello de la madre y su feto masculino intercambiando células madre, de modo que cualquier mujer que haya parido un hijo tendrá algunas neuronas XY ahí dentro.
Todos los hombres tienen algunas XX de su madre ahí dentro. Y esto no está ni en esa escala. Esto es una escala mucho mayor. Los efectos neuroendocrinos son distintos en esta parte del cerebro que en aquella, algo que solo se puede apreciar después de unas tres décadas de trabajo. Puedes tener toda una biblioteca de las áreas sexualmente dimórficas y juntar todas las piezas.
Y la noción de un cerebro femenino o un cerebro masculino de manual de neuroanatomía es algo rarísimo. Así que ahora, sobre todo eso, se superponen las diferencias estructurales del cerebro en función de la orientación sexual. Y esta hay que verla con un poco de contexto histórico: desde siempre, los científicos —y buena parte de esta investigación empezó en los años cincuenta—, pero desde siempre, hasta más o menos 1990, la fuerza motriz de la gente que estudiaba la neuroanatomía de la orientación sexual, la endocrinología, todo eso
«Qué hay de malo en el cerebro de los gais»
fue el tema de fondo, el implícito o el dicho explícitamente: «estoy investigando para averiguar qué es lo que va mal en el cerebro de los gais», dónde salió algo mal, dónde hay una anomalía estructural, dónde hay una mutación, dónde hay un nivel radicalmente anormal de testosterona en sangre. Y la gente fue a mirar y mirar y mirar, y no encontraron ninguna diferencia.
Y esto fue interesante históricamente solo por el patrón. Supón que se te mete en la cabeza que los gais van a tener menos testosterona que los heteros y que eso explica la diferencia, y todo eso. Así que escribes una propuesta, te dan una beca, consigues 400 millones de sujetos de estudio y publicas que no hay diferencia en los niveles medios.
¿Vale? Pues te vas, y el lunes por la mañana vuelves y dices: «¡Ajá, aquí está mi teoría! Ya sabes, no son las diferencias, son los niveles medios de fluctuación». Y te dan una beca gigantesca para pasar los tres años siguientes estudiando eso y cien mil cosas más, y vuelves, y en realidad tampoco hay diferencia ahí.
Ninguna ciencia tendría una cadena tan larga de resultados negativos con todo el mundo volviendo con un «¡ajá, esto es lo que pasa de verdad!». La generación original de endocrinólogos de los años cincuenta que buscaba qué iba mal con los niveles de testosterona resultó ser, en su mayoría, alemanes. Y, ya sabéis, en retrospectiva, no hacía tanto que en Alemania se enviaba a la gente a las cámaras de gas por su orientación sexual.
Dick Swaab y el núcleo supraquiasmático
Uf, esta es una investigación realmente sospechosa, problemática. Y lo era exactamente porque la fuerza motriz de fondo era: ¿qué va mal? ¿Qué va mal? Busquemos una anormalidad. Y esto cambió alrededor de 1990. Y un estudio justo antes de eso mostró los últimos coletazos de la visión anterior sobre de qué iba una investigación así. Un neuroanatomista llamado Dick Swaab, que está en los Países Bajos y que es un científico asombroso, tuvo un hallazgo mirando los cerebros de gais y de heteros.
Y dijo: «Es raro. Veo algo extraño. Hay esta pequeña subárea del hipotálamo llamada el núcleo supraquiasmático. Y, cosa rara, veo que de media es más grande en los gais que en los heteros. No tengo ni idea de qué significa esto. Esta parte del cerebro tiene que ver con los ritmos circadianos.
No hay literatura que sugiera nada distinto, pero esto es lo que hemos encontrado», y lo publicó. Y el 90 % de los neurocientíficos dijo: «Pues vale». Y toda clase de activistas por los derechos de los gais —en los últimos días de los científicos queriendo averiguar qué va mal en el cerebro— decidieron que esto era otra versión de lo mismo. Y Dick Swaab, que es un tipo muy dulce y muy agradable, estaba recibiendo amenazas de muerte y todo eso.
Este fue básicamente el último capítulo de mirar a gente que miraba las diferencias de orientación sexual en el cerebro como un «son ellos», «son esos posnazis que siguen intentando averiguar qué va mal». Y el hecho de que Swaab tenga un acento holandés muy marcado, que suena vagamente alemán, si lo conocéis, tampoco podía ayudar. Así que ahí estaba el campo hasta que lo abrió de par en par, alrededor de 1990, un neuroanatomista llamado Simon LeVay.
Simon LeVay y el hallazgo que abrió el campo
Simon LeVay. Se había formado con Hubel y Wiesel en Harvard, dos premios Nobel. Fue profesor allí un tiempo. Luego se trasladó al Instituto Salk, en San Diego. Un neuroanatomista increíblemente brillante. Y publicó este bombazo de hallazgo alrededor de 1990, mirando cerebros post mortem de gais y de heteros.
Y se centró en el núcleo sexualmente dimórfico. Y recordad lo que ya vimos: los heteros, de media, lo tenían de este tamaño. Las mujeres, de media, de este tamaño. Fijaos en que no hay diferenciación en cuanto a si alguien es hetero o no. Ya llegaremos a por qué hay tan poca investigación sobre eso.
Pero lo que LeVay publicó fue que en los gais, el tamaño medio del núcleo sexualmente dimórfico era el mismo que en las mujeres y la mitad que en los heteros. Dios mío, aquello hizo saltar el mundo por los aires. Y ¿por qué?
No fue porque LeVay fuera uno de los mejores neuroanatomistas del planeta. Porque Dick Swaab es uno de los mejores neuroanatomistas del planeta. No fue por eso. Fue por una razón muy sencilla: que Simon LeVay era un hombre gay totalmente abierto y con orgullo por aquella época. Acababa de perder al amor de su vida por el sida.
Era un defensor y activista muy firme en ese terreno. Y este era un hombre gay publicando una diferencia estructural en el cerebro en función de la orientación sexual. Y la respuesta a esto fue totalmente distinta. Fue noticia de portada. La revista Time. Simon LeVay se hizo increíblemente famoso por esto y, de hecho, decidió que no podía superar eso en la ciencia y en gran medida dejó su investigación en neurociencia en ese punto y se metió en el activismo y la defensa de los derechos de los gais, y en escribir libros sobre la historia de la ciencia gay y demás.
Y la gente, esto fue totalmente alucinante. ¡Gente! ¿Por qué tuvo esta reacción distinta? Que Simon LeVay fuera gay, y esto lo abrazó la comunidad, la comunidad gay. «No nos vengáis con más tonterías de esas. Eso es una elección. Es un hecho neurobiológico. Es real. No vengáis», ya sabéis, «¡Dios mío, si tienes un profesor de instituto que es gay, va a encoger el núcleo sexualmente dimórfico de tu hijo!». Todo eso.
Es un rasgo neurobiológico. Que los hombres estudiados por LeVay actuaran o no según sus deseos sexuales o estuvieran en el armario toda su vida es una cosa; otra es tener un cerebro que quiere tener sexo con personas del mismo sexo, donde de media esta área medía la mitad. Por aquella época yo vivía cerca del Castro, en San Francisco, un barrio muy gay, y más de una vez vi a un tipo por la calle con una camiseta que decía: «Lo único pequeño que tengo es el núcleo sexualmente dimórfico», lo cual me pareció maravilloso, ver la neuroanatomía abriéndose camino en la cultura popular.
El contexto político y los problemas del estudio
Hito. Hito. Y también en cuanto al momento: y esta es una de las pocas veces en que la revista Science admitió tener algún tipo de agenda temporal con esto, y es que lo publicaron justo cuando Bill Clinton acababa de llegar a la presidencia y estaba haciendo algo revolucionario que le valió amenazas de muerte y de infierno por parte de toda la derecha.
Estaba eliminando progresivamente la norma militar de «te echan del ejército si eres gay». Introduciendo en su lugar este «no preguntes, no lo digas», que era completamente represivo a su manera. Pero era un tema candente, y llega este reportaje de portada —en todas las revistas, en todos los periódicos— diciendo: «Sí, existe una base cerebral de la orientación sexual.
Basta ya de la tontería de la elección. Basta ya de las pamplinas de la terapia de conversión. Basta ya de padres intentando convencer a su hijo gay de que no lo sea o lo que sea». Fue un hallazgo enorme. En ese sentido, sin embargo, era un estudio que venía con un montón de factores de confusión completamente inevitables, dado lo duro, lo duro que era este proyecto de investigación.
No había un tamaño de muestra grande. Creo que la primera población de LeVay era, no sé, 20 cerebros en cada categoría o algo así. No era un tamaño de muestra enorme. Un factor de confusión adicional importante fue esto: a principios de los noventa, a finales de los ochenta, ¿de dónde sacaba LeVay los cerebros de los gais?
Predominantemente de hombres que habían muerto de sida. Y uno de los síntomas más fiables y más desastrosos y demoledores del sida es lo que se llama sida neurológico, en el que el virus y uno de sus cofactores campan a sus anchas por el cerebro y causan mucho daño. Así que no era el cerebro de un gay perfectamente sano comparado con el cerebro de un hetero perfectamente sano.
Así que eso también era una complicación. Y, sobre todo, estos eran muy variables. No podías mirar el tamaño del núcleo sexualmente dimórfico de alguien y meter a tu hijo en un escáner cerebral para averiguar su futuro en nada. Muchísimo solapamiento, como era de esperar. Aun así, un hallazgo histórico. Desde entonces han aparecido más diferencias.
Carneros: el 8 % que prefiere machos
Son menos fiables y menos dramáticas. Y esto es bastante —una diferencia del doble es bastante dramática, por razones que no entiendo del todo, históricamente—. Hay toda una literatura sobre los carneros. Alrededor del 8 % prefiere aparearse con otros machos antes que con hembras. Es un número consistente en poblaciones de carneros de todo el mundo. Y lo que han mostrado los estudios es que, en ese 8 %, su núcleo sexualmente dimórfico mide aproximadamente la mitad, igual que aquí al de otros machos.
Así que eso es muy interesante. De ahí salió, después, una explicación, que nos remite a aquel estudio de Dick Swaab: el hecho de que los gais tuvieran, de media, un núcleo supraquiasmático agrandado. ¿Quién sabe qué significaba eso?
Resulta que la explicación era que el SCN está justo al lado del área preóptica. Y si el área preóptica era de media más pequeña —digo una vez más, una vez más, más pequeña en los gais—, el núcleo supraquiasmático simplemente se expandió para llenar el espacio. Era un efecto secundario. Y si Swaab hubiera publicado eso dos años después de LeVay, la gente habría dicho que era increíblemente interesante y confirmatorio del hallazgo, porque esperarías que si esto es más pequeño, los núcleos vecinos se agranden para llenar el espacio, y tiene todo el sentido.
Y en cambio, cuando lo publicó dos años antes, la respuesta fue de todo, desde «tú, homófobo alemán» hasta «es un buen neuroanatomista, pero ¿qué demonios significa esto? Vamos a ignorarlo y a mirar otras diferencias». El cuerpo calloso: de las otras áreas con una diferencia bastante replicada en función de la orientación sexual, de media los gais tienen un cuerpo calloso más grueso que los heteros, es decir, en la dirección del dimorfismo que se ve en la gente en general según el sexo.
La mano, el oído y el pelo: marcadores corporales
Vale. Ahora salimos fuera del cerebro, y aquí entramos en un terreno totalmente estrafalario que no tiene ningún sentido, pero que aun así ha alimentado muchísima investigación en el campo, como sigue: tu mano. Tu mano. Alguien, en algún momento —y, cosa notable, fue en el siglo XIX—, averiguó que de media hay una diferencia sexual en la proporción entre la longitud de tu segundo dedo, el índice, y tu dedo anular.
De media, las hembras tienen una proporción más alta o más baja. Nunca he sabido cuál, ni lo he recordado, ni me ha importado. Pero es esta cosa totalmente estrafalaria que alguien captó. Y en un feto del primer trimestre ya hay una diferencia sexual cuando miras la proporción por imagen. Miras a ratas de laboratorio.
Las ratas de laboratorio tienen dedos, lo cual ya es salvaje de por sí, pero una diferencia sexual en la proporción entre el segundo y el cuarto dedo. Y, como llegaremos a ver, por alguna razón extraña, esto es un ensayo de cuánta testosterona estuviste expuesto como feto. Y la proporción típica masculina se genera durante la vida prenatal.
Así que la gente ha ido a mirarlo. Y lo que ves ahí es que, de media, la proporción de la longitud de los dedos de los gais se parece más a la que ves en las mujeres que a la de los heteros. Vale, eso está ahí como hallazgo. Y luego, todavía más raro: siéntate en la habitación más silenciosa del mundo y oirás que tu oído interno produce una cierta cantidad de ruido de fondo, algo que nunca notarías hasta que estás ahí sentado en el silencio más puro, momento en el que te desasosiega muchísimo, porque de repente te das cuenta de que estás hecho de células y esas cosas.
Pero algo que se llama emisiones otoacústicas. No sé de qué va, ni qué las causa, ni si significan algo en absoluto, ni qué pasaba por la cabeza de la persona que dijo: «Mmm, ¿y si miramos a ver si hay una diferencia sexual en la emisión otoacústica?». Pues ¡hala, la hay! En cualquier caso, hay una diferencia sexual en eso, en el rango de hercios, lo que sea.
Y de media, «el rango de emisión de los gais se parece más al de las mujeres que al de los heteros». Vale, eso está ahí como hallazgo. Terreno todavía más raro: miras la coronilla de alguien y tiene remolinos en el pelo. Y otra vez: ¿a quién demonios se le ocurre estudiar esto?
Pero alguien se fijó en que en los heteros alrededor del 95 % de los hombres tienen los remolinos en el sentido de las agujas del reloj. Y yo ni siquiera sé qué significa eso, qué... algo con el patrón de tu pelo. Y en cambio, solo alrededor del 70 % de los gais tienen los remolinos a favor de las agujas del reloj, y el resto los tienen al revés. Y ¿ves esa diferencia sexual?
Tienen el sentido contrario en la proporción que se ve en las mujeres. Y hala, a ver quién averigua de qué va eso. Luego, el más extremo de todos, y ¿quién financió esto?, ¿quién eligió dedicar su vida a esto?
La densidad de las crestas dactilares muestra una diferencia sexual. No sé en qué dirección. Ni siquiera sé qué significa la densidad de las crestas. Pero los gais tienen una densidad de crestas más parecida a la media femenina que a la media masculina heterosexual. Vale, pues ahí tienes todo esto. Está claro que algo pasa, pero algo pasa con un montón de variabilidad y diferencias muy sutiles.
Y, para mi gusto, las consecuencias sociopolíticas de esta literatura son mucho más importantes que las neurobiológicas. Esta fue la que hizo que cualquier persona sensata en Estados Unidos se irguiera y dijera: «¿Elección?». Esto es una estructura cerebral. Esto es distinto. No es que tengas un profesor influyente y que al día siguiente el tamaño de esto cambie drásticamente en tu hijo de 11 años.
Lesbianas: mucho menos estudiado
¡Qué impactos sociopolíticos tan enormes! Así que ahora pasamos a las cosas de orientación sexual en mujeres: ¿y ves dimorfismo del mismo tipo comparando lesbianas y mujeres heteros con la media masculina, y todo eso?
Y lo primero que hay que subrayar es que se ha hecho poquísima investigación sobre eso, y esto ha persistido durante años y años. No existía el mundo de la endocrinología cutre de los años cincuenta de «qué va mal en las lesbianas, busquemos la anomalía hormonal». Había como un estudio con mujeres por cada diez estudios con hombres; muy poco estudiado.
La neurobiología ha sido muchísimo menos estudiada. Aun así, hay algunos indicios de algo. El hallazgo más fiable tiene que ver con el cuerpo calloso, con el número de fibras que hay ahí y con su tamaño. Y ves algo interesante en cuanto al tamaño del cuerpo calloso: de media, el tamaño en las lesbianas está más cerca del que se ve en los hombres heteros que en las mujeres heteras.
Así que otra versión del mismo tipo de hallazgo: un cerebro que se parece más a la orientación sexual que sientes que al sexo que se te asignó, tu sexo cromosómico, etcétera. Todo eso. Luego miras la cantidad de mielina, y pasa algo todavía más extraño, que con muchas de estas otras medidas: en vez de la típica masculina o la típica femenina —y eres un gay y tienes la típica femenina, o eres una lesbiana y tienes la típica masculina—, está en algún punto intermedio, tanto en lesbianas como en gais.
Lo principal que muestra eso es un dimorfismo sexual reducido y, más importante, no lo que uno esperaría de manual. Así que hay evidencia de eso. Lo que mucha de la literatura decía era: «Bueno, esto es interesante. Mira un hallazgo como este, como la cantidad de mielina, y en lesbianas y en gais está más o menos en el medio.
Ya ves, es que no son heterosexuales. Fíjate, son exactamente iguales». Y luego hubo este gran descubrimiento en el campo: que ser lesbiana y ser gay no es lo mismo. Y os incluyo literalmente una cita de uno de esos artículos que dice: «Vaya, en los últimos años la evidencia sugiere que hay diferencias importantes entre ser un hombre no heterosexual y ser una mujer no heterosexual.
Pues claro». Piensas: mira a Oscar Wilde y Gertrude Stein, o algo así, y con eso ya está. Y el campo por fin está despertando al hecho de que no son lo mismo y que, por tanto, no puedes decir cómodamente: «Solo voy a estudiar gais y no lesbianas». Vaya. El mismo sesgo de sexo en los estudios sobre quiénes son tus sujetos que en todos los estudios con ratas, con monos, y todo eso.
Así que la gente luego cayó en que las lesbianas y los gais son más o menos organismos biológicos distintos. Y en el tiempo transcurrido desde entonces, lo que se ha encontrado es que en las lesbianas la proporción de los dedos se parece más a la típica masculina que en las mujeres heteras. Y luego, cómo no, la gente de las emisiones otoacústicas se metió ahí, e hicieron sus estudios, y encontraron exactamente el mismo tipo de cosa: de media, el rango de emisión de las lesbianas está más cerca del rango típico masculino que del típico femenino heterosexual.
Así que trocitos y pedacitos de eso, mucho menos estudiado que en los gais. Y es un terreno fascinante, socialmente regresivo, en el que se lleva a cabo investigación socialmente progresista. Algo así, como veremos cuando lleguemos al ambiente prenatal. La orientación sexual en las mujeres depende en muy, muy gran medida de la cantidad de andrógenos, de testosterona, a la que estuviste expuesto durante la vida fetal.
Identidad sexual y estructura del cerebro
Vale. Hemos pasado ya por la orientación sexual y ahora llegamos a la identidad sexual y la estructura cerebral. Y aquí están todas las cosas de las que no voy a decir ni una palabra: si hay subtipos de ser trans en función de a qué edad te das cuenta por primera vez, si tiene algún sentido a qué edad empiezas una transición con terapia hormonal.
No me voy a acercar a nada de eso. Lo único de lo que hablo aquí es de algunas de las cosas estructurales, biológicas. Esa literatura tiene de entrada un factor de confusión, porque parte de la transición es el tratamiento hormonal, y ahí hay un reto grande. La literatura ha ido emergiendo despacio, porque lo que tienes que encontrar son personas trans que aún no hayan empezado la transición.
Que no hayan tomado secreciones hormonales, tratamientos hormonales. Y en el estudio original que lo mostró había personas mayores que decían: «Yo nunca hice nada al respecto, pero siempre me he sentido así». Así que se trata de conseguir personas no tratadas, no manipuladas hormonalmente, que digan: «mi identidad sexual es distinta del sexo que se me asignó». ¿Y qué muestra esa literatura?
El primerísimo estudio tuvo un hallazgo increíblemente dramático, y vino del laboratorio de Dick Swaab en los Países Bajos. Y este fue al mirar una de las partes sexualmente dimórficas del cerebro. En este caso, vale, esta es gente que se ha memorizado el sistema límbico: el BNST, el núcleo del lecho de la estría terminal.
Así que eso era lo que estudiaban, y llegaron con este pedazo de hallazgo: de media hay una diferencia del doble en el tamaño del BNST entre hombres y mujeres. Creo que en los machos es más grande que en las mujeres, o algo así. Y lo que publicó fue un hallazgo bastante claro: cuando miras a personas trans que no necesariamente han hecho la transición todavía, sin hormonas de por medio, pero que llevan diciendo en su cabeza «esto no es quien soy», de media el tamaño del núcleo del lecho era el tamaño que verías en el sexo del que decían «siempre me he sentido así», en vez del que se les asignó.
Y este es un hallazgo asombroso, porque ¿qué está diciendo? ¿Cuál era la visión general del campo en aquel momento sobre las personas trans? «Es alguien que, por alguna razón, cree que es de un sexo distinto del que realmente es». ¿Qué muestra este hallazgo?
¡Que no es el caso! Es alguien cuyo cerebro es de un sexo concreto, y que tuvo la suerte increíblemente mala de que le tocara un cuerpo del sexo opuesto, porque si tienes que elegir entre mirar glándulas y esas cosas, o mirar lo que dice tu cerebro, para mi gusto, créete el cerebro siempre.
Así que fue un estudio fenomenal, que sugería que en las personas trans sus cerebros se parecen mucho más —y por esta medida, estadísticamente idénticos— a lo que ves en el sexo del que dicen que siempre se han sentido, que al que se les asignó. Desde entonces ha surgido una literatura más amplia, en los últimos 20 años, que muestra una versión más suave del mismo remate: la mayoría de las diferencias de estructura cerebral están más o menos a medio camino entre las personas cis y las personas trans.
Así que hemos pasado de «tienes el cerebro del sexo que siempre has sentido que eras» a, como mínimo, decir «no tienes el cerebro del sexo que se te asignó». Así que esa literatura ha ido emergiendo. Vale. En medio de todo esto y de mirar los aspectos estructurales del cerebro y los endocrinos de antes, todo eso: hay una población muy poco estudiada, si ya ha habido muchos menos estudios de lesbianas que de gais, la población menos estudiada de todas respecto a esto es: ¿cuál es la base neurobiológica de la homofobia?
Adolescencia: quién madura antes
Pero eso necesita que se haga algo más de investigación científica. Vale, ahora nos lanzamos a la adolescencia: chicos o chicas, ¿qué cerebros maduran más rápido? Sí, los cerebros femeninos, en todas las especies. Y en cuanto a ese hito real e importante de la corteza frontal, de media no madura del todo hasta los 25 años o así.
En los hombres, la media es más bien 27. En las mujeres, más bien 23. Vaya. ¿Explica eso toda clase de cosas interesantes del mundo, con, una vez más, una variabilidad entre individuos enorme? Pero las tasas de maduración del cerebro, de media, son más rápidas en la adolescencia femenina que en la masculina. Y una cosa que hay que subrayar aquí, que recorre todos y cada uno de estos estudios, una vez más, es que esta es una literatura —todas y cada una de estas literaturas— con sujetos abrumadoramente «WEIRD»: occidentalizados, educados, industrializados, ricos, de un país democrático, todo eso.
Así que hay un sesgo enorme en eso. ¿Y qué cosas interesantes tiene la adolescencia? Dos destacan. Una es lo que se llama la tendencia secular, que es que en los últimos 500 años —estudiada, cómo no, en poblaciones WEIRD— la edad media a la que las chicas empiezan a menstruar ha ido bajando, ha sido cada vez más temprana.
La tendencia secular de la menarquia
En tiempos isabelinos, o algo así, la edad media de inicio de la menarquia era alrededor de los 15 años. Y hay gente mirando registros, y qué edad tenía Julieta en Romeo y Julieta, y todo eso. Y, por supuesto, los escandinavos tienen datos fabulosos que se remontan siglos atrás, y ha habido un descenso muy marcado de la edad de inicio de la pubertad en las chicas en los últimos 500 años, de modo que la media ahora es, no sé, 12 años, 11,8 o lo que sea.
Así que en los primeros siglos de la tendencia secular el descenso fue el más pronunciado. ¿Y eso a qué se debía? Dominan dos explicaciones obvias. Una es la mejor nutrición, que adelanta el inicio de la pubertad, y una mejor salud en general. En el siglo XIX la tendencia secular seguía muy presente, pero no era tan pronunciada. ¿Qué se pensaba que la seguía impulsando?
Un elemento adicional e interesante en la ecuación, que es la iluminación interior. Vaya. ¿Y eso de dónde sale? La luz estimula los niveles de melatonina. La melatonina en humanos es pro-maduración sexual. Así que el siglo XIX es cuando la gente dejó de estar, de media, sentada a oscuras 12 horas al día: la iluminación interior. Así que esa es otra de las teorías.
Sin embargo, queda una controversia: cuánta tendencia secular ha habido en el último siglo más o menos. Y lo que está claro es que sigue ahí, pero es mucho más superficial. Y hoy en día, ¿de qué se piensa que va, dado que, ya sabéis, esta es una población WEIRD?
Ya no estamos mirando la desnutrición. Y no estamos mirando quién tiene iluminación interior y quién no. ¿Cuáles son las ideas principales sobre qué está causando lo que queda de tendencia secular hoy en día?
La obesidad infantil. Un índice de masa corporal más alto acelera el inicio de la pubertad. Los disruptores endocrinos, que son productos químicos fabricados por la industria que acaban en el agua del entorno, de los cuales toda una clase son proestrogénicos y parecen jugar un papel en acelerar el inicio de la pubertad. Vale. Así que tenemos la adolescencia, la enorme tendencia secular de antes, que sigue ahí y ahora va sobre todo de la incidencia de obesidad y de algunas de las neurotoxinas que vertemos al ambiente.
Belsky: hogares inestables y pubertad temprana
Vale, ¿y cuál es la otra cosa interesante de la adolescencia? Y este fue un trabajo pionero de un tipo llamado Jay Belsky, que entonces estaba en Penn State, que se fijó en algo realmente interesante. Una vez más, ¿por qué alguien dedica su vida a algo tan oscuro?
Algo oscuro que resultó ser muy interesante. Y lo que vio fue que, de media, las chicas que crecían en hogares inestables y abusivos —o mucha conflictividad con los padres, o abuso por parte de ellos, sobre todo abuso sexual—, pero las chicas que crecían en entornos de dinámica familiar adversa mostraban, de media, un inicio de la pubertad acelerado.
No un efecto grande, pero ahí estaba: de media unos cinco meses antes, algo así. Esto es realmente interesante. Desde entonces se ha replicado. Se ha replicado en poblaciones no occidentales. Mucho estrés social familiar en torno a la pubertad acelera el inicio de la pubertad en las chicas. Y lo que eso también predice es que, en la medida en que llegas antes a la pubertad, de media ahora tienes más probabilidades de tener sexo sin protección, porque tienes 14 en vez de 15, más probabilidades de embarazo adolescente, y toda una serie de problemas sociales corriente abajo de eso.
Especies r y K: una metáfora
Pero ¿de qué va este efecto? Y resulta que, metafóricamente, se parece mucho a esta vieja noción de la biología de poblaciones, que en gran medida ha sido sustituida por un pensamiento mucho más sutil. Pero en términos de poblaciones se hacía una gran dicotomía entre lo que se llamaban especies seleccionadas por r y especies seleccionadas por K. Ambas son constantes de las ecuaciones relevantes.
Seleccionadas por r frente a seleccionadas por K. Dos historias de vida muy distintas en estos dos tipos de especies, como sigue: las especies seleccionadas por r son de vida corta, frente a estas otras; tienen un montón de crías, camadas grandes, ponen un millón de huevos, todo eso. Frente a las seleccionadas por K, solo unas pocas. Las especies seleccionadas por r, con todas esas crías y camadas, no muestran conducta maternal alguna: el salmón suelta los huevos y la madre lleva muerta mucho tiempo.
Y todas esas otras especies seleccionadas por r muestran muy poca inversión maternal o parental. Las seleccionadas por K muestran mucha inversión. La maduración es rápida: alcanzar la pubertad muy pronto, maduración conductual general rápida y, lo más relevante aquí, inicio más temprano de la pubertad en estas especies. El hábitat: esto es muy interesante, porque ves especies seleccionadas por r apareciendo y reproduciéndose rápidamente en hábitats inestables, entornos oportunistas.
Y el ejemplo clásico de eso es que están haciendo una carretera y levantan el suelo por ahí, y todo eso. ¿Y qué es lo primero que crece en una semana de ese suelo removido del arcén?
La grama. Clásica especie oportunista, seleccionada por r. Y lo que ves es que son salmones, son bichos, es la grama. ¿Y quiénes son estos otros? Nosotros, y los cetáceos, y los elefantes, y las secuoyas, y cosas así. Así que, al menos en la literatura ecológica original, hay una dicotomía nítida. Y lo que ha argumentado Belsky es que esto es un equivalente metafórico: lo que te dice estar en un hogar inestable y abusivo es que te estás criando en alguna versión de la inestabilidad de una clásica especie seleccionada por r, y es entonces adaptativo cambiar a un perfil de maduración de madurar rápido y morir joven, que refleja que, si tienes un mundo inestable de niño, eso puede ser un buen predictor de que va a ser así en la vida adulta: vida más corta, maduración más rápida, inestabilidad, todo eso.
Y conductualmente, de lo que va esto es de que las mujeres y las chicas del estudio de Belsky acaban, de adultas, con vidas más cortas, con más número medio de hijos, ese tipo de cosas. Esto no es literal, ecológico, evolutivo. Esto es solo una metáfora, pero muestra que crecer en un entorno inestable hace a las chicas más «de r» en sus estrategias de historia de vida, de forma más dramática, como se señaló primero, en el inicio más temprano de la pubertad.
Infancia: qué se aprende y qué no
Vale. Ahora, un recorrido rápido por la adolescencia y llegamos a la infancia. ¿Y qué es lo primero que hay que subrayar ahí? En cuanto a la infancia —me refiero a la conducta sexual—, el aprendizaje juega un papel enorme en algunos dominios, pero no en otros, y esto nos lleva directos a la etología. Crías a un mono en aislamiento social total, y la primera vez que se le expone a otro mono, y le subes los niveles de hormonas gonadales a ese mono aislado, sabe aparearse.
Sabe: si es hembra, hace un reflejo de lordosis. Si es macho, tiene el empuje pélvico completamente controlado. Patrones de acción fijos. ¿Entonces dónde entra exactamente el aprendizaje con los patrones de acción fijos?
En quién es un individuo apropiado con quien aparearse. Ahí es donde entra el aprendizaje. Eso es lo que pasa en la infancia. Pero los patrones de acción fijos están ahí desde el principio. En cuanto a los efectos de la infancia sobre la conducta sexual adulta, de lo que va sobre todo es de la crianza, del estilo parental. Y entre líneas, de lo que va sobre todo es de diferencias culturales en los estilos de crianza.
Y eso es enormemente importante, porque estás aprendiendo los valores de tu familia y de tu cultura. ¿El cuerpo es algo pecaminoso o algo hermoso? ¿Tu meta es la poligamia? ¿Tu meta es la monogamia? Todo eso: una enorme inculcación cultural en la infancia a través del estilo materno, pero también a través de tu grupo de iguales, todo eso.
No hay ninguna ciencia que respalde eso de «es una elección». No hay ninguna ciencia que sugiera que nada del entorno infantil tenga efecto alguno sobre la orientación sexual de alguien. Lo que sí tiene, vaya si tiene, es un efecto enorme sobre si esta persona va a crecer lo bastante metida en el armario, porque resulta que vive en Uganda en vez de en San Francisco, donde en Uganda están intentando aprobar la pena de muerte para los gais ahora mismo.
Va a tener muchísimo que ver con cuánto actúas según ello. Pero sí, no tiene ningún efecto. Otro mito estúpido: que puedes hacer gay a un niño. Todo eso. Aun así, lo que se ve muy pronto es que, si te vas hacia atrás de forma retrospectiva, miras vídeos familiares, les pides a los parientes que lo cuenten.
Pero los vídeos familiares son mucho más objetivos, y hay literatura sobre eso. Vas hacia atrás y ves que las personas que están destinadas a identificarse como gais o lesbianas en cuanto llegan a la pubertad, y todo eso. Lo que ves es que la primera evidencia de no conformidad de género aparece en la vida llamativamente antes.
Lo cual tiene muchísimo sentido si, una vez más, vamos con que esto es biología. Se manifiesta muy pronto en la vida, y entender eso es, obviamente, tremendamente difícil en un mundo en el que, todavía hoy, para un porcentaje enorme de la población de la Tierra lo más lógico y lo más seguro es meterse en el armario. Así que es muy difícil estudiar eso.
Vale, eso nos lleva hasta la infancia, y lo que vamos a pasar a ver el viernes es el mundo realmente complicado de qué tiene que ver el ambiente fetal con la conducta sexual adulta, la orientación sexual adulta y la identidad sexual.
21 · Sexualidad (3)
El binario sexual se rompe eslabón a eslabón
De la vida fetal al atractivo: por qué la cascada sexual no es binaria y qué sostiene cada eslabón.
Lectura de 1 minuto
- Las hormonas organizan el cerebro en la vida fetal y perinatal; después solo activan conductas.
- El dogma binario —testosterona, macho; nada, hembra por defecto— está muerto: la diferenciación es activa en los dos sexos.
- Hay cromosomas XXY, XYY y XXX, gónadas en mosaico, úteros en varones cromosómicos y hembras con andrógenos suprarrenales.
- En la insensibilidad a los andrógenos, un XY con testículos y testosterona acaba con genitales femeninos: el receptor no responde.
- La deficiencia de 5-alfa reductasa produce una hija que cambia de sexo genital al llegar la pubertad, documentado en dos poblaciones aisladas.
- Casi un 2 % de la población nace con genitales ambiguos (Fausto-Sterling); la respuesta estándar es la cirugía.
- El cuerpo se diferencia antes que el cerebro, así que puede haber desajuste; los cerebros trans no son puramente del sexo asignado.
- Sobre la orientación sexual hay candidatos fetales —estrés materno, orden de nacimiento, andrógenos— y ningún cierre.
- No hay un gen: cientos de miles de sitios explican del 8 al 25 % de la variabilidad, y el efecto depende del entorno.
- Cultura y evolución cierran el cuadro: cultura del honor, torneo, monogamia rara y simetría como certificado de salud.
Organizar y activar
Los efectos organizacionales de las hormonas construyen el cerebro en la vida fetal y perinatal; los activacionales solo disparan después la conducta ya organizada. El dogma clásico (testosterona, macho; sin ella, hembra por defecto) está muerto: la diferenciación es activa en los dos sexos, y como el cuerpo se diferencia antes que el cerebro, los dos pueden no cuadrar.
El binario se rompe eslabón a eslabón
Cada eslabón tiene excepciones: cromosomas XXY, XYY y XXX; gónadas en mosaico o un útero junto a testículos en un varón cromosómico; hembras que segregan andrógenos suprarrenales. En la insensibilidad a los andrógenos, un XY con testículos y mucha testosterona acaba con genitales femeninos porque el receptor no responde. En la deficiencia de 5-alfa reductasa, una hija cambia de sexo genital al llegar la pubertad: el caso se documentó en dos poblaciones aisladas, Nueva Guinea y República Dominicana.
Nacer con genitales ambiguos no es una rareza: es más probable que cruzarse con alguien de CI 150 o más. «Casi el 2 % de la población, según las investigaciones de Fausto-Sterling.» La cifra de Fausto-Sterling agrega trastornos que no implican genitales ambiguos al nacer y está discutida.
de la población nace con genitales ambiguos, según la cifra que la clase atribuye a Fausto-Sterling. Agrega trastornos que no implican genitales ambiguos al nacer y está discutida.
El cerebro llega tarde
El desajuste es posible: el estudio clásico comparó cerebros de personas a gusto con su sexo asignado y de personas trans, y encontró en una de las zonas más dimórficas del hipotálamo el perfil del sexo sentido. Estudios mayores matizan el detalle, pero ese cerebro no es puramente el del sexo asignado.
Candidatos fetales, ninguno cerrado
Hay indicios de que el estrés materno desvía glucocorticoides hacia receptores de testosterona, y el hallazgo más sólido es el orden de nacimiento: cuantos más hermanos mayores, más probable es que un varón sea gay, por los anticuerpos que acumula la madre (prueba de 2018). En mujeres apuntan igual los andrógenos de la hiperplasia suprarrenal congénita (revisión) y la progesterona sintética de los años cincuenta (estudio danés).
Ningún gen: muchos sitios
Los estudios de gemelos sugerían cierta heredabilidad y el primer hallazgo en Science (1993) se anunció como «el gen gay», pero no se replicó. El estudio de asociación de casi medio millón de personas encontró cientos de miles de sitios que, juntos, explican del 8 al 25 % de la variabilidad. El receptor D4 se asocia a impulsividad y sexo más temprano, la oxitocina a más fidelidad, y el perfil genético de la edad de inicio sexual solo actúa si la crianza es inestable.
Desierto, honor y mutilación
Los pueblos del desierto tienden al monoteísmo, al pastoralismo nómada y a la poligamia, y de ahí sale la cultura del honor: clases guerreras, venganzas de clan, vigilancia extrema de la castidad femenina y crímenes de honor. La misma lógica explica la circuncisión, barba verde que impide desertar a otro grupo, y la clitoridectomía, propia de pastores que pasan meses fuera. El cinturón de castidad de las cruzadas es un mito urbano.
Torneo, monogamia y simetría
Todo arranca de una asimetría: reproducirse cuesta más a la hembra que al macho. De ahí la competencia macho-macho, primera causa de violencia interpersonal en cualquier primate, y el acceso lineal, que Hrdy derribó abriendo paso a la elección femenina: «cuando miras los datos, los modelos de acceso lineal no tenían ningún sentido». Las hembras no cooperan con el macho que no quieren y se aparean a escondidas: en algunas especies «las serpientes almacenan esperma y descartan el esperma de distintos machos». Hay estrategias alternativas: orangutanes que no completan su desarrollo para copular a la fuerza. La monogamia es rara: «surge sobre todo en ecosistemas donde los recursos están dispersos» (Clutton-Brock) o donde el infanticidio macho era alto (Opie y colaboradores), y los humanos quedamos justo en medio. El atractivo premia la simetría, y el cerebro confunde belleza con bondad (estudios de imagen).
Quiénes salen en este tema
El binario y los genitales ambiguos
- Anne Fausto-Sterling — Bióloga del desarrollo y sexóloga estadounidense, profesora emérita Nancy Duke Lewis de Biología y Estudios de Género en la Universidad de Brown. Es la voz académica de referencia sobre las condiciones intersex y sobre la crítica al dimorfismo sexual estricto. La cifra del ≈2 % que usa la clase sale del trabajo que firma con Blackless y otros en 2000, que agrega muchas afecciones distintas y no solo los genitales ambiguos al nacer. Wikipedia
El cerebro dimórfico y la identidad
- Dick Frans Swaab — Neurobiólogo neerlandés, durante décadas director del Instituto Neerlandés de Investigación Cerebral (Ámsterdam) y pionero del estudio post mortem del hipotálamo humano. Se le atribuye la primera evidencia de dimorfismo sexual en el cerebro humano y el estudio de 1995 sobre el núcleo central del lecho de la estría terminal en personas trans, en el que se basa el pasaje que la clase sitúa «a principios de los 90». Wikipedia
- Simon LeVay — Neurocientífico británico-estadounidense, entonces en el Instituto Salk, abiertamente gay. Su trabajo de 1991 en Science describió una diferencia en el núcleo intersticial del hipotálamo anterior entre hombres heterosexuales y homosexuales. La clase solo lo menciona de pasada, como el estudio que precedió al de genética de 1993. Wikipedia
La genética de la orientación sexual
- Dean Hamer — Genetista estadounidense, investigador durante 35 años en los Institutos Nacionales de Salud (sección de Estructura y Regulación Génica del Instituto Nacional del Cáncer), abiertamente gay y activista. Firmó en 1993 el primer artículo que ligaba marcadores del cromosoma X con la orientación sexual masculina; la clase lo cita también por haber salido de un laboratorio federal de primera línea y no de un margen. Wikipedia
Torneo, elección femenina y monogamia
- Solly Zuckerman, barón Zuckerman — Anatomista y primatólogo británico, autor de The Social Life of Monkeys and Apes (1932), el primer estudio sistemático de la organización social de los primates, hecho en gran parte con hamadrías en cautividad en el zoo de Londres. La clase le atribuye la hipótesis de la cohesión social y le reprocha haberse equivocado en muchas disciplinas; su libro se apoyaba en una colonia cautiva con escasez de hembras y ha sido muy criticado después. Wikipedia
- Sarah Blaffer Hrdy — Antropóloga y primatóloga estadounidense, profesora emérita en la Universidad de California, Davis. Sus libros The Langurs of Abu (1977) y The Woman That Never Evolved (1981) fundaron el estudio del infanticidio competitivo y de la elección femenina. La clase la presenta como «quien descubrió el infanticidio competitivo», lo que es excesivo: el fenómeno ya se había descrito antes (Sugiyama, 1965), y su aportación fue el estudio de campo sistemático y la interpretación desde la selección sexual. Wikipedia
- Timothy Hugh Clutton-Brock — Ecólogo del comportamiento británico, catedrático Príncipe Felipe de Ecología y Biología Evolutiva y responsable del Grupo de Investigación de Grandes Animales en el Departamento de Zoología de la Universidad de Cambridge. Es la autoridad del trabajo de 2013 sobre el origen de la monogamia social en mamíferos. La clase dice que es «uno de estos británicos con guion, en Oxford»: está en Cambridge, no en Oxford. Wikipedia
De dónde sale el atractivo
- Cesare Lombroso — Médico y criminólogo italiano (1835-1909), fundador de la escuela positivista de criminología y autor de L'uomo delinquente (1876), que pretendía identificar al «criminal nato» por sus estigmas físicos. La clase lo sitúa leyendo bultos craneales y construyendo una cara compuesta del criminal: el método de las fotografías superpuestas es en realidad de Francis Galton, en los años ochenta del siglo XIX. Wikipedia
Leer la clase entera, palabra por palabra
Transcripción automática del vídeo, sin corregir: solo la hemos limpiado de ruido del subtítulo, maquetado en párrafos y puesto los títulos que él mismo va anunciando. Los estudios y las citas se dejan en su inglés original y se pueden pulsar.
Traducción al castellano automática: si un matiz importa, comprueba el original inglés.
Dónde estamos: el comportamiento sexual
Okay, let's get going. So, where are we at at this point? Our first big un-bucketed topic: we've gone through sexual behavior, the behavior itself, what's going on in the brain acutely, what stimuli in the immediate environment are playing a role, the effect of hormones this morning on all of the above, brain structure that emerged in previous years to decades of your life, adolescence, childhood.
And we have arrived. We still have more to do. We've come so far yet we still have miles to walk before we sleep because we now have to look at what goes on during fetal life. What does fetal life have to do with sexual behavior, patterns of sexual identity, sexual orientation?
Perinatal, no solo prenatal
And there's a ton of interesting stuff going on. First off, when we are talking about humans, we're talking about the prenatal period, but we're often talking instead about the perinatal period – the period before birth and immediately afterward. Why is that?
We humans are born proportionately more immature, more fetal than any other species. The standard deal is how our heads are so big that we have to get born about four months earlier than we would if we were any other mammal so that our heads could fit through mom's pelvic arch. And thus, humans right at birth are still fetal-ish.
Efectos organizacionales y activacionales
So, some of the things we're talking about that would be an entirely fetal prenatal phenomenon in other species is often perinatal in us, a little bit still going on afterward. So, we start off by looking at hormones. And if we're looking at hormones during fetal life, we were looking at hormones this morning after breakfast, what we have here is a big dichotomy in endocrinology between what are called organizational effects of hormones and activational effects.
Organizational effects: the effect of hormones on how your brain is being constructed during fetal life or immediately afterward. Activational: what sort of stimuli, what hormones will trigger whatever behaviors as a function of what sort of organizational effects there were during prenatal life. And all sorts of monkey experiments showing if you have this hormonal environment for a monkey prenatally, but then you manipulate a very different one, it doesn't have an effect unless this hormone is matched by this one.
La diferenciación sexual del cerebro fetal
They're so organizational versus activational. Very, very frequently used jargon in the field. So, we look now at how the brain, the prenatal brain, goes about being sexually differentiated. And the main thing I want to emphasize here is I don't want to talk about it because again, this is such a complicated topic and it is miserably unexpected in its twists and turns and all sorts of hormones and testosterone getting turned into other hormones and having its effects that way, and it works totally differently if you're looking at a guinea pig or a monkey or us.
So, we're going to jump all over the details, jump over the details of sexual differentiation in the fetal brain and emphasize just two take-home points about it. The first one is that there has been this sort of dogma in the field forever, way back when in my childhood, when I was learning about sexual differentiation of the brain, which is the default model: if you as a fetus secreted testosterone, you become a male.
If you as a fetus didn't secrete testosterone, you became a female. Didn't matter what else you were secreting, you would, and here was the jargon, you would default into the female phenotype. So, males is taking active endocrine sort of stimulation, and females is, you know, whatever, you didn't do that, so I guess you're going to be a female.
And that dogma has predictably gone by the wayside more recently, and it is a very active process of sexual differentiation of both sexes. And the fact that it is not a simple "you got this, you're male; you don't have this, you're female" is going to explain all sorts of interesting ways in which aspects of differentiation to the brain and body can dissociate because it's not just a simple default model.
The other thing, the other thing that comes out of it is the key point that the body, the body, everything that's not there – your body sexually differentiates early during fetal life. Your brain doesn't sexually differentiate until later on. That's interesting. What does that do?
That opens up the possibility that there could be a mismatch between differentiation of the body and the brain because they're occurring at different times. We are going to see the implications of that shortly. Now, what those two pieces do – the fact that it's not just default, either you got testosterone or you don't, and that's all there is to it, and the very simple your body differentiates at the same time, no, instead active processes for differentiation of both sexes, with the body differentiating earlier in fetal life than the brain – what that helps to do is what I've hopefully already shown you strong evidence for, which is the binary model of sex differences in humans biologically just ain't so.
La vieja cascada binaria
And instead, you've got all sorts of versions of what's going on instead. So, we have here what would be viewed as the old dogma of sex differences: how you get a girl and how you get a boy, and what's going on there. First off, there's chromosomal sex. You are either XX or XY.
That's it, the only flavors they come in, and that's all you need to know because depending on your chromosomal sex, that's going to determine your gonadal sex. Do you make ovaries or do you make testes?
Binary. We're still doing just fine with binary, which then leads us to our next binary: are you secreting androgenic hormones as a fetus or are you secreting estrogenic and progesterone-like hormones? And it's one or the other. And that's just continuing. You got XX versus XY here, which determines this, which determines this, which now determines what your genitals are going to look like.
And there's your standard, like Amazon fast delivery, female and male genitalia, and it comes in two flavors, and that's what you've got. Or, more challenges to binary, as we will see shortly. Secondary sexual characteristics. Once you got all this stuff going and hormones are doing stuff to your like hair follicles and what's going to happen to you when you're like 12 and muscle mass and how deep your voice is going to be on the average, all of that.
So, all of that's occurring throughout the fetal body. And then, oh yeah, as the last step, let's get around to sexually differentiating the brain. Classic view: you start off with a binary chromosomal system, which determines this, which determines this, which determines this, which determines this, and so on. So, what we focus on here is how that's not what happens at all.
Cromosomas, gónadas y hormonas: los desafíos al binario
In every step along the way there could be dissociation from all the other steps. And every step along the way could generate something that challenges the strict binary dichotomy. Starting at the chromosomal level: there's two types of humans, yeah, they got XX or XY. That is not the case at all. There's all sorts of admittedly very rare variants: XXY, XYY, XXX.
All of these come up. It doesn't come in just two flavors. And uh, there are all sorts of interesting implications downstream of having one of these atypical sex chromosome makeups in your cells there in terms of what happens thereafter. Okay, so that isn't necessarily binary. Gonads: you either got, you either got ovaries or you got testes.
But you can get stuff that's in between. One version of it is something called ovotesticular syndrome, where you have perfectly normal XX or perfectly normal XY or perfectly normal any of these, but the glitch occurs somewhere in this step and you get somebody with a mosaic gonad that's half ovarian tissue and half testicular tissue.
Whether the person has a male or female external phenotype, that could pop up very rarely, but that could pop up. Then you've got something called 46, XY DSD. Oh God, I can't remember that one either. You've got that one and you get another version of mosaic. You can get someone who is chromosomally male, as shown here, and they'll all have testes and a penis and all that sort of trappings, and in addition, they will have a uterus and fallopian tubes, both popping up.
This can occur. Okay, next on the endocrine level, there's not a strict dichotomy there either. And you've already heard the evidence for this, which is that women, female mammals of all sorts, secrete a certain amount of male sex hormones, androgens. We heard about this two days ago or four days ago. They don't come out of the ovaries, they come out of the adrenals.
And there's not a ton of it, but there's enough of it, about 10% male levels. There's enough of it that has an effect on female sexual behavior, as we saw these play a role in proceptive sexual behavior in women, sex drive, libido, that sort of thing. So, that's not a clear split. Then we get into a really interesting world where the "you got two flavors of genitals" coming in there falls apart.
Insensibilidad a los andrógenos: «su hija es su hijo»
First version of it, first version, as shown here: you have a daughter. You have a daughter, she is phenotypically a daughter. Everything looks perfectly daughter-ish and things are going fine. And when she's about 11 or something, the first couple of kids in her class start having their periods and whatever, and six months later a bunch more of the kids are having it and your daughter hasn't yet, but you know, whatever, variability.
And she's 12 and she's 13 and she hasn't started getting her periods yet and everybody else has, and this is hell for a pre-adolescent of, "Please don't let me be any different from anyone else!" And your daughter is lagging far behind. And you finally take her to a doctor who checks all sorts of things and eventually does sort of pelvic exams and such and comes back with, um, one of two possible answers, depending on which school of medical ethics you ascribe to.
The first possible approach is the doctor sits down and says, "You have a wonderful, beautiful, totally healthy daughter. It's just unfortunately, she's never going to be able to have children. There's a reproductive problem up there and that's why she hasn't started having her periods yet." Or you can give the more biologically honest explanation, which is, "You know, this daughter of yours, your daughter is actually your son.
This son of yours has XY chromosomes and has testes in there, usually way up in your son's sides there, undescended. Has testosterone coming out the wazoo. Your son is secreting tons and tons of testosterone." What's going on here?
And what we have is what is called androgen insensitivity syndrome, also perhaps more commonly known as testicular feminization syndrome. What's happening there? Wait a second, you got XY, you've got testes, you got testosterone pouring out. What's going on?
You got a mutation in the testosterone receptor and it's not responding to it. And as a result, you have, in many ways, you get a female phenotype. And that is shocking to the parents typically, and that is perfectly compatible with a life thereafter with a female identity. And it's just like some weirdo thing going on inside, but again, totally normal female genitals amid this picture of XY makeup because of the receptor problem.
5-alfa reductasa y las dos poblaciones aisladas
Now there's an even more interesting version of this: 5-alpha reductase. 5-alpha reductase is one of the enzymes that makes steroid hormones. All steroid hormones are made from cholesterol. They all are structurally similar, don't try to write this down unless you care about biochemistry, but structurally they are all descendants of cholesterol: estrogens, progesterone, testosterone, glucocorticoids, mineralocorticoids.
They're all structurally so, they all have an intricately overlapping pathway of synthesis. And it happens this enzyme, there's a mutation in it, and as a result, in males, very, very, very little testosterone is made and thus secreted. And what you get is a child born with a female phenotype exactly along all these lines in terms of genitalia, in terms of everything else, despite – well, no, in this case, very low testosterone, normal testes, normal XY, but a female phenotype because tiny amounts of testosterone are being made, not enough to have a masculinizing effect early in life.
Okay, so you got a daughter, that's fine. And then along comes puberty when testosterone levels rise and they finally rise enough. There's enough of the system still in place that, you know, it's a fifth of what it would have been, so you go from it being essentially undetectable to finally you get a little bit of a testosterone signal coming through puberty and your child spontaneously changes sex, genital sex.
So, this must be pretty interesting. For my money, the most interesting thing about it is anthropological. This mutation has been found in two populations on Earth. One is a very isolated inbred population of people living up in the New Guinea Highlands, and the other, a fairly isolated inbred population of people living up in the highlands in the Dominican Republic.
And both of these cultures have a high incidence of this mutation. I'm making up a number here, 5%, 10%, who knows what. Whatever it is, both cultures have that, and both cultures have accommodated it perfectly normally. You just, like, this is something that happens. You know, you hit puberty, sometimes you get acne, sometimes you get a vagina.
Like, who knows what? It's not a big deal. Total cultural accommodation to the subset of individuals falling into this category. So, all these ways in which genitalia can look like one sex and actually be from the other or even transition from one to the other. What is even more common is kids being born with some sort of ambiguity about their genitalia, sexual ambiguity, where it is not completely clear at the genital level what sex they are.
Genitales ambiguos: casi el 2 % de la población
And that turns out to be astonishingly common. Um, somebody at Brown, Anne Fausto-Sterling, has spent her career looking at what are called intersex, genitally ambiguous individuals. And some people fight with her about her statistics and all of that, but she has come up with a number of how often is this happening for any of a variety of reasons.
And what you get is a shocking conclusion, which is: you pick a random street in America and walk down it past some people there, and the odds of you walking past somebody who was born with sexually ambiguous genitalia – the odds of that are greater than you walking past someone with an IQ of 150 or higher.
Whoa! This is almost 2% of the population, according to Fausto-Sterling's research on this. This is not "oh my God, an incredibly rare." This is more common in society than having people up in that IQ range of the distribution. And what is normally done, most typically done, is some sort of plastic surgery to pick one phenotype at that point.
Off you go. Okay, so we've got this, this determining all your secondary sexual characteristics. And all you need to do is look at the fact that muscle mass is on a continuum between the two sexes. Average thickness of the laryngeal something or others is on a continuum, all of that. There is zero, zero instances of pure binary secondary sexual characteristics.
So, we see here all these ways in which the simple binary model from all of time has all sorts of exceptions to it. And in some ways, it then becomes a matter of taste. Is the conclusion from here, "Whoa, this binary model doesn't hold," or is the conclusion that, "Yep, this is the basic model, the basic version is binary, but you get these weirdo rare exceptions so much that we can basically discount them and still say things are binary"?
For my two cents, anytime you're seeing something that's in almost 2% of the population, that's in the range where this is not just "oh, it's so rare, we really, I don't need to think about it, oh, it's a footnote in all the endocrine textbooks." But this is really what's going on at all these levels, particularly at this one.
El cerebro llega más tarde
Clear binary goes down the tubes. So, we thus then get to the question of the last thing on our completely straightforward, "this causes this, causes this," as to what's going on with sexual differentiation in the brain. And the key point, as I said already, is the fact that the brain differentiates at a later stage of fetal life than all of these.
So, you can get a dissociation here as well. And what this now comes down to is, have people looked at the brains of trans individuals and cis individuals and seen if there's any differences?
And the answer is, if you get enough, big enough of a sample size, and do statistics on the average, yes, there are differences. The original conclusion of the field was due to the work of Dick Swaab, that same guy again, who got the first evidence for sexual dimorphism in the human brain. Swaab did this classic study in the early '90s, like incredibly well researched and controlled for, looking at the brains of individuals who were either assigned male or female and spent their whole life happy with being male or female, versus people who had been assigned male or female but trans their entire life, they have felt like they were the other one.
And going through the brain, looking at his favorite spots in the hypothalamus, the bed nucleus of the stria terminalis, some of the most reliably dimorphic parts of the brain. What he saw in that first study was, if you are a trans individual who says, "Even though I was assigned this sex at birth," when you look in their brain in these areas, it's this profile.
Whoa! That was a really striking finding. And that seems to give you a very simple punchline, which undoes all of the sort of conclusions before that. Old conclusions, you know, "you get some people now and then who are just all confused about what sex they are and like, who knows, this happens." This is suggesting something very different, which is, you get some people who are of a particular sex in their brain and they simply have had the incredibly crappy luck of being handed the wrong body.
And in that view, you come down to, well, this is somebody, for example, who's got the chromosomes, going out, it's hormones, all of that, of one sex, yet their brain is telling them they feel like the other. Not surprisingly, given what I do for a living, if I had to vote, listen to the brain every time.
This is a picture of not people who are confused in their heads. This is pictures of a very certain, clear-headed brain in there that's got stuck with the wrong body. In the years since then, that picture has been modified a bit as more studies have been done. Still something resembling the exact same conclusion.
When you look at a much larger number of the sexually dimorphic areas in the brain, what you see is some of them are clearly completely of the size of the gender that the sex the person identifies with, rather than the one they were assigned. Some of them are in the middle somewhere on a continuum, all of that.
So, you can no longer say someone who says, "Even though I am an A, I've always felt like a B." You can no longer say every dimorphic spot in their brain is going to look like a B. What you can say is, when you've got someone who was assigned sex A and they're saying, "I feel like sex B," one thing you can be sure of is, when you look at the brain, it is not purely sex A.
Tres modelos para la orientación sexual
Good. More effects of prenatal environment: what's going on in terms of sexual orientation? Broadly, there's been models for gay men and for lesbians. Okay, gay men. Three classic models, explanations for what fetal life has to do with adult sexual orientation afterward. The first one with men, the first one is the feminization model: that during fetal life the brain fails to masculinize completely, and what you're left with is, notice, remnants of the default, default model, in the absence of a clear masculinization signal, you get default into a feminine something or other in the brain, which sets somebody up to be a gay male later on.
Evidence for and against that: evidence against it is the fact that, like, feminization of the brain and masculinization of the brain are by now two completely outdated concepts because it's a mosaic. We saw that before, all the different subparts and stuff, so it couldn't be as simple as the old model of, "You know, you don't get a masculine brain made when you're a fetus, you're going to be a gay guy." The other thing that does that in as the complete explanation, amid there being some evidence for that, some evidence of decreased testosterone levels exposed to the fetus, that sort of thing.
Some evidence for that, for one thing, what it does have nothing to do with are the old classical stereotypes in Western cultures of gay men as having more feminized stereotypical behavioral styles or whatever, as being more feminine. And that was always the cliché. And that went down in flames very interestingly in the 1980s when AIDS broke out and people were dying in droves.
And it suddenly became kind of important to find out something about sexual behavior among gay men to look at spread patterns and understand infectivity and all of that. And like, a whole body of researchers went out for the first time and like, tried to get some data on this. First off, it produced some very interesting techniques in those ancient days where you had to say yes or no to a person asking you a question, where that was still laden with stigma, of ways to randomize, you could get anonymity into it to make people more comfortable.
But one of the things that came out of that is, on the average, in New York City or San Francisco or anywhere else you look at where there is any tolerance in the 1980s to open gay sexuality, when you look at it, gay guys are having way more sex than straight men. Gay guys on the average seem to have a much shorter refractory period.
They lose their virginity at a much earlier age. And America's manly straight manhood looked at all those data coming out and like, there went the "they're just all effeminate" model down the drain in terms of just biological display of male typical sexual behavior. It's far more masculinized in your young male gay community, at least in San Francisco and New York in the '80s.
There were all sorts of cultural confounds, but nonetheless. So, that one has some evidence for it, which we will see shortly, but what it certainly has nothing to do with is the death of the cliché of effeminate behavior in gay men because that was totally done in by the findings about sexual patterns.
Estrés prenatal y hermanos mayores
Next possibility: there's evidence that prenatal stress has some effects on sexual orientation. That large amounts of stress glucocorticoids being structurally like all those other steroids, as I was just saying, including androgens, if a fetus is inside a highly stressed mother, some of those glucocorticoids, instead of doing the normal thing and binding to glucocorticoid receptors, there could be spillover and they get into testosterone receptors.
Not enough to like trigger anything, but enough to just gum up the works and thus demasculinize the fetus. A little bit of evidence for that. Increasing evidence for what's a really interesting model. And this is one where something people had long noted, people who devote their lives to studying something like this have long noted that the more older brothers a man has, the more likely he is to be gay.
Whoa! What is that about? And someone came up with a perfectly plausible theory, which is: the more older brothers someone has, the more pregnancies their mother spent with a fetus in there of the opposite sex. The more such pregnancies with a male, the greater the likelihood at some point that her immune system is going to decide this male stuff is like this invasive sort of thing that, "Oh no, it's happening again!" All these signals of maleness coming to the immune system.
And the immune system develops antibodies against aspects of testosterone endocrinology. And there turns out to be a lot of evidence for that. There's increasing amounts, and this one looks quite solid, to the point where people have isolated anti-male antibodies in the bloodstreams of women who have had a whole bunch of sons. You've already heard that 4:2 finger bizarre-ity and why that's the case, who knows.
And why testosterone causes that the male typical ratio, who knows. And why it's testosterone during fetal life. But right at birth, you can see individuals destined to be straight or gay already have a characteristic 4:2 ratio on the average, yet again, of their eventual sexual orientation. How about lesbians?
Hiperplasia suprarrenal congénita
What is known about prenatal environment? Overwhelmingly, clearly, it's a picture of endocrine androgenization. And this is demonstrated in two different literatures. The first one, this disease called congenital adrenal hyperplasia. There's some mutation, you're born with weirdo adrenals, and there's all sorts of problems with that. And among other things, what CAH causes is a massive increase in the amount of testosterone-like hormones, androgens, coming out of the adrenal glands.
And what you see in CAH girls is a certain degree of masculinization of the genitals. When we get to the aggression lectures, we will see the original CAH literature suggesting that such girls were masculinized in terms of boy-like aggression and things like that, turned out to be gibberish. But in terms of sexual orientation, CAH girls are more likely to wind up being lesbians.
So, that's cool. Two things that come up with that immediately. First off, if you are a CAH girl, there's something different about you than average, which is you exposed to lots of adrenal androgens during fetal life. The other thing is, you were probably going to be born with somewhat sexually ambiguous genitalia, meaning like your first five years of life, all sorts of surgeries are being done on you down there.
And all sorts of people are interested in kind of what you got there, but a little bit grossed out or weird about you. You are not growing up everything else being equal except for what happened to you in fetal life. Your first half-decade of life or so is often spent with a lot of medical procedures to sort that.
That has to leave an imprint there in terms of one's psyche. The other thing is, people in the endocrine field are slowly making progress in understanding the molecular mechanisms behind CAH. You get some more full-blown versions of CAH, you get cardiovascular problem. Like, it's a bad disease. You get the mildest versions and you just get some problems with salt retention.
But the overall goal of people in that field is to understand how can we prevent this disease, this disease that has a range of moderate to pretty severe downsides. And the gay community, the lesbian community, has been very attuned to what is between the lines here, which is: as soon as they know how to cure someone, a fetus, of their CAH, are they actually curing them of their unwelcome sexual orientation later on?
Is this in a sense a prenatal version of selective infanticide? So, that one is controversial. The other one is, a lot of women who have unstable miscarriages, there's a whole bunch of drugs now that could help stabilize that. But traditionally, starting in the '50s and thereafter, women were often given a progesterone-like medicine that also happened to have some androgenic-type properties to decrease the likelihood of miscarriage.
And women who were fetuses when their mothers were getting this, had a higher than expected incidence of winding up being a lesbian. And in this case, you are not getting born with any genital ambiguity, so that at least is controlled for. So, that's the picture at the female end. Same thing as with the male, and flipped around now.
Right at birth, fourth to second finger ratios are already indicative, are already reflecting a history of elevated androgen exposure. Okay, so fetal life, and now we cross that off, and we are ready to leap into genes. And how do we know that genes have something to do with sexual behavior and sexual phenotype?
De la vida fetal a los genes
XX chromosomes and XY chromosomes. Those are genes. Oh yeah, that's right, that's part of the story. People have been getting a little bit more insight into stuff beyond something that crude. Some of it has to do with dopamine receptors. Dopamine: pleasure, reward, anticipation, motivation, all of that. And dopamine has a gazillion different types of receptors in different parts of the brain.
And there's the dopamine D4 receptor. I think I might have mentioned this already. It's associated with an increased likelihood of ADHD, attentional issues, increased likelihood of impulse control issues, novelty seeking, sensation seeking, all of that. And you see that on the average, in both sexes, people with the D4 variant that is most prone towards that sort of outcome have a profile on the average of earlier sex, more sexual partners, higher likelihood of unsafe sex and sexually transmitted disease, more unstable relationships.
And those studies again, of how close do you stand to your partner and how close, when you're in a stable relationship, do you stand to somebody who is attractive who is not your partner?
And you see D4 status influences all of those things. Same thing going in some ways in the opposite direction with the gene for oxytocin and the gene for the oxytocin receptor. And what you see is among the variants, one of the less frequent kinds is one that produces a very high level of stability and fidelity in relationships, that sort of thing.
Gen y entorno, siempre los dos
So, we see stuff being modulated there where you see our classic sort of interaction, our gene-environment interaction comes through in a recent paper looking at genetic influences. This was a genome-wide survey of genetic influences on the age at which people lose their virginity. And what you saw was a particular massive screening profile, aggregate profile, that was associated with losing virginity at an earlier age, except, except we're about to get, of course, one of our gene-by-environment.
You only see this happening if the child is being raised in an unstable social environment. Then having that genetic profile is associated with earlier onset of puberty. In a stable environment, no effect whatsoever. Modulatory: what does a gene do?
It depends on the environment. What does environment do? It depends on the gene. We know this drill by now, and this should be like a wildly familiar figure by now because just flip it over and that's the version of all the other interaction effects that we've seen. So, how about the genetics of sexual orientation?
La genética de la orientación sexual
And here is where we enter some pretty bizarre sociopolitical realms. And that all along, um, there's been two models of homophobia. One is, "It's a choice, they're choosing to be like that." The other is, "Oh, it's some sort of genetic abnormality, it's a mutation." And your prejudice could involve either of them, or for the really creative homophobes in the past, somehow they could simultaneously accommodate this being a genetically programmed trait that nonetheless is somehow still a choice.
Okay, so the genetics of sexual orientation come laden with all sorts of political agenda, poisonous baggage, and that. All right, so what's known genetically about it? Our classic behavior genetic approaches, twin studies, adoption studies, suggest that there's some heritability to sexual orientation. Monozygotic twins, I believe the study showed about a 25% covariance in this trait.
So, that's there. How about coming into the modern era and actually being molecular? Jump into our molecular bucket after sneering at those primitive behavior geneticists. Who's found actual genes? And this is where there was another landmark study in the early '90s, about a year after Simon LeVay's study on sexual dimorphism in the brain, out came a first paper in Science ostensibly isolating genetic markers for sexual orientation.
Oh my God, you can bet every newspaper and broadcaster and whatever by that night was talking about scientists discovering the gay gene. And this was once again interesting because if you were of the 1950s researcher generation interested in the genetics of orientation, that was yet another flavor of, "Ooh, what's genetically wrong with those people?" This study did not land in that category of interpretation.
Why? Because the scientist who had done this study, a guy at National Institutes of Health named Dean Hamer, was, like LeVay, a very openly comfortable gay man who was an activist. And that was a much braver thing to be doing in the 1990s than sort of more recent ones. Before your times, this was a very different world.
So, in any case, he reported a genetic marker for sexual orientation. Whoa! That's like, all he needs to do is figure out which the gene is, and people went wild over that, except for people who knew anything about genetics saying it couldn't possibly be this clean. And soon it became clear that Hamer's finding was not particularly replicable, and other genetic markers would pop up with different subject populations.
So, there's not going to be a gene, there's not going to be a marker, of course, that is relevant to one's sexual orientation. Of course, since then have stepped in the folks doing the massive genome-wide association studies. And probably the best one ever done was published last year in Nature or Nature Human Behavior, I can't remember.
And it did exactly all the great stuff you expect out of a study like that, which is they looked at the genomes and sexual orientation of almost half a million people, thanks to folks like 23andMe who share their data with researchers. Almost half a million subjects. And looking at thousands and thousands, millions of places in the genome that show a lot of variability, seeing if something would pop up which was statistically significant or if a cluster of sites would pop up that collectively were significantly predictive of someone's sexual orientation.
And they found a genetic component to this. They found a marker profile and all of that. And exactly as you should expect by now with these studies, as we've heard, what you get is thousands, hundreds of thousands of little spots in the genome that wound up being relevant to one profile or the other.
A gene determining sexual orientation? Yeah, right. Hundreds of thousands of spots of high variability that were predictive. And you put all of them together and you get the other problem in this field, which is collectively it explained 8 to 25% of the variability in sexual orientation. So, modern genome-wide surveys, and you can go in and it's totally amazing what you find out, and you find out there's potentially hundreds, thousands of genes that are relevant.
And you find out that collectively knowing about all of them put together still doesn't give you much predictability. Oh yeah, maybe those hundreds or thousands of genes not only work differently in different environments but they interact with each other differently in different environments, and out emerge different properties as a result. Okay, at least amid that massive number of genes that were implicated, did any of them say anything interesting?
As per usual, most of them were completely mysterious. The ones that stood out at a higher than expected rate: one cluster had to do with olfactory receptors, and thus I think we are wandering back into the realm of pheromones, no matter how minimal of a role they're thought to play in humans. Another cluster has to do with male pattern baldness, so then somehow that comes into it.
And another cluster was associated with immune competence, which there's a lot of sex differences. So, that's the genetic literature. Genes have something to do with people's sexual behavior, duh. These genetic effects are totally intertwined with environment, which should also be a duh by now. When it gets to the genetics of sexual orientation, there's evidence there is no gene for it.
And one might ask at this point, how about sexual orientation in females? Anybody know about the genetics of that? And that field is lagging way behind, and that's an interesting question in and of itself. All right, so we jump over now. We jump to our next category, which is what does culture have to do with sexual behavior?
El giro cultural
And yeah, it's got incredible amounts to do with it. And we've already seen much of that is manifested or is most importantly, most foundationally manifested in how it affects how you were raised because your mother will have the cultural attributes of the culture she was raised in, and all the way back to when it was invented.
And that will include attitudes about sexual behavior, what's okay, what's not, what's beautiful, what's sinful, all. So, culture is sneaking in massively through the back door here. Nonetheless, looking at in this realm, there's an interesting, cool angle where different types of ecosystems produce different types of cultures. And here's one particular one. And where did it go?
Desierto y selva
It's on this side that I find really interesting and charming here. I, I couldn't bring myself to erase this. I thought it was so wonderful from the emergence lecture. What you see is ecosystems: what sort of cultures do people invent if they're living in deserts versus rainforests?
And it turns out you invent totally different profiles. And this is the profile for desert dwellers. First off, you are far more likely than chance to invent a monotheistic religion. Rainforest dwellers likely to be polytheistic. Monotheistic desert dwellers have swarmed out of the Middle East for the last thousands of years and conquered most of the rest of the planet.
This is why our Earth is predominantly a Judeo-Christian-Muslim culture, shared culture, rather than like a Kwakiutl or Trobriand Islander one. That monotheism, along with that, a lifestyle of pastoralism, which makes sense if you are in a desert, semi-arid desert, any such thing. There's not a huge forest there for you to go get all sorts of plants and hunting animals and stuff.
Hunter-gatherers you are unlikely to be. It's a hell of a place to try to farm. And desert environments are highly likely to produce pastoralist people, people who wander the grasslands with their herds of goats and sheep and cows and camels and yaks. Yaks. People living in the far north of Asia where it defaults in a sense to being a desert environment in terms of tundra everywhere you look.
But pastoralism: nomadic cow people, sheep people, wow, just like all those patriarchs in the Old Testament. What else do you see at a higher than expected rate in desert cultures? Polygamy. You don't see a high rate in rainforest dwellers. Polygamy. You also see higher than expected rates of eight-year-olds being married off to 60-year-old geezers and things like that.
La cultura del honor
What you also see is what is termed a culture of honor, which is a system, a cultural set of values that's highly militaristic, that typically involves warrior classes, age groups who are designated as warriors for whatever number of years and spend most of their next 10 years raiding the neighbors to rustle their cattle or camels or defending you when they come back to do the same.
You get a whole cultural mindset that the only appropriate response to any sort of insult is massive retaliation because you and your family and your ancestors and your descendants have been dishonored if you turn the other cheek: vendettas, clan wars, feuds, all that sort of thing. And that's built into it. What you also see, and most relevant for us, is desert-descended, monotheistic, pastoralist, polygamous invent cultures that have the strictest strictures against whatever counts as non-conforming sexual behavior in that society.
Like women getting some say as to who they marry, like women having something that defaults into being relationships outside of their marriage, things of that sort. Incredibly strong, harsh emphasis on female chastity, female fidelity, all of that. And that's a big feature of all of those cultures. And what are we describing?
These are the cultures as being honor cultures, cultures of honor killings. A member of your extended family, a girl, a woman has dishonored the whole family by something outrageous, like expressing that she doesn't want to marry the guy that she's about to be introduced to for the first time in her life. She runs away from it, anything like that.
She expresses an alternative opinion, things like that. And what is horrifyingly common in cultures of honor like that are honor killings of your daughter, your sister, your niece. You and the entire family do it because if you don't do it, she will have brought dishonor on your family. And one of the most interesting things out there is when you look at cultural groups, ethnic groups, and so on, that have relatively recently come to the United States, as in the last few generations, things of that sort, how often people coming from desert pastoralist cultures are still carrying out honor killings in Westernized countries.
And some horrifying examples of that in terms of culture of honor playing out and honor killings of boys, brothers, sons, all of that. Yeah, exactly as you would guess, guys who are gay and act upon it. And that's where you get the same not only tolerated killing, culturally celebrated. You go out and you and all your male relatives have just killed your daughter because she has done something as outrageous as living in American suburb that you immigrated to, something as outrageous as talking to a boy after school.
Circuncisión y clitoridectomía
You wind up being celebrated in large parts of your community, the more conservative parts. Okay, final issue, final issue. Desert-derived cultures have invented two really interesting ways of mutilating the genitals of their children: female genital mutilation, male genital mutilation. Let's look first at male genital mutilation, circumcision. Circumcision is an invention of desert cultures of nomadic pastoralists.
And there's a very logical reason for it, which is: if you are of a tribe, a nomadic group, and you are constantly in the process of being nomadic, passing through areas of other groups, there's potentially the temptation to decide the grass is greener with those folks. "You know what, I'm going to bail out on my folks and go join them and become one of them." And what male circumcision does is, "You're never going to pass there." There's no way you can ever convince those folks you're one of them instead of where you came from.
It is a badge of identification. It is a green beard, in a sense. Or so. And you see it in cultures where their challenge is not to recruit new members, but where their challenge is to retain current members, because you may be having a tough period wandering with your half-dead cows and those folks appear to be doing much better.
This male genital mutilation makes things much less likely to occur like that. Female genital mutilation is an outgrowth of this as well. When you have nomadic pastoralist cultures, what that means is there's times of year where the fields that are green are 10 miles away, and half the men in the village are out there with the cows or the camels or the sheep, whatever, where they're bivouacking there and they stay there for a month or two.
There's periods where the men in relationships and couples there and stuff are away for a long period of time. And it's in those cultures that you have evolved clitoridectomies. And the utility there is obvious: not because it keeps you from deciding you want to skip out and join another group, it's for making sure that you will not be getting any sexual pleasure and making infidelity that much less likely while the guy is away.
That should be pointed out, that has a seeming Western European equivalent, which is back when all sorts of guys were picking up and disappearing for years on end because they were off fighting the Crusades and getting Christendom or at least slaughtering peasants. And during the Crusades started the myth that some of these upper-class crusaders who would be gone for long periods, who invented chastity belts.
And the overwhelming evidence is that was an urban myth of like crusaders back when, they never actually existed or if they did, in tiny numbers. Okay, so we are now up to our last category, having gotten through culture and ecological influences: evolution. What does evolution have to do with sexual behavior?
La evolución del comportamiento sexual
And the first thing, starting off right off the bat, is to ask the most basic question: why did we evolve sexual reproduction when the original version was asexual? It increases variability. And that turned out to be very adaptive for a subset of Earth's organisms that do sexual reproduction. So, now making sense of it: why do we have sex?
And it's obvious from everything we learned early on is to leave as many copies of your genes as possible. Until you get to humans and other species that have non-reproductive sex, and where you can't tell if somebody's ovulating, that's, so it's obviously not for that. And for a while there was a theory floating around that what sex is good for is social cohesion, "it makes societies more cohesive." And this was put forward by this anthropologist, British, named Solly Zuckerman, who was this polymath who had influences in all sorts of fields, and his role in sort of the history of them is that he managed to be wrong in an amazing number of different disciplines.
So, here was the social cohesion hypothesis: "Wow, people having sex makes everybody get along." Yeah, right. It does very much the opposite in most cases. Unless you're a bonobo, sex is not a reliable mechanism for decreasing societal tensions, group tensions. It is often exactly the opposite. So, what are the main things that people focus on when looking at the evolution of sexual behavior?
The starting point for all theorizing is a very simple fact that unless you are a truly weirdo mammal, overwhelmingly, it is far more expensive to reproduce if you are a female than if you are a male. For males, it's basically you need a couple of sperm and you're in business. For females, it's the cost of pregnancy, which is enormous and often a major source of mortality.
And even if you're in the most perfect pair-bonded relationship where you're splitting it evenly, it's still the cost of pregnancy and the cost of child rearing shared on top of that, or in tournament species, pretty much alone that females are facing a much, much bigger expense in order to pass on copies of their genes than males.
And out of this comes the building block of all of this stuff, which is males don't have to be as picky as females because all they need to pay for is a few sperm and they're off to the next county kind of thing. That this produces a basic asymmetry in the evolution of reproductive behavior.
Acceso lineal y estrategias alternativas
And where you see that pattern most dramatically is, of course, in tournament species, and where you see the least of it is with classic pair-bonding species. Tournament species, especially primates, what this gave rise to is what every primatologist believed in back when, what was called the linear access model of male mating, which is: you get a whole bunch of male baboons, and there's number one in the hierarchy, and if there's one female who is in estrus that day, he gets the female.
And if there's two females in estrus that day, numbers one and two males in the hierarchy get the females. And three, and they get the females and go on down the line, with, of course, some sort of ranking of female desirability at that. And that is what everybody got raised in in primatology all along, and we will see how that isn't quite so.
But other realms in which sort of this plays out, just in terms of the cost of this, even in pair-bonding species, even if a male does all of the child care, and that is approached in some of the South American pair-bonded monkeys, females are still having to expend way more energy. Okay, so this sets us up, this basic asymmetry sets us up for making sense of male-male competition for reproductive access.
And what that produces is the single most common cause of violence and killing, interpersonal violence on this planet, no matter what primate you are looking at, which is one male killing another male either over direct or indirect competition for access to a female. Universal. Every culture looked at, that is near the top of the list.
What is second typically on the lists are men doing violent things, homicidal things to women, built over suspicion of infidelity or rejection, not having your desires fulfilled. So, male-male competition, an enormous percentage of it is built around this sort of thing. And this generates obviously the linear access model. If the deal is if there's only one female who's fertile, you want to mate with her, you want to be alpha.
And if there can't be that, you want to be beta. And thus, we get ostensibly the whole driving force on male-male competition and formation of hierarchies because it pays off reproductively. We already know another domain of male-male reproductive competition, back oh so many weeks: sperm competition. Sperm trying to poison each other, sperm cooperating with sperm from close relatives to try to outrun stranger sperm, all of that.
So, that's another domain. Another domain is alternative strategies, a concept that has become very, very well-studied, especially in primate behavior: alternative male strategies. Rather than overtly competing for high rank in the male hierarchy, after which linear access is going to explain everything about the genes you pass on. Alternative strategies. You see alternative strategies in like fish species where there's a single breeding dominant male, and some other male will change phenotype, will look like a female but actually be a male and can hide out there and surreptitiously mate that way.
We are going to see a very interesting alternative male strategy among primates shortly. But what this brings us to is one of the alternative strategies, just the dramatic foreshadowing of what I just referred to as another option with primates that we'll see about, is to be a nice guy and work on male-female affiliation instead of male-male competition.
We will get to that. Another alternative strategy is one that is not heartwarming, which is coercive sex. Are we the only species that shows that? And that is not the case. And there's all sorts of horrible anthropomorphizing crap that came out in the literature. Mallard ducks will occasionally have coercive sex in females.
So, "Aha! The mallard duck model for why rape is deeply embedded in the human evolutionary history!" You know, garbage like that. It only even makes sense to talk about in the context, at least, of other primates. Two examples. The first one from my baboons. And over the course of 30 plus seasons watching them, on only two occasions did I see something which someone may initially say, "You are anthropomorphizing," something that looked like rape.
Something that I think fit the exact definition of it, in that it was a male attempting to mate with a female who was not in estrus, who tried to fight him off, who tried to run away, who was very convincingly pained like hell when she was penetrated. And I've seen that only twice.
And it was the same circumstance: on the day that an alpha male has been toppled from his alpha position, he goes and does that to one of the females. Incredibly rare. Nonetheless, the fact that both of those were that, telling you rape is power, rape is displacement. Even a baboon male would know that that was not about passing on copies of his genes.
Los orangutanes: «el desarrollo detenido»
And then we get to the very troubling picture of orangutans. Old model of orangutans: you get a bunch of orangs in your zoo enclosure or whatever, and there's this one big dominant male, and he's got all this secondary sexual characteristic stuff, and he's unmissable, and he's totally dominating all these young, squirrely males who are all like these immature guys that haven't even matured yet.
And then you notice something interesting. You take like a 10-year vacation, and you come back to see the orangs, and still the same big alpha male. And it's still the same little squirrely juvenile males that he's bossing around. Wait a second, they can't still be juveniles, they're 10 years older!
And out of that formed the model that there are two male orangutan morphs. There's the dominant one who has all the secondary sexual characteristics and dominates mating and all of that, and stresses the hell out of the subordinates who are stressed so much that they go into what was termed arrested development. They don't hit puberty because they're stressed out of their minds from this big guy, that they never get the endocrine profile for that, all of that.
And seemingly voting for that is, at some point the alpha male dies, or he gets sent off to a zoo on the other side of the world or so, and the highest ranking of the rest of these little juveniles, over the course of the next few months, suddenly turns into a big secondarily sexual male with all the flanges and three times the body weight and the long hair and all of that.
As soon as the spot opens up, the highest ranking of these, you know, frozen in and pre-puberty, hassled, traumatized males now turns into a high ranking one. And it turns out that's not the case at all. And this was research that came out over the last few decades looking at hormone levels in these guys.
And what would be your, your prediction with the old model? These squirrely little guys who were prepubescent for hundreds of years and all of that, they're going to have very low levels of testosterone and very high levels of glucocorticoids, stress hormones. And what turned out is you see exactly the opposite. They are fully mature in terms of sex hormone levels, and they are making plenty of sperm and all of that.
And they don't have particularly elevated stress hormone levels. This is not them being stressed into being infertile and never hitting puberty. This is an alternative strategy. An alternative strategy where they are much less conspicuous going about having sex. This is where the heartwarming totally disappears. What is the alternative strategy?
Something that by human definition and by baboon definition from a few minutes ago counts as rape. These arrested development, not really arrested development, males have significantly high rates of coercively having sex with females and that increasing their reproductive success. So, that's part of the landscape: male-male competition and especially in species where all you have to do is pay a couple of sperm, and alternative strategies, more and more appreciated.
Hembras: competencia y elección
What about female-female sexual competition? And where you see it predictably, of course, is in pair-bonding species. If like all you're getting from your tournament species guy is some sperm and somebody else can get it, what you're getting in a, in a mate in a pair-bonded species is a guy who's going to stick around and do at least half the child care and stuff.
And you spot someone who is a prince in that regard, and that's where you get high levels of female-female aggression, competition for paternally competent males. So, a very different picture there. Now, amid this, out came a major revolution in primatology. And this was triggered by Sarah Hrdy, the person who first discovered competitive infanticide.
And what did she report? When you look at the data, the linear access models made no sense at all. There was no evidence to support them. It was not the case that the alpha had the highest reproductive success, next in line, next in line, next in line, as people began to do things like figure out paternity from blood samples, urine samples, things of that.
The linear access model wasn't actually occurring. What you were having instead was a very different profile of which males were passing on their genes. And she introduced this crazy notion that, uh, females have some choice in the matter. And female choice became a trendy topic, a trendy term at that point because you would see that females did have some degree of control.
Baboons: a male baboon is like three times the weight of a female; he's got gigantic canines, all of that. Where does female choice come in? So, that male is in a consort with a female who wants nothing to do with this lump. And she does. And he's like walking right behind her the entire day.
What does she do? She doesn't cooperate when he tries to mate and mount her. She walks away. When he starts foraging and he figures there's a time for a picnic, she picks up and goes. And he's got to like scramble to catch up with her. They just wear down the males. And with a certain frequency, the guy walks away and gives up the consortship because it's too much of a drag.
With a certain frequency, the male instead gets frustrated enough that he attacks the female, where the risks of death are coming in. But assume this is the one where the male moves off. Whatever. Next male in the hierarchy is there. He's now going to come in. Here's something the females really do when they're good at this female choice stuff: they don't just keep on the move all the time, so this poor guy is like half dead and starving.
What they do is they keep walking right over to one of the main competitors of the male they're stuck with. Have them walk right past them, things like that, to generate levels of tension, enormous tension. And what's likely to happen then?
The two males get into a fight where they go chasing each other around a quarter mile of stuff, and they spend the next 15 minutes busy with it. And what does the female do?
She runs off to the bushes and mates with a guy who she actually wants to mate with. That's where you get it. And stolen copulations is only one of the many, most of them too foul to use jargon for, when females manage to get their guy off fighting with another one and they run to the bushes.
Los «buenos chicos»
So, now we get this critical question: what do female baboons want when they can go and hook up with anyone in the bushes? And who is it that they want? And here's where we get the truly, truly radical finding that is so surprising and counterintuitive that nobody could have imagined this. Who do females choose to mate with?
Nice guys. Nice guys. Guys who they have a grooming relationship from over the years. Someone who may have fathered their previous kid and is like kind of nice to the kid. Every now and then will carry the kid around. Nice guys. Males who do not do a whole bunch of displacement aggression. That's who they want to wind up with.
Can you believe how wonderful this is? Nice guys not finishing last. And it turns out a significant percentage of matings and births among baboons involve a female winding up with the nice guy, the not so platonic "just friends" relationship after all, but the "grooming with benefits" version. So, that's an alternative strategy to females by which she manages to get some control.
Another version of some control: species in which females can store away sperm, can sequester sperm from different males in different compartments, and then in a sense physiologically compare them and dump the sperm that are not optimal and go with the guy who has better sperm by whatever standards. Snakes do this. They do sperm storage and sperm dumping from multiple different males.
La monogamia
So, input from females in that regard. Okay, this now brings us to our next issue of the evolution of sexual behavior: monogamy. Monogamy. From the very first in this, we're dealing with pair-bonding species versus tournament species. And when you look at all the social species out there, monogamy is far and away the rarer one.
And when you look at zoologically, taxonomically, where monogamy pops up, it's not one cluster of one related species. It has popped up independently over and over in various places. What are the driving forces for the evolution of monogamy?
The main one, the one for which there's the best evidence, and this is the work of this guy named Tim Clutton-Brock, that's actually his last name. He's one of these hyphenated Brits at Oxford, and he is at Oxford. Tim Clutton-Brock, who sort of showed that monogamy is mostly likely to arrive in, arise in ecosystems where resources are patchy and widely distributed.
What does that mean? A female will have to settle in around one of these resources and another female around another. And they're too far apart for one male to try to do the tournament species nonsense of sort of accessing all of them. And out of that evolves monogamy. Another version: it evolved out of some mutation in vasopressin and oxytocin related genes.
Another finding for which there's evidence is the notion that monogamy evolved in species that previously had high rates of male infanticide. The male sticks around to try to protect the kid. So, some logical ecological, social structural reasons why monogamy has evolved fairly rarely across social species and stuff. And once again, that emphasis from two days ago, that in pair-bonding species there's potentially a world of difference between sexual monogamy and social monogamy.
And what you see again in voles, even those wonderful prairie voles singing heartwarming from the grasslands about the wonders of monogamy, prairie vole pair bonding is very, very powerfully socially monogamous. Sexually monogamous? Maybe not as much. There is male extra-pair matings on some occasions there. So, the contrast between the two. So, of course, we now get to the critical question: what's up with humans?
¿Y los humanos?
And we already know the answer to that in terms of monogamy. By every measure we looked at all these weeks back, humans are neither a classic tournament species nor a classic pair-bonding species in terms of size difference between the sexes, differences in lifespan, muscle mass, metabolic demands, lung capacity, sperm count in human males versus primate pair-bonders or primate tournament species.
By every regard, we are right in the middle. We are right in the middle with a lot of variability going on there. And I think this explains all sorts of intensely confusing things about human sexual behavior as follows. The majority of cultures on this planet allow polygamy. Nonetheless, the majority of men in polygamous cultures are in monogamous marriages.
What's that about? This is one of two types of polygyny that emerges. One, sorry, one of two types of polygyny that emerges: economic polygyny, where the males who are polygamous in the society are the ones who are the wealthier ones, higher status, and they can more cows that they can use to buy a new wife and that sort of thing.
Economic or demographic polygyny. This is a culture of honor population where like a lot of the guys get killed fighting during the warrior stage and there's a shortage of men. It's in the economic polygynous societies that you see they're the most common form of polygyny where nonetheless most of the men in those societies are in monogamous relationships, and nonetheless most of those guys would happily be polygamous if they could afford to do so.
Then we look at Western populations: 50% divorce rates, which nonetheless are not made up of 50% of people who get divorced, instead of serial divorcers. And we've got all the cultural stuff where we applaud monogamy and your 100th wedding anniversary while being irresistibly pulled to all the exceptions to that and the gossip pages and stuff and all they were exploring with extra-marital relationships and ethical extra-marital relationships and polyamory and all these new trendy things.
Humans are right in the middle, confused as hell, with nothing consistent. Okay, how about the evolution of sexual orientation? A hell of a lot more thinking and research has gone into male issues of sexual orientation than females. But what's known about males is dealing with like a major puzzle in society after society, with or without hideous amounts of discrimination, persecution, all of that.
La evolución de la orientación sexual
On the average, gay men leave fewer copies of their genes. There's a subset historically of gay men who were closeted and had kids and all of that, but overall, gay men leave fewer copies of their genes than do their brothers. That is the cleanest comparison we can make. Whoa!
By all the rules of Darwin then, this is maladaptive. Why is this persistent? Why is this in every culture on Earth and roughly the same incidence, even in the face of horrible persecution? All what?
Why is it still sticking around if it's maladaptive? Two arguments, two bits of evidence supporting it. The first one is the getting back to, I think we've already talked about this, in so far as you're talking about evolution of sexual orientation, you've just committed yourself to genes having at least something to do with it.
And this is the whole notion of full expression of genetic traits: homozygosity versus partial expression, heterozygosity. And we've just seen a whole bunch of cases in human genetics where the full-blown version is adverse, but there's a reproductive advantage to the heterozygotic partial form. And in this version, if insofar as there's genes driving it, the full-blown homozygotic version of sexual orientation genes causes very decreased reproductive success.
But the advantages, the heterozygotic advantages, are so wonderful for the close relatives that that outweighs the deleterious consequences of the homozygotic version. Some evidence for this: the siblings of gay men, for example, have higher reproductive successes, not only than their gay brother but of the population in general. There's some sort of boost that happens there.
Another feature of that boost could very well be economic rather than genetic. And this is referred to as the helper at the nest syndrome, the rich uncle. The uncle who has lots of money and is not spending it on any kids and winds up spending on the nieces and nephews. Kin selection of their siblings.
Oh, and what the studies show is in terms of who money is bequeathed to, on the average, gay uncles leave much more money in their wills to kids than straight uncles do. So, that as a potentially source of benefit there. Okay, so all of this leads us now to, in some ways, the final most demanding question, which we're only going to be able to start here and not finish, which is: so, all is factored in, what is the evolution of attractiveness?
La evolución del atractivo
Who do we find to be attractive? Who do we, we social mammals, we social primates, we humans, we humans of this sex or that sex, of this orientation or that, what is the basis of attraction?
And the first thing to get into is an area of profound screwed-up confusion. Just as like the insular cortex confuses gustatory disgust with moral disgust, all of that. Another part of the brain, a frontal cortical area, has something to do with confusing internal beauty and external beauty, external attractiveness. And once we invented concepts like people like having good souls or whatever version you came up with, a confusion between the two, a yoking of the two.
And like every Victorian writer back there was talking about how external beauty is a reflection of your internal beauty. Your brain has a lot of problems distinguishing between good acts and good looks. And this comes through in imaging studies, for example, where you got somebody in the scanner, either sex, and what they're doing is looking at pictures of people and rating how attractive they seem.
And then reading a paragraph about something or other that somebody did and rating how moral or immoral it was. And now a picture alternating back and forth. And what was shown was a considerable amount of overlap as to which areas of the brain activated when we are assessing the beauty of moral behavior and the beauty of faces.
We are using a lot of the same neural circuitry, and it is easy to confuse the two. And before you know it, you are treating somebody way better than you would have by chance because they're attractive, or more likely to hire them, or more likely to acquit them, or that whole world of confidence.
So, the first thing that has to be remembered when looking at the evolution of attraction is that by the time it gets to us, it is confused in the brain with all sorts of other things. Good. So, at the top of the list of what social species look for in a mate is something that nobody anticipated, see, bizarre as hell, which is symmetry.
La simetría
Symmetry of the face, symmetry of the body. Every species out there, I believe, like Drosophila even, all of that, incredibly widespread. How was this discovered? This was a criminologist in the 19th century, Lombroso, criminologist, who decided that he understood criminology enough he could determine, he could predict it in two ways. One was whether the person had bumps on their head of a certain pattern – phrenology.
The other is, "Whoa, all of those criminals kind of have those same criminal faces. I could tell if somebody's criminal or not just by looking at their face. Why don't I teach the world what a criminal face, a composite criminal face, looks like?" And he did this very clever thing. He had pictures of different criminals being arraigned and all of that, and they were put on sheets of glass and superimposed them, some like ancient Photoshop sort of thing.
And when all the faces were overlapped, what his plan was is you could see out of that would come a composite face. "This is the face of a criminal. This is how you recognize them." And that's not what happened. None of that appeared to be the case. Instead, what you got was everybody saying, "Huh, that's a, like that composite face, that's, that's kind of a good-looking guy." And since then, what people have learned is when you make composites of faces, when you average them out over a whole bunch of faces, the composite face is consistently rated as more attractive than any of the individual ones.
What is that phenomenon about? Compositing, averaging out facial features, makes them symmetrical. What is asymmetry a marker of? Back to this photograph from the beginning of the course. Asymmetry. Asymmetry is a marker of poor health. Asymmetry is a marker of a history of injuries and infestations and all of that. Symmetry is sort of one of the markers of a very healthy body.
And that's something that people find attractive. That's something that goats find attractive. That's something. Symmetry is a hugely influencing factor in mate attraction. And you see that manifested in all sorts of cool studies now where you can subtly manipulate pictures and stuff, but this is something that's been known for like more than a century.
So, symmetry. What next? What next? You will have to hold on to your seats and wait till Monday to find out what's next when we continue this, finishing up this whole section before we move on to aggression and counters to aggression.
Dónde estamos: el comportamiento sexual
Vale, vamos allá. ¿Dónde estamos a estas alturas? Nuestro primer gran tema sin encajonar: hemos pasado ya por la conducta sexual, por la conducta en sí, por lo que ocurre en el cerebro de forma aguda, por los estímulos del entorno inmediato que juegan algún papel, por el efecto de las hormonas esta mañana sobre todo lo anterior, y por la estructura cerebral que emergió en los años o las décadas previas de tu vida, la adolescencia, la infancia.
Y hemos llegado. Todavía nos queda trabajo. Hemos llegado muy lejos y aún nos quedan kilómetros que andar antes de dormir, porque ahora tenemos que mirar lo que ocurre durante la vida fetal. ¿Qué tiene que ver la vida fetal con la conducta sexual, con los patrones de identidad sexual, con la orientación sexual?
Perinatal, no solo prenatal
Y pasan un montón de cosas interesantes. Para empezar, cuando hablamos de humanos hablamos del periodo prenatal, pero muchas veces hablamos en realidad del periodo perinatal: el periodo antes del nacimiento y justo después. ¿Y por qué?
Los humanos nacemos proporcionalmente más inmaduros, más fetales, que ninguna otra especie. El asunto es que tenemos la cabeza tan grande que tenemos que nacer unos cuatro meses antes de lo que naceríamos si fuéramos cualquier otro mamífero, para que la cabeza pase por el arco pélvico de la madre. Y por eso los humanos, justo al nacer, seguimos siendo un poco fetales.
Efectos organizacionales y activacionales
Así que algunas de las cosas de las que hablamos, que en otras especies serían un fenómeno puramente fetal y prenatal, en nosotros son a menudo perinatales, siguen ocurriendo un poco después. Empezamos, pues, mirando las hormonas. Y si miramos las hormonas durante la vida fetal, y ya miramos hormonas esta mañana después del desayuno, lo que tenemos aquí es una gran dicotomía dentro de la endocrinología entre lo que se llaman efectos organizacionales de las hormonas y efectos activacionales.
Efectos organizacionales: el efecto de las hormonas sobre cómo se está construyendo tu cerebro durante la vida fetal o inmediatamente después. Activacionales: qué tipo de estímulos, qué hormonas van a desencadenar qué conductas, en función de qué tipo de efectos organizacionales hubo durante la vida prenatal. Y hay todo tipo de experimentos con monos que muestran que si le das a un mono un entorno hormonal prenatal y luego manipulas otro muy distinto, aquello no tiene efecto a menos que esta hormona vaya emparejada con esta otra.
La diferenciación sexual del cerebro fetal
Organizacional frente a activacional. Es jerga que se usa muchísimo en el campo. Vamos a ver ahora cómo el cerebro, el cerebro prenatal, se va diferenciando sexualmente. Y lo principal que quiero subrayar aquí es que no quiero hablar del tema, porque es un asunto complicadísimo y es miserablemente inesperado en sus vueltas y revueltas, con hormonas de todo tipo y testosterona convirtiéndose en otras hormonas y ejerciendo así sus efectos, y funciona de manera totalmente distinta si miras un cobaya, un mono o a nosotros.
Así que vamos a saltarnos los detalles de la diferenciación sexual del cerebro fetal y a quedarnos con dos ideas para llevar. La primera es que en el campo ha existido siempre una especie de dogma, ya desde mi infancia, cuando yo estudiaba la diferenciación sexual del cerebro: el modelo por defecto. Si tú, como feto, segregabas testosterona, te convertías en macho.
Si tú, como feto, no segregabas testosterona, te convertías en hembra. Daba igual qué más segregaras: te ibas, y esta era la jerga, te ibas por defecto al fenotipo femenino. O sea que el macho requiere una estimulación endocrina activa y la hembra es, ya sabes, lo que sea, tú no hiciste eso, así que supongo que serás hembra.
Y ese dogma, como era de prever, ha quedado arrumbado más recientemente: la diferenciación sexual es un proceso muy activo en los dos sexos. Y el hecho de que no sea un simple «tienes esto, eres macho; no tienes esto, eres hembra» va a explicar muchas maneras interesantes en que los aspectos de la diferenciación del cerebro y del cuerpo pueden disociarse, precisamente porque no es un simple modelo por defecto.
La otra cosa que sale de ahí es el punto clave: el cuerpo, el cuerpo, todo lo que no es eso, tu cuerpo se diferencia sexualmente pronto, durante la vida fetal. Tu cerebro no se diferencia sexualmente hasta más tarde. Eso es interesante. ¿Y qué implica eso?
Eso abre la posibilidad de que haya un desajuste entre la diferenciación del cuerpo y la del cerebro, porque ocurren en momentos distintos. Ya veremos las implicaciones. Ahora bien, lo que consiguen esas dos piezas —que no sea solo cuestión de defecto, o tienes testosterona o no y ya está, y que no sea el cuento simple de que tu cuerpo se diferencia a la vez; que sean procesos activos de diferenciación en los dos sexos, con el cuerpo diferenciándose antes en la vida fetal— es lo que espero haberte ya demostrado con pruebas sólidas: que el modelo binario de las diferencias sexuales humanas, biológicamente, simplemente no se sostiene.
La vieja cascada binaria
Y en su lugar tienes todo tipo de versiones de lo que ocurre. Aquí tenemos lo que se vería como el viejo dogma de las diferencias sexuales: cómo sale una niña y cómo sale un niño, y qué pasa ahí. Para empezar, está el sexo cromosómico. O eres XX o eres XY.
Y ya está, son los únicos sabores que hay, y con eso basta, porque según tu sexo cromosómico eso va a determinar tu sexo gonadal. ¿Fabricas ovarios o fabricas testículos?
Binario. Con el binario seguimos perfectamente, lo que nos lleva al siguiente binario: ¿segrega tu feto hormonas androgénicas o segrega hormonas estrogénicas y parecidas a la progesterona? Y es una u otra. Y así sigue la cadena. Aquí tienes XX frente a XY, que determina esto, que determina esto, que determina ahora cómo van a ser tus genitales.
Y ahí tienes los genitales femeninos y masculinos de serie, con entrega rápida tipo Amazon; vienen en dos sabores y eso es lo que tienes. O más desafíos al binario, como veremos en un momento. Caracteres sexuales secundarios. Una vez que todo esto está en marcha y las hormonas hacen cosas con tus folículos pilosos, con lo que te va a pasar a los 12 años, con la masa muscular y con lo grave que va a ser tu voz de media, todo eso.
Todo eso ocurre por todo el cuerpo fetal. Y luego, ah, sí, como último paso, vamos a ocuparnos de diferenciar sexualmente el cerebro. Visión clásica: empiezas con un sistema cromosómico binario, que determina esto, que determina esto, que determina esto, que determina esto, y así sucesivamente. Pues bien, en lo que nos vamos a fijar aquí es en que eso no es lo que pasa en absoluto.
Cromosomas, gónadas y hormonas: los desafíos al binario
En cada paso del camino puede haber disociación respecto de todos los demás pasos. Y en cada paso del camino puede generarse algo que desafía la dicotomía binaria estricta. Empecemos por el nivel cromosómico: hay dos tipos de humanos, sí, unos son XX y otros XY. Eso no es así en absoluto. Hay todo tipo de variantes, ciertamente muy raras: XXY, XYY, XXX.
Todas ellas aparecen. Esto no viene solo en dos sabores. Y hay todo tipo de implicaciones interesantes, río abajo, de tener una de estas composiciones cromosómicas sexuales atípicas en tus células, en cuanto a lo que ocurre después. Vale, así que eso no es necesariamente binario. Gónadas: o tienes ovarios o tienes testículos.
Pero puedes encontrar cosas intermedias. Una versión es algo llamado síndrome ovotesticular, en el que tienes un XX perfectamente normal, o un XY perfectamente normal, o cualquiera de estos perfectamente normal, pero el fallo ocurre en algún punto de este paso y acabas con alguien que tiene una gónada en mosaico, mitad tejido ovárico y mitad tejido testicular.
Que la persona tenga un fenotipo externo masculino o femenino: eso puede aparecer muy rara vez, pero puede aparecer. Luego está algo llamado 46,XY DSD. Ay, Dios, tampoco me acuerdo de ese. Tienes ese y tienes otra versión de mosaico. Puedes tener a alguien que es cromosómicamente varón, como se ve aquí, con sus testículos y su pene y todos esos avíos, y además con un útero y unas trompas de Falopio, las dos cosas apareciendo a la vez.
Esto puede ocurrir. Vale, lo siguiente: en el nivel endocrino tampoco hay una dicotomía estricta. Y ya has oído las pruebas de ello: las mujeres, las hembras de mamífero de todo tipo, segregan cierta cantidad de hormonas sexuales masculinas, andrógenos. Lo vimos hace dos días o hace cuatro. No salen de los ovarios, salen de las glándulas suprarrenales.
Y no es una tonelada, pero es suficiente: alrededor del 10 % de los niveles masculinos. Es suficiente para tener efecto sobre la conducta sexual femenina, como vimos, porque juegan un papel en la conducta sexual proceptiva de las mujeres, en el deseo sexual, la libido, ese tipo de cosas. Así que ahí no hay una separación clara. Y luego entramos en un mundo muy interesante, donde lo de «tienes dos sabores de genitales» se desmorona.
Insensibilidad a los andrógenos: «su hija es su hijo»
Primera versión, la primera, como se ve aquí: tienes una hija. Tienes una hija, es fenotípicamente una hija. Todo parece perfectamente de hija y las cosas van bien. Y cuando tiene unos 11 años, los dos primeros niños de su clase empiezan a tener la regla y tal, y seis meses después un montón más de niños ya la tienen y tu hija todavía no, pero ya sabes, cosas de la variabilidad.
Y cumple 12 y cumple 13 y todavía no le ha venido la regla y a todas las demás sí, y eso es un infierno para una preadolescente de «¡por favor, que no me pase nada distinto a los demás!». Y tu hija va muy por detrás. Y por fin la llevas a un médico que le mira todo tipo de cosas y acaba haciéndole exploraciones pélvicas y tal, y vuelve con una de dos respuestas posibles, según la escuela de ética médica a la que te adhieras.
El primer enfoque posible es que el médico se siente y diga: «Tiene usted una hija maravillosa, preciosa y totalmente sana. Lo único es que, por desgracia, nunca va a poder tener hijos. Ahí arriba hay un problema reproductivo y por eso no ha empezado a tener la regla.» O puedes dar la explicación biológicamente más honesta, que es: «Mire, esta hija suya, su hija en realidad es su hijo.»
Este hijo suyo tiene cromosomas XY y tiene testículos ahí dentro, normalmente muy arriba, en los costados, sin descender. Y suelta testosterona a chorros. Su hijo está segregando toneladas y toneladas de testosterona.» ¿Qué está pasando aquí?
Y lo que tenemos es lo que se llama síndrome de insensibilidad a los andrógenos, quizá más conocido como síndrome de feminización testicular. ¿Qué está pasando ahí? Espera un momento: tienes XY, tienes testículos, tienes testosterona saliendo a raudales. ¿Qué está ocurriendo?
Tienes una mutación en el receptor de la testosterona y el receptor no responde a ella. Y como resultado, en muchos sentidos, tienes un fenotipo femenino. Y eso suele ser un shock para los padres, y a la vez es perfectamente compatible con una vida posterior con identidad femenina. Es como si pasara algo raro por dentro, pero insisto: genitales femeninos totalmente normales dentro de un cuadro de composición XY, por el problema del receptor.
5-alfa reductasa y las dos poblaciones aisladas
Ahora hay una versión aún más interesante de esto: la 5-alfa reductasa. La 5-alfa reductasa es una de las enzimas que fabrican las hormonas esteroideas. Todas las hormonas esteroideas se fabrican a partir del colesterol. Estructuralmente se parecen todas; no intentes apuntar esto si no te interesa la bioquímica, pero estructuralmente todas descienden del colesterol: estrógenos, progesterona, testosterona, glucocorticoides, mineralocorticoides.
Estructuralmente son así, todas tienen una vía de síntesis intrincadamente solapada. Y resulta que esta enzima, hay una mutación en ella, y como consecuencia, en los machos se fabrica y se segrega muy, muy, muy poca testosterona. Y lo que obtienes es un niño que nace con fenotipo femenino exactamente en todas estas líneas, en genitales y en todo lo demás, a pesar de... bueno, no, en este caso, testosterona muy baja, testículos normales, XY normal, pero fenotipo femenino, porque se fabrican cantidades minúsculas de testosterona, insuficientes para tener un efecto masculinizante al principio de la vida.
Vale, tienes una hija, perfecto. Y entonces llega la pubertad, cuando los niveles de testosterona suben y por fin suben lo suficiente. Queda bastante sistema en pie: es un quinto de lo que habría sido, así que pasas de que sea esencialmente indetectable a que por fin llegue una poca señal de testosterona con la pubertad, y tu criatura cambia de sexo espontáneamente, de sexo genital.
Así que todo esto tiene que ser bastante interesante. Para mi gusto, lo más interesante es lo antropológico: esta mutación se ha encontrado en dos poblaciones de la Tierra. Una es una población muy aislada y consanguínea que vive en las tierras altas de Nueva Guinea, y la otra, una población bastante aislada y consanguínea que vive en las tierras altas de la República Dominicana.
Y las dos culturas tienen una incidencia alta de esta mutación. Me estoy inventando el número, un 5 %, un 10 %, quién sabe. Sea cual sea, las dos culturas lo tienen y las dos lo han acomodado con total normalidad. Es simplemente algo que pasa: llegas a la pubertad y a veces te salen granos, a veces te sale una vagina.
Ya sabes, qué sé yo. No es para tanto. Una acomodación cultural total hacia el subconjunto de individuos que caen en esta categoría. Así que ya ves todas las maneras en que unos genitales pueden parecer de un sexo y ser en realidad del otro, o incluso pasar de uno a otro. Lo que es aún más frecuente es que nazcan criaturas con algún tipo de ambigüedad en los genitales, ambigüedad sexual, en la que a nivel genital no está del todo claro de qué sexo son.
Genitales ambiguos: casi el 2 % de la población
Y resulta que eso es asombrosamente común. Alguien de Brown, Anne Fausto-Sterling, ha dedicado su carrera a estudiar lo que se llaman personas intersex, de genitales ambiguos. Hay quien se pelea con ella por sus estadísticas y todo eso, pero ella ha llegado a un número: con qué frecuencia ocurre esto, por cualquiera de una variedad de razones.
Y lo que obtienes es una conclusión sorprendente: eliges una calle cualquiera de Estados Unidos y caminas por ella pasando junto a varias personas, y la probabilidad de pasar junto a alguien que nació con genitales sexualmente ambiguos es mayor que la de pasar junto a alguien con un CI de 150 o más.
«¡Uf! Esto es casi el 2 % de la población, según las investigaciones de Fausto-Sterling sobre esto.» Esto no es «ay, Dios mío, algo increíblemente raro»: esto es más frecuente en la sociedad que tener gente en ese rango de CI de la distribución. Y lo que se hace normalmente, lo más típico, es algún tipo de cirugía plástica para escoger un fenotipo en ese momento.
Y para adelante. Vale, así que tenemos esto determinando todos tus caracteres sexuales secundarios. Y basta con mirar que la masa muscular está en un continuo entre los dos sexos. El grosor medio de no sé qué de la laringe está en un continuo, y todo eso. Hay cero, cero casos de caracteres sexuales secundarios puramente binarios.
Así que vemos aquí todas las maneras en que el modelo binario simple de toda la vida tiene todo tipo de excepciones. Y en cierto modo se convierte entonces en una cuestión de gusto. ¿La conclusión es «uf, este modelo binario no se sostiene», o la conclusión es «sí, este es el modelo básico, la versión básica es binaria, pero salen estas excepciones raras y extravagantes, y podemos descontarlas y seguir diciendo que las cosas son binarias»?
Para mi gusto, cada vez que ves algo que está en casi el 2 % de la población, estás en el rango en que esto no es solo «ah, es tan raro que no necesito pensarlo, es una nota a pie de página en todos los manuales de endocrinología». Esto es de verdad lo que ocurre en todos estos niveles, y en particular en este.
El cerebro llega más tarde
El binario claro se va al garete. Llegamos así a la cuestión de lo último de nuestro «esto causa esto, que causa esto» completamente directo: qué pasa con la diferenciación sexual del cerebro. Y el punto clave, como ya he dicho, es que el cerebro se diferencia en una etapa más tardía de la vida fetal que todas estas cosas.
Así que aquí también puede haber disociación. Y en lo que se traduce esto es en: ¿ha mirado alguien los cerebros de personas trans y de personas cis para ver si hay diferencias?
Y la respuesta es que, si reúnes una muestra lo bastante grande y haces estadística sobre las medias, sí, hay diferencias. La conclusión original del campo se debe al trabajo de Dick Swaab, otra vez el mismo, que obtuvo la primera prueba de dimorfismo sexual en el cerebro humano. Swaab hizo ese estudio clásico a principios de los 90, con un trabajo y unos controles increíbles, mirando los cerebros de personas a las que se había asignado ser hombres o mujeres y que habían vivido toda su vida a gusto con ese sexo, frente a personas a las que se había asignado uno de los dos y que habían sido trans toda su vida, que se han sentido del otro.
Y recorriendo el cerebro, mirando sus sitios favoritos del hipotálamo, el núcleo del lecho de la estría terminal, algunas de las partes más fiablemente dimórficas del cerebro. Lo que vio en aquel primer estudio fue que si eres una persona trans que dice «aunque al nacer se me asignó este sexo», cuando miras su cerebro en esas áreas, el perfil es este.
¡Uf! Aquello fue un hallazgo realmente llamativo. Y parece darte un remate muy sencillo, que deshace todas las conclusiones anteriores. Las conclusiones viejas, ya sabes: «de vez en cuando sale gente que está hecha un lío con su sexo y tal, quién sabe, son cosas que pasan». Esto sugiere algo muy distinto: que hay personas cuyo cerebro es de un sexo determinado y que simplemente han tenido la suerte increíblemente mala de que les tocara el cuerpo equivocado.
Y en esa visión llegas a que esta es alguien que, por ejemplo, tiene los cromosomas, la maquinaria, las hormonas y todo eso de un sexo, y sin embargo su cerebro le dice que se siente del otro. Como no es de extrañar, dado a qué me dedico, si tuviera que votar, escucharía al cerebro siempre.
Esto no es el retrato de personas que están confusas de la cabeza. Es el retrato de un cerebro muy seguro y muy lúcido que ha quedado atrapado en el cuerpo equivocado. En los años posteriores, ese retrato se ha modificado un poco a medida que se han hecho más estudios. Sigue siendo algo que se parece mucho a la misma conclusión.
Cuando miras un número mucho mayor de las áreas sexualmente dimórficas del cerebro, lo que ves es que algunas son claramente, completamente, del tamaño del sexo con el que la persona se identifica, y no del que se le asignó. Otras están en algún punto intermedio de un continuo, y cosas así.
Así que ya no puedes decir que alguien que dice «aunque soy A, siempre me he sentido B» tenga todas las zonas dimórficas del cerebro con aspecto de B. Lo que sí puedes decir es que, cuando tienes a alguien a quien se le asignó el sexo A y que dice «me siento del sexo B», de una cosa puedes estar seguro: cuando miras el cerebro, no es puramente sexo A.
Tres modelos para la orientación sexual
Bien. Más efectos del entorno prenatal: ¿qué pasa con la orientación sexual? En términos generales ha habido modelos para hombres gais y para lesbianas. Vale, hombres gais. Tres modelos clásicos que explican qué tiene que ver la vida fetal con la orientación sexual adulta posterior. El primero, para los hombres, es el modelo de feminización: durante la vida fetal el cerebro no llega a masculinizarse del todo y lo que te queda es, fíjate, un resto del modelo por defecto: en ausencia de una señal clara de masculinización, caes por defecto en un algo femenino en el cerebro que predispone a alguien a ser un hombre gay más adelante.
Pruebas a favor y en contra: en contra está el hecho de que la feminización del cerebro y la masculinización del cerebro son ya dos conceptos completamente obsoletos, porque esto es un mosaico. Lo vimos antes, con todas las subpartes distintas y demás, así que no puede ser tan simple como el modelo antiguo de «mira, si no se te fabrica un cerebro masculino cuando eres feto, vas a ser un hombre gay». Lo otro que impide que eso valga como explicación completa, dentro de que hay algunas pruebas a favor, algunas pruebas de niveles reducidos de testosterona a los que se expone el feto, ese tipo de cosas.
Hay algunas pruebas de eso, pero hay algo con lo que no tiene nada que ver: los viejos estereotipos clásicos de las culturas occidentales sobre los hombres gais como más feminizados en sus estilos de conducta estereotípicos, o lo que sea, como más femeninos. Ese fue siempre el cliché. Y se vino abajo, de forma muy interesante, en los años ochenta, cuando estalló el sida y la gente moría a montones.
Y de pronto empezó a ser importante saber algo sobre la conducta sexual entre hombres gais, para mirar los patrones de propagación y entender la infectividad y todo eso. Y todo un cuerpo de investigadores salió por primera vez a intentar obtener datos sobre esto. Para empezar, produjo técnicas muy interesantes para aquellos tiempos remotos en que tenías que decir sí o no a una persona que te preguntaba, en un contexto todavía cargado de estigma: maneras de aleatorizar, de introducir el anonimato para que la gente estuviera más cómoda.
Pero una de las cosas que salió de ahí es que, de media, en Nueva York o San Francisco o en cualquier otro sitio donde hubiera algo de tolerancia en los años ochenta hacia una sexualidad gay abierta, los hombres gais tenían muchísimo más sexo que los heterosexuales. Los hombres gais, de media, parecen tener un periodo refractario mucho más corto.
Pierden la virginidad a una edad mucho más temprana. Y la virilidad heterosexual y machota de Estados Unidos miró todos esos datos que iban saliendo y, hala, el modelo de «es que son todos afeminados» se fue por el desagüe, al menos en lo que es la exhibición biológica de conducta sexual típicamente masculina. Está mucho más masculinizada en la comunidad gay masculina joven, al menos en el San Francisco y el Nueva York de los ochenta.
Había todo tipo de factores de confusión culturales, pero aun así. Ese modelo tiene algunas pruebas a su favor, que ya veremos en un momento, pero desde luego no tiene nada que ver con la muerte del cliché del comportamiento afeminado en los hombres gais, porque a ese cliché lo remataron por completo los hallazgos sobre los patrones sexuales.
Estrés prenatal y hermanos mayores
Siguiente posibilidad: hay pruebas de que el estrés prenatal tiene algunos efectos sobre la orientación sexual. Que grandes cantidades de glucocorticoides del estrés, siendo estructuralmente como todos esos otros esteroides, como acabo de decir, incluidos los andrógenos, si un feto está dentro de una madre muy estresada, algunos de esos glucocorticoides, en vez de hacer lo normal y unirse a los receptores de glucocorticoides, podrían desbordarse y meterse en los receptores de testosterona.
No lo suficiente para desencadenar nada, pero sí para embrollarlo todo y desmasculinizar así al feto. Hay un poco de evidencia de eso. Cada vez más evidencia para un modelo realmente interesante. Y este es uno de esos en los que algo que la gente había observado desde hacía mucho, quienes dedican su vida a estudiar cosas así lo venían observando desde hacía mucho: cuantos más hermanos mayores tiene un hombre, más probable es que sea gay.
¡Uf! ¿Y eso por qué? Y a alguien se le ocurrió una teoría perfectamente plausible: cuantos más hermanos mayores tiene alguien, más embarazos ha pasado su madre con un feto de sexo opuesto dentro. Cuantos más embarazos así con un varón, mayor la probabilidad de que en algún momento su sistema inmunitario decida que esto de lo masculino es una especie de invasión, de «¡ay no, otra vez!». Todas esas señales de masculinidad llegando al sistema inmunitario.
Y el sistema inmunitario desarrolla anticuerpos contra aspectos de la endocrinología de la testosterona. Y resulta que hay muchas pruebas de eso. Cada vez hay más, y este parece bastante sólido, hasta el punto de que se han aislado anticuerpos antimasculinos en la sangre de mujeres que han tenido un montón de hijos varones. Ya has oído eso de la rareza del dedo 4:2 y por qué es así, quién sabe.
Y por qué la testosterona causa esa proporción típicamente masculina, quién sabe. Y por qué es la testosterona durante la vida fetal. Pero ya justo al nacer puedes ver que las personas destinadas a ser heterosexuales u homosexuales tienen ya, de media, una proporción 4:2 característica que vuelve a apuntar a su orientación sexual futura. ¿Y las lesbianas?
Hiperplasia suprarrenal congénita
¿Qué se sabe del entorno prenatal? De forma abrumadoramente clara, es un cuadro de androgenización endocrina. Y esto se demuestra en dos literaturas distintas. La primera, esta enfermedad llamada hiperplasia suprarrenal congénita. Hay alguna mutación, naces con unas suprarrenales raras y eso trae todo tipo de problemas. Y entre otras cosas, lo que causa la HSC es un aumento enorme de la cantidad de hormonas parecidas a la testosterona, andrógenos, que salen de las glándulas suprarrenales.
Y lo que ves en las niñas con HSC es cierto grado de masculinización de los genitales. Cuando lleguemos a las clases de agresión veremos que la literatura original sobre la HSC, que sugería que esas niñas estaban masculinizadas en cuanto a agresividad de chico y cosas así, resultó ser un galimatías. Pero en cuanto a orientación sexual, las niñas con HSC tienen más probabilidades de acabar siendo lesbianas.
Muy bien. Y con eso surgen inmediatamente dos cosas. La primera: si eres una niña con HSC, hay algo distinto en ti respecto a la media, y es que estuviste expuesta a muchos andrógenos suprarrenales durante la vida fetal. La otra: probablemente ibas a nacer con genitales algo ambiguos sexualmente, lo que significa que en tus primeros cinco años de vida te hacen todo tipo de cirugías ahí abajo.
Y todo tipo de gente se interesa por lo que tienes ahí, pero a la vez le da un poco de repelús o le parece raro. No creces con todo lo demás igual, salvo por lo que te pasó en la vida fetal. Tu primera media década de vida suele transcurrir entre un montón de procedimientos médicos para arreglar eso.
Eso tiene que dejar su huella en la psique de alguien. La otra cosa es que la gente del campo de la endocrinología avanza despacio en entender los mecanismos moleculares que hay detrás de la HSC. Hay versiones más floridas de la HSC, con problemas cardiovasculares. Es una enfermedad mala. Y hay versiones levísimas en las que solo tienes algunos problemas de retención de sal.
Pero el objetivo general de la gente de ese campo es entender cómo prevenir esta enfermedad, una enfermedad que tiene toda una gama de efectos adversos, de moderados a bastante graves. Y la comunidad gay, la comunidad lesbiana, ha estado muy atenta a lo que se lee entre líneas: en cuanto sepan cómo curar a alguien, a un feto, de su HSC, ¿estarán en realidad curándole su orientación sexual no deseada de más adelante?
¿Es esto, en cierto sentido, una versión prenatal del infanticidio selectivo? Ese es un tema controvertido. El otro es que muchas mujeres con abortos inestables cuentan hoy con un montón de fármacos que podrían ayudar a estabilizarlos. Pero tradicionalmente, desde los años cincuenta en adelante, a las mujeres se les daba a menudo un medicamento parecido a la progesterona que, además, tenía ciertas propiedades de tipo androgénico, para reducir la probabilidad de aborto.
Y las mujeres que eran fetos cuando sus madres tomaban eso tuvieron una incidencia de acabar siendo lesbianas superior a la esperada. Y en este caso no naces con ambigüedad genital alguna, así que al menos eso queda controlado. Ese es el cuadro por el lado femenino. Lo mismo que con el masculino, pero ahora al revés.
Ya al nacer, las proporciones entre el cuarto y el segundo dedo son indicativas, ya reflejan una historia de exposición elevada a los andrógenos. Vale, así que la vida fetal queda tachada y estamos listos para saltar a los genes. ¿Y cómo sabemos que los genes tienen algo que ver con la conducta sexual y con el fenotipo sexual?
De la vida fetal a los genes
Los cromosomas XX y los cromosomas XY. Eso son genes. Ah, sí, es verdad, eso forma parte de la historia. La gente ha ido obteniendo algo más de perspectiva sobre cosas que van más allá de algo tan burdo. Parte de ello tiene que ver con los receptores de dopamina. La dopamina: placer, recompensa, anticipación, motivación, todo eso. Y la dopamina tiene un montonazo de tipos distintos de receptores en distintas partes del cerebro.
Y está el receptor D4 de la dopamina. Creo que puede que ya lo haya mencionado. Se asocia a una mayor probabilidad de TDAH, de problemas de atención, a una mayor probabilidad de problemas de control de impulsos, de búsqueda de novedad, de búsqueda de sensaciones, todo eso. Y ves que, de media y en los dos sexos, las personas con la variante de D4 más propensa a ese tipo de desenlace tienen, de media, un perfil de sexo más temprano, más parejas sexuales, más probabilidad de sexo sin protección y de enfermedades de transmisión sexual, relaciones más inestables.
Y esos estudios, otra vez, de a qué distancia te sitúas de tu pareja y a qué distancia, cuando estás en una relación estable, te sitúas de alguien atractivo que no es tu pareja.
Y ves que el estatus de D4 influye en todas esas cosas. Y algo parecido, en cierto modo en la dirección opuesta, ocurre con el gen de la oxitocina y el gen del receptor de la oxitocina. Lo que ves es que, entre las variantes, una de las menos frecuentes produce un nivel muy alto de estabilidad y fidelidad en las relaciones, ese tipo de cosas.
Gen y entorno, siempre los dos
Vemos, pues, cosas que se modulan, y ahí aparece nuestra clásica interacción, la interacción gen-entorno, en un artículo reciente sobre influencias genéticas. Era un estudio de asociación de todo el genoma sobre las influencias genéticas en la edad a la que la gente pierde la virginidad: un perfil agregado muy amplio se asociaba a perder la virginidad a una edad más temprana, salvo que, salvo que ahora viene, cómo no, una de nuestras interacciones gen por entorno.
Solo ves que esto ocurre si la criatura se cría en un entorno social inestable. Entonces tener ese perfil genético se asocia a un inicio más temprano de la pubertad. En un entorno estable, ningún efecto en absoluto. Modulador: ¿qué hace un gen?
Depende del entorno. ¿Y qué hace el entorno? Depende del gen. A estas alturas ya nos sabemos el guion, y esta figura debería sernos archiconocida, porque basta darle la vuelta y es la versión de todos los demás efectos de interacción que hemos visto. Y bien, ¿qué hay de la genética de la orientación sexual?
La genética de la orientación sexual
Y aquí entramos en terrenos sociopolíticos bastante extraños. Porque desde siempre ha habido dos modelos de homofobia. Uno es «es una elección, eligen ser así». El otro es «ah, es algún tipo de anormalidad genética, una mutación». Y tu prejuicio podía ir por cualquiera de los dos, o, en el caso de los homófobos realmente creativos del pasado, de algún modo podían acomodar a la vez que esto fuera un rasgo programado genéticamente y que aun así fuera, de alguna manera, una elección.
Vale, así que la genética de la orientación sexual viene cargada de todo tipo de agendas políticas, de equipaje venenoso y demás. Muy bien, ¿qué se sabe genéticamente de ella? Nuestros enfoques clásicos de genética de la conducta, los estudios de gemelos, los estudios de adopción, sugieren que hay cierta heredabilidad en la orientación sexual. En gemelos monocigóticos, creo recordar que el estudio daba una covarianza de en torno al 25 % en este rasgo.
Y eso es todo por ahí. ¿Y si entramos en la era moderna y nos ponemos de verdad moleculares? Saltamos a nuestro cajón molecular, después de burlarnos de esos genetistas de la conducta primitivos. ¿Quién ha encontrado genes de verdad? Y aquí llegó otro estudio que marcó época, a principios de los 90: más o menos un año después del estudio de Simon LeVay sobre el dimorfismo sexual en el cerebro, salió un primer artículo en Science que, en apariencia, aislaba marcadores genéticos de la orientación sexual.
Ay, Dios, puedes apostar a que esa misma noche todos los periódicos, todas las emisoras y todo el mundo hablaba de científicos que descubrían el gen gay. Y esto fue interesante, una vez más, porque si eras de la generación de investigadores de los años cincuenta interesada en la genética de la orientación, aquello era otra variedad de «uy, ¿qué es lo que va mal genéticamente en esa gente?». Este estudio no cayó en esa categoría de interpretación.
¿Por qué? Porque el científico que había hecho este estudio, un tipo de los Institutos Nacionales de Salud llamado Dean Hamer, era, como LeVay, un hombre gay abiertamente cómodo con ello y activista. Y eso era una cosa mucho más valiente de hacer en los años noventa que en tiempos más recientes. Antes de vuestra época, este era un mundo muy distinto.
Así que, en cualquier caso, informó de un marcador genético para la orientación sexual. ¡Uf! Es decir, solo le falta averiguar cuál es el gen, y la gente se volvió loca con eso, salvo quienes sabían algo de genética y decían que era imposible que algo así de limpio. Y pronto quedó claro que el hallazgo de Hamer no era especialmente replicable, y que aparecían otros marcadores genéticos con poblaciones de estudio distintas.
Así que no va a haber un gen, no va a haber un marcador, por supuesto, relevante para la orientación sexual de alguien. Por supuesto, desde entonces han entrado en escena los que hacen los enormes estudios de asociación de todo el genoma. Y probablemente el mejor que se ha hecho se publicó el año pasado en Nature o en Nature Human Behavior, no me acuerdo.
Y cumplió justo con todo lo bueno que esperas de un estudio así: miraron los genomas y la orientación sexual de casi medio millón de personas, gracias a gente como 23andMe, que comparte sus datos con los investigadores. Casi medio millón de sujetos. Y mirando miles y miles, millones de lugares del genoma que muestran mucha variabilidad, a ver si aparecía algo estadísticamente significativo o si aparecía un grupo de sitios que en conjunto predijeran de forma significativa la orientación sexual de alguien.
Y encontraron un componente genético en esto. Encontraron un perfil de marcadores y todo eso. Y exactamente como ya deberías esperar a estas alturas con estos estudios, como hemos oído, lo que obtienes son miles, cientos de miles de puntitos del genoma que acaban siendo relevantes para un perfil o para el otro.
¿Un gen que determina la orientación sexual? Sí, claro. Cientos de miles de puntos de alta variabilidad que eran predictivos. Y los juntas todos y te encuentras con el otro problema de este campo: que en conjunto explicaban del 8 al 25 % de la variabilidad en la orientación sexual. Así que los estudios modernos de todo el genoma: entras en ellos y es alucinante lo que descubres, y descubres que hay potencialmente cientos, miles de genes relevantes.
Y descubres que, en conjunto, saber de todos ellos juntos sigue sin darte gran capacidad de predicción. Ah, sí, y puede que esos cientos o miles de genes no solo funcionen de manera distinta en entornos distintos, sino que interactúen entre ellos de manera distinta en entornos distintos, y de ahí emerjan propiedades diferentes. Vale, al menos, en medio de ese número enorme de genes implicados, ¿alguno decía algo interesante?
Como de costumbre, la mayoría eran completamente misteriosos. Los que destacaban a una tasa superior a la esperada: un grupo tenía que ver con receptores olfativos, y por tanto creo que volvemos al terreno de las feromonas, por mínimo que se piense que es su papel en los humanos. Otro grupo tiene que ver con la calvicie de patrón masculino, así que de algún modo eso también entra en juego.
Y otro grupo se asociaba a competencia inmunitaria, donde hay muchas diferencias sexuales. Así que esa es la literatura genética. Los genes tienen algo que ver con la conducta sexual de la gente, pues claro. Estos efectos genéticos están totalmente entrelazados con el entorno, lo cual también debería ser un «pues claro» a estas alturas. Y cuando llegamos a la genética de la orientación sexual, hay pruebas de que no hay un gen para ella.
Y uno podría preguntar a estas alturas: ¿y la orientación sexual en las mujeres? ¿Alguien sabe algo de la genética de eso? Ese campo va muy por detrás, y eso es una pregunta interesante en sí misma. Muy bien, así que ahora saltamos. Saltamos a nuestra siguiente categoría: ¿qué tiene que ver la cultura con la conducta sexual?
El giro cultural
Y sí, tiene muchísimo que ver. Y ya hemos visto que buena parte de eso se manifiesta, o lo que es más importante, se manifiesta de la forma más fundamental, en cómo afecta a la manera en que te criaron, porque tu madre tendrá los atributos culturales de la cultura en la que ella se crió, y así hasta el momento en que esa cultura se inventó.
Y eso incluirá las actitudes sobre la conducta sexual: qué está bien, qué no, qué es bello, qué es pecado, todo. Así que la cultura se cuela aquí masivamente por la puerta de atrás. Aun así, en este terreno hay un ángulo interesante y bonito: distintos tipos de ecosistema producen distintos tipos de cultura. Y aquí hay uno en particular. ¿Y dónde se ha ido?
Desierto y selva
Está por este lado y a mí me parece realmente interesante y encantador. No he sido capaz de borrarlo. Me pareció maravilloso en la clase sobre la emergencia. Lo que ves son ecosistemas: ¿qué tipo de culturas inventa la gente si vive en desiertos frente a selvas tropicales?
Y resulta que inventas perfiles totalmente distintos. Y este es el perfil de los habitantes del desierto. Para empezar, tienes mucha más probabilidad que el azar de inventar una religión monoteísta. Los habitantes de la selva tienden al politeísmo. Los habitantes del desierto monoteístas han salido en tropel de Oriente Próximo durante los últimos miles de años y han conquistado la mayor parte del resto del planeta.
Por eso nuestra Tierra es predominantemente una cultura judeocristiana y musulmana compartida, y no, por ejemplo, una cultura kwakiutl o de las islas Trobriand. Ese monoteísmo va acompañado de un modo de vida pastoral, que tiene sentido si estás en un desierto, en un desierto semiárido o en algo parecido. No hay ahí un bosque enorme del que sacar toda clase de plantas y animales de caza y demás.
Es poco probable que seas cazador-recolector. Es un sitio infernal para intentar cultivar. Y los entornos desérticos tienen una probabilidad muy alta de producir pueblos pastoralistas, gente que vaga por las praderas con sus rebaños de cabras, ovejas, vacas, camellos y yaks. Yaks. Gente que vive en el extremo norte de Asia, donde en cierto sentido se cae por defecto en un entorno desértico, con tundra allá donde mires.
Pero el pastoralismo: pueblos nómadas de vacas, de ovejas, vaya, igual que todos esos patriarcas del Antiguo Testamento. ¿Qué más ves a una tasa superior a la esperada en las culturas del desierto? Poligamia. En los habitantes de la selva no ves una tasa alta. Poligamia. También ves tasas superiores a las esperadas de niñas de ocho años casadas con viejos de sesenta y cosas así.
La cultura del honor
Lo que también ves es lo que se llama una cultura del honor, que es un sistema, un conjunto cultural de valores muy militarista, que suele incluir clases guerreras, grupos de edad designados como guerreros durante un número cualquiera de años, y que pasan la mayor parte de los diez años siguientes saqueando a los vecinos para robarles el ganado o los camellos, o defendiéndote cuando ellos vienen a hacer lo mismo.
Tienes toda una mentalidad cultural según la cual la única respuesta apropiada a cualquier tipo de insulto es una represalia masiva, porque tú, y tu familia, y tus antepasados, y tus descendientes habéis quedado deshonrados si pones la otra mejilla: venganzas, guerras de clanes, enemistades, todo ese tipo de cosas. Y eso va incorporado. Lo que también ves, y es lo más relevante para nosotros, es que las culturas de ascendencia desértica, monoteístas, pastoralistas y polígamas inventan las prohibiciones más estrictas contra todo lo que en esa sociedad cuente como conducta sexual no conformista.
Como que las mujeres tengan algo que decir sobre con quién se casan, como que las mujeres tengan algo que acabe siendo relaciones fuera de su matrimonio, cosas de ese tipo. Un énfasis increíblemente fuerte y duro en la castidad femenina, en la fidelidad femenina, todo eso. Y eso es un rasgo importante de todas esas culturas. ¿Y qué estamos describiendo?
Estas son las culturas del honor, culturas de los crímenes de honor. Un miembro de tu familia extensa, una chica, una mujer, ha deshonrado a toda la familia con algo escandaloso, como expresar que no quiere casarse con el tipo al que está a punto de que se la presenten por primera vez en su vida. Se escapa de eso, cualquier cosa parecida.
Expresa una opinión alternativa, cosas así. Y lo que es terroríficamente frecuente en culturas del honor como esas son los crímenes de honor contra tu hija, tu hermana, tu sobrina. Los cometes tú y toda la familia, porque si no lo haces, ella habrá traído la deshonra sobre tu familia. Y una de las cosas más interesantes que hay es ver, cuando miras grupos culturales, grupos étnicos y demás que han llegado relativamente hace poco a Estados Unidos, en las últimas generaciones, ese tipo de cosas, con qué frecuencia las personas procedentes de culturas pastoralistas del desierto siguen cometiendo crímenes de honor en países occidentalizados.
Y hay ejemplos terroríficos de eso, de cultura del honor desplegándose y de crímenes de honor de chicos, hermanos, hijos, todo eso. Sí, exactamente como te imaginas: tipos que son gais y que actúan como tales. Y ahí tienes lo mismo: no solo un asesinato tolerado, sino culturalmente celebrado. Sales ahí fuera y tú y todos tus parientes varones acabáis de matar a tu hija porque ha hecho algo tan escandaloso como vivir en el suburbio estadounidense al que emigraste, algo tan escandaloso como hablar con un chico después de clase.
Circuncisión y clitoridectomía
Acabas siendo celebrado en buena parte de tu comunidad, en las partes más conservadoras. Vale, último asunto, último asunto. Las culturas de origen desértico han inventado dos maneras realmente interesantes de mutilar los genitales de sus hijos: la mutilación genital femenina y la mutilación genital masculina. Miremos primero la masculina, la circuncisión. La circuncisión es una invención de las culturas del desierto de pastoralistas nómadas.
Y hay una razón muy lógica para ello: si perteneces a una tribu, a un grupo nómada, y estás constantemente en tránsito, atravesando zonas de otros grupos, existe la tentación potencial de decidir que la hierba es más verde con esa gente. «¿Sabes qué? Voy a abandonar a los míos, me voy con ellos y me convierto en uno de ellos.» Y lo que hace la circuncisión masculina es: «Por ahí no vas a pasar nunca.» No hay manera de que convenzas a esa gente de que eres uno de ellos y no de donde vienes.
Es una insignia de identificación. Es una barba verde, en cierto sentido. Más o menos. Y lo ves en culturas cuyo reto no es reclutar miembros nuevos, sino retener a los que tienen, porque puede que estés pasando una mala racha vagando con tus vacas medio muertas y que esa otra gente parezca estar mucho mejor.
Esta mutilación genital masculina hace que ese tipo de cosas sean mucho menos probables. La mutilación genital femenina es también un brote de esto. Cuando tienes culturas pastoralistas nómadas, eso significa que hay épocas del año en que los pastos verdes están a diez millas de distancia, y la mitad de los hombres del poblado están allí fuera con las vacas, los camellos o las ovejas, o lo que sea, acampados y quedándose allí uno o dos meses.
Hay periodos en que los hombres de las parejas y los matrimonios están fuera mucho tiempo. Y es en esas culturas donde han evolucionado las clitoridectomías. Y su utilidad es obvia: no porque te impida decidir largarte y unirte a otro grupo, sino para asegurarse de que no vas a obtener ningún placer sexual y hacer así mucho menos probable la infidelidad mientras el hombre está fuera.
Hay que señalar que eso tiene un aparente equivalente en la Europa occidental: cuando todo tipo de tipos se largaban y desaparecían durante años enteros porque andaban combatiendo en las cruzadas y recuperando la cristiandad, o al menos masacrando campesinos. Y en tiempos de las cruzadas nació el mito de que algunos de esos cruzados de clase alta que estarían fuera mucho tiempo fueron quienes inventaron los cinturones de castidad.
Y las pruebas abrumadoras indican que eso fue un mito urbano, cosa de cruzados de aquella época: en realidad nunca existieron, o si existieron, fue en número minúsculo. Vale, así que ahora llegamos a nuestra última categoría, después de pasar por la cultura y por las influencias ecológicas: la evolución. ¿Qué tiene que ver la evolución con la conducta sexual?
La evolución del comportamiento sexual
Y lo primero, para empezar de inmediato, es hacerse la pregunta más básica: ¿por qué evolucionamos la reproducción sexual si la versión original era asexual? Aumenta la variabilidad. Y eso resultó muy adaptativo para un subconjunto de los organismos de la Tierra que se reproducen sexualmente. Así que ahora vamos a darle sentido: ¿por qué tenemos sexo?
Y por todo lo que aprendimos al principio está claro que es dejar cuantas más copias de tus genes, mejor. Hasta que llegas a los humanos y a otras especies que tienen sexo no reproductivo y en las que no puedes saber si alguien está ovulando: ahí, obviamente, no es para eso. Y durante un tiempo circuló una teoría según la cual el sexo sirve para la cohesión social, «hace que las sociedades sean más cohesivas». Y la propuso este antropólogo británico llamado Solly Zuckerman, un polígrafo que influyó en todo tipo de campos y cuyo papel en la historia de ellos es haber conseguido equivocarse en una cantidad asombrosa de disciplinas distintas.
Así que esta era la hipótesis de la cohesión social: «Vaya, que la gente tenga sexo hace que todos se lleven bien.» Sí, claro. En la mayoría de los casos hace más bien lo contrario. Salvo si eres un bonobo, el sexo no es un mecanismo fiable para reducir las tensiones sociales, las tensiones de grupo. A menudo es exactamente lo contrario. ¿Y en qué se fija principalmente la gente al estudiar la evolución de la conducta sexual?
El punto de partida de toda teorización es un hecho muy simple: salvo que seas un mamífero verdaderamente raro, de forma abrumadora resulta mucho más caro reproducirse si eres hembra que si eres macho. Para los machos es básicamente que necesitas un par de espermatozoides y ya estás en el negocio. Para las hembras está el coste del embarazo, que es enorme y a menudo una fuente importante de mortalidad.
E incluso si estás en la relación de pareja más perfecta, en la que os lo repartís a partes iguales, sigue estando el coste del embarazo y, encima, el coste de la crianza compartido, o, en las especies de torneo, prácticamente en solitario: las hembras afrontan un gasto muchísimo mayor que los machos para transmitir copias de sus genes.
Y de ahí sale el ladrillo con el que está hecho todo esto: los machos no tienen que ser tan selectivos como las hembras, porque lo único que tienen que pagar son unos pocos espermatozoides y ya se van al condado siguiente, por así decirlo. Eso produce una asimetría básica en la evolución de la conducta reproductiva.
Acceso lineal y estrategias alternativas
Y donde ves ese patrón de forma más dramática es, por supuesto, en las especies de torneo, y donde menos lo ves es en las especies clásicas de emparejamiento. En las especies de torneo, sobre todo en los primates, esto dio lugar a lo que todos los primatólogos creían en aquella época, lo que se llamó el modelo de acceso lineal al apareamiento masculino: tienes un montón de babuinos machos, y hay un número uno en la jerarquía, y si hay una hembra en celo ese día, él se lleva a la hembra.
Y si hay dos hembras en celo ese día, los machos número uno y número dos de la jerarquía se llevan a las hembras. Y el tres, que también se lleva a las suyas, y así bajando por la lista, con, por supuesto, algún tipo de clasificación de la deseabilidad de las hembras. Y eso es lo que a todo el mundo le enseñaron en primatología desde siempre, y ya veremos que no es del todo así.
Pero hay otros terrenos en los que esto se despliega, aunque solo sea por el coste: incluso en las especies de emparejamiento, incluso si el macho hace toda la crianza, algo a lo que se acercan algunos de los monos emparejados sudamericanos, las hembras siguen teniendo que gastar mucha más energía. Vale, así que esto nos prepara: esta asimetría básica nos prepara para entender la competencia macho-macho por el acceso reproductivo.
Y lo que eso produce es la causa más común de violencia y de homicidio, de violencia interpersonal en este planeta, mires el primate que mires: un macho matando a otro macho por competencia directa o indirecta por el acceso a una hembra. Universal. En todas las culturas estudiadas, eso está cerca de lo más alto de la lista.
Lo que suele ser segundo en las listas son hombres haciendo cosas violentas, homicidas, contra mujeres, construidas sobre la sospecha de infidelidad o el rechazo, el no ver cumplidos tus deseos. Así que la competencia macho-macho: un porcentaje enorme de ella gira en torno a este tipo de cosas. Y esto genera, obviamente, el modelo de acceso lineal. Si el trato es que, si solo hay una hembra fértil, quieres aparearte con ella, quieres ser el alfa.
Y si no puede ser eso, quieres ser beta. Y así tenemos, en apariencia, toda la fuerza motriz de la competencia macho-macho y de la formación de jerarquías, porque compensa reproductivamente. Ya conocemos otro dominio de la competencia reproductiva entre machos, de hace ya no sé cuántas semanas: la competencia espermática. Espermatozoides intentando envenenarse unos a otros, espermatozoides cooperando con espermatozoides de parientes cercanos para intentar adelantar a los espermatozoides extraños, todo eso.
Así que ese es otro dominio. Otro dominio son las estrategias alternativas, un concepto que ha llegado a estudiarse muchísimo, sobre todo en el comportamiento de los primates: las estrategias masculinas alternativas. En vez de competir abiertamente por un rango alto en la jerarquía masculina, tras lo cual el acceso lineal va a explicarlo todo sobre los genes que transmites, estrategias alternativas. Ves estrategias alternativas en especies de peces, por ejemplo, donde hay un único macho dominante reproductor y otro macho cambia de fenotipo, parece una hembra pero en realidad es un macho, y puede esconderse ahí y aparearse así, a hurtadillas.
Enseguida vamos a ver una estrategia masculina alternativa muy interesante entre los primates. Pero esto nos lleva a una de las estrategias alternativas, solo como anticipo dramático de esa otra opción con primates que acabo de mencionar y que ya veremos: ser un buen chico y trabajar en la afiliación macho-hembra en vez de en la competencia macho-macho.
Ya llegaremos a eso. Otra estrategia alternativa es una que no es reconfortante: el sexo coercitivo. ¿Somos la única especie que lo muestra? No es el caso. Y salió en la literatura toda clase de basura antropomorfizante y horrible. Los ánades reales tienen de vez en cuando sexo coercitivo con las hembras.
Y entonces: «¡Ajá! ¡El modelo del ánade real para explicar por qué la violación está profundamente arraigada en la historia evolutiva humana!» Ya sabes, basura de ese tipo. Solo tiene sentido hablar de esto, como mínimo, en el contexto de otros primates. Dos ejemplos. El primero, de mis babuinos. Y a lo largo de más de treinta temporadas observándolos, solo en dos ocasiones vi algo que alguien podría decir de entrada que es antropomorfizar, algo que se parecía a una violación.
Algo que creo que encajaba con la definición exacta: era un macho intentando aparearse con una hembra que no estaba en celo, que se defendía, que intentaba huir y que mostraba, de manera muy convincente, un dolor atroz cuando era penetrada. Y eso lo he visto solo dos veces.
Y fue en la misma circunstancia: el día en que a un macho alfa lo han derribado de su posición, va y le hace eso a una de las hembras. Increíblemente raro. Aun así, el hecho de que las dos fueran eso te dice que la violación es poder, la violación es desplazamiento. Hasta un babuino macho sabría que eso no iba de transmitir copias de sus genes.
Los orangutanes: «el desarrollo detenido»
Y luego llegamos al cuadro muy inquietante de los orangutanes. El modelo antiguo de los orangutanes: tienes un montón de orangutanes en el recinto del zoo o donde sea, y hay un macho grande y dominante, con todo su repertorio de caracteres sexuales secundarios, imposible de pasar por alto, y dominando por completo a todos esos machos jóvenes y nerviosos, que son como individuos inmaduros que todavía no han madurado.
Y entonces te fijas en algo interesante. Te tomas unas vacaciones de diez años, vuelves a ver a los orangutanes y sigue estando el mismo macho alfa grande. Y siguen siendo los mismos machos juveniles pequeños y nerviosos a los que da órdenes. Espera un momento, no pueden seguir siendo juveniles: ¡tienen diez años más!
Y de ahí se formó el modelo de que hay dos morfos masculinos de orangután. Está el dominante, que tiene todos los caracteres sexuales secundarios y domina el apareamiento y todo eso, y que estresa muchísimo a los subordinados, tan estresados que entran en lo que se llamó desarrollo detenido. No llegan a la pubertad porque el grandullón este les tiene la cabeza frita, nunca alcanzan el perfil endocrino para eso, todo eso.
Y aparentemente abonando eso está que, en algún momento, el macho alfa muere, o lo mandan a un zoo al otro lado del mundo, y el de rango más alto de todos esos pequeños juveniles, a lo largo de los meses siguientes, se transforma de pronto en un macho grande, con caracteres sexuales secundarios, con todas sus bridas faciales, el triple de peso corporal, el pelo largo y todo eso.
En cuanto se libera el puesto, el de rango más alto de estos machos congelados en la prepubertad, atosigados y traumatizados, se convierte ahora en uno de rango alto. Y resulta que eso no es así en absoluto. Y esto fue investigación que salió en las últimas décadas, mirando los niveles hormonales de estos individuos.
¿Y cuál sería tu predicción con el modelo antiguo? Estos pequeños individuos nerviosos que llevan prepúberes cientos de años tendrían niveles muy bajos de testosterona y niveles muy altos de glucocorticoides, las hormonas del estrés. Y lo que resultó es que se ve exactamente lo contrario: están completamente maduros en cuanto a niveles de hormonas sexuales, y están produciendo espermatozoides a montones y todo eso.
Y no tienen niveles de hormonas del estrés especialmente elevados. Esto no es que el estrés los deje infértiles y no lleguen nunca a la pubertad. Esto es una estrategia alternativa. Una estrategia alternativa en la que pasan mucho más desapercibidos a la hora de tener sexo. Y aquí es donde se desvanece del todo lo reconfortante. ¿Cuál es la estrategia alternativa?
Algo que, por definición humana y por la definición de babuino de hace unos minutos, cuenta como violación. Estos machos con desarrollo detenido, que en realidad no lo está, tienen tasas significativamente altas de tener sexo coercitivo con hembras, y eso aumenta su éxito reproductivo. Así que eso forma parte del paisaje: la competencia macho-macho, sobre todo en especies en las que lo único que tienes que pagar son un par de espermatozoides, y las estrategias alternativas, cada vez más valoradas.
Hembras: competencia y elección
¿Y la competencia sexual entre hembras? Y donde la ves de forma predecible, por supuesto, es en las especies de emparejamiento. Si de tu macho de una especie de torneo lo único que sacas son unos espermatozoides y otra puede conseguirlos igual, lo que sacas de una pareja en una especie de emparejamiento es un macho que se va a quedar y que va a hacer al menos la mitad de la crianza y demás.
Y detectas a alguien que es un príncipe en ese sentido, y ahí es donde aparecen niveles altos de agresividad entre hembras, compitiendo por machos competentes como padres. Así que ahí hay un cuadro muy distinto. Y en medio de esto llegó una revolución importante en la primatología, desencadenada por Sarah Hrdy, la persona que descubrió el infanticidio competitivo.
«¿Y qué contó? Cuando miras los datos, los modelos de acceso lineal no tenían ningún sentido.» No había pruebas que los sostuvieran. No era el caso que el alfa tuviera el mayor éxito reproductivo, y luego el siguiente, y el siguiente, y el siguiente, a medida que la gente empezó a hacer cosas como determinar la paternidad a partir de muestras de sangre, de orina, cosas de ese tipo.
El modelo de acceso lineal no estaba ocurriendo en realidad. Lo que había en su lugar era un perfil muy distinto de qué machos transmitían sus genes. Y ella introdujo esa noción tan loca de que las hembras tienen algo que decir en el asunto. Y la elección femenina se convirtió en un tema de moda, en un término de moda en aquel momento, porque veías que las hembras sí tenían cierto grado de control.
Babuinos: un babuino macho pesa como el triple que una hembra, tiene unos caninos gigantescos, todo eso. ¿Por dónde entra ahí la elección femenina? Pues ese macho está en consorte con una hembra que no quiere saber nada de ese zoquete. Y lo hace. Y él va caminando justo detrás de ella todo el día.
¿Y qué hace ella? No coopera cuando él intenta aparearse y montarla. Se marcha. Cuando él empieza a buscar comida y decide que es hora de un picnic, ella se levanta y se va. Y él tiene que apresurarse para alcanzarla. Simplemente desgastan a los machos. Y con cierta frecuencia, el tipo se marcha y renuncia al consorte porque es demasiado lastre.
Con cierta frecuencia, el macho se frustra lo bastante como para atacar a la hembra, y ahí entran los riesgos de muerte. Pero supongamos que este es el caso en que el macho se larga. Da igual. El siguiente macho de la jerarquía está ahí. Ahora va a entrar él. Y aquí hay algo que las hembras sí hacen cuando son buenas en esto de la elección femenina: no se limitan a estar en movimiento todo el tiempo, con lo que el pobre se queda medio muerto y muerto de hambre.
Lo que hacen es caminar una y otra vez justo hacia uno de los principales competidores del macho al que están pegadas. Pasar justo por delante de ellos, cosas así, para generar niveles de tensión, una tensión enorme. ¿Y qué es probable que pase entonces?
Los dos machos se enzarzan en una pelea en la que se persiguen el uno al otro por medio kilómetro, y se pasan los siguientes quince minutos ocupados en eso. ¿Y qué hace la hembra?
Se escapa a los arbustos y se aparea con el que de verdad quiere aparearse. Ahí está. Y las cópulas robadas son solo una de las muchas —la mayoría demasiado indecentes para ponerles jerga— con las que las hembras consiguen quitarse de encima a su macho para que se pelee con otro y ellas salir corriendo a los arbustos.
Los «buenos chicos»
Y llegamos ahora a esta pregunta crítica: ¿qué quieren las hembras de babuino cuando pueden irse a liarse con cualquiera en los arbustos? ¿Y a quién quieren? Y aquí llegamos al hallazgo verdaderamente radical, tan sorprendente y contraintuitivo que nadie podría haberlo imaginado. ¿Con quién eligen aparearse las hembras?
Con los buenos chicos. Buenos chicos. Tipos con los que mantienen una relación de acicalamiento desde hace años. Alguien que puede que haya engendrado a su cría anterior y que es más o menos amable con la cría. Que de vez en cuando la lleva por ahí a cuestas. Buenos chicos. Machos que no se dedican a la agresión por desplazamiento. Con esos quieren acabar.
¿Te puedes creer lo maravilloso que es esto? Los buenos chicos no acaban los últimos. Y resulta que un porcentaje significativo de los apareamientos y de los nacimientos entre babuinos implica que una hembra acaba con el buen chico: la relación de «solo amigos», que no es tan platónica después de todo, sino la versión de «acicalamiento con derechos». Así que esa es una estrategia alternativa de las hembras con la que consiguen algo de control.
Otra versión de tener algo de control: especies en las que las hembras pueden guardar el esperma, secuestrar en compartimentos distintos el esperma de machos distintos y luego, en cierto sentido, compararlos fisiológicamente y descartar el esperma que no es óptimo y quedarse con el del que tiene mejor esperma, según los criterios que sean. «Las serpientes lo hacen. Almacenan esperma y descartan el esperma de distintos machos.»
La monogamia
Así que ahí hay aportación de las hembras. Vale, esto nos lleva al siguiente asunto de la evolución de la conducta sexual: la monogamia. La monogamia. Desde el principio mismo, aquí tratamos con especies de emparejamiento frente a especies de torneo. Y cuando miras todas las especies sociales que hay, la monogamia es, de lejos, la más rara.
Y si miras zoológica y taxonómicamente dónde aparece la monogamia, no es un único grupo de especies emparentadas. Ha aparecido de forma independiente una y otra vez en sitios distintos. ¿Cuáles son las fuerzas motrices de la evolución de la monogamia?
La principal, para la que hay mejores pruebas, y este es el trabajo de un tal Tim Clutton-Brock, que es efectivamente su apellido. Es uno de estos británicos con guion, de Oxford, y está en Oxford. «Tim Clutton-Brock, que vino a mostrar que la monogamia surge sobre todo en ecosistemas donde los recursos están dispersos y repartidos por todas partes.»
¿Y qué significa eso? Que una hembra tendrá que instalarse alrededor de uno de esos recursos y otra alrededor de otro. Y están demasiado lejos como para que un macho intente hacer esa tontería de especie de torneo que es acceder a todas ellas. Y de ahí evoluciona la monogamia. Otra versión: evolucionó a partir de alguna mutación en genes relacionados con la vasopresina y la oxitocina.
Otro hallazgo para el que hay pruebas es la idea de que la monogamia evolucionó en especies que antes tenían tasas altas de infanticidio por parte de los machos. El macho se queda cerca para intentar proteger a la cría. Así que hay algunas razones ecológicas y de estructura social lógicas por las que la monogamia ha evolucionado más bien poco entre las especies sociales y demás. Y, una vez más, ese énfasis de hace dos días: en las especies de emparejamiento puede haber un mundo de diferencia entre monogamia sexual y monogamia social.
Y lo que ves otra vez en los topillos, incluso en esos maravillosos topillos de la pradera que cantan emocionados desde los prados las maravillas de la monogamia: el vínculo de pareja del topillo de la pradera es una monogamia social poderosísima. ¿Sexualmente monógamo? Puede que no tanto. Hay apareamientos de machos fuera de la pareja en algunas ocasiones. Así que ahí está el contraste entre las dos. Y ahora, por supuesto, llegamos a la pregunta crítica: ¿y qué pasa con los humanos?
¿Y los humanos?
Y ya sabemos la respuesta a eso en lo que toca a la monogamia. Por todas las medidas que miramos hace ya unas cuantas semanas, los humanos no somos ni una especie clásica de torneo ni una especie clásica de emparejamiento, en cuanto a diferencia de tamaño entre los sexos, diferencias de esperanza de vida, masa muscular, demandas metabólicas, capacidad pulmonar o recuento espermático de los varones humanos frente a los primates emparejados o a las especies de torneo de primates.
En todos los aspectos estamos justo en medio. Estamos justo en medio, con mucha variabilidad ahí dentro. Y creo que esto explica toda una serie de cosas intensamente confusas de la conducta sexual humana, del modo siguiente. La mayoría de las culturas del planeta permiten la poligamia. Y, aun así, la mayoría de los hombres de las culturas polígamas están en matrimonios monógamos.
¿Y eso qué es? Esto es uno de los dos tipos de poliginia que surgen. Uno, perdón, uno de los dos tipos de poliginia que surgen: la poliginia económica, en la que los machos polígamos de la sociedad son los más ricos, los de estatus más alto, y son los que tienen más vacas con las que comprar una esposa nueva y ese tipo de cosas.
Poliginia económica o demográfica. Esta es una población de cultura del honor en la que muchos de los tipos mueren luchando durante la etapa de guerreros y hay escasez de hombres. Es en las sociedades de poliginia económica donde se ve que son la forma más común de poliginia, y donde aun así la mayoría de los hombres de esas sociedades están en relaciones monógamas, y donde aun así la mayoría de esos tipos sería felizmente polígamo si pudiera permitírselo.
Luego miramos las poblaciones occidentales: tasas de divorcio del 50 %, que sin embargo no están formadas por un 50 % de personas que se divorcian, sino por divorciados en serie. Y tenemos toda la parafernalia cultural en la que aplaudimos la monogamia y tu centésimo aniversario de boda mientras nos sentimos irresistiblemente atraídos por todas las excepciones y por las páginas de cotilleos y todo eso, y por lo que exploraban con las relaciones extramatrimoniales y las relaciones extramatrimoniales éticas y el poliamor y todas estas cosas nuevas de moda.
Los humanos estamos justo en medio, hechos un lío, sin nada consistente. Vale, ¿y la evolución de la orientación sexual? Se ha pensado y se ha investigado muchísimo más sobre las cuestiones masculinas de la orientación sexual que sobre las femeninas. Pero lo que se sabe sobre los hombres se enfrenta a un enigma importante en sociedad tras sociedad, con o sin cantidades horribles de discriminación, persecución y todo eso.
La evolución de la orientación sexual
De media, los hombres gais dejan menos copias de sus genes. Históricamente hay un subconjunto de hombres gais que estaban en el armario y tenían hijos y todo eso, pero en conjunto los hombres gais dejan menos copias de sus genes que sus hermanos. Esa es la comparación más limpia que podemos hacer. ¡Uf!
Por todas las reglas de Darwin, entonces, esto es desadaptativo. ¿Por qué persiste? ¿Por qué está en todas las culturas de la Tierra, y con una incidencia más o menos igual, incluso frente a persecuciones horribles? ¿Cómo?
¿Por qué sigue por aquí si es desadaptativo? Dos argumentos, dos pruebas que lo apoyan. El primero es, volviendo a lo de antes, creo que ya hemos hablado de esto: en la medida en que hablas de la evolución de la orientación sexual, acabas de comprometerte a que los genes tengan al menos algo que ver.
Y esto es toda la noción de la expresión completa de los rasgos genéticos: homocigosis frente a expresión parcial, heterocigosis. Y acabamos de ver un montón de casos en genética humana en los que la versión florida es adversa, pero la forma parcial heterocigótica tiene una ventaja reproductiva. Y en esta versión, en la medida en que haya genes que lo impulsen, la versión homocigótica florida de los genes de la orientación sexual causa un éxito reproductivo muy reducido.
Pero las ventajas, las ventajas heterocigóticas, son tan maravillosas para los parientes cercanos que compensan las consecuencias deletéreas de la versión homocigótica. Hay algunas pruebas de esto: los hermanos de los hombres gais, por ejemplo, tienen un éxito reproductivo mayor, no solo que su hermano gay, sino que la población en general. Ahí ocurre algún tipo de empujón.
Otro componente de ese empujón podría muy bien ser económico y no genético. Y a esto se le llama el síndrome del ayudante en el nido, el tío rico. El tío que tiene un montón de dinero, no se lo gasta en hijos propios y acaba gastándolo en los sobrinos. Selección de parentesco de sus hermanos.
Ah, y lo que muestran los estudios es que, en cuanto a a quién se legan el dinero, de media los tíos gais dejan mucho más dinero en sus testamentos a los niños que los tíos heterosexuales. Así que ahí hay una posible fuente de beneficio. Vale, así que todo esto nos lleva ahora, en cierto modo, a la última pregunta, la más exigente, que solo vamos a poder empezar aquí y no terminar: con todo esto en cuenta, ¿cuál es la evolución del atractivo?
La evolución del atractivo
¿A quién encontramos atractivo? ¿A quién..., nosotros, mamíferos sociales, primates sociales, humanos, humanos de este sexo o de aquel, de esta orientación o de aquella, cuál es la base del atractivo?
Y lo primero en lo que hay que entrar es un terreno de confusión profundamente desquiciada. Igual que la corteza insular confunde el asco gustativo con el asco moral, y todo eso. Otra parte del cerebro, un área cortical frontal, tiene que ver con confundir la belleza interna con la belleza externa, con el atractivo externo. Y una vez que inventamos conceptos como que la gente tiene buena alma, o la versión que se te ocurriera, hay una confusión entre las dos, un aparejamiento de las dos.
Y todos los escritores victorianos de entonces hablaban de cómo la belleza externa es un reflejo de tu belleza interna. Tu cerebro tiene muchos problemas para distinguir entre buenas acciones y buen aspecto. Y esto se ve en estudios de imagen, por ejemplo, en los que metes a alguien en el escáner, de cualquiera de los dos sexos, y lo que hace es mirar fotos de personas y puntuar lo atractivas que le parecen.
Y luego lee un párrafo sobre algo que hizo alguien y puntúa lo moral o inmoral que fue. Y ahora una imagen que va alternando entre una cosa y otra. Y lo que se mostró fue un solapamiento considerable en cuanto a qué áreas del cerebro se activaban cuando evaluamos la belleza del comportamiento moral y la belleza de las caras.
Estamos usando buena parte del mismo circuito neuronal, y es fácil confundir las dos cosas. Y sin darte cuenta, tratas a alguien mucho mejor de lo que lo harías por azar porque es atractivo, o eres más propenso a contratarlo, o más propenso a absolverlo, o todo ese mundo de la confianza.
Así que lo primero que hay que recordar al mirar la evolución del atractivo es que, para cuando llega a nosotros, está confundido en el cerebro con todo tipo de otras cosas. Bien. Y lo que encabeza la lista de lo que las especies sociales buscan en una pareja es algo que nadie había previsto, fíjate, rarísimo: la simetría.
La simetría
Simetría de la cara, simetría del cuerpo. Creo que en todas las especies que hay, incluso en la Drosophila, en todas, es increíblemente extendida. ¿Cómo se descubrió esto? Fue un criminólogo del siglo XIX, Lombroso, criminólogo, que decidió que entendía la criminología lo bastante como para determinarla, como para predecirla de dos maneras. Una era si la persona tenía bultos en la cabeza con cierto patrón: la frenología.
La otra es: «Uf, todos esos criminales tienen más o menos las mismas caras de criminal. Podría saber si alguien es criminal o no solo con mirarle la cara. ¿Por qué no le enseño al mundo cómo es una cara criminal, una cara criminal compuesta?» Y hizo una cosa muy lista. Tenía fotos de distintos criminales en el banquillo y todo eso, y las pusieron en láminas de vidrio y las superpuso, algo así como un Photoshop antiguo.
Y cuando todas las caras se superpusieron, su plan era que de ahí saliera una cara compuesta. «Esta es la cara de un criminal. Así se les reconoce.» Y no fue eso lo que pasó. Nada de eso pareció ser el caso. En su lugar, lo que ocurrió fue que todo el mundo decía: «Vaya, esa cara compuesta... esa es, es un tipo bastante atractivo.» Y desde entonces, lo que la gente ha aprendido es que cuando haces composiciones de caras, cuando las promedias sobre un montón de caras, la cara compuesta se puntúa de forma consistente como más atractiva que cualquiera de las individuales.
¿De qué va ese fenómeno? Componer, promediar los rasgos faciales, los hace simétricos. ¿Y de qué es marcador la asimetría? Volvemos a esa fotografía del principio del curso. La asimetría. La asimetría es un marcador de mala salud. La asimetría es un marcador de una historia de lesiones e infestaciones y todo eso. La simetría es, en cierto modo, uno de los marcadores de un cuerpo muy sano.
Y eso es algo que la gente encuentra atractivo. Es algo que las cabras encuentran atractivo. Es algo... La simetría es un factor de enorme influencia en el atractivo como pareja. Y lo ves manifestarse en todo tipo de estudios chulos de ahora, en los que puedes manipular sutilmente las fotos y esas cosas, pero esto es algo que se sabe desde hace más de un siglo.
Así que la simetría. ¿Y luego qué? ¿Y luego qué? Tendréis que agarraros a vuestros asientos y esperar al lunes para saber qué viene después, cuando continuemos con esto, terminando toda esta sección antes de pasar a la agresión y a las respuestas contra la agresión.
22 · Sexualidad IV
Qué se mira al elegir pareja
Salud, fertilidad, hándicap, efecto arrastre, homogamia y las 37 culturas.
Lectura de 1 minuto
- Lo que se busca en una pareja son marcadores de salud y, por encima de todos, marcadores de fertilidad.
- El marcador de salud más citado es una cara simétrica; el meta-análisis entre especies da un efecto medio, no el mejor de todos.
- Las caras promedio gustan más que las caras que las componen, pero la explicación publicada es el parecido con el prototipo, no la simetría.
- El principio del hándicap de Zahavi: derrochar en cornamentas o colores es publicidad honesta porque es caro; y en cuanto una señal se puede imitar, hay trampa y hay selección para detectarla.
- En los babuinos el anuncio de fertilidad es directo: a más estrógeno, mayor hinchazón del celo y más feromonas; en las preadolescentes es mínimo.
- La preferencia femenina por caras masculinas cambia con el ciclo: cara testosterónica en la fase folicular y cara competente y fiable en la lútea.
- El cociente cintura-cadera se lee como marcador de fertilidad, pero los hadza de Tanzania prefieren justo lo contrario que los estadounidenses.
- El tamaño de los pechos no predice la capacidad de producir leche: es una disociación entre selección natural y selección sexual.
- En las especies que forman pareja se exhibe capacidad de crianza, y el efecto arrastre copia la elección de las demás.
- La profecía autocumplida enreda el experimento: la hembra invierte más en el huevo, así que no se separa el buen genes del esfuerzo materno.
Salud, simetría y hándicap
El marcador de salud más citado es una cara simétrica, en su versión el mejor predictor de todo el reino animal: el meta-análisis entre especies le da un efecto medio, y en la cara humana la simetría sí sube el atractivo.
Al promediar caras, la compuesta gusta más que las que la componen. «Porque subraya la simetría», dice; el trabajo que lo documentó lo explicó por el parecido con el prototipo, no por la simetría.
El hándicap de Zahavi: derrochar en cornamentas y colores es publicidad honesta solo porque es caro. Los buitres se pintan la cara con carotenoides y la clase sostiene que esa molécula sostiene también su sistema inmunitario; el trabajo del buitre egipcio documenta de dónde viene el carotenoide. Y si una señal se puede imitar, hay trampa y selección para detectarla.
Marcadores de fertilidad
El anuncio puede ser directo o sutil. En los babuinos es directo: a más estrógeno, mayor hinchazón del celo. En las mujeres pasa por la cara: la preferencia por rasgos dependientes de la testosterona sube en la fase folicular (el cambio a lo largo del ciclo) y en la lútea se va a caras fiables.
En los machos manda el cociente cintura-cadera (la preferencia que fijó la literatura), por encima del tipo corporal de cada cultura. Y generaliza de más: «los hombres tienen las mismas preferencias cultura tras cultura», y entre los hadza de Tanzania eligieron los cocientes que aquí se desprecian.
Queda el enigma de los pechos: su función es la leche y el tamaño no predice nada de eso (nulo sin fuente localizada). Y caras más redondas y voces más agudas en la ventana fértil (correlato facial sutil).
El efecto arrastre y la cría
En las especies que forman pareja se exhibe capacidad de crianza, y el efecto arrastre añade otra vía: si a ti te deja frío un rasgo que todos encuentran atractivo, conviene aparearse con quien lo tiene, porque tus hijos lo heredarán.
El experimento fundacional se hizo con guppies, peces, no con aves: rodearon al macho de hembras disecadas hasta que la que no le hacía caso cambió de idea, y el urogallo que intenta recordar encaja con la literatura del urogallo. Y la profecía autocumplida: la hembra que copuló con el macho más atractivo mete más hormonas y más nutrientes en el huevo (testosterona en diamante mandarín; huevos mayores en el ánade real), así que no se separa el buen genes del esfuerzo de la madre.
Homogamia: los parecidos se juntan
El último dominio es la homogamia: nos atrae quien se nos parece, con el coste de la endogamia al lado.
El cuadro graduado: más de un 90 % para religión, edad, raza y política; entre 40 y 89 % para inteligencia y educación; entre 20 y 39 % para peso o altura. La fuente de esas cifras no aparece, y la no-homogamia se concentra en la adolescencia tardía; el repunte de los cincuenta y tantos no es biología: es, dice, esperar a que los padres mueran.
El estudio de las 37 culturas
El cierre es el estudio de David Buss: miles de personas de muchas culturas ordenaron diez rasgos, y en casi todas los hombres puntuaron más alto la juventud y la fertilidad, y las mujeres, las señales de recursos. El hallazgo que él destaca es el otro: en los dos sexos y en todas las culturas, la bondad. Y Buss, que sale como zoólogo, es psicólogo.
Cierre
Con eso se despide la sexualidad y empieza la agresión: casi todo igual para los dos sexos, y diferencias en el detalle de qué se mira.
Quiénes salen en este tema
Salud, caras y simetría
- Amotz Zahavi (1928-2017) — Zoólogo israelí de la Universidad de Tel Aviv. Escribió con Avishag Zahavi El principio del hándicap (1997): el derroche caro es publicidad honesta de salud precisamente porque solo se lo puede permitir quien está sano. Murió el 12 de mayo de 2017. La clase lo cita como «un zoólogo llamado Zahavi», y el apellido está bien escrito. Wikipedia
- Judith H. Langlois y Lori A. Roggman — Las autoras de Attractive Faces Are Only Average (Psychological Science, 1990), el trabajo que documenta que las caras promedio gustan más que las caras que las componen y lo explica por el parecido con el prototipo, no por la simetría. La clase no las nombra. Ficha del trabajo
- Karl Grammer y Randy Thornhill — Firmaron en 1994 el primer estudio que muestra que la simetría facial sube las puntuaciones de atractivo, en caras informatizadas. Tampoco salen en clase. PubMed
- Anders Pape Møller y Randy Thornhill — Autores del meta-análisis de 1998 sobre asimetría y selección sexual: un efecto medio entre especies, no el mejor predictor del reino animal. PubMed
Fertilidad: cuerpo, ciclo y muestras
- Devendra Singh — Publicó en 1993 los estudios que asocian el cociente cintura-cadera con el atractivo, la salud percibida y el valor reproductivo en mujeres. La clase describe el hallazgo sin nombrarlo. PubMed
- Ian S. Penton-Voak y David I. Perrett — Con otros autores, mostraron en 1999 (Nature) que la preferencia por caras masculinizadas sube en la fase folicular del ciclo. La clase lo repasa como algo ya visto en una clase suya anterior. Nature
- S. Craig Roberts, Jan Havlíček y Jaroslav Flegr — En 2004 encontraron que las caras fotografiadas en la ventana fértil del ciclo se juzgan más atractivas, por hombres y por mujeres. Candidato nuestro: la clase no cita nada. Proceedings B
- Adam Wetsman y Frank W. Marlowe — Firmaron en 1999 el estudio con los hadza de Tanzania que contradice la universalidad de la preferencia por la cintura estrecha. Es la contraevidencia de la clase, y la clase no los nombra. Ficha del trabajo
- El instituto de Palo Alto — Centro público de secundaria de Palo Alto, California, junto al campus de Stanford, que cedió el terreno; en 2023-24 tenía 1.932 alumnos. La clase lo usa como extremo occidental de sus muestras, frente a los cazadores-recolectores del este del Congo. Wikipedia
El efecto arrastre y la inversión en la cría
- Lee Alan Dugatkin — Biólogo evolutivo y etólogo de la Universidad de Louisville, autor de los experimentos fundacionales de la copia de la elección de pareja. Esos experimentos son con guppies, peces, y en su diseño el público es una hembra modelo, no un grupo de aves de relleno: la clase cuenta la versión con aves y no acierta con la especie. Wikipedia
- Jacob Höglund, Rauno V. Alatalo, Robert M. Gibson y Arne Lundberg — Firmaron en 1995 el análisis de las secuencias de cópula en los leks de urogallo común en Finlandia, que es la literatura que mejor encaja con la especie que la clase intenta recordar. Animal Behaviour
- Diego Gil, Jonathan Graves, Susan Hazon y Anne Wells — Firmaron en 1999 (Science) el resultado hormonal: las hembras de diamante mandarín ponen más testosterona en el huevo cuando el macho es más atractivo. La clase no cita el estudio. Science
- Emma J. A. Cunningham y Andrew F. Russell — En 2000 (Nature) mostraron que la hembra de ánade real pone huevos mayores tras copular con el macho preferido y más pequeños tras copular con el menos preferido. Nature
El estudio de las 37 culturas
- David M. Buss — Psicólogo de la Universidad de Texas en Austin, donde dirige el laboratorio de psicología evolutiva; autor de La evolución del deseo y del manual estándar de la materia. La clase lo presenta como «zoólogo, antropólogo biológico», y no es ninguna de las dos cosas. Laboratorio de Buss
- La Universidad de Texas en Austin — En su departamento de psicología, no en el de biología, está el laboratorio que produjo el estudio de las 37 culturas. Sitio del laboratorio
El ejemplo cotidiano
- Ron DeSantis — Gobernador de Florida y candidato presidencial republicano en 2023-24. En esta clase es el ejemplo cotidiano de la detección de trampas, no un investigador: tres zapateros artesanos calcularon en 2023 que sus botas llevaban alzas de unos cuatro centímetros, y él y su portavoz lo niegan. La referencia fecha la grabación en el otoño de 2023 o después. Politico
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Transcripción automática del vídeo, sin corregir: solo la hemos limpiado de ruido del subtítulo, maquetado en párrafos y puesto los títulos que él mismo va anunciando. Los estudios y las citas se dejan en su inglés original y se pueden pulsar.
Traducción al castellano automática: si un matiz importa, comprueba el original inglés.
Repaso: lo que quedó de la sexualidad
Let us get started, finishing up on sexual behavior. Just when we're totally sick of sexual behavior, the very end of it, where we left off, is looking at the evolution of it. Looking at some of the challenges: the differential cost of reproduction for females and males, and differences in promiscuity that have evolved as a result in all sorts of species; male-male competition; male displacement; aggression onto females; female-female competition; alternative strategies and their evolution when it comes to sexual behavior; maximizing... what else did we look at?
Qué se busca en una pareja, y un aviso
Evolution of monogamy, evolution of sexual orientation, and at long last, at long last, we got to what do people look for in a mate? And we started off with that cautionary note of, "Make sure you are not confusing moral goodness with beauty." And keep that in mind if you're serving on a jury, because the attractiveness of the defendant will influence your decision-making, or when you're hiring somebody, or all of that.
La simetría como marcador de salud
Our brain, our metaphorical brain, processes both moral worth and beauty in the same regions, with external and internal beauty supposedly matching each other. So that is something to be on the lookout for. We then moved to the single best predictor across the animal kingdom of who counts as attractive: someone with a symmetrical face.
I've erased that part of an asymmetrical face. Symmetry. Symmetry in general as a marker of health, and symmetry being detectable in all sorts of species in remarkably subtle ways, and explaining that odd phenomenon that when you average out faces, when you produce composite faces, they are on the average more attractive than the individual faces that went into them because they are emphasizing symmetry.
They are getting rid of asymmetries that way. What else is looked for in a mate across humans in the animal world? All of that: markers of health. Markers of health are related to looking for markers of symmetry, because that can be informative about health. And this gave rise to the work of a zoologist named Zahavi.
Zahavi y el principio del hándicap
Zahavi's Handicap Principle, that in a sense, a way to advertise your health to potential mates out there in the animal kingdom is to spend energy on stupid stuff like antlers, or an incredibly flamboyant coloration, or stupid manes and heavy this or that. That is display. And you even find in some species, vultures, for example.
Vultures, when they are trying to be sexually attractive and flashy and all of that, they've got some pigmentation thing that they put in their face, and it's got some molecular basis to it. I'm forgetting what, but the exact same molecule that gives off this carotenoid pigmentation in the face is central to immune function in vultures.
In other words, if you can afford to, like, rouge up your face with these carotenoid things and you're a vulture, that must mean you have so many carotenoids, your immune system is in such great shape that you must be irresistibly healthy. Much like the spillover effect with, if you're a neuron and you have so much ATP that you're spilling it out and sending it to the previous neuron, what you are saying is, "I am in great shape." If your vulturish immune system is spilling out so many of these co-factors for immune function that you can, like, stick them in your lovely rosy vulture cheeks, once again signaling, "If I can afford to do this, I must be very healthy." Now, of course, as soon as you have the Handicap Principle – how much you are going to handicap yourself by spending on stupid, extravagant, ostentatious secondary sexual things – as soon as that comes in, of course, there's the possibility of cheating, which is to disproportionately put your limited resources into secondary sexual display to fake someone out into thinking, "Look at all of their excess calories!" whereas you're spending all but your last one on display.
La trampa y su detección
This is seen in various ungulate species, in aging males that they start to disproportionately invest in their secondary sexual characteristics, hastening them to their demise, but hopefully convincingly suggesting to the world that they're actually a young buck teeming with excess calories, and thus antler-laden. And of course, as we know, as soon as cheating about your signals of health comes in, there is selection for detecting individuals cheating.
And, you know, we can tell the difference usually between somebody who is muscular or who's wearing a superhero muscle suit underneath their shirt or things of that sort. Or you could tell that Ron DeSantis was wearing lifts on his shoes and thus attempting to appear taller and more presidential. Yeah. So as soon as there is the possibility of false display, false advertising, there better also be the evolution of detection of it.
Señales de fertilidad: el celo de los babuinos
Now, when it comes to attraction being built around signals of health, the thing above all else, at the very top of the list, is signals of fertility. And this is immensely widespread. And you will see female baboons. We already know their estrogen levels. The higher the levels, the bigger the estrous swelling, and the more pheromones they are pumping out.
That is advertisement. Female baboons who are aging, their estrous swellings are not as big anymore. Preadolescent female baboons, when they're first starting to get their cycles and are almost certainly not fertile, not ovulating yet – not for about the first six cycles or so – they have very small estrous swellings. Okay, so, advertising your markers not just of health but of fertility.
Rasgos dependientes de la testosterona
And we already know all sorts of ways in which this shows up. We know that women, for example, heterosexual women have a preference for male facial features with jutting jaw, you know, jaws and chins and defined jawlines like that, jutting jaws and high foreheads and lots of musculature and all of that, which are testosterone-dependent traits.
And insofar as you were trying to decide who to settle down with for life and eventually hold hands with when you're looking at the grandkids graduating from preschool, you're looking for someone whose jaw outline tells you that they got a lot of this steroid hormone. Okay, we saw that female patterns of attraction for male faces fluctuate over the cycle.
La preferencia cambia con el ciclo
During the follicular stage, when estrogen levels are rising, that is the facial phenotype that is most looked for and probably could be summarized as the individual you are least likely to want to bring home to meet your parents because they're going to be horrified. And then, during the luteal phase, as estrogen is going down, progesterone is coming up, you suddenly have women having a preference for rounder male faces, and male faces that they judge as looking competent and trustworthy and kind, instead of hot as hell.
Yes. Markers of fertility, markers of, "Are you going to be getting good genes out of this individual? Are you going to be getting good reciprocal altruism out there?" In some ways, the follicular stage in human female facial preference shows our remnants of being a tournament species. And in some way, female facial preferences during the luteal phase show the remnants of us as being a classic pair-bonding species.
El cociente cintura-cadera
And right in between the two, telling you something about who counts as appealing, who counts as hot. Meanwhile, over at the male end of things, yeah, the male interest in markers of female fertility, and one of the most reliable ones, famed in sort of anthropology-type people who think about these things, is the waist-hip ratio.
A small waist-hip ratio in women usually translates out into wide hips, to get the old phrase, "childbearing hips." Waist-hip ratio is a marker of fertility in women, is a marker of estrogen levels, that sort of thing. It's a marker of healthy prenatal life so that you developed large enough of a pelvic arch that you were not likely to hemorrhage to death when you try to give birth because it's too narrow for your kid's head to get through.
¿Vale para todas las culturas?
And it has shown, culture after culture, all over this planet. You show men outlines of women, and you ask these — uh, like Bodi hunter-gatherers in the eastern Congo, and people at Palo Alto High School, and everything in between. And guys have the same preferences culture after culture, which is to be looking for women with wide hips, a fertility marker, and small waists.
El pecho, un enigma evolutivo
And that is independent of the overall body size that people find to be attractive, whether endomorphic, mesomorphic, or ectomorphic, or whatever it is in your culture. Superimposed on that is a male preference for particular waist-hip ratios signaling fertility. Then, of course, there is the eternal puzzle of male human attraction to breasts, which is like nobody thinks about that if you're a baboon or a male blue whale or something like that.
And this is a puzzle because traditionally, in evolution, breasts were about child-rearing. Breasts were about milk production, selection for milk production, and ability to maintain that during periods of starvation, things of that sort. And now we have fetishized male obsessions with breast size, which turn out to have absolutely nothing to do with maternal nursing potential.
There's no correlation whatsoever, within or between cultures, between breast size and capacity for milk production, or maintaining production even if you're starving. There's no correlation at all. It's completely unrelated. What do we have here?
We have a dissociation between breasts as undergoing natural selection for milk production and breasts in many, but not all, human cultures undergoing sexual selection for size. So, getting into it, we also know that males find more attractive markers of ovulation in females when faces get rounder and voices get higher, and pheromonal stuff probably changes.
Qué busca una especie que empareja
So we see this whole realm of, "Sure, you want to find someone who is healthy. What you really want to find are markers of reproductive health, fertility." Next, what do individuals look for in a mate?
If you're a monogamous pair-bonding species and you are looking for a mate, who do you have the most interest in? Someone who's going to be a competent parent, and you're going to be sharing this. Our whole world of, say, a pair-bonding bird, your pair-bonding New World monkey like a tamarind or a marmoset.
And there's all sorts of ritual stuff of male birds bringing worms ritualistically as a fixed action pattern to a female they're courting. "Look at me! I know how to bring the worms home at the end of the day!
What a great father I'm going to be!" And you look for things like maternal competence. If you are a male pair-bonding primate, you want to see evidence that, like, the female's prior kids have survived. What you see in pair-bonding species is attraction is built around displays of competent parenting. Then you see this whole interesting world of bandwagon effects, having sort of two components.
El efecto arrastre
The first one is, everybody is suddenly interested in some sort of physical trait in the opposite sex. You're not interested in the slightest, but nonetheless, there's a certain logic to it that even though you don't find the individual attractive, if, for all time, everybody else has, it means that they will continue to find a trait like that to be attractive in, hopefully, your male offspring.
So even though you're not attracted to this guy, it is to your benefit to want to mate with him if that will pass on, increasing the likelihood of passing on this popular trait. And this was shown in this spectacularly ironic or something study by this guy Lee Alan Dugatkin, where he took, I don't know, some sort of birds – grouse, or cranes, or something or other – and he put this pair out there, and the male was courting the female, and there was no magic in the air that day.
El experimento de las hembras disecadas
The female was not interested in the male, completely disinterested. And then what was done was to show that there is a bandwagon effect possible. The next day, that same male is out there, strutting around and trying to attract this completely disinterested female, except those wildly manipulative ethology-minded researchers have made it look like this is the hottest guy on the prairie.
What they did was take a whole bunch of stuffed female birds or whatever, and line them up around him like a rapt group of groupies. And what does the actual live female bird do, looking at that, saying, "Oh my God, he is still as much of a geek as he was, yet I don't get it.
I don't get it why there's like a dozen females standing around him, frozen with rapt excitement at his every sort of rippling muscle and all. But, you know what? I might as well mate with a guy. A bandwagon effect!
I don't know why everyone finds it to be attractive, but if they do, that's probably a trait I want to have in my sons, and thus this guy becomes more attractive." Now, built into that, you see this fascinating sort of compound that comes in: a self-fulfilling prophecy. Okay?
La profecía autocumplida
So you get a female bird, for example, and there is some male trait that is suddenly popular, and she decides to go mate with a guy, or she mates with a guy based on any indices that he has good genes. So, you mate with someone who has good genes or has a trait that is very popular by sexual selection, and this is going to be a great kid that you've got with these great genes and all of that.
So, what do you do? You invest more in them. A remarkable phenomenon. Female birds can control the amount of hormones of different types, the amount of nutrients they put into eggs before they lay them. Yes, they lay eggs, and before that, they can choose in egg production how much investment to put in this potential offspring.
And what you see is when a female has mated with what would count as a more attractive male by bird standards, she puts more nutrients into the egg, and thus they're more likely to survive. Hmm. So, are they more likely to survive because this guy actually had good genes, or, totally unrelated to that, the female fell for it and decided that because this kid was going to be attractive, "you want him to survive, so I'm going to put more effort into it." It is very hard to pull these things apart.
So, bandwagon effects, self-fulfilling prophecies that make it very hard at times to tell whether individuals of these various species are making rational decisions or not as to who they're finding attractive. Now, the final domain of what people find to be attractive is really interesting, and the term for it is homogamy: being attracted to someone who shares a lot of traits with you.
Homogamia: los parecidos se juntan
Whoa, ding ding ding ding! This should be sounding like elements of kin selection, that you want to reproduce with individuals who are close kin because you've got, you know, kin selection and inclusive fitness and all of that adding up, and it is so much more advantageous. Oh. Oh. What about the dangers of inbreeding from too close of relatives?
We already saw this issue oh, so many classes ago, where what you get is a balancing between the advantages of mating with a close relative and the inbreeding disadvantages, and in lots of species, seemingly including in us, that balance evening out somewhere around third-cousin matings. Now, generalized more broadly, what homogamy is about is we are more attracted, on the average, to individuals who share traits in common with us.
This is a remarkably strong phenomenon in some domains. Okay. Shown here, we have different degrees of homogamy. You take someone, and you look at who they are spending their life with and all of that, and there's more than a 90% chance that they will have been raised with the same religion, that they will be within a certain window the same age, the same race, will have similar politics, will have similar socioeconomic status of their childhoods.
Did they grow up rich, poor, middle class, in between? More than 90% chance of shared ethnicity. This is high degrees of homogamy. So that then you see there's traits that are a little bit less homogamous, but nonetheless are whoppingly consistent and statistically ascertainable, where you take somebody and there's somewhere between a 40 and 89% chance that they and their partner will have an IQ within the same, similar range, that they will have similar educational backgrounds, that they will come out in roughly the same way on introversion-extroversion scales.
In other words, what we're seeing is "opposites attract" is mostly a myth. Similars attract in all sorts of versions of compatibility. Then, while lesser effects, but still statistically significant, take somebody and anywhere from a 20 to a 39% chance that they and their partner will be in the same percentile weight range. Obviously, not the same weight, but in the top 10% or the bottom or whatever.
Height, weight, hair color, eye color, nose width, earlobe length, how close the eyes are to each other, lung capacity. You know how you're out on a date and there's like some really hot person and they turn out, "Oh no, they don't have the right lung capacity!" So, you swipe left, as a risk!
You swipe... oh, I don't know. My kids will be embarrassed with me. I can't remember if you swipe left or swipe right, or whether people actually do that anymore. All bizarre stuff. You're more likely than chance to wind up settling down for life with someone with a similar lung capacity to you. What is this?
This is the surrogate measure for things like similar ethnicity, similar race, some body things that go along with that. Not as high a predictability. You are far more likely to get involved with somebody of the same ethnicity as you than somebody who has the lung capacity that is statistically typical of your ethnicity.
La ventana de la no-homogamia
Much weaker marker, but these are all surrogate measures for some of these really powerful ones. Then we get one more interesting thing here. Looking at the age distribution of young, old – okay, let's say 20s here and 50s there – and what is the time of life where people are most, most likely to form stable significant relationships with someone who is not homogamous, someone who has all sorts of differences, like on the chart I just erased without thinking?
All sorts of non-homogamous traits. When is it most likely? Yeah. Totally predictable. It is late adolescence, early adulthood, where you have the highest rates of non-homogamous stable relationships, non-homogamous marriages, all of that. What is it?
You know, your age group's openness to novelty is one of the most driving forces you've got there. And all sorts of interesting studies have been done on at what age do you start showing less interest in novelty for its own sake and all sorts of cultural domains. Adolescence, early 20s is when people are most likely to be having a stable, serious relationship with someone who is not particularly homogeneous with them.
So that makes perfect sense. That's wonderful. That's terrific. But then you see an interesting thing in some of these studies, and I find this so charming, which is there's a little bit of a rise then in people roughly in their 50s or so, when marrying for the first time, remarrying, divorcing, whatever, whatever, where there's a little bump around here in the likelihood of marrying someone from a different race, different ethnicity, different SES background, different politics, all of that.
What is this about? Are we looking at biology here? No, not in the slightest. Here's what I'm sure is going on, which is, sitting there, "What is this rise about? This is someone you've been in a relationship for years and years, yet you haven't gotten married. Why not?
Why do you wait until... you're waiting until your parents die so you don't kill them with the shock of doing this?" There appears to be some cultural factors coming into this. Okay. So, amid all of that, this attraction stuff, what we're seeing is, you know, some mixed strategies: the same regardless of your sex, some dramatically different ones is what you're looking for.
El estudio de David Buss
And this seemingly came through in this landmark study by this guy David Buss at UT Austin, zoologist, biological anthropologist, whatever, who famously did this massive study asking gazillions of people from all sorts of cultures, from all over the planet, asking them, like, "So, here's a list of traits, here's a list of 10 traits.
Rank order which is most important to you in terms of who you look for, what you look for in a mate." And a whole array there, and thousands and thousands of people, and again, in the Eastern Congo, or in the freshman psychology class, and everything in between. And from that came some very strikingly consistent findings that seem to feed into everything we've been hearing about here, which is, virtually in every single culture, on the average, men ranked a mate being younger than them as more desirable than did women.
In virtually every culture, men ranked the importance of physical markers of fertility as important to them more so than women. Guys had them high up on their lists. In contrast, among women, culture after culture, they consistently were more likely than men to want a partner who was somewhat older than them, and consistently looking for markers of economic prowess.
Oh my God, this is so discouraging. This is so stereotypical. We've got like every cliché coming true of what humans are attracted to. So, on first pass, that seems like a totally depressing finding. But then, lurking in there, was in some ways the most important finding of all, which is: regardless of sex and regardless of culture, way high up on the list of what people valued was finding a mate who was kind and nice and all of that.
Cierre: la bondad, arriba en la lista
So, like the size of your bank account, or your secondary sexual characteristics, or whatever, aside, at the end of the day, that is a commonality between the sexes. Okay. So we finish with a little bit of good news here, a little bit of relief, and allowing us to bid farewell to sex forever after.
And we now start our next topic. Our next topic: aggression.
Repaso: lo que quedó de la sexualidad
Empecemos, acabando con la conducta sexual. Justo cuando ya estamos hartos de conducta sexual, el final del todo, donde lo dejamos, es mirar su evolución. Mirando algunos de los retos: el coste diferencial de la reproducción para hembras y machos, y las diferencias de promiscuidad que han evolucionado como consecuencia en toda clase de especies; la competencia entre machos; el desplazamiento de machos; la agresión contra las hembras; la competencia entre hembras; las estrategias alternativas y su evolución en la conducta sexual; maximizar... ¿qué más miramos?
Qué se busca en una pareja, y un aviso
La evolución de la monogamia, la evolución de la orientación sexual y, por fin, por fin, llegamos a: ¿qué busca la gente en una pareja? Y empezamos con esa advertencia: «Asegúrate de no confundir la bondad moral con la belleza». Y tenlo presente si estás en un jurado, porque el atractivo del acusado va a influir en tu decisión; o cuando contratas a alguien, o todo eso.
La simetría como marcador de salud
Nuestro cerebro, nuestro cerebro metafórico, procesa el valor moral y la belleza en las mismas regiones, y se supone que la belleza externa y la interna se corresponden. Así que eso es algo que conviene vigilar. Luego pasamos a el mejor predictor de todo el reino animal de quién cuenta como atractivo: alguien con una cara simétrica.
He borrado esa parte de una cara asimétrica. Simetría. La simetría en general como marcador de salud, y la simetría detectable en toda clase de especies de maneras asombrosamente sutiles; y explicando ese fenómeno raro: que cuando promedias caras, cuando produces caras compuestas, son de media más atractivas que las caras individuales que las componen, porque están subrayando la simetría.
Se están deshaciendo de las asimetrías de esa forma. ¿Qué más se busca en una pareja, en los humanos y en el mundo animal? Todo eso: marcadores de salud. Los marcadores de salud tienen que ver con buscar marcadores de simetría, porque eso puede informar sobre la salud. Y esto dio lugar al trabajo de un zoólogo llamado Zahavi.
Zahavi y el principio del hándicap
El principio del hándicap de Zahavi: que, en cierto sentido, una forma de anunciar tu salud a las posibles parejas ahí fuera, en el reino animal, es gastar energía en cosas estúpidas como las cornamentas, o una coloración increíblemente llamativa, o melenas estúpidas y cosas pesadas de aquí y de allá. Eso es exhibición. Y hasta encuentras, en algunas especies, buitres, por ejemplo.
Los buitres, cuando intentan ser sexualmente atractivos y llamativos y todo eso, tienen una cosa de pigmentación que se ponen en la cara, y tiene una base molecular. Se me olvida cuál, pero la misma molécula exacta que da esa pigmentación de carotenoides en la cara es central para la función inmunitaria en los buitres.
Dicho de otro modo: si te puedes permitir, por ejemplo, pintarte de rojo la cara con esas cosas carotenoides y eres un buitre, eso tiene que significar que tienes tantos carotenoides, tu sistema inmunitario está en tan buena forma, que tienes que ser irresistiblemente sano. Muy parecido al efecto de desbordamiento de cuando, si eres una neurona y tienes tanto ATP que lo vas derramando y enviándolo a la neurona anterior, lo que estás diciendo es: «Estoy en gran forma». Si tu sistema inmunitario de buitre derrama tantos de esos cofactores de la función inmunitaria que puedes, por ejemplo, plantarlos en tus preciosas mejillas rosadas de buitre, otra vez señalando: «Si me puedo permitir hacer esto, tengo que estar muy sano». Ahora bien, claro: en cuanto tienes el principio del hándicap —cuánto te vas a lastrar gastando en cosas secundarias estúpidas, extravagantes, ostentosas—, en cuanto eso entra, claro, existe la posibilidad de hacer trampa: dedicar desproporcionadamente tus recursos limitados a la exhibición sexual secundaria para engañar a alguien y que piense «¡mira todas sus calorías sobrantes!», cuando te estás gastando todo menos la última en exhibirte.
La trampa y su detección
Esto se ve en varias especies de ungulados, en machos que envejecen y empiezan a invertir desproporcionadamente en sus caracteres sexuales secundarios, acelerando su final, pero sugiriendo esperanzadoramente al mundo que en realidad son un cervatillo joven rebosante de calorías sobrantes y, por tanto, cargado de cornamenta. Y claro, como sabemos, en cuanto entra el hacer trampa con tus señales de salud, hay selección para detectar a los individuos que hacen trampa.
Y, ya sabes, normalmente sabemos distinguir a alguien que está musculoso de alguien que lleva un traje de superhéroe de músculos debajo de la camisa y cosas así. O se te notaba que Ron DeSantis llevaba alzas en los zapatos y por tanto intentaba parecer más alto y más presidencial. Ya. Así que en cuanto existe la posibilidad de exhibición falsa, de publicidad falsa, más vale que también exista la evolución de su detección.
Señales de fertilidad: el celo de los babuinos
Ahora bien, cuando se trata de que la atracción se construya alrededor de señales de salud, lo que está por encima de todo lo demás, en lo más alto de la lista, son las señales de fertilidad. Y esto está inmensamente extendido. Y verás a las hembras de babuino. Ya conocemos sus niveles de estrógeno. Cuanto más altos los niveles, mayor el hinchazón del celo, y más feromonas están emitiendo.
Eso es publicidad. Las hembras de babuino que envejecen ya no tienen hinchazones de celo tan grandes. Las hembras preadolescentes de babuino, cuando empiezan a tener sus ciclos y casi con seguridad aún no son fértiles, aún no ovulan —no durante los primeros seis ciclos o así—, tienen hinchazones de celo muy pequeñas. Vale: anunciar tus marcadores no solo de salud, sino de fertilidad.
Rasgos dependientes de la testosterona
Y ya conocemos toda clase de formas en que esto aparece. Sabemos que las mujeres, por ejemplo, las mujeres heterosexuales, tienen preferencia por rasgos faciales masculinos con mandíbula prominente, ya sabes, mandíbulas y mentones y líneas de mandíbula marcadas así, mandíbulas prominentes y frentes altas y mucha musculatura y todo eso, que son rasgos dependientes de la testosterona.
Y en la medida en que intentabas decidir con quién sentar la cabeza para toda la vida y, al final, daros la mano cuando veas a los nietos graduarse en preescolar, buscas a alguien cuyo contorno de mandíbula te diga que tiene cantidad de esta hormona esteroidea. Vale. Vimos que los patrones femeninos de atracción por caras masculinas fluctúan a lo largo del ciclo.
La preferencia cambia con el ciclo
Durante la fase folicular, cuando los niveles de estrógeno están subiendo, ese es el fenotipo facial que más se busca y probablemente se podría resumir como el individuo que menos te apetece llevarte a casa a conocer a tus padres, porque van a quedar horrorizados. Y luego, durante la fase lútea, cuando el estrógeno va bajando y la progesterona va subiendo, de repente tienes a mujeres con preferencia por caras masculinas más redondas, y por caras masculinas que juzgan competentes y fiables y buenas, en lugar de ardientes.
Sí. Marcadores de fertilidad, marcadores de: «¿Vas a sacar buenos genes de este individuo? ¿Vas a sacar buen altruismo recíproco?». En cierto modo, la fase folicular en la preferencia facial femenina humana muestra nuestros restos de ser una especie de torneo. Y en cierto modo, las preferencias faciales femeninas durante la fase lútea muestran los restos de que somos una especie clásica de emparejamiento.
El cociente cintura-cadera
Y justo en medio de las dos, diciéndote algo sobre quién cuenta como apetecible, quién cuenta como atractivo. Mientras tanto, en el lado de los machos, el interés masculino por los marcadores de fertilidad femenina, y uno de los más fiables, el cociente cintura-cadera, famoso entre la gente de tipo antropológico que piensa en estas cosas.
Un cociente cintura-cadera pequeño en las mujeres normalmente se traduce en caderas anchas, como dice la vieja frase, «caderas para parir». El cociente cintura-cadera es un marcador de fertilidad en las mujeres, es un marcador de niveles de estrógeno, ese tipo de cosas. Es un marcador de vida prenatal sana, de que desarrollaste un arco pelviano lo bastante grande como para no desangrarte hasta morir al intentar dar a luz porque es demasiado estrecho para que pase la cabeza de tu crío.
¿Vale para todas las culturas?
Y se ha visto, cultura tras cultura, por todo este planeta. Pones delante de hombres siluetas de mujeres y les preguntas a estos —eh, como los cazadores-recolectores bodi del este del Congo, y la gente del instituto de Palo Alto, y todo lo de en medio. Y los hombres tienen las mismas preferencias, cultura tras cultura: buscar mujeres con caderas anchas, un marcador de fertilidad, y cinturas estrechas.
El pecho, un enigma evolutivo
Y eso es independiente del tamaño corporal global que a la gente le parezca atractivo, ya sea endomorfo, mesomorfo o ectomorfo, o lo que sea en tu cultura. Sobre eso se superpone una preferencia masculina por determinados cocientes cintura-cadera que señalizan fertilidad. Y luego, claro, está el enigma eterno de la atracción masculina humana por los pechos, que es algo en lo que nadie piensa si eres un babuino o un macho de ballena azul o algo así.
Y es un enigma porque tradicionalmente, en la evolución, los pechos iban de criar a las crías. Los pechos iban de producir leche, de la selección por producir leche, y de la capacidad de mantener esa producción durante periodos de hambruna, ese tipo de cosas. Y ahora tenemos obsesiones masculinas fetichizadas con el tamaño de los pechos, que resulta que no tienen absolutamente nada que ver con el potencial de lactancia materna.
No hay correlación de ningún tipo, dentro ni entre culturas, entre el tamaño de los pechos y la capacidad de producir leche, o de mantener la producción aunque estés pasando hambre. No hay correlación ninguna. No tiene nada que ver. ¿Y qué tenemos aquí?
Tenemos una disociación entre los pechos como algo que ha pasado por selección natural para producir leche y los pechos, en muchas culturas humanas pero no en todas, pasando por selección sexual por el tamaño. Así que, entrando en materia: también sabemos que los machos encuentran más atractivos los marcadores de ovulación en las hembras cuando las caras se redondean y las voces se agudizan, y lo de las feromonas probablemente cambie.
Qué busca una especie que empareja
Así que vemos todo este terreno de: «Claro, quieres encontrar a alguien sano. Lo que de verdad quieres encontrar son marcadores de salud reproductiva, de fertilidad». Siguiente: ¿qué busca cada individuo en una pareja?
Si eres una especie monógama de emparejamiento y estás buscando pareja, ¿en quién tienes más interés? En alguien que vaya a ser un progenitor competente, y eso lo vais a compartir. Todo nuestro mundo, digamos, de un pájaro que empareja, de tu mono del Nuevo Mundo que empareja, como un tamarino o un tití.
Y hay toda clase de cosas rituales de pájaros macho que traen gusanos ritualmente, como patrón de acción fija, a la hembra a la que cortejan. «¡Mírame! ¡Yo sé traer los gusanos a casa al final del día!
¡Qué padre tan estupendo voy a ser!». Y buscas cosas como la competencia maternal. Si eres un primate macho que empareja, quieres ver pruebas de que, por ejemplo, las crías anteriores de esa hembra han sobrevivido. Lo que ves en las especies de emparejamiento es que la atracción se construye alrededor de exhibiciones de crianza competente. Luego ves todo este mundo interesante de los efectos arrastre, que tiene como dos componentes.
El efecto arrastre
El primero es que de repente todo el mundo se interesa por algún rasgo físico del sexo opuesto. A ti no te interesa lo más mínimo, pero aun así hay cierta lógica en ello: aunque a ti no te parezca atractivo el individuo, si toda la vida a todos los demás sí se lo ha parecido, significa que van a seguir encontrando atractivo un rasgo así en, esperemos, tus hijos varones.
Así que aunque no te atraiga este tipo, te conviene querer aparearte con él si eso va a transmitir, aumentando la probabilidad de transmitir, este rasgo popular. Y esto se mostró en este estudio, espectacularmente irónico o algo así, de este tipo, Lee Alan Dugatkin, donde cogió, no sé, algún tipo de aves —urogallos, o grullas, o algo así— y puso a esta pareja ahí fuera, y el macho cortejaba a la hembra, y ese día no había ninguna magia en el aire.
El experimento de las hembras disecadas
La hembra no estaba interesada en el macho, completamente desinteresada. Y luego lo que se hizo fue mostrar que es posible un efecto arrastre. Al día siguiente, ese mismo macho está ahí fuera, pavoneándose e intentando atraer a esta hembra completamente desinteresada, excepto porque esos investigadores tan salvajemente manipuladores, con mentalidad etológica, han hecho que parezca el tío más atractivo de la pradera.
Lo que hicieron fue coger un montón de hembras disecadas de pájaro o lo que fuera, y alinearlas a su alrededor como un grupo de groupies embelesado. Y ¿qué hace la hembra de verdad, la viva, mirando eso, diciendo: «Ay, Dios mío, sigue siendo tan gili como era, y no lo entiendo»?
«No entiendo por qué hay como una docena de hembras de pie a su alrededor, congeladas de entusiasmo embelesado ante cada uno de sus músculos ondulantes y todo eso. Pero, ¿sabes qué? Da igual, también podría aparearme con el tipo. ¡Un efecto arrastre!»
«No sé por qué a todo el mundo le parece atractivo, pero si es así, ese es probablemente un rasgo que quiero tener en mis hijos, y por tanto este tipo se vuelve más atractivo». Ahora bien, dentro de eso ves este compuesto fascinante que entra en juego: una profecía autocumplida. ¿Vale?
La profecía autocumplida
Así que tienes una hembra de pájaro, por ejemplo, y hay algún rasgo masculino que de repente se ha vuelto popular, y ella decide ir a aparearse con un tipo, o se aparea con un tipo basándose en cualquier indicio de que tiene buenos genes. Entonces te apareas con alguien que tiene buenos genes o que tiene un rasgo muy popular por selección sexual, y esta va a ser una cría estupenda, la que vas a tener con esos genes tan buenos y todo eso.
Entonces, ¿qué haces? Inviertes más en ellos. Un fenómeno notable. Las hembras de pájaro pueden controlar la cantidad de hormonas de distintos tipos y la cantidad de nutrientes que meten en los huevos antes de ponerlos. Sí, ponen huevos y, antes de eso, pueden elegir en la producción del huevo cuánta inversión poner en esta posible descendencia.
Y lo que ves es que cuando una hembra se ha apareado con lo que contaría como un macho más atractivo según los criterios de los pájaros, mete más nutrientes en el huevo, y por tanto es más probable que sobrevivan. Mmm. Entonces, ¿es más probable que sobrevivan porque este tipo tenía de verdad buenos genes o, sin relación ninguna con eso, porque la hembra picó y decidió que, como esta cría iba a ser atractiva, «quieres que sobreviva, así que voy a poner más esfuerzo en ello»? Es muy difícil separar estas cosas.
Así que efectos arrastre, profecías autocumplidas, que hacen que a veces sea muy difícil saber si los individuos de estas especies están tomando decisiones racionales o no sobre a quién encuentran atractivo. Ahora, el último dominio de lo que a la gente le parece atractivo es realmente interesante, y el término para eso es homogamia: sentirse atraído por alguien que comparte muchos rasgos contigo.
Homogamia: los parecidos se juntan
¡Uala, din din din din! Esto debería sonar a elementos de selección de parentesco: que quieres reproducirte con individuos que son parientes cercanos porque tienes, ya sabes, la selección de parentesco y la eficacia inclusiva y todo eso sumando, y es mucho más ventajoso. Ah. Ah. ¿Y qué pasa con los peligros de la endogamia por parientes demasiado cercanos?
Ya vimos este asunto hace muchísimas clases: lo que tienes es un equilibrio entre las ventajas de aparearte con un pariente cercano y las desventajas de la endogamia, y en muchas especies, al parecer incluida la nuestra, ese equilibrio se queda más o menos en cruces entre primos terceros. Ahora, generalizado más ampliamente, de lo que va la homogamia es de que nos sentimos más atraídos, de media, por individuos que comparten rasgos en común con nosotros.
Es un fenómeno asombrosamente fuerte en algunos dominios. Vale. Aquí se muestra: tenemos distintos grados de homogamia. Coges a alguien y miras con quién pasa su vida y todo eso, y hay más de un 90 % de probabilidad de que se hayan criado con la misma religión, de que estén dentro de una determinada franja de la misma edad, de la misma raza, de que tengan políticas parecidas, de que tengan un estatus socioeconómico parecido en su infancia.
¿Se criaron ricos, pobres, de clase media, en medio? Más de un 90 % de probabilidad de etnia compartida. Estos son grados altos de homogamia. Y luego ves que hay rasgos un poco menos homógamos, pero aun así asombrosamente consistentes y estadísticamente detectables: coges a alguien y hay entre un 40 y un 89 % de probabilidad de que esa persona y su pareja tengan un cociente intelectual en el mismo rango, parecido, de que tengan antecedentes educativos similares, de que salgan más o menos igual en las escalas de introversión-extroversión.
Dicho de otro modo: lo que estamos viendo es que «los opuestos se atraen» es en su mayor parte un mito. Los parecidos se atraen en toda clase de versiones de compatibilidad. Y luego, efectos menores, pero aún estadísticamente significativos: coges a alguien y hay entre un 20 y un 39 % de probabilidad de que esa persona y su pareja estén en el mismo rango percentil de peso. Obviamente, no el mismo peso, pero en el 10 % de arriba o en el de abajo o lo que sea.
Altura, peso, color de pelo, color de ojos, anchura de la nariz, longitud del lóbulo de la oreja, cómo de cerca están los ojos el uno del otro, capacidad pulmonar. Ya sabes cómo estás en una cita y hay una persona buenísima y resulta que «ay, no, ¡no tiene la capacidad pulmonar adecuada!». Así que deslizas a la izquierda, ¡por el riesgo!
Deslizas... ay, no sé. Mis hijos se avergonzarán de mí. No recuerdo si se desliza a la izquierda o a la derecha, o si la gente ya hace eso. Todo cosas raras. Es más probable que por azar que acabes sentando la cabeza con alguien con una capacidad pulmonar parecida a la tuya. ¿Y esto qué es?
Es la medida indirecta de cosas como etnia parecida, raza parecida, algunas cosas corporales que van con eso. No es una predictibilidad tan alta. Es mucho más probable que te líes con alguien de tu misma etnia que con alguien que tenga la capacidad pulmonar estadísticamente típica de tu etnia.
La ventana de la no-homogamia
Un marcador mucho más débil, pero todas estas son medidas indirectas de algunas de esas otras realmente potentes. Luego tenemos una cosa más interesante aquí. Mirando la distribución por edades, jóvenes, mayores —vale, digamos veintitantos aquí y cincuenta y tantos allí—, ¿y cuál es el momento de la vida en que la gente es más, más propensa a formar relaciones estables y significativas con alguien que no es homógamo, alguien que tiene toda clase de diferencias, como en el gráfico que acabo de borrar sin pensar?
Toda clase de rasgos no homógamos. ¿Cuándo es más probable? Ya. Totalmente predecible. Es la adolescencia tardía, el inicio de la edad adulta, donde tienes las tasas más altas de relaciones estables no homógamas, de matrimonios no homógamos y todo eso. ¿A qué se debe?
Ya sabes, la apertura a la novedad de tu grupo de edad es una de las fuerzas que más te empujan ahí. Y se han hecho toda clase de estudios interesantes sobre a qué edad empiezas a mostrar menos interés por la novedad en sí misma y en toda clase de dominios culturales. La adolescencia, los primeros veinte, es cuando la gente es más propensa a tener una relación estable y seria con alguien que no es especialmente homogéneo con ella.
Así que tiene todo el sentido. Maravilloso. Estupendo. Pero luego ves una cosa interesante en algunos de estos estudios, y a mí me parece encantador, y es que hay un pequeño repunte en gente de unos cincuenta y tantos, cuando se casan por primera vez, se vuelven a casar, se divorcian, lo que sea, lo que sea, donde hay un pequeño bulto por aquí en la probabilidad de casarse con alguien de otra raza, otra etnia, otro origen socioeconómico, otras políticas, todo eso.
¿De qué va esto? ¿Estamos viendo biología aquí? No, ni lo más mínimo. Esto es lo que estoy seguro de que pasa, que es, ahí sentado: «¿A qué se debe este repunte? Esta es una persona con la que llevas años y años de relación y aun así no os habéis casado. ¿Por qué no?»
«¿Por qué esperas hasta...? ¿Estás esperando a que se mueran tus padres para no matarlos con el shock de que hagas esto?». Parece que aquí entran algunos factores culturales. Vale. Así que, en medio de todo eso, de todo este asunto del atractivo, lo que vemos es, ya sabes, algunas estrategias mixtas: algunas iguales independientemente de tu sexo, y otras drásticamente distintas es lo que buscas.
El estudio de David Buss
Y esto al parecer salió en este estudio emblemático de este tipo, David Buss, en UT Austin, zoólogo, antropólogo biológico, lo que sea, que hizo este estudio enorme preguntando a tropecientos millones de personas de toda clase de culturas, de todo el planeta, preguntándoles cosas como: «Bueno, aquí tienes una lista de rasgos, aquí tienes una lista de 10 rasgos.
Ordénalos por cuál es más importante para ti, en términos de a quién buscas, qué buscas en una pareja». Y toda una gama ahí, y miles y miles de personas, y otra vez, en el este del Congo, o en la clase de primero de psicología, y todo lo de en medio. Y de ahí salieron hallazgos muy llamativamente consistentes que parecen encajar con todo lo que hemos estado oyendo aquí, y que son: prácticamente en todas y cada una de las culturas, de media, los hombres puntuaron como más deseable una pareja más joven que ellos que lo que lo hicieron las mujeres.
En prácticamente todas las culturas, los hombres puntuaron la importancia de los marcadores físicos de fertilidad como más importante para ellos que las mujeres. Los tíos los tenían arriba en sus listas. En cambio, entre las mujeres, cultura tras cultura, eran consistentemente más propensas que los hombres a querer una pareja algo mayor que ellas, y consistentemente a buscar marcadores de potencia económica.
Ay, Dios mío, esto es tan desalentador. Es tan estereotípico. Tenemos como todos los clichés haciéndose realidad sobre lo que atrae a los humanos. Así que, en una primera pasada, parece un hallazgo totalmente deprimente. Pero luego, escondido ahí, estaba en cierto modo el hallazgo más importante de todos, que es: sin importar el sexo y sin importar la cultura, muy arriba en la lista de lo que la gente valoraba estaba encontrar una pareja que fuera buena y amable y todo eso.
Cierre: la bondad, arriba en la lista
Así que, dejando de lado el tamaño de tu cuenta bancaria, o tus caracteres sexuales secundarios, o lo que sea, al final del día eso es algo común a los dos sexos. Vale. Así que terminamos con un poquito de buenas noticias, un poquito de alivio, y eso nos permite despedirnos del sexo para siempre jamás.
Y ahora empezamos nuestro siguiente tema. Nuestro siguiente tema: la agresión.
Fuentes · 87 entradas
De dónde sale cada dato de este tema
Las fuentes de estas 4 clases, cada clase en su caja. Está plegado para que no tape las clases; se abre cuando haga falta.
Sexualidad · 87 fuentes
Clase 19 · Conducta sexual: motivación, método y lo que se conserva · 18 fuentes
- 19Kinsey, A. C.; Pomeroy, W. B.; Martin, C. E. (el volumen femenino añade a Gebhard, P. H.) Sexual Behavior in the Human Male (y el volumen parejo sobre la mujer). W. B. Saunders 1948. enlaceLa primera gran encuesta por entrevistas sobre la conducta sexual de los estadounidenses, y el origen de la escala Kinsey: mostró que las conductas sexuales no normativas eran mucho más comunes de lo que asumía el consenso moral de la época. La clase lo cita por su papel histórico y por el problema metodológico que abre —cómo se consigue información fiable sobre esto—, no por ningún hallazgo concreto, y nunca nombra los libros. Cuando se publicó, su investigación era ilegal en buena parte de Estados Unidos.
- 19Henrich, J.; Heine, S. J.; Norenzayan, A. The weirdest people in the world?. Behavioral and Brain Sciences 33(2-3):61-83 2010. enlaceRevisando la base comparada de las ciencias de la conducta, los sujetos WEIRD —occidentales, educados, industrializados, ricos y democráticos— son valores atípicos frecuentes, de las poblaciones menos representativas para generalizar, y los resultados experimentales varían bastante entre poblaciones. El acrónimo lo acuñó el catedrático de Harvard cuyo nombre la clase no recuerda, y sirve aquí para mostrar que la literatura sobre sexo está sesgada hacia sujetos «weird»: lo que describes es al estudiante de Psicología 101 que rellenó el cuestionario.
- 19Klüver, H.; Bucy, P. C. Preliminary analysis of functions of the temporal lobes in monkeys. Archives of Neurology and Psychiatry 42(6):979-1000 1939. enlaceLa lobectomía temporal bilateral en macacos rhesus produjo un cuadro con «ceguera psíquica», hiperoralidad, hipermetamorfosis, pérdida del miedo y una hipersexualidad marcada, con montas indiscriminadas a machos, hembras y objetos. El cuadro y su componente hipersexual son exactamente como los describe la clase, que además lo cuenta como «la primera evidencia» del papel de las estructuras del sistema límbico: esa parte no es segura, porque Sanger Brown y Sharpey-Schäfer ya habían descrito en 1888 una transformación conductual parecida tras extirpar los lóbulos temporales, sin saber qué habían cortado.
- 19McClintock, M. K. Menstrual synchrony and suppression. Nature 229(5282):244-245 1971. enlaceEn 135 residentes de una residencia universitaria, la sincronía entre mujeres que conviven y la supresión del ciclo sugieren que la interacción social puede afectar fuertemente al ciclo menstrual. Dos detalles no cuadran con lo publicado: el trabajo salió en Nature en 1971, no en 1970 (fue la tesis de fin de carrera de la autora, promoción de 1969 de Wellesley); y la idea de que la más extrovertida socialmente sincroniza a la otra no aparece en el resumen del artículo, así que se atribuye al relato de la clase, no al trabajo.
- 19Yang, Z.; Schank, J. C. (revisión: Harris, A. L.; Vitzthum, V. J.) Women do not synchronize their menstrual cycles (con la revisión sistemática de 2013). Human Nature 17(4):433-447; revisión en Journal of Sex Research (2013) 2006. enlaceEn 186 mujeres chinas que vivieron más de un año en residencias no hubo sincronía; al reanalizar los datos originales de 1971, la sincronía de grupo estaba al nivel del azar y la propia variabilidad de los ciclos basta para producir la apariencia de convergencia. La revisión sistemática de 2013 concluyó que «debería haber más duda que aceptación de esta hipótesis». La clase dice que el efecto, si existe, es «flojucho» y que a muchos no les parece que esté; es más generoso que las fuentes, que concluyen que lo más probable es que no exista. No nombra autor: el mapeo es nuestro.
- 19Deaner, R. O.; Khera, A. V.; Platt, M. L. Monkeys Pay Per View: Adaptive Valuation of Social Images by Rhesus Macaques. Current Biology 15(6):543-548 2005. enlaceLos macacos rhesus machos «sacrificaban líquido por la oportunidad de ver las vaginas de las hembras y las caras de los monos de alto estatus, pero exigían cobrar de más para ver caras de bajo estatus»: pagaban un coste en zumo por imágenes socialmente valiosas. La clase lo cuenta como un estudio asombroso de los machos que trabajaban para ver tumefacciones estrales, y ahí fallan tres cosas: lo sitúa en Science cuando es Current Biology; dice «hace unas décadas» cuando es de 2005; y su remate de que las hembras pasaban del tema no forma parte del estudio, que solo usó macacos machos.
- 19Jankowiak, W. R.; Volsche, S. L.; Garcia, J. R. Is the Romantic-Sexual Kiss a Near Human Universal?. American Anthropologist 117(3):535-539 2015. enlaceEn 168 culturas el beso romántico-sexual estaba presente en una minoría (el 46 %), había una correlación fuerte entre su frecuencia y la complejidad social relativa de la sociedad, y ninguna evidencia de que sea un universal humano. Los números y la correlación con la estratificación coinciden con lo que dice la clase (46 % frente a su 45 %); el «sacad de eso lo que queráis, yo no tengo ni idea» es postura suya, no del artículo.
- 19Arbøll, T. P.; Rasmussen, S. L. The ancient history of kissing. Science 380(6646):688-690 2023. enlaceEl beso en los labios está documentado en Mesopotamia y Egipto al menos desde el 2500 a. C., sobre la base de fuentes escritas —tablillas cuneiformes—, y las autoras sostienen que no se inventó en una cultura o un periodo concretos. La clase dice que tiene «al menos 5.000 años» y que se apoya en esculturas y obras de arte: la base es textual, no escultórica, y el 2500 a. C. son unos 4.500 años, así que la cifra se pasa de su propia fuente.
- 19Baker, R. R.; Bellis, M. A. Human sperm competition: ejaculate manipulation by females and a function for the female orgasm. Animal Behaviour 46(5):887-909 1993. enlaceCon una encuesta nacional y recuentos de espermatozoides, cerca del 35 % eran expulsados por la mujer en los 30 minutos siguientes a la inseminación, y la retención se asociaba a que hubiera orgasmo femenino y al momento en que ocurría respecto a la eyaculación. Candidato para la idea de que el orgasmo facilita el esperma: lo de la retención encaja en este trabajo, pero lo de que los fluidos vaginales hacen nadar más rápido y más tiempo a los espermatozoides es otro mecanismo que no pudimos atar al artículo, y la clase no nombra autor. Los números de competencia espermática de este programa han sido discutidos por su metodología.
- 19Dunn, K. M.; Cherkas, L. F.; Spector, T. D. Genetic influences on variation in female orgasmic function: a twin study. Biology Letters 1(3):260-263 2005. enlaceUn estudio clásico de gemelos en el registro TwinsUK encontró influencias genéticas observables en la función orgásmica femenina, junto a una varianza no genética sustancial. Candidato del «hay algo de heredabilidad en eso: gemelos idénticos y todo eso» de la clase: no se nombra autor, pero el diseño de gemelos y el marco de «algo de heredabilidad» encajan con la conclusión del trabajo.
- 19Troisi, A.; Carosi, M. (comparador en babuinos: Saayman, G. S.) Female orgasm rate increases with male dominance in Japanese macaques (y la fuente en babuinos de chacma que cita). Animal Behaviour 56(5):1261-1266 (Saayman 1970: Folia Primatologica 12(2):81-110) 1998. enlaceEn un grupo cautivo de macacos japoneses hubo respuesta orgásmica en 80 de 240 copulaciones (33 %) y en 16 de 26 hembras; la frecuencia no correlacionaba con la edad ni con el rango de dominancia de la hembra, pero —controlando la estimulación física— era máxima para machos de rango alto con hembras de rango bajo. La literatura en babuinos que revisa (Saayman 1970, babuinos de chacma) describe respuestas orgásmicas más probables con machos adultos maduros. La clase dice «babuinos» donde el estudio fuerte es de macacos japoneses, y sostiene que no depende del macho con el que estés: eso sí lo contradice el dato de que el rango del macho predice la frecuencia de orgasmo.
- 19Kim, S.-J.; Young, L. J.; Gonen, D.; Veenstra-VanderWeele, J.; Courchesne, R.; Courchesne, E.; Lord, C.; Leventhal, B. L.; Cook, E. H.; Insel, T. R. Transmission disequilibrium testing of arginine vasopressin receptor 1A (AVPR1A) polymorphisms in autism. Molecular Psychiatry 7(5):503-507 2002. enlaceEl genotipado de dos microsatélites del promotor de AVPR1A en 115 tríos con autismo dio un desequilibrio de transmisión nominalmente significativo para un marcador, que no sobrevivió a la corrección de Bonferroni. No localizamos ningún estudio de «unas pocas familias» con una tasa altísima de autismo y una mutación en AVPR1A: lo que hay es asociación familiar en tríos y pares de hermanos, con efectos nominalmente significativos y en gran parte no replicados; el gen codifica un receptor (V1aR) y la variación son repeticiones polimórficas del promotor, no una mutación codificante. Mejor candidato disponible, pero mapeo nuestro: la clase no nombra a nadie.
- 19Beach, F. A. (denominación); los experimentos originales con ratas, de Beach, Whalen y compañía El efecto Coolidge: el nombre se lo puso Frank A. Beach. Universidad de California, Berkeley (carta publicada en 1974); primer uso impreso del término, 1963 1958. enlaceUna rata macho apareada repetidamente hasta el agotamiento ignoraba las solicitudes de la hembra ya conocida y reanudaba la cópula de inmediato en cuanto se introducía una hembra nueva: el efecto está extendido entre los mamíferos y aparece también, en menor grado, en las hembras. El efecto es tal y como lo describe la clase; el nombre viene de Beach, que lo tomó del chiste, y la anécdota de la granja no aparece por escrito hasta 1972: la clase la presenta con un «parece ser que», que es la cautela adecuada.
- 19Doty, R. L.; Ford, M.; Preti, G.; Huggins, G. R. (1975); Singh, D.; Bronstad, P. M. (2001); Kuukasjärvi, S. y cols. (2004) Changes in the intensity and pleasantness of human vaginal odors during the menstrual cycle (con Singh y Bronstad 2001 y Kuukasjärvi y cols. 2004 como equivalentes de axila y camiseta). Science 190(4221):1316-1318; Proc. R. Soc. B 268:797-801; Behavioral Ecology 15(4):579-584 1975. enlaceDoty y cols.: los olores de las secreciones preovulatorias y ovulatorias eran «algo más débiles y menos desagradables» que los menstruales y lúteos, lo que «no respalda la idea de que esos olores sean especialmente atractivos para los humanos». Singh y Bronstad: los hombres preferían el olor corporal de una mujer en fase ovulatoria. Kuukasjärvi y cols.: los evaluadores masculinos preferían los olores de mujeres cerca de la ovulación. La clase cuenta torundas de axila metidas en tarros de cristal delante de sujetos masculinos: ese diseño es el de los estudios posteriores, que además suelen informar de una preferencia positiva, no del «menos repulsivo» que él destaca y que es hallazgo real del trabajo de 1975, pero con secreciones vaginales y con evaluadores de los dos sexos.
- 19Hughes, S. M.; Harrison, M. A.; Gallup, G. G. Sex Differences in Romantic Kissing Among College Students. Evolutionary Psychology 5(3):612-627 2007. enlaceEncuesta a 1.041 estudiantes universitarios que examina el beso como evaluación de pareja, formación de vínculo y excitación, en clave de diferencias entre sexos: el beso en los labios parece cumplir funciones distintas en hombres y mujeres. Candidato para el «estudio tras estudio muestra que las hembras están mucho más orientadas al beso»: la clase no nombra ningún trabajo, y el texto completo estaba bloqueado, así que solo pudimos confirmar en la ficha de la revista la muestra de 1.041 universitarios y el marco de diferencias entre sexos. El punto del beso y la estratificación social es del trabajo de Jankowiak, no de este.
- 19Sin autor ni trabajo identificado Sin identificar: la oxitocina y la proceptividad de la rata hembra. Sin identificar. sin fuente localizableLa clase afirma que subir la oxitocina de una rata hembra la vuelve menos proceptiva hacia otro macho después de haber tenido sexo. No nombra autor ni estudio, y nuestras búsquedas devolvieron trabajos sobre oxitocina, receptividad y lordosis, o sobre conductas no sexuales (riesgo, ansiedad, telómeros), pero nada que corresponda a esa supresión de la proceptividad. Lo dejamos sin identificar en vez de sustituirlo por una conjetura.
- 19Sin autor ni trabajo identificado Sin identificar: los «estudios de campos de concentración» y el cese de la ovulación. Sin identificar. sin fuente localizableLa clase sostiene que hace falta una cantidad notable de inanición para que una mujer deje de ovular, y lo respalda con «estudios de campos de concentración, que cargan con su propia mochila ética». No hay estudio nombrado y esa expresión es una invocación en bloque que no pudimos atar a ningún trabajo concreto. La afirmación general —inanición y amenorrea— está establecida en otras fuentes, pero no vamos a poner una adivinanza en el lugar de lo que él cita.
- 19Sin autor ni trabajo identificado Sin identificar: la dirección de la causalidad entre testosterona y sexo. Sin identificar. sin fuente localizableLa clase lo presenta como un universal entre especies: el sexo aumenta la secreción de testosterona en los machos, y por eso la correlación entre testosterona alta y más sexo se leyó al revés durante años. No nombra estudio ni autor. Existen trabajos sobre la respuesta aguda de la testosterona a la actividad sexual, pero no pudimos verificar en ninguna fuente que la dirección sea universal, así que queda sin identificar.
Clase 20 · Hormonas, cerebros dimórficos y el punto medio · 29 fuentes
- 20LeVay, S. A Difference in Hypothalamic Structure Between Heterosexual and Homosexual Men. Science 253(5023):1034-1037 1991. enlaceEn 41 cerebros post mortem, el INAH 3 del hipotálamo anterior era más del doble de grande en los hombres presuntamente heterosexuales que en las mujeres, y también más del doble de grande que en los homosexuales, cuyo núcleo igualaba al de las mujeres. La clase lo presenta como «el núcleo sexualmente dimórfico», pero eso es un nombre que se ha usado para el SDN-POA: LeVay midió el INAH 3, y la clase usa ambos nombres como si fueran lo mismo. Tampoco cuadra el «no sé, 20 cerebros en cada categoría»: fueron 19 hombres homosexuales (18 gais y 1 bisexual), 16 presuntamente heterosexuales y 6 mujeres, con una corrección posterior publicada en Science. Sí es exacta su advertencia sobre el sesgo: casi todos los donantes gais habían muerto de sida.
- 20Swaab, D. F.; Hofman, M. A. An enlarged suprachiasmatic nucleus in homosexual men. Brain Research 537(1-2):141-148 (Netherlands Institute for Brain Research, Ámsterdam) 1990. enlaceEl volumen del núcleo supraquiasmático de los hombres homosexuales era 1,7 veces mayor que el de un grupo de referencia de hombres y contenía 2,1 veces más células. Eso es lo que está en el artículo. La explicación que da la clase —que el núcleo se limitó a expandirse para ocupar el hueco de un área preóptica más pequeña— es su glosa retrospectiva de la literatura, no una afirmación de este trabajo. El recibimiento hostil que describe sí tiene respaldo: el propio Swaab ha contado que recibió amenazas de muerte.
- 20Zhou, J.-N.; Hofman, M. A.; Gooren, L. J. G.; Swaab, D. F. A sex difference in the human brain and its relation to transsexuality. Nature 378:68-70 1995. enlaceLa subdivisión central del núcleo del lecho de la estría terminal (BSTc) es mayor en hombres que en mujeres, y las mujeres trans estudiadas tenían un BSTc del tamaño femenino. Es exactamente lo que cuenta la clase, que añade un «creo que en los machos es más grande, o algo así» donde el artículo no duda. La literatura posterior y más suave, que sitúa las diferencias de estructura cerebral a medio camino entre personas cis y trans, también la menciona.
- 20Miller, G.; Tybur, J. M.; Jordan, B. D. Ovulatory cycle effects on tip earnings by lap dancers: economic evidence for human estrus?. Evolution and Human Behavior 28(6):375-381 (Department of Psychology, University of New Mexico) 2007. enlace18 bailarinas profesionales de barra registraron 296 turnos (unos 5.300 bailes): de media ganaban unos 335 dólares por turno de cinco horas en la fase fértil, 260 en la lútea y 185 durante la menstruación, y las que tomaban la píldora no mostraban pico. Es el estudio que la clase presenta como «un grupo de Nuevo México», sin nombrar a nadie, y el aumento de propinas alrededor de la ovulación es lo que documenta. La limitación que la clase no menciona: la fase del ciclo se estimaba con el calendario menstrual que declaraban ellas, no con análisis hormonales.
- 20Belsky, J.; Steinberg, L.; Draper, P. Childhood Experience, Interpersonal Development, and Reproductive Strategy: An Evolutionary Theory of Socialization. Child Development 62(4):647-670 1991. enlacePropone dos trayectorias de desarrollo divergentes: crianza estresante con apego inseguro y problemas de conducta, luego pubertad temprana y sexualidad precoz, y después vínculos de pareja inestables con poca inversión parental. Este es el artículo teórico; el efecto empírico que cuenta la clase —chicas de hogares inestables o abusivos con pubertad adelantada, unos cinco meses de media y replicado en poblaciones no occidentales— procede de la literatura que generó ese modelo. La lectura en clave de estrategia de historia de vida «seleccionada por r» es metáfora del propio Belsky.
- 20Rieger, G.; Linsenmeier, J. A. W.; Gygax, L.; Bailey, J. M. Sexual Orientation and Childhood Gender Nonconformity: Evidence From Home Videos. Developmental Psychology 44(1):46-58 2008. enlaceLos vídeos caseros de la infancia de adultos que después se identificaron como no heterosexuales mostraban bastante más no conformidad de género que los de adultos heterosexuales, esquivando así el sesgo del recuerdo retrospectivo. La clase describe ese mismo diseño («los vídeos familiares son mucho más objetivos») sin nombrar a nadie; este es el trabajo que mejor encaja con lo que cuenta.
- 20Roselli, C. E.; Larkin, K.; Schrunk, J. M.; Stormshak, F. The Volume of a Sexually Dimorphic Nucleus in the Ovine Medial Preoptic Area/Anterior Hypothalamus Varies with Sexual Partner Preference. Endocrinology 145(2):478-483 2004. enlaceEl núcleo sexualmente dimórfico ovino (oSDN) era el doble de grande en los carneros orientados a hembras que en los orientados a machos, y en torno al 8-10 % de los carneros prefiere aparearse con otros machos. La clase da el 8 % y la mitad de tamaño, sin nombrar a nadie, y su frase sale enredada («la mitad de tamaño, igual que aquí al de otros machos»): la dirección que quiere decir coincide con el artículo.
- 20Hammock, E. A. D.; Young, L. J. Microsatellite instability generates diversity in brain and sociobehavioral traits. Science 308(5728):1630-1634 2005. enlaceUn microsatélite polimórfico en la región reguladora 5' del gen del receptor de vasopresina 1a (avpr1a) del topillo de la pradera modifica la expresión del gen y predice diferencias individuales en la distribución del receptor y en rasgos socioconductuales; la repetición es mucho más larga en los topillos monógamos que en los polígamos. La clase dice que la diferencia no está en el gen sino en el promotor y que basta «un solo cambio puntual»: el mecanismo del artículo es un polimorfismo de longitud de una repetición, no un cambio puntual. También llama «topillos de montaña» al topillo de montaña (Microtus montanus).
- 20Joel, D.; Berman, Z.; Tavor, I.; Wexler, N.; Gaber, O.; Stein, Y.; Shefi, N.; Pool, J.; Urchs, S.; Margulies, D. S.; Liem, F.; Hänggi, J.; Jäncke, L.; Assaf, Y. Sex beyond the genitalia: The human brain mosaic. PNAS 112(50):15468-15473 2015. enlaceAunque hay diferencias cerebrales por sexo, los cerebros humanos no se dividen en dos clases: la mayoría son mosaicos únicos de rasgos típicamente femeninos y típicamente masculinos. Es el trabajo que corresponde a la hipótesis del cerebro mosaico, que la clase presenta sin autor, y lo que resume coincide con lo que él cuenta.
- 20Witelson, S. F.; Kigar, D. L.; Scamvougeras, A.; Kideckel, D. M.; Buck, B.; Stanchev, P. L.; Bronskill, M.; Black, S. Corpus Callosum Anatomy in Right-Handed Homosexual and Heterosexual Men. Archives of Sexual Behavior 37(6):857-863 2008. enlaceEn 12 hombres homosexuales y 10 heterosexuales, todos diestros consistentes, el área del istmo del cuerpo calloso era mayor en el grupo homosexual, es decir, en la dirección del patrón femenino típico. Es el mejor candidato para la frase de la clase sobre el cuerpo calloso más grueso en gais, y él no nombra a nadie. La muestra es muy pequeña: 22 hombres en total.
- 20McFadden, D.; Pasanen, E. G. Comparison of the auditory systems of heterosexuals and homosexuals: click-evoked otoacoustic emissions. PNAS 95(5):2709-2713 1998. enlaceLas emisiones otoacústicas provocadas por clics en mujeres homosexuales y bisexuales eran intermedias entre las de las mujeres heterosexuales y los hombres; entre hombres homosexuales y heterosexuales NO se observó ninguna diferencia. Es un error real de la clase: lo que dice de los hombres es justo lo que el artículo no encontró, aunque acierta en las mujeres. Y como las emisiones son más fuertes en mujeres, «intermedio» quiere decir parcialmente masculinizado.
- 20Klar, A. J. S. Excess of counterclockwise scalp hair-whorl rotation in homosexual men. Journal of Genetics 83(3):251-255 2004. enlaceEl 8,2 % de 207 varones control tenía el remolino del pelo en sentido antihorario, frente al 29,8 % de 272 varones de muestras enriquecidas con gais: un exceso de 3,6 veces. La dirección y las magnitudes que da la clase cuadran (91,8 % frente a 70,2 % a favor de las agujas del reloj), pero su 95 % no es el valor de este artículo y, sobre todo, el hallazgo no se replicó: Rahman, Clarke y Morera (2009) fotografiaron los remolinos de 100 hombres heterosexuales y 100 homosexuales y no encontraron diferencia significativa.
- 20Hall, J. A. Y.; Kimura, D. Dermatoglyphic asymmetry and sexual orientation in men. Behavioral Neuroscience 108(6):1203-1206 1994. enlaceCompara el recuento total de crestas y la asimetría direccional de las huellas entre hombres homosexuales y heterosexuales, y encuentra asociación entre asimetría hacia la izquierda y mayor incidencia de zurdera en los homosexuales. Es el trabajo de dermatoglifos y orientación que mejor encaja, pero mide recuento de crestas y asimetría, no la diferencia sexual en la densidad de crestas que describe la clase (donde las mujeres puntúan más alto). No hemos localizado un estudio que informe de esa comparación concreta: candidato, no confirmado. Él mismo reconoce que no sabe en qué dirección va.
- 20Ecker (1875) y otros informes de finales del siglo XIX; establecido con estadística hacia 1930 First reports of the sex difference in the 2D:4D digit ratio (finales del siglo XIX). literatura antropométrica del siglo XIX (recogida en las revisiones sobre el ratio digital) 1875. enlaceYa en el siglo XIX se observó que una proporción mayor de hombres que de mujeres tiene el índice más corto que el anular, y hacia 1930 las diferencias sexuales estaban establecidas con significación estadística en 201 hombres y 109 mujeres. Las revisiones atribuyen el primer informe a Ecker (1875). La clase no nombra a nadie y no recuerda en qué dirección va el ratio: el dato correcto es que los hombres tienen de media un 2D:4D más bajo.
- 20Lippa, R. A. Are 2D:4D Finger-Length Ratios Related to Sexual Orientation? Yes for Men, No for Women. Journal of Personality and Social Psychology 85(1):179-188 2003. enlaceCon más de 2.000 participantes, los gais tenían un 2D:4D más alto (más típicamente femenino) que los hombres heterosexuales, mientras que entre mujeres heterosexuales y lesbianas no aparecía diferencia significativa al controlar la etnia. La mitad masculina coincide con lo que dice la clase; la femenina no. Y el otro trabajo clásico, Williams et al. 2000, sostiene lo contrario: efecto en mujeres y no en hombres. Los dos artículos más conocidos se contradicen entre sí, y ninguno coincide del todo con la afirmación general de la clase.
- 20Williams, T. J.; Pepitone, M. E.; Christensen, S. E.; Cooke, B. M.; Huberman, A. D.; Breedlove, N. J.; Breedlove, T. J.; Jordan, C. L.; Breedlove, S. M. Finger-length ratios and sexual orientation. Nature 404(6777):455-456 2000. enlaceAporta evidencia de que las mujeres homosexuales estuvieron expuestas a más andrógenos prenatales que las heterosexuales (ratio 2D:4D más masculino) y respalda el efecto del orden de nacimiento fraterno en hombres. La parte de las lesbianas es la que cita la clase y coincide con el resumen del artículo; su resultado masculino va de los hermanos mayores, no de gais frente a heteros.
- 20Penton-Voak, I. S.; Perrett, D. I.; Castles, D. L.; Kobayashi, T.; Burt, D. M.; Murray, L. K.; Minamisawa, R. Menstrual cycle alters face preference. Nature 399(6738):741-742 1999. enlaceLa preferencia de las mujeres por caras masculinizadas aumentaba con la probabilidad de concepción a lo largo del ciclo, con un desplazamiento de en torno al 15-20 % hacia el prototipo masculino en la fase fértil. Eso es lo que recoge la clase. El giro contrario en la fase lútea, hacia «chicos buenos de cara redonda», es su caracterización de la literatura más amplia, no un resultado de este artículo.
- 20Singh, D.; Bronstad, P. M. Female body odour is a potential cue to ovulation. Proceedings of the Royal Society B 268(1469):797-801 2001. enlaceLas camisetas que llevaron mujeres en la fase folicular fueron valoradas por los hombres como significativamente más agradables y atractivas que las de la misma mujer en fase lútea. Es el trabajo que corresponde al aumento de atractivo de las feromonas femeninas que cuenta la clase, que él mismo matiza: cuánto nos comunicamos por feromonas «sigue siendo controvertido». El estudio usó camisetas, no los bastoncillos de la axila que él describe.
- 20Fischer, J.; Semple, S.; Fickenscher, G.; Jürgens, R.; Kruse, E.; Heistermann, M.; Amir, O. Do women's voices provide cues of the likelihood of ovulation? The importance of sampling regime. PLoS ONE 6(9):e24490 2011. enlaceLa frecuencia fundamental de la voz subía antes de la ovulación y caía bruscamente en la ovulación; los hombres preferían las muestras previas a la ovulación, pero el efecto era débil. La clase lo cuenta como un ascenso plano «alrededor de la ovulación» y con efectos «pequeños, leves», lo cual se acerca pero simplifica. La comparación con los pandas que menciona no lleva fuente.
- 20Bobst, C.; Lobmaier, J. S. Men's preference for the ovulating female is triggered by subtle face shape differences. Hormones and Behavior 62(4):413-417 2012. enlaceLos hombres prefirieron caras femeninas transformadas hacia el prototipo de la ovulación, un efecto ligado a la progesterona. El artículo establece la preferencia; la explicación mecánica que da la clase —efectos estrogénicos sobre la retención de líquidos— y el encuadre de la cara «más redonda» son suyos, y no nombra a ningún autor.
- 20Haselton, M. G.; Gangestad, S. W. Conditional expression of women's desires and male mate retention efforts across the ovulatory cycle. Hormones and Behavior 49(4):509-518 2006. enlaceLos deseos de las mujeres y las tácticas de retención de pareja de sus compañeros variaban con la fase del ciclo, y las mujeres emparejadas con hombres poco atractivos sexualmente mostraban más atracción por fuera de la pareja en la fase fértil. La línea de trabajo documenta los efectos de retención y vigilancia; las medidas concretas de celos autoinformados y de distancia física que cuenta la clase son su resumen de esa literatura, y no nombra a nadie.
- 20Durante, K. M.; Li, N. P.; Haselton, M. G. Changes in Women's Choice of Dress Across the Ovulatory Cycle: Naturalistic and Laboratory Task-Based Evidence. Personality and Social Psychology Bulletin 34(11):1451-1460 2008. enlace88 mujeres se evaluaron dos veces (días de alta y baja fertilidad, confirmados con análisis hormonales) y eligieron ropa más provocativa cerca de la ovulación, sobre todo en la tarea de conjuntos ilustrados y moderado por el estatus de pareja. La evidencia más fuerte del artículo es para conjuntos pensados para un evento social, no para lo que llevaban puesto al laboratorio: el «la ropa se aprieta más» de la clase no se mide en este trabajo.
- 20Gangestad, S. W.; Thornhill, R.; Garver, C. E. Changes in women's sexual interests and their partners' mate-retention tactics across the menstrual cycle: evidence for shifting conflicts of interest. Proceedings of the Royal Society B 269(1494):975-982 2002. enlaceCerca de la ovulación las mujeres declaraban más atracción sexual hacia hombres de fuera de la pareja, sin cambios en la atracción por su pareja principal, y aumentaban las conductas de retención del compañero. Lo que documentan estos estudios es un aumento de la atracción, no necesariamente del sexo efectivo: el «tienen más probabilidades de tener sexo con alguien que no es su pareja» de la clase exagera el hallazgo conductual. Es uno de los tres pasajes corregidos (defecto D1).
- 20Scheele, D.; Striepens, N.; Güntürkün, O.; Deutschländer, S.; Maier, W.; Kendrick, K. M.; Hurlemann, R. Oxytocin Modulates Social Distance between Males and Females. Journal of Neuroscience 32(46):16074-16079 2012. enlaceLa oxitocina intranasal hizo que los hombres con pareja estable —no los solteros— mantuvieran 10-15 cm más de distancia respecto a una experimentadora atractiva, lo que se interpreta como promoción de la fidelidad. Dos problemas con lo que dice la clase: el estudio es un experimento de dosis única y no un hallazgo correlacional sobre niveles naturales, y la distancia medida es la que se guarda a la mujer desconocida y atractiva, que aumenta, no la distancia a la propia pareja. Es uno de los tres pasajes corregidos (defecto D2).
- 20Roney, J. R.; Simmons, Z. L. Hormonal predictors of sexual motivation in natural menstrual cycles. Hormones and Behavior 63(4):636-645 2013. enlaceCon mujeres muestreadas a diario a lo largo de ciclos naturales, el estradiol predecía positivamente el deseo sexual y la progesterona negativamente, mientras que los predictores hormonales de la conducta sexual real solo llegaban a una significación marginal. La disociación entre deseo y conducta que describe la clase es exactamente la de este trabajo, que él presenta sin nombrar a nadie («un aumento muy grande alrededor de la ovulación»). Coincidencia candidata, no confirmada.
- 20no identificado en la clase La melatonina y el impulso sexual: sin fuente identificada. . sin fuente localizableLa clase afirma que hay «un poquito de evidencia» de que elevar la melatonina aumenta el impulso sexual en algunos machos, y lo presenta él mismo como un efecto menor, menor, como mucho. No da autor, revista ni año, y las búsquedas no permiten identificar un trabajo concreto, así que queda sin fuente en vez de adjudicarlo a un artículo adivinado.
- 20sin atribución: la clase lo presenta como endocrinología de manual El experimento de castración y reposición de testosterona. . sin fuente localizableLa castración elimina la conducta sexual y la reposición de testosterona la reinstaura, pero siempre queda conducta residual, y cuanto más sexo había antes de la castración, más conducta residual queda: un componente de aprendizaje social. La clase no da autor, año ni artículo —lo sitúa «probablemente hace 10.000 años»—, así que no hay nada que verificar. La afirmación que sigue, que entre el 20 % y el 200 % del nivel medio el sistema no distingue, tampoco lleva atribución.
- 20p. ej. Fox et al. 1972; Pirke et al. 1974; Stearns et al. 1973; estudios salivales posteriores La testosterona y la actividad sexual: una literatura que invierte la causalidad. mixta: estudios pequeños de los años setenta y posteriores. enlaceAlgunos estudios pequeños encontraron subidas de testosterona durante o después del coito o de películas eróticas; otros no hallaron cambios significativos, y el trabajo naturalista posterior informa de subidas transitorias. La inversión causal que propone la clase —que el que tenía más sexo segregaba después más testosterona— va en la dirección de esa literatura, pero la evidencia es mixta y de muestras pequeñas, y él no nombra ningún estudio concreto.
- 20Insel, T. R.; Young, L. J. y colaboradores (NIMH/Emory) Distribución de receptores de vasopresina 1a: topillos monógamos de la pradera frente a polígamos de montaña. recogido en Hammock & Young 2005 (Science 308:1630-1634) y en los materiales de prensa de Emory/NIH. enlaceHacia 1993 el grupo de Insel había mostrado que la distribución cerebral de los receptores de vasopresina difiere enormemente entre las especies de topillos monógamas y polígamas y da cuenta de sus distintos estilos de vida: los de la pradera tienen muchos receptores en el sistema de dopamina y los de montaña no, de modo que en ellos el mismo sexo refuerza mucho más. La clase dice «ya hemos oído hablar de ellos» (clase 19) y no vuelve a citar. El resultado de los receptores es de Insel; el mecanismo del promotor es de Hammock y Young.
Clase 21 · El binario sexual se rompe eslabón a eslabón · 25 fuentes
- 21Zhou J-N, Hofman MA, Gooren LJ, Swaab DF A sex difference in the human brain and its relation to transsexuality. Nature 378: 68-70 1995. enlaceEl volumen de la subdivisión central del núcleo del lecho de la estría terminal (BSTc) es mayor en hombres que en mujeres, y las mujeres trans tienen un BSTc de tamaño femenino; el tamaño no dependía de las hormonas sexuales del adulto ni de la orientación sexual. Es el estudio que cuenta la clase: recorrió los cerebros de personas que habían vivido a gusto con el sexo asignado frente a personas trans, y en el núcleo del lecho de la estría terminal vio el perfil del sexo con el que se identificaban. El contenido coincide, la fecha no: la clase dice «principios de los 90» y el artículo apareció en Nature el 2 de noviembre de 1995. La muestra era pequeña (6 cerebros de mujeres trans) y el hallazgo se matizó después: un trabajo de 2000 ligó el tamaño del BSTc más al tratamiento hormonal que a la identidad de género. La clase solo da la conclusión original y luego dice que estudios mayores la «modificaron».
- 21LeVay S A difference in hypothalamic structure between heterosexual and homosexual men. Science 253(5023): 1034-1037 1991. enlaceEl núcleo intersticial del hipotálamo anterior (INAH3) era más del doble de grande en hombres heterosexuales que en mujeres, y también más del doble de grande en hombres heterosexuales que en homosexuales. La clase solo lo menciona de pasada, como el estudio del dimorfismo cerebral que precedió al de genética de la orientación sexual. Sapolsky dice que el artículo de Hamer salió «aproximadamente un año después»: el hueco real es de dos años (1991 frente a 1993). Ni el núcleo (INAH3) ni los autores se nombran en la clase.
- 21Hamer DH, Hu S, Magnuson VL, Hu N, Pattatucci AML A linkage between DNA markers on the X chromosome and male sexual orientation. Science 261(5119): 321-327 1993. enlaceAnálisis de pedigrí y ligamiento en 114 familias de hombres homosexuales: exceso de parientes varones por vía materna con orientación homosexual y ligamiento de la orientación masculina a marcadores de la región Xq28 en cerca del 64 % de los pares de hermanos analizados. Es el primer artículo en Science que, en apariencia, aislaba marcadores genéticos de la orientación sexual, y el que hizo que todos los periódicos hablaran del «gen gay». El cuadro de replicación está discutido, no es simplemente negativo: un estudio multicéntrico de 2014 con 409 pares de hermanos confirmó el ligamiento en Xq28, y el gran estudio de asociación de 2019 no encontró exceso de señal ni en Xq28 ni en el cromosoma X. El «no era especialmente replicable» de la clase describe el veredicto de la era de los estudios de asociación, no todo el historial.
- 21Ganna A, Verweij KJH, Nivard MG, Maier R, Wedow R, Busch AS, Abdellaoui A, Guo S, Sathirapongsasuti JF, 23andMe Research Team, Lichtenstein P, Lundström S, Långström N, Auton A, Harris KM, Beecham GW, Martin ER, Sanders AR, Perry JRB, Neale BM, Zietsch BP Large-scale GWAS reveals insights into the genetic architecture of same-sex sexual behavior. Science 365(6456): eaat7693 2019. enlaceEstudio de asociación de todo el genoma en 477.522 personas (UK Biobank y 23andMe): cinco loci asociados de forma significativa con la conducta sexual con personas del mismo sexo y vínculos con la regulación de las hormonas sexuales y con la olfacción; en conjunto, todas las variantes genéticas analizadas explicaban del 8 al 25 % de la variación y no permitían predecir la conducta de una persona. Los números de la clase (casi medio millón de sujetos y el 8-25 %) son exactos y el mensaje coincide. El sitio de publicación está mal: el artículo es de Science, no de Nature ni Nature Human Behaviour. El grupo de receptores olfativos que Sapolsky destaca sí está en el trabajo; la calvicie de patrón masculino no es uno de los cinco loci.
- 21Day FR, Helgason H, Chasman DI, Rose LM, Loh P-R, Scott RA, et al. Physical and neurobehavioral determinants of reproductive onset and success. Nature Genetics 48: 617-623 2016. enlaceEstudio de asociación en 125.667 participantes del UK Biobank: 38 loci asociados con la edad de la primera relación sexual y una heredabilidad basada en SNP de 0,248 en hombres y 0,242 en mujeres; esa edad se correlacionaba genéticamente con una pubertad más temprana, un IMC mayor y una mayor propensión al riesgo. Es el mejor candidato para el «estudio de todo el genoma sobre las influencias genéticas en la edad a la que la gente pierde la virginidad» que menciona la clase. La parte de la interacción con un entorno de crianza inestable no se pudo verificar ni en este artículo ni en otro estudio de asociación: el trabajo informa de efectos principales y correlaciones genéticas, no de esa interacción, que probablemente procede de la literatura de psicología del desarrollo.
- 21Bailey JM, Dunne MP, Martin NG Genetic and environmental influences on sexual orientation and its correlates in an Australian twin sample. Journal of Personality and Social Psychology 78(3): 524-536 2000. enlaceReclutamiento sistemático desde el registro australiano de gemelos (N = 4.901): concordancias para la orientación no heterosexual más bajas que en estudios anteriores, en torno al 20 % en gemelos monocigóticos varones y al 24 % en mujeres; solo la inconformidad de género en la infancia resultó significativamente heredable en los dos sexos. Es el candidato —no confirmado— para el «en gemelos monocigóticos el estudio daba una covarianza del 25 %»: Sapolsky no nombra ningún estudio. Esa cifra de 20-24 % es la más cercana que hemos encontrado, pero el artículo no informa de una «covarianza», y la heredabilidad familiar de la conducta sexual con personas del mismo sexo en el estudio de 2019 fue del 32 %. El dato clásico de Bailey y Pillard (1991), con una concordancia monocigótica del 52 %, no es del 25 %.
- 21Blackless M, Charuvastra A, Derryck A, Fausto-Sterling A, Lauzanne K, Lee E How sexually dimorphic are we? Review and synthesis. American Journal of Human Biology 12(2): 151-166 2000. enlaceSíntesis de la literatura médica (1955-1998) que tabuló la frecuencia de muchas condiciones que se desvían de una vía de desarrollo estrictamente masculina o femenina y llegó a una cifra agregada de alrededor del 1,7 % de los nacidos vivos. La cifra es real y está bien atribuida, pero Sapolsky la presenta como la frecuencia de «nacer con genitales sexualmente ambiguos», y el agregado incluye muchas condiciones que no implican ambigüedad genital al nacer; además es objeto de una crítica conocida (Dreger, 2002, «How common is intersex?»). El propio Sapolsky concede que «hay quien se pelea con ella por sus estadísticas». La comparación con un CI de 150 o más es suya y no la hemos verificado.
- 21Blanchard R y Klassen P (hipótesis, 1997); Bogaert AF, Skorska MN, Wang C, et al. (prueba bioquímica, 2018) Efecto del orden de nacimiento fraterno / hipótesis inmunitaria materna; prueba directa en PNAS, «A biological basis for the fraternal birth order effect on male sexual orientation». PNAS 115(2): 323-328 (prueba); Archives of Sexual Behavior (hipótesis) 2018. enlaceLa probabilidad de que un chico sea gay sube con cada hermano mayor nacido de la misma madre, y la primera prueba bioquímica directa encontró niveles más altos de anticuerpos contra la proteína específicamente masculina neuroligina 4 ligada al cromosoma Y (NLGN4Y) en madres de hijos gais que en madres de hijos heterosexuales. La clase no nombra a nadie y, al hablar de «anticuerpos antimasculinos» en lugar de anti-NLGN4Y, está dando la hipótesis y no el hallazgo. Cada hermano mayor eleva las probabilidades en torno a un 33 %, y los metaanálisis atribuyen al efecto entre el 15 y el 29 % de los casos; el estudio de 2018 es la única prueba directa de laboratorio hasta la fecha, así que el «este parece bastante sólido» es más rotundo de lo que sostiene la literatura.
- 21Daae E, Feragen KB, Waehre A, Nermoen I, Falhammar H (revisión sistemática) Sexual Orientation in Individuals With Congenital Adrenal Hyperplasia: A Systematic Review. Frontiers in Behavioral Neuroscience 14: 38 2020. enlaceEn el conjunto de los estudios, las mujeres con hiperplasia suprarrenal congénita (HSC) informan de tasas más altas de orientación no heterosexual (más atracción y más experiencia con personas del mismo sexo) que los controles; la revisión también muestra que el campo usa medidas de «orientación sexual» inconsistentes. La HSC causa un aumento enorme de andrógenos suprarrenales, las niñas con HSC presentan cierto grado de masculinización genital y tienen más probabilidades de acabar siendo lesbianas, mientras que la literatura original sobre agresividad «resultó ser un galimatías». Sapolsky añade de su cosecha que el efecto está confundido por las cirugías genitales repetidas y el escrutinio médico, algo que la propia literatura de revisión también plantea.
- 21Reinisch JM, Mortensen EL, Sanders SA Prenatal Exposure to Progesterone Affects Sexual Orientation in Humans. Archives of Sexual Behavior 46: 1239-1249 2017. enlaceEstudio doble ciego de casos y controles con 34 daneses expuestos prenatalmente a lutociclina (progesterona bioidéntica) y controles apareados: tanto los hombres como las mujeres expuestos tenían menos probabilidad de identificarse como heterosexuales y más de informar conducta y atracción homosexual o bisexual. Tres diferencias con la clase: (1) el fármaco era progesterona bioidéntica, no un progestágeno «con propiedades de tipo androgénico»; (2) el hallazgo afecta a los dos sexos y va sobre todo de un aumento de la bisexualidad y de la identificación no heterosexual, no de un aumento del lesbianismo solo en mujeres; (3) N = 34, un estudio de casos y controles pequeño. El punto sobre el confundidor —sin ambigüedad genital, así que sin cirugías en la infancia— es correcto y es parte de por qué se cita este trabajo.
- 21Ellis L, Cole-Harding S The effects of prenatal stress, and of prenatal alcohol and nicotine exposure, on human sexual orientation. Physiology & Behavior 74(1-2): 213-226 2001. enlaceEstudio retrospectivo que asocia el estrés materno y la exposición prenatal al alcohol y a la nicotina con la orientación sexual de la descendencia; describe efectos en hijos e hijas (el estrés se asociaba a más desenlaces homosexuales o bisexuales). Es el mejor candidato que hemos podido consultar para la afirmación humana de la clase. Sapolsky no nombra ningún estudio y da una explicación mecanicista —los glucocorticoides que se desbordan hacia los receptores de testosterona— que es glosa suya y no el hallazgo del artículo; él mismo es cauteloso: «un poco de evidencia de eso».
- 21Grimbos T, Dawood K, Burriss RP, Zucker KJ, Puts DA (2010); Swift-Gallant A et al. (actualización, 2025) Sexual orientation and the second-to-fourth finger length ratio (2D:4D): a meta-analysis in men and women (y su actualización de 2025). Archives of Sexual Behavior / Frontiers in Psychology 16: 1559158 2025. enlaceEl metaanálisis de 2010 (18 muestras masculinas y 16 femeninas) encontró una proporción 2D:4D más baja (más masculina) en mujeres homosexuales que en heterosexuales y efectos inconsistentes en hombres; la actualización de 2025 informa de diferencias por orientación sexual en los dos sexos, con hombres homosexuales de proporción más femenina que los heterosexuales, mientras que un reanálisis posterior encuentra poca evidencia de diferencias entre grupos y señales de sesgo de publicación. La literatura es inestable y Sapolsky no nombra ningún estudio: presenta el efecto como establecido. Su «quién sabe» sobre el mecanismo es justo. En toda esta clase la proporción aparece como «4:2», no como 2D:4D.
- 21Imperato-McGinley J, Guerrero L, Gautier T, Peterson RE (1974); Imperato-McGinley J, Miller M, et al. (1991) Steroid 5alpha-reductase deficiency in man: an inherited form of male pseudohermaphroditism (República Dominicana) y A cluster of male pseudohermaphrodites with 5 alpha-reductase deficiency in Papua New Guinea (Simbari Anga, tierras altas orientales). Science 186(4170): 1213-1215; Clinical Endocrinology 34(4): 293-298 1974. enlaceEn los pseudohermafroditas masculinos que nacen con genitales externos ambiguos y se virilizan de forma notable en la pubertad, la dihidrotestosterona plasmática está muy reducida por una actividad disminuida de la 5-alfa reductasa; la condición se caracterizó en un pueblo consanguíneo de la República Dominicana y, por separado, en el grupo lingüístico simbari anga de las tierras altas orientales de Papúa Nueva Guinea. Las dos poblaciones son reales y están documentadas de forma independiente. Sobre la prevalencia, las cifras publicadas rondan el 2 % de nacidos vivos en el pueblo dominicano de los años setenta, así que el «5 %, 10 %, quién sabe» que se inventa Sapolsky está por lo alto, aunque él mismo avisa de que se lo inventa. La acomodación cultural es su propio marco antropológico.
- 21Zuckerman S The Social Life of Monkeys and Apes. Kegan Paul, Trench, Trubner (Londres) / Harcourt Brace (Nueva York) 1932. enlaceBasado en gran parte en hamadrías en cautividad, Zuckerman sostuvo que la conducta sexual es la principal fuerza organizadora de la sociedad de los primates y que estos muestran poquísimo altruismo. De ahí sale la idea de que el sexo sirve para la cohesión social, que Sapolsky rechaza: «en la mayoría de los casos hace más bien lo contrario». La atribución es correcta en sustancia, porque el libro sitúa el sexo en el centro de la organización social de los primates; el resumen de la clase es una versión comprimida de un argumento mucho más amplio. Su lectura de la sociedad hamadría estaba teñida por una colonia cautiva con escasez de hembras y ha sido muy criticada desde entonces.
- 21Hrdy SB The Langurs of Abu: Female and Male Strategies of Reproduction (1977); The Woman That Never Evolved (1981). Harvard University Press 1977. enlaceDel trabajo de campo con langures Hanuman en el monte Abu (India, 1971-1973): el infanticidio no lo causa el hacinamiento, sino que ocurre cuando machos de fuera toman una tropa y matan a las crías no destetadas para devolver a las madres al celo; las hembras contraatacan con apareamientos múltiples (confundiendo la paternidad) y otras estrategias. El libro de 1981 sostiene que la selección sexual también actúa sobre las hembras. Los datos y la interpretación coinciden con la clase; la prioridad, no: el infanticidio por machos que llegan a una tropa de langures ya se había descrito antes (Sugiyama, 1965), y la aportación de Hrdy fue el estudio de campo sistemático y la explicación desde la selección sexual. El «la persona que descubrió el infanticidio competitivo» exagera la prioridad.
- 21Lukas D, Clutton-Brock TH The Evolution of Social Monogamy in Mammals. Science 341(6145): 526-530 2013. enlaceCon datos de más de 2.500 mamíferos y 61 transiciones independientes a la monogamia social: la condición ancestral es la vida solitaria, la monogamia social deriva casi exclusivamente de ahí y evolucionó donde las hembras reproductoras son intolerantes entre sí y su densidad es baja, es decir, donde un macho no puede defender el acceso a varias. El artículo sostiene que la monogamia social no aparece asociada a un riesgo alto de infanticidio por machos y que el cuidado paterno es consecuencia y no causa. La primera mitad coincide con la clase; la segunda no viene de este artículo, sino del análisis rival de Opie y colaboradores (2013), y Sapolsky presenta las dos conclusiones contradictorias como dos «hallazgos con pruebas» compatibles. La institución también está mal atribuida en la clase: Clutton-Brock es de Cambridge, no de Oxford.
- 21Opie C, Atkinson QD, Dunbar RIM, Shultz S Male infanticide leads to social monogamy in primates. PNAS 110(33): 13328-13332 2013. enlaceEn 230 especies de primates y con un marco bayesiano, solo el infanticidio por machos precedió de forma consistente al cambio a la monogamia social; el cuidado paterno y los rangos femeninos definidos vinieron después, no como causas. Es el candidato para el «la monogamia evolucionó en especies que antes tenían tasas altas de infanticidio por machos, porque el macho se queda para proteger a la cría» que la clase da sin autor, año ni revista, y como el segundo de dos motores de la monogamia por detrás de los recursos. Los dos trabajos de 2013 se contradicen de frente y la clase no lo dice.
- 21Tsukiura T, Cabeza R Shared brain activity for aesthetic and moral judgments: implications for the Beauty-is-Good stereotype. Social Cognitive and Affective Neuroscience 6(1): 138-148 2011. enlaceResonancia magnética funcional: juzgar el atractivo de una cara y juzgar la moralidad de una conducta activan zonas solapadas, con la corteza orbitofrontal medial y la ínsula implicadas en ambos casos; es evidencia del estereotipo «lo bello es bueno» a nivel neural. En el escáner, los participantes puntuaban caras por su atractivo y leían párrafos puntuando lo morales o inmorales que eran las acciones, y apareció un solapamiento considerable. Candidato: Sapolsky no nombra ningún estudio y este es el que mejor encaja con lo que describe; lo verificamos a través de fuentes secundarias, no recuperando el artículo.
- 21Lombroso C (libro); la retratística compuesta la inventó Francis Galton L'uomo delinquente / Criminal Man (y el método de la fotografía compuesta). Duke University Press (traducción de Gibson y Rafter, 2006); los retratos compuestos se publicaron en Nature y Popular Science Monthly en 1878 1876. enlaceLa teoría del «criminal nato» de Lombroso ligaba la criminalidad a estigmas físicos (forma del cráneo, rasgos faciales) y no a causas sociales, y dominó la criminología de finales del siglo XIX y principios del XX. La retratística compuesta, superponer varias fotografías para obtener una cara promediada, la inventó Francis Galton en los años ochenta del siglo XIX. Dos problemas de atribución en la clase: (1) el método de las fotografías superpuestas es de Galton, no de Lombroso, cuyo método era la medición antropométrica de individuos; (2) Lombroso no era frenólogo clásico: su programa eran los estigmas atávicos y la antropometría craneal y facial. El desenlace que cuenta Sapolsky —las caras compuestas se puntúan como más atractivas, y la simetría atrae— está bien sostenido en otra parte.
- 21Barash DP Sociobiology of Rape in Mallards (Anas platyrhynchos). Zeitschrift für Tierpsychologie / Ethology 43(2): 182-188 1977. enlaceDescribió cópulas forzadas («violaciones») en ánades reales y las respuestas de los machos; es el artículo que originó la literatura del «pato violador» que Sapolsky ridiculiza como modelo de la violación humana. Sapolsky no nombra a Barash, pero su blanco es ese trabajo y la literatura divulgativa que se construyó encima. Su crítica coincide con la del grueso de la primatología y de las ciencias sociales a la idea de un modelo animal de la violación. Detalle sin sentido de la transcripción: «los ánades reales tienen de vez en cuando sexo coercitivo con las hembras», donde seguramente quiere decir «con las hembras».
- 21Utami Atmoko SS, Singleton I, van Noordwijk MA, van Schaik CP, Mitra Setia T Male bimaturism and reproductive success in Sumatran orang-utans. Behavioral Ecology 13(5): 643-652 2002. enlacePuso a prueba la hipótesis del desarrollo detenido frente a la de la estrategia alternativa para el dimorfismo masculino del orangután y encontró los dos morfos conviviendo en una población natural, cada uno dejando descendencia: son estrategias reproductivas alternativas coexistentes (los machos con bridas «se sientan, llaman y esperan»; los que no las tienen «van, buscan y encuentran»). El modelo antiguo decía que los subordinados quedaban estresados en un desarrollo detenido y no llegaban nunca a la pubertad; los datos hormonales mostraron lo contrario: están plenamente maduros en hormonas sexuales, producen espermatozoides y no tienen el estrés especialmente elevado. Sapolsky no nombra ni el estudio ni a los autores.
- 21Friesen CR et al. (revisión, 2020); Friesen CR, Kerns AR, Mason RT (2013) Sperm competition in squamate reptiles / estudios de almacenamiento de esperma a largo plazo en la culebra rayada (Thamnophis sirtalis parietalis). Philosophical Transactions of the Royal Society B (revisión); Canadian Journal of Zoology 2020. enlaceLas hembras de escamosos almacenan esperma en túbulos especializados durante meses o años y pueden sesgar la paternidad entre varias parejas; las culebras rayadas pueden guardar esperma durante el invierno y producir crías tras más de un año aisladas de machos. Algunas especies guardan el esperma de machos distintos en compartimentos diferentes y, fisiológicamente, «los comparan» y descartan los subóptimos, que es una vía de elección femenina. El almacenamiento y el control postcopulatorio están bien documentados; la afirmación fuerte de que las hembras comparan y descartan selectivamente es la hipótesis de la elección femenina críptica, que una revisión de 2017 describe como rara vez demostrada con claridad. La clase se cubre con el «en cierto sentido», pero el mecanismo está más discutido de lo que implica.
- 21Insel TR, Young LJ, Winslow JT y colaboradores Vínculo de pareja del topillo de la pradera (Microtus ochrogaster) y literatura de receptores de vasopresina y oxitocina (el trabajo del receptor V1aR). Nature / PNAS (por ejemplo, Winslow et al., Nature 365: 545-548, sobre vasopresina y vínculo de pareja) 1995. enlaceLos topillos de la pradera forman vínculos de pareja socialmente monógamos y las vías centrales de vasopresina (en machos) y oxitocina (en hembras) están causalmente implicadas; la especie, aun así, no es estrictamente monógama desde el punto de vista sexual. Es el ejemplo reconfortante de la monogamia social y le sirve a Sapolsky para separar la monogamia sexual de la social. No recuperamos la literatura primaria del topillo: el enlace que damos es la fuente estándar y no la verificamos por extracción, así que esta ficha queda sin resolver por el lado de la fuente, aunque la afirmación es indiscutible. La mención de «alguna mutación en genes relacionados con la vasopresina y la oxitocina» corresponde a la línea de trabajo del receptor V1aR.
- 21Sapolsky RM (observaciones de campo) Dos casos observados de aparente cópula forzada, los dos el día en que un macho alfa fue derribado (observaciones de campo de Sapolsky en el Mara). no hay publicación: es un informe oral de sus propias observaciones, dado en la clase 1978. enlaceEn más de treinta temporadas con sus babuinos vio dos veces algo que él llamaría violación, las dos el día en que a un macho alfa lo habían derribado: un macho intentando aparearse con una hembra que no estaba en celo, que se defendía, huía y mostraba un dolor convincente. La clase es el único informe: no se cita ninguna publicación y no hemos encontrado ninguna, así que queda registrado como no localizado por el lado externo. La lectura de Sapolsky es suya: «la violación es poder, la violación es desplazamiento».
- 21Nisbett RE, Cohen D Culture of Honor: The Psychology of Violence in the South. Westview Press 1996. enlaceSostiene que las tasas más altas de homicidio en el sur de Estados Unidos reflejan una «cultura del honor» en la que la reputación de un hombre es central para su supervivencia económica, y que la violencia por honor procede de una economía ganadera y no de la pobreza, la esclavitud o el clima. Candidato: Sapolsky no nombra ninguna fuente. Es el tratamiento canónico y aporta el vínculo entre pastoralismo y honor, pero su libro trata del sur de Estados Unidos, no de los crímenes de honor en comunidades inmigrantes o de Oriente Próximo: esa parte de la clase no está documentada en ella y no la pudimos verificar.
Clase 22 · Qué se mira al elegir pareja · 15 fuentes
- 22David M. Buss Sex differences in human mate preferences: Evolutionary hypotheses tested in 37 cultures. Behavioral and Brain Sciences 12(1):1-49 (Cambridge University Press) 1989. enlace37 muestras de 33 países, en seis continentes y cinco islas: 10.047 personas de unos 17 a 29 años ordenaron una lista de rasgos de pareja. En casi todas las culturas los hombres puntuaron más alto el atractivo físico y la juventud relativa, y las mujeres, más alto la ambición, la laboriosidad y las señales de recursos; en el resumen del mismo proyecto, «bondad y comprensión» encabeza la lista de 13 características, que es el hallazgo que la clase destaca. Sapolsky lo presenta como zoólogo y antropólogo biológico: Buss es psicólogo, y su laboratorio está en el departamento de psicología de la Universidad de Texas en Austin. La cifra real es de 10.047 sujetos, no «tropecientos millones».
- 22Lee Alan Dugatkin Sexual Selection and Imitation: Females Copy the Mate Choice of Others. The American Naturalist 139(6):1384-1389 1992. enlaceEn el guppy, un pez, la elección de pareja de una hembra se ve influida por la elección aparente de otras hembras: es el experimento fundacional del efecto arrastre, y el propio autor avisa de que también encaja con varias explicaciones alternativas. La especie que cuenta la clase (aves y hembras disecadas alrededor del macho) no es la del experimento: los trabajos de Dugatkin son con peces, y en su diseño el público es una hembra modelo, no un grupo de aves de relleno. El compañero de ese mismo año (Dugatkin y Godin, Proceedings of the Royal Society B 249:179-184) da «la primera prueba directa de que la preferencia de una hembra por un macho concreto puede invertirse por señales sociales», otra vez en guppies.
- 22Jacob Höglund, Rauno V. Alatalo, Robert M. Gibson y Arne Lundberg Mate-choice copying in black grouse. Animal Behaviour 49(6):1627-1633 1995. enlaceAnálisis de las secuencias de cópula en los leks de urogallo común (Tetrao tetrix) en Finlandia: a menudo eran no aleatorias, es decir, «una vez que una hembra elige a un macho, sube la probabilidad de que otras se apareen con él», lo que encaja con que las hembras copien la elección. Los autores avisan además de que el sesgo de apareamiento no subió como predeciría esa hipótesis. Es un candidato nuestro, no una atribución de la clase, que le canta el experimento a Dugatkin y no sabe la especie; y es un trabajo observacional, no la manipulación con hembras disecadas que él cuenta.
- 22Negro y colaboradores (el primer autor, según el registro de Nature 416:807-808; la lista completa no se recuperó en esta ronda) Coprophagy: an unusual source of essential carotenoids. Nature 416:807-808 (correspondencia) 2002. enlaceEl buitre egipcio (Neophron percnopterus) tiene la cabeza adornada y amarilla por pigmentos carotenoides, y come excrementos con regularidad; un ensayo de alimentación con cuatro aves adultas en el zoo de Jerez mostró que el carotenoide que le colorea la cara lo saca del estiércol de vaca. La clase cuenta que se pintan la cara y que la molécula del pigmento es la misma que sostiene su sistema inmunitario, sin nombrar estudio ni molécula: es luteína. El artículo documenta la fuente dietética del pigmento; la mitad inmunitaria de la afirmación es la literatura general del compromiso entre carotenoides e inmunidad, no un experimento de hándicap con buitres.
- 22Devendra Singh Adaptive significance of female physical attractiveness: Role of waist-to-hip ratio. Journal of Personality and Social Psychology 65(2):293-307 1993. enlaceTres estudios: la distribución de grasa medida como cociente cintura-cadera se correlaciona con juventud, estado endocrino reproductivo y riesgo de salud a largo plazo en mujeres, y hombres universitarios y hombres de 25 a 85 años puntuaron como más atractivas, más sanas y de mayor valor reproductivo las figuras con cintura estrecha. Es la fuente canónica de la preferencia que cuenta la clase, que no nombra a nadie: sus datos son muestras estadounidenses y archivos de concursos de belleza, no un estudio de campo intercultural, y la evidencia intercultural es mixta. Que el cociente señale vida prenatal sana y un arco pelviano suficiente para el parto es añadido suyo.
- 22Adam Wetsman y Frank W. Marlowe How Universal Are Preferences for Female Waist-to-Hip Ratios? Evidence from the Hadza of Tanzania (y el seguimiento Marlowe y Wetsman, «Preferred waist-to-hip ratio and ecology»). Evolution and Human Behavior 20(4):219-228 1999. enlaceLos hombres hadza, cazadores-recolectores de Tanzania, no comparten la preferencia estadounidense: en los dibujos ordenados solo les importaba el peso, y en el estudio de seguimiento prefirieron los cocientes altos (0,8, 0,9 y 1,0 todos por encima de 0,7), lo contrario que los hombres estadounidenses, que eligieron alrededor de 0,7. Los autores concluyen que la preferencia por cocientes bajos «puede no ser universal» y quizá surgió con el cultivo de alimentos. Es la contraevidencia más fuerte para la afirmación de la clase; el pueblo «bodi» del este del Congo que él nombra no lo hemos podido identificar.
- 22Ian S. Penton-Voak, David I. Perrett, D. L. Castles y colaboradores Menstrual cycle alters face preference. Nature 399:741-742 1999. enlaceLa preferencia femenina por rasgos sexuales secundarios en la forma de la cara masculina varía con la probabilidad de concepción a lo largo del ciclo: la preferencia por caras masculinizadas es mayor en la fase folicular, en muestras de mujeres japonesas y británicas. La clase lo repasa como si fuera de una clase suya anterior («vimos que»), sin cita. El cambio existe; el empaquetado de «fase folicular: ardiente, fase lútea: amable» es glosa suya, y trabajos posteriores han discutido cuánto pesa y cuánto se replica.
- 22Judith H. Langlois y Lori A. Roggman Attractive Faces Are Only Average. Psychological Science 1(2):115-121 1990. enlacePromediaron matemáticamente caras masculinas y femeninas: las caras compuestas generadas por ordenador se juzgaron más atractivas que casi todas las caras individuales que las componían, y ganaban atractivo cuantas más caras entraban en el promedio. La explicación de las autoras es el parecido con el prototipo, no la simetría, y Langlois, Roggman y Musselman (1994) rechazaron expresamente la simetría y la juventud como causa al ver que ninguna de las dos correlacionaba con el atractivo. La clase atribuye el efecto a que las caras compuestas subrayan la simetría y borran asimetrías.
- 22Anders Pape Møller y Randy Thornhill Bilateral symmetry and sexual selection: a meta-analysis. The American Naturalist 151(2):174-192 1998. enlaceMeta-análisis de la literatura de asimetría fluctuante: relación negativa global significativa pero moderada entre asimetría y medidas de selección sexual, es decir, los más simétricos lo hacen mejor. Respalda la dirección de lo que dice la clase, pero describe un efecto medio, no «el mejor predictor de todo el reino animal», que es un intensificador suyo. Queda un desajuste de título sin resolver: el currículum del propio Thornhill lista ese mismo volumen y esas mismas páginas con el título «Developmental stability and sexual selection: a meta-analysis».
- 22Karl Grammer y Randy Thornhill Human (Homo sapiens) facial attractiveness and sexual selection: The role of symmetry and averageness. Journal of Comparative Psychology 108(3):233-242 1994. enlaceMidiendo simetría, parecido con el prototipo y tamaño de rasgos en caras informatizadas, los hombres preferían la simetría, y rasgos grandes, en las caras de mujeres, y las mujeres la preferían en las de hombres: es el primer trabajo que muestra que la simetría facial sube las puntuaciones de atractivo. Los efectos esperados del promedio no se confirmaron. Nótese la tensión con la literatura de caras compuestas: aquí manda la simetría y allí el promedio, y la clase enseña las dos como si fueran un solo mecanismo sin nombrar ninguno de los dos trabajos.
- 22S. Craig Roberts, Jan Havlíček, Jaroslav Flegr y colaboradores Female facial attractiveness increases during the fertile phase of the menstrual cycle. Proceedings of the Royal Society B 271(Suppl 5):S270-S272 2004. enlaceLas fotografías de mujeres tomadas en la ventana fértil del ciclo se juzgaron más atractivas que las tomadas en la fase lútea, tanto por hombres como por mujeres: un correlato facial de la ovulación sutil pero detectable. Es un candidato nuestro, la clase no cita nada. La mitad facial la respalda este trabajo; la mitad vocal viene de otra literatura que él no cita, y los propios autores avisan de que la ovulación humana no se anuncia en la medida en que se anuncia en otras especies.
- 22Diego Gil, Jonathan Graves, Susan Hazon y Anne Wells Male attractiveness and differential testosterone investment in zebra finch eggs. Science 286(5437):126-128 1999. enlaceEn el diamante mandarín, con el atractivo del macho manipulado por el color de la anilla, las hembras apareadas con el macho más atractivo pusieron más testosterona y más dihidrotestosterona en sus huevos: el resultado de asignación diferencial en su versión hormonal. La clase no nombra estudio, y a esa misma frase le añade los nutrientes, que son de otro trabajo, y la supervivencia de la cría; el marco de «profecía autocumplida» es suyo.
- 22Emma J. A. Cunningham y Andrew F. Russell Egg investment is influenced by male attractiveness in the mallard. Nature 404(6773):74-77 2000. enlaceHembras de ánade real pusieron huevos más grandes tras copular con machos preferidos y más pequeños tras copular con machos menos preferidos: prueba directa de inversión diferencial en el huevo según el atractivo de la pareja. Es un candidato nuestro, la clase no nombra estudio. Lo que mide es el tamaño del huevo, es decir, su contenido en nutrientes, no la supervivencia de la cría, que es lo que él añade.
- 22Sin identificar: la fuente de los porcentajes de homogamia de la clase. . el propio vídeo de la claseUn cuadro graduado de emparejamiento selectivo: más de un 90 % para religión, franja de edad, raza, política y estatus socioeconómico de la infancia; entre 40 y 89 % para cociente intelectual, educación e introversión-extroversión; entre 20 y 39 % para percentil de peso, altura, color de pelo y de ojos, anchura de la nariz, lóbulo de la oreja, distancia entre los ojos y capacidad pulmonar. Sin resolver: la clase no nombra estudio y los corchetes tienen pinta de diapositiva de curso. La literatura que hemos podido consultar sostiene la homogamia en general, pero no contiene esas cifras, y no le hemos colgado a ningún artículo unos números que no da. No se afirma nada.
- 22Sin identificar: la fuente primaria de «el tamaño de los pechos no predice la leche». . el propio vídeo de la claseLa clase afirma que no hay correlación ninguna, dentro ni entre culturas, entre el tamaño de los pechos y la capacidad de producir leche, ni con mantener la producción pasando hambre; de ahí la disociación entre selección natural, la leche, y selección sexual, el tamaño. Sin resolver a propósito: los registros modernos más cercanos no dicen ese nulo limpio (un trabajo de 2024 sobre tamaño y composición de la leche llama equívoca a la literatura, y una cohorte de 609 mujeres lactantes estudió el crecimiento del volumen mamario y el índice de masa corporal como factores de riesgo de baja producción). No hemos encontrado fuente primaria y él no nombra ninguna.